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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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03 septiembre, 2009

Darwin y el Vaticano: Diseño Inteligente o Espaghetti Volador

Darwin y el Vaticano. Diseño inteligente, ‘Espaghetti volador’.
La Iglesia católica se ha despegado de las teorías creacionistas norteamericanas, apoyadas por importantes sectores conservadores de ese país y por el propio ex presidente George W. Bush, mediante un artículo publicado por L’ Observattore. Se afirma que el “diseño inteligente” no es ciencia y que en la teoría de Darwin se encuentra la llave interpretativa de la historia de la Tierra. (20 de enero de 2006) Ver artículo completo en el link (supra):

"Leyendas negras de la Iglesia" : La respuesta catòlica

Leyendas negras de la iglesia:  La Iglesia Católica se defiende en Internet de las críticas por las Cruzadas, la Inquisición, la conversión forzada e judíos, moros y paganos, los sacrificios indígenas, la actuación del Opus Dei, la persecución de la brujería, y muchos otros temas polémicos.  Para quien tenga interés en conocer estos puntos de vista, que representan sin duda el punto de vista más conservador de la Iglesia, puede consultar esta web. Es importante para nosotros presentar los diversos puntos de vista en una forma no dogmática. Y eso creemos que en parte se consigue dando la voz a diferentes actores y no simplemente dando 'nuestra versión'. Como todo lo que publicamos, la opinión final es de los propios lectores. Por ejemplo, sobre las Cruzadas, la Inquisición, la Conquista de América, la conversión forzada de los Judíos, etc., hay numerosos artículos en este blog que expresan opiniones críticas respecto al proceder de la Iglesia.. 

02 junio, 2009

Pedro ABELARDO

(Publicado en Blog # 251)  KW: Abelardo, ‘Historia de mis desventuras’, goliardos, Escolástica, Iglesia, Herejía   

ABELARDO, Pedro (1983): Historia de mis desventuras. Estudio preliminar, traducción y notas José María Cigüela. Bs.As.: CEAL (Biblioteca Básica Universal) (Original Siglo XII). Los amores de Abelardo y Eloisa fueron tomados como bandera por el goliardismo. Pedro Abelardo es considerado un goliardo (J. Delgado, en prólogo de ‘Carmina Burana’ pp IX)

En Internet: http://www.scribd.com/doc/6628977/Abelardo-Pedro-Historia-de-Mis-Desventuras

Libro gratis puede descargarse en formato Zip en: http://66.240.239.19/1/4/3/14363.ZIP

Pedro Abelardo (1072-1142) fue la figura más brillante y polémica de su generación y del primer período de la Escolástica. Vivió por aquellos años en los que la expansión agraria interna y la colonización de regiones periféricas amplió el ámbito europeo. La caballería y el ascetismo se fusionaron en el ideal de la sagrada orden caballeresca; se asistía al gran desarrollo de los cantares de gesta (Roland, Mio Cid), se construían las primeras bóvedas góticas, mientras las escuelas teológicas florecían y triunfaba la dialéctica.

En ese momento de profunda fermentación cultural, Abelardo fue “el único para el que se mostró evidente cuanto era cognoscible” según escribieran sobre su tumba. Soportó constantes persecuciones y condenas: ni los concilios ni Roma lo vieron con buenos ojos. Pero sus enseñanzas fueron celebradas. “Historia de mis desventuras” es una autobiografía, brindando un cuadro comprometido de su época; su pasión por Eloisa fue tomado como bandera por el goliardismo.

Para muchos autores el siglo XII fue una época de gran capacidad creadora, incluso un renacimiento dentro de la Edad Media, de fermentación espiritual y de humanismo religioso.

Nuevas formas de contacto social más activas se habían desarrollado en las ciudades que cubrían toda la extensión de Occidente, viejas ciudades que de nuevo florecían y otras recientes. Se organizaron nuevas órdenes: paralelamente a las antiguas abadías de San Benito se fundaron monasterios de cartujos y agustinos, de cistercienses y premostatenses.

 Glosario

Cistercienses. La orden monástica de Cister fue fundada por Roberto de Molesme en Citeaux en 1098. De aquella primera abadía surgió el impulso y modelo para una renovación de la vida religiosa, recuperando los antiguos principios de la Regla Benedictina y haciendo especial hincapié en la separación del mundo, en la vida de oración, y en el trabajo. La orden se difundió por toda Europa y para finales de la Edad Media contaba con 700 monasterios. En el siglo XVII se dividió en dos ramas: de la «observancia primitiva» o trapistas y de la «observancia común» o cistercienses propiamente dichos. Ver sitio: 

http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidades/cistercienses.htm

19 mayo, 2009

ORDENES MENDICANTES

El Contexto:

A comienzos del siglo XIII la sociedad europea en general y la italiana en particular está en movimiento: los comunes han reivindicado y defendido su independencia, la burguesía ha conquistado mayor potencia política, gracias al comercio el nivel de vida se ha mejorado aumentando también las exigencias generales. La afluencia de las riquezas genera un cierto materialismo práctico en gran parte de la sociedad y la reacción religiosa es la aspiración a una pobreza lo más próxima a la evangélica. En algunos casos estos ideales de pobreza acaban oponiéndose a la jerarquía de la propia iglesia; nacen así diversos movimientos con difíciles relaciones con la iglesia como los Valdenses o los Humillados, o claramente heréticos como los Cátaros.

En este contexto es donde surgen también las órdenes mendicantes (del latín mendicare, "pedir limosna") tipo de órdenes católicas donde sus miembros hacen voto de pobreza, por el que renuncian a todo tipo de propiedades o bienes, ya sean personales o comunes. Viven mantenidos sólo por la caridad. Las órdenes mendicantes más importantes fueron aprobadas en el siglo XIII, después de superar la oposición inicial que sufrieron por parte del clero secular. Las órdenes más importantes fueron la de los frailes menores o franciscanos (recibieron la aprobación papal en 1209), los frailes predicadores o  dominicos (1216), los carmelitas (1245), y los agustinos (1256). La orden de los servitas fue fundada en 1233 y reconocida en 1424. (Wiki)

En 1205, Francisco de Asís inicia, junto con un pequeño grupo de seguidores, un nuevo género de vida cristiana para difundir las enseñanzas de Cristo. Poco después Domingo de Guzmán decidió también dedicar su vida a la predicación y la pobreza. Ambos grupos tenían en común la predicación en el ámbito urbano, el contacto con las gentes, la enseñanza de la pobreza y la concepción de establecer los conventos en las villas o ciudades, edificios que debían en principio ser austeros y servir únicamente como refugio y vivienda de los frailes. Los mendicantes son frailes que viven en conventos dentro de las ciudades, mientras los monjes, como los benedictinos, vivían en monasterios fuera de las ciudades y poseían grandes terrenos cuya producción se usaba para su manutención. Una orden mendicante, en principio masculina, podía admitir una segunda orden femenina; las mujeres vivían en claustros semejantes a los monasterios, separados del pueblo al estilo de la vida monástica.

La gran eclosión de las órdenes del tronco benedictino había coincidido con el apogeo de un mundo rural organizado políticamente de acuerdo con los esquemas del feudalismo clásico. Sin embargo, a fines del siglo XII, Europa había cambiado lo suficiente como para poner en cuestión el porvenir de tal modelo político-religioso. El nuevo apogeo de las ciudades al calor del desarrollo de la burguesía, la introducción de nuevos sistemas de conocimiento, representados por Aristóteles y las universidades, la aparición de un laicado cada vez más atento a las novedades de todo tipo y orgulloso de si mismo, representaban retos para los que la Iglesia no tenía de momento respuesta. El desarrollo de las herejías de masas lo demostraba, pero además, problemas tan acuciantes como la moralidad del préstamo a interés o, sobre todo, la pobreza voluntaria eran, entre otras, cuestiones que no podían ser atajadas con el tradicional argumento de la "fuga del mundo" o la apelación al ascetismo. Haciendo de la necesidad virtud, surgieron en el seno de la Iglesia las órdenes mendicantes, que permitirían acometer no sólo la reconquista espiritual del mundo ciudadano y derrotar a la herejía, sino proporcionar también a Roma un instrumento para su política.

Características generales de todas las órdenes mendicantes que diferencian al hermano del monje son: la pobreza, no sólo individual sino colectiva; el notable lugar dado a la actividad pastoral y la renuncia a la estabilidad; la centralización del gobierno; la formación metódico-teológica de los hermanos destinados al apostolado, siendo los sacerdotes mejor preparados de todo el clero de entonces; la institución de una tercera orden que llama a los laicos a cooperar en el apostolado y les muestra la posibilidad de una vida perfecta permaneciendo incluso permaneciendo en su estado de vida.

A diferencia de los monjes, y en menor medida de los canónicos o clero secular, los mendicantes no estaban obligados, antes al contrario, a permanecer en un lugar fijo de residencia. Este carácter dinámico, unido a la indestructible fidelidad de los mendicantes hacia Roma, permitió a los pontífices utilizar a franciscanos y dominicos como un verdadero ejército en defensa de sus intereses. En su papel de predicadores, misioneros, inquisidores, teólogos o intelectuales los mendicantes proporcionaron la base humana para el triunfo de la teocracia pontificia. El creciente poder que fueron alcanzando las ordenes mendicantes, despertó recelos entre las restantes fuerzas eclesiásticas, pero en todos los casos el decidido apoyo de Roma solventó los conflictos a favor de las nuevas órdenes. Problemas como los planteados en la universidad de París a lo largo del siglo XIII entre los maestros seculares y los frailes sobre el ejercicio y concepto de magisterio, o los surgidos cuando se les permite predicar y confesar libremente en toda Europa, se zanjaron siempre en favor de los mendicantes. Este apoyo pontificio redundó también en el progresivo acercamiento de franciscanos y dominicos, por más que éstos se destinasen frecuentemente a las labores diplomáticas, universitarias, judiciales y legislativas, en tanto que aquéllos mostraron mayor predilección por la catequesis y las misiones.

Tomado de los sitios: http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1074.htm .

Las órdenes mendicantes http://www.mercaba.org/FICHAS/IGLESIA/HT/8-03_capitulo.htm

A quien le interesa puede ver el film 'Hermano Sol, Hermana Luna' sobre Francisco de Asis, de Franco Zeffirelli, de la cual se dice que es "La película más popular, la que ha logrado mayor éxito de público, la que ha sido adoptada por el mundo franciscano como "la biografía cinematográfica" oficial del santo ... y eso se comprende bien, si tenemos en cuenta el estilo refinado del director, su capacidad de provocar emociones, corroborada también en esta empalagosa, oleográfica y un poco "hippy" hagiografía de San Francisco. (tomado de http://www.fratefrancesco.org/cine/fratellosole.htm )

 

HEREJÍA ALBIGENSE

Figura (tomada de Wikipedia): Una pintura describe la historia de una disputa entre Santo Domingo y los cátaros, en los que los libros de ambos fueron sometidos a una prueba de fuego, y los de Santo Domingo fueron milagrosamente preservados de las llamas (milagro de Fanjeaux). 

El catarismo es la doctrina de los cátaros (o albigenses), un movimiento religioso de carácter que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando asentarse hacia el siglo XIII en tierras de Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.

Era un movimiento religioso-cultural, propulsor de un nuevo orden social a partir del ascetismo. Con influencias del maniqueísmo, del gnosticismo, y del neoplatonismo residual, entre otros movimientos, proponía una dualidad creadora Dios y Satanás. Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satanás. El mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaban Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.

Según la comprensión cátara, el Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó cielos y almas. El mundo material, el mal, las guerras y la Iglesia Católica, con su realidad terrena y la difusión de la fe en la Encarnación de Cristo, era una herramienta de corrupción.

Decían que Jesús había sido una aparición que mostró el camino a Dios. Pero no era posible que un Dios bueno (de naturaleza espiritual) se hubiese reencarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el Dios Bíblico Yahvé era en verdad el diablo, ya que había creado el mundo. Su carácter diabólico se mostraba también en sus cualidades («celoso», «vengativo», «de sangre») y a sus actividades como «Dios de la Guerra». Negando así toda veracidad del antiguo testamento.

La Iglesia consideró sus doctrinas como heréticas. Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. Los cátaros fueron combatidos de todas las maneras posibles y disponibles en la época. Desde órdenes del Papa, decisiones políticas del rey de Francia contra las autoridades locales, que pertenecían a la nobleza, pero no respondían al centralismo eclesiástico ni al temporal del Rey. El monje Castelnau, legado papal conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó al lugar excomulgando al conde de Toulouse (Tolosa), Raimundo VI (1207) como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado por un escudero de Raimundo de Tolosa, lo que fue el detonante que comenzó la cruzada contra los albigenses. Hubo prohibiciones, batallas, expropiaciones de tierras, ejecuciones, deportaciones masivas, pero nada había extinguido la herejía. La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todo el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montsegur de fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona.

En 1244 tuvo lugar un acto, en donde los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, fueron arrojados a una enorme hoguera en el prat dels cremats (prado de los quemados) junto al pie del castillo. Más aún, el Santo Padre (mediante el Concilio de Narbona en 1235 y la Bula Ad extirpanda de 1252) decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros. A finales del siglo XIII el movimiento, debilitado, entró en la clandestinidad.

18 mayo, 2009

San Simeón Estilita

SAN SIMEÓN ESTILITA

5 de Enero San Simeón Estilita

Nace cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia, cerca de Tarso, donde nació San Pablo. (Estilita significa: el que vive en una columna).

De pequeño se dedicaba a pastorear ovejas por los campos, pero un día, al entrar en una iglesia, oyó al sacerdote leer en el sermón de la Montaña las bienaventuranzas, en el capítulo 5 del evangelio de San Mateo. Se entusiasmó al oír que Jesús anuncia: "Dichosos serán los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los puros de corazón porque ellos verán a Dios". Se acercó a un anciano y le preguntó qué debería hacer para cumplir esas bienaventuranzas y ser dichoso. El anciano le respondió: "Lo más seguro seria irse de religioso a un monasterio".

Se estaba preparando para ingresar a un monasterio, y pedía mucho a Dios que le iluminara qué debía hacer para lograr ser santo e irse al cielo, y tuvo un sueño: vio que empezaba a edificar el edificio de su santidad y que cavaba en el suelo para colocar los cimientos y una voz le recomendaba: "Ahondar más, ahondar más". Y al fin oyó que la voz le decía: "Sólo cuando seas lo suficientemente humilde, serás santo".

A los 15 años entró a un monasterio y como era muy difícil conseguir libros para rezar, se aprendió de memoria los 150 salmos de la S. Biblia, para rezarlos todos cada semana, 21 cada día.

Se le considera el inventor del cilicio, o sea de una cuerda hiriente que algunos penitentes se amarran en la cintura para hacer penitencia. Se ató a la cintura un bejuco espinoso y no se lo quitaba ni de día ni de noche. Esto para lograr dominar sus tentaciones. Un día el superior del monasterio se dio cuenta de que derramaba gotas de sangre y lo mandó a la enfermería, donde encontraron que la cuerda o cilicio se le había incrustado entre la carne. Difícilmente lograron quitarle la cuerda, con paños de agua caliente. Y el abad o superior le pidió que se fuera para otro sitio, porque allí su ejemplo de tan extrema penitencia podía llevar a los hermanos a exagerar en las mortificaciones.

Se fue a vivir en una cisterna seca, abandonada, y después de estar allí cinco días en oración se le ocurrió la idea de pasar los 40 días de cuaresma sin comer ni beber, como Jesús. Le consultó a un anciano y éste le dijo: "Para morirse de hambre hay que pasar 55 días sin comer. Puede hacer el ensayo, pero para no poner en demasiado peligro la vida, dejaré allí cerca de usted diez panes y una jarra de agua, y si ve que va desfallecer, come y bebe." Así se hizo. Los primeros 14 días de cuaresma rezó de pie. Los siguientes 14 rezó sentado. Los últimos días de la cuaresma era tanta su debilidad que tenía que rezar acostado en el suelo. El domingo de Resurrección llegó el anciano y lo encontró desmayado y el agua y los panes sin probar. Le mojó los labios con un algodón empañado en agua, le dio un poquito de pan, y recobró las fuerzas. Y así paso todas las demás cuaresmas de su larga vida, como penitencia de sus pecados y para obtener la conversión de los pecadores.

Se fue a una cueva del desierto para no dejarse dominar por la tentación de volverse a la ciudad, llamó a un cerrajero y se hizo atar con una cadena de hierro a una roca y mandó soldar la cadena para no podérsela quitar. Pero varias semanas después pasó por allí el Obispo de Antioquía y le dijo: "Las fieras sí hay que atarlas con cadenas, pero al ser humano le basta su razón y la gracia de Dios para no excederse ni irse a donde no debe". Entonces Simeón, que era humilde y obediente, se mandó quita la cadena.

De todos los países vecinos y aun de países lejanos venían a su cueva a consultarlo y a pedirle consejos y las gentes se le acercaban para tocar su cuerpo con objetos para llevarlos en señal de bendición, y hasta le quitaban pedacitos de su manto para llevarlos como reliquias.

Entonces para evitar que tanta gente viniera a distraerlo en su vida de oración, se ideó un modo de vivir totalmente nuevo y raro: se hizo construir una columna de tres metros para vivir allí al sol, al agua, y al viento. Después mandó hacer una columna de 7 metros, y más tarde, como la gente todavía trataba de subirse hasta allá, hizo levantar una columna de 17 metros, y allí pasó sus últimos 37 años de su vida.

Columna se dice "Stilos" en griego, por eso lo llamaron "Simeón el estilita".

No comía sino una vez por semana. La mayor parte del día y la noche la pasaba rezando. Unos ratos de pie, otros arrodillado y otros tocando el piso de su columna con la frente. Cuando oraba de pie, hacía reverencias continuamente con la cabeza, en señal de respeto hacia Dios. En un día le contaron más de mil inclinaciones de cabeza. Un sacerdote le llevaba cada día la Sagrada Comunión.

Para que nadie vaya a creer que estamos narrando cuentos inventados o leyendas, recordamos que la vida de San Simeón Estilita la escribió Teodoreto, quien era monje en aquel tiempo y fue luego Obispo de Ciro, ciudad cercana al sitio de los hechos. Un siglo más tarde, un famoso abogado llamado Evagrio escribió también la historia de San Simeón y dice que las personas que fueron testigos de la vida de este santo afirmaban que todo lo que cuenta Teodoreto es cierto.

Las gentes acudían por montones a pedir consejos. El les predicaba dos veces por día desde su columna y los corregía de sus malas costumbres. Y entre sermón y sermón oía sus súplicas, oraba por ellos y resolvía pleitos entre los que estaban peleados, para amistarlos otra vez. A muchos ricos los convencía para que perdonaran las deudas a los pobres que no les podían pagar.

Convirtió a miles de paganos. Un famoso asesino, al oírlo predicar, empezó a pedir perdón a Dios a gritos y llorando.

Algunos lo insultaban para probar su paciencia y nunca respondió a los insultos ni demostró disgusto por ellos.

Hasta Obispos venían a consultarlo, y el Emperador Marciano de Constantinopla se disfrazó de peregrino y se fue a escucharlo y se quedó admirado del modo tan santo como vivía y hablaba.

Para saber si la vida que llevaba en la columna era santidad y virtud y no sólo un capricho, los monjes vecinos vivieron y le dieron orden a gritos de que se bajara de la columna y se fuera a vivir con los demás. Simeón, que sabía que sin humildad y obediencia no hay santidad, se dispuso inmediatamente a bajarse de allí, pero los monjes al ver su docilidad le gritaron que se quedara otra vez allá arriba porque esa era la voluntad de Dios.

Murió el 5 de enero del año 459. Estaba arrodillado rezando, con la cabeza inclinada, y así se quedó muerto, como si estuviera dormido. El emperador tuvo que mandar un batallón de ejército porque las gentes querían llevarse el cadáver, cada uno para su ciudad. En su sepulcro se obraron muchos milagros y junto al sitio donde estaba su columna se construyó un gran monasterio para monjes que deseaban hacer penitencia. 

Tomado del sitio religioso http://www.churchforum.org/ Recuperado 14.5.2009   

15 mayo, 2009

Iglesia, Estado y Sociedad Argentina siglo XX, Peronismo


Queremos llamar la atención sobre un número especial de la revista 'Todo es Historia' (director: Félix Luna) que en su # 401, diciembre del 2000 tiene un número monográfico sobre la Iglesia católica en Argentina del siglo XX, especialmente en relación con el peronismo, aunque también referida a la doctrina social de la iglesia (derivada de las encíclicas de León XIII) y a la cuestión de los inmigrantes. Uno de estos artículos es de Susana Bianchi, conocida estudiosa del fenómeno peronista y de sus relaciones con la Iglesia.

05 mayo, 2009

CONSTANTINO

Constantino fue el primer Emperador Romano (306-337) que luchó en el nombre del cristianismo. Ya los cristianos formaban parte o acompañaban a sus tropas. Inicialmente Constantino era uno de los 4 emperadores que se habían dividido el dominio de los vastos territorios imperiales, dos en la parte oriental y dos en la occidental. Las contradicciones y las intrigas los hicieron enfrentar. La primera gran batalla, considerada crucial para la Historia, fue la que libró Constantino contra Majencio, con lo cual debería dirimirse la supremacía entre ambos líderes occidentales. Poco antes de iniciar el ataque, aún superado en número por sus enemigos, Constantino y sus tropas tienen una visión – quizás un meteorito, quizás un aspecto inusual del cielo – formándose en el cielo un signo similar a la cruz cristiana. Se cree que a ello le haya seguido un sueño del emperador donde alguien le dice que use un nuevo símbolo en su estandarte. Así surge el Lábaro, que combinaba la cruz con iniciales del nombre del Cristo. Los acompañantes cristianos de Constantino parecen haber influído en la interpretación final: era una señal de Dios de que debían combatir bajo el signo cristiano. El Lábaro se convertiría desde entonces en el símbolo del ejército de Constantino y luego de Roma.

Después de derrotar a su opositor Maxentius (Majencio) (ahogado en el río Tebere) entra triunfalmente a Roma. La victoria en la batalla sirvió para prestigiar al Dios cristiano y desprestigiar a los dioses paganos, como Júpiter. Poco a poco, quizás por superstición o por comvicción, Constantino fue adentrándose más en el cristianismo y se dejó influir por algunos de los hombres de su entorno que ya eran cristianos. También su madre Elena y su hermana eran cristianas. Su madre emprendería después un viaje histórico a Tierra Santa, donde afirma haber encontrado la auténtica cruz y otros lugares santos. Esto también contribuyó a colocar a Constantino en un lugar preeminente en la historia del cristianismo.

Figura: Constantino y su madre, Elena, con la cruz verdadera (Wiki)

Sin embargo, se cree que Constantino fue bautizado recién en su lecho de muerte. Hasta donde llegó la convicción del emperador es algo muy discutido, pero lo cierto es que sus políticas lo fueron acercando cada vez más a esta religión. Un lema sería muy funcional a sus intereses, especialmente de perpetuarse en la historia como unificador del antiguo glorioso imperio: ‘Un solo Dios, un solo Imperio, un solo emperador (que era él mismo).

Sin embargo, su estrategia era realizar la unificación en etapas. Primero convence a su hermana de contraer matrimonio con uno de los dos emperadores de Oriente – Licinius – con lo cual cierra una alianza que permite a Licinius entablar una guerra en Oriente y quedar como único emperador en esta parte del imperio.

Al mismo tiempo, Constantino empieza impulsando la libertad de cultos (Edicto de Milán, de tolerancia en el año 313) lo cual especialmente servía a los cristianos en franco crecimiento. Luego se irá volcando cada vez más hacia políticas que terminarán consagrando su lema: ‘un solo Dios, un solo emperador’.

Esto va generando resistencia de los patricios, que ven que se abandonan sus dioses por el nuevo culto. Las resistencias y luchas internas van generando un complot, del cual participa su propio cuñado Licinius, recostado en el a

poyo de los paganos; por lo cual el próximo paso será la guerra entre ambos emperadores. La g

uerra iniciada en el año 324, fue realmente una "cruzada". El signo cristiano del “Labarum” infundía temor en las supersticiosas tropas romanas que se enfrentaban con los cristianizados. Aniquiló a las fuerzas de Licinius. La hermana de Constantino, Constanza,  abogó por la vida de su marido, quien es aparentemente perdonado y debe exiliarse en Tesalónica con Constanza y su hijo.

El Concilio de Nicea (Nicaea 325

 dC). Ocho meses después de su victoria militar Constantino dio otro paso en la creación de un imperio cristiano al reunir a centenares de obispos para redactar un testamento de fe, que aún constituye el alma del cristianismo actual. Mientras tanto, un grupo entra a la casa de su cuñado Licinio y lo asesina, corrie

ndo la misma suerte su hijo.

Su hermana Constanza vivió en el Palacio, pero no sabemos si llegó a perdonar a su hermano por el asesinato de su esposo y de su hijo. Entre los otros asesinatos ordenados por Constantino se cuentan el de muchos familiares, como su propio hijo ilegítimo Crispus: Su esposa Fausta muere en circunstancias sospechosas: pocos meses después aparece asfixiada en un baño de vapor, algunos creen que por orden de Constantino. Había sido acusada de adulterio (luego se encontró que era inocente). 

Lactantius (Lactancio) murió antes de ver realizada la visión de Constantino de un imperio cristiano. Muchas de las crónicas de Constantino y de su época provienen de este escriba cristiano que acompañó a Constantino en algunas batallas. La versión oficial de la religión considera a Constantino modelo de virtud y santidad cristiana. Convocar al concilio de obispos de Nicea; Constantino también intervino en la controversia entre Arius, un erudito bien conocido y el ministro de la Iglesia Baukalis, de Alexandría. Athanasius, Doctor de la Iglesia, declaró a Arius hereje. Se dice que Athanasius falsificó una carta con el nombre de Constantino declarando la pena de muerte para todos los que leyeran los escritos de Arius. Constantino lo exilia, solamente para ser perdonado después de su muerte. Athanasius es perdonado por el propio hijo de Constantino, el emperador Constantius II en el año 337.

Bibliografía y material complementario

DUNN, Tim (Productor y Director): Constantino. Producción BBC / Discovery

También puede encontrarse una semblanza de Constantino en el sitio: http://www.angelfire.com/extreme/genio/heroes/constantinoheroe.html

Glosario

Edicto de Milán (tolerancia religiosa) Desde 306 en que comenzó a gobernar la Galia, España y Britania, Constantino -hijo y sucesor de Constancia-, demostró una actitud benévola hacia los cristianos. En 312 derrotó a su rival Majencio en una famosa campaña en la que dijo haber tenido una visión celestial. En el mismo año, este emperador y su colega Licinio, que gobernaba la parte oriental del Imperio. decretaron una serie de leyes por las que concedían la libertad de cultos a todos sus súbditos:  http://www.cristianismo-primitivo.org/siglo_IV/constantino.htm

Lábaro (labărum). Estandarte que Constantino comienza a usar luego de una misteriosa visión, e inspirado por el cristianismo. Se compone de la cruz y el monograma de Cristo, compuesto de las dos primeras letras de este nombre en griego  (χριστóς) :

X = Ji vigésimo segunda letra del alfabeto griego. Los romanos la trasliteraron con ch en palabras tales como  Christus

ρ = Ro.

Aunque la etimología del término lábaro es discutida, se suele aceptar que proviene de laureum (laurel). 

Lactancio. Lucio Cecilio (o Celio) Firmiano Lactancio (c 245 – c 325) escritor latino y apologista cristiano  nacido en el norte de Africa, que acompañó a Constantino en algunas de sus campañas y realiza sus crónicas y comentarios. 

21 octubre, 2008

RERUM NOVARUM

Rerum Novarum (Latín: Las cosas nuevas) Primera encíclica social de la Iglesia, promulgada por León XIII en 1891. Se refiere a las condiciones de los trabajadores, apoya al derecho laboral de formar uniones o sindicatos, pero tomando distancia del marxismo al apoyar el derecho a la propiedad privada. Sobre las relaciones entre gobierno, empresas, trabajadores e Iglesia, propone una organización socioeconómica que da origen al corporativismo. La encíclica tuvo un efecto profundo en la Iglesia y en el mundo moderno. En esa época su apoyo a los sindicatos de trabajadores y un salario justo fueron vistos como radicalmente izquierdistas. Otras declaraciones también parecían ser opuestas al capitalismo. Ampliar en : http://es.wikipedia.org/wiki/Rerum_Novarum

04 abril, 2008

Historia sexual de los argentinos

ANDAHAZI, Federico (2008): Pecar como Dios manda. Historia sexual de los argentinos. Desde los orígenes hasta la Revolución de mayo. Bs.As.: Planeta

"Este volumen - el primero de tres - echa luz sobre la rica e ignorada sexualidad de los pueblos americanos originarios, los violentos cambios impuestos por la conquista, la hipocresía del poder virreinal durante la colonia y los nuevos cánones morales surgidos de la Revolución de Mayo. ... Revela aspectos desconocidos hasta hoy, algunos ocultados con escrúpulo, sobre hechos y personajes fundacionales, próceres y prohombres, cuyo modo de ejercer el poder sólo se explica a partir de la forma en que ejercieron el sexo"


Hemos incluído este ensayo de reciente aparición por las relaciones explícitas entre historia, educación, religión, sexualidad y psicoanálisis, tópicos que el novelista y psicólogo argentino desarrolla luego de una revisión de fuentes insospechables. Algunos de sus personajes reaparecerán en nuestra asignatura, pero bajo otra … faceta de su interesante personalidad.
(J. C. Paradiso)

07 octubre, 2007

Cucuzza : I Congreso Pedagógico

CUCUZZA, Rubén (1986): De Congreso a Congreso. Crónica del primer congreso pedagógico argentino. Bs.As.: Bejana, pp 35-52 (resumen y comentarios JCP)

Agentes de la educación (pp 35-44)
Como parte del proceso de secularización del Estado, la burguesía tendía a desplazar a la Iglesia como aparato ideológico dominante, para colocar en su lugar a la escuela (usando categorías de Althusser).
La laicidad de la enseñanza es aplicación del principio más general de laicidad del Estado, pero este principio entra al territorio estatal por la escuela.
En el Congreso Pedagógico la antinomia “Estado docente” versus Iglesia docente” se esconde bajo “Estado versus familia”, pero en ambos casos es resonancia del debate europeo planteado por las necesidades de la oligarquía.
Roca no era un doctrinario. Era anticlerical en respuesta al antirroquismo de algunos sectores de la iglesia.
Para los liberales europeos la iglesia equivalía a feudalismo y en nuestro país se asociaba al pasado colonial. Era retraso a contramarcha de las luces del progreso, la ciencia, la industria.
Para los católicos, los avances liberales significaban masonería, libre pensamiento, anarquismo, socialismo o todo lo que se fustigaba en las encíclicas papales.
Pero católicos y liberales eran variantes igualmente oligárquicas y tenían fisuras en su interior. Unos se unirían contra los “clericales ultramontanos” y otros contra los “masones liberales”.

Entre los liberales había muchas corrientes de pensamiento, diversos puntos de partida que confluían en el punto de llegada:
principistas garibaldinos
anticlericalismo burgués afrancesado
agnosticismo spenceriano
prácticas oportunistas Roca o Celman: que no querían molestar a los protestantes ingleses.

Entre los católicos había también diferencias:
Existían 2 diarios: “La voz de la Iglesia” (respondía a la jerarquía) y “La Unión” (sectores politizados que respondían a Estrada)
La línea vaticana de las encíclicas no daba margen:
En la “Mirari Vos” se condenaba la separación de la Iglesia y el Estado
En la “Quanta cura” se atacan los avances del naturalismo y el liberalismo, acompañada por su conocido resumen del Sylabus, que en 80 proposiciones enumeraba los errores que la Iglesia quería combatir. Para la Iglesia del Syllabus el enemigo principal era el liberalismo y no el socialismo, que era considerado una secta. Se mantiene el lenguaje apocalíptico sobre los pastos envenenados, herejías, graves tormentas, escritos perniciosos.
En el Syllabus se describen las cosas que deben combatirse:
- que la educación prescinda de la autoridad eclesiástica, “de su ingerencia y acción moderadora y que se hallen sometidos al pleno derecho de la autoridad civil”[1]
- que la escuela tenga sólo o principalmente por objeto la ciencia de las cosas naturales y la vida social

Esto explica la posición de la iglesia en el debate del Congreso del 82.

En el congreso del 82, el choque se produjo en 2 niveles: en forma abierta respecto a la inclusión del laicismo o de la religión y en forma más encubierta respecto a los agentes de educación.
La polémica ganó la prensa y ello provocó incorporación tardía de miembros para ganar en número.
Los trabajos habían sido repartidos con anticipación, de modo que se conocían los proyectos. En 2 se hablaba de laicismo:
El Dr. Raúl Legout solicitaba que al dictarse la Ley de Educación Común, al lado de la gratuidad y la obligación se incluya el principio de laicidad.
El Dr. Nicanor Larrain sostuvo “Las escuelas del Estado deben ser esencialmente laicas : Las creencias religiosas son del dominio privado”

La ponencia católica fue recogida por la prensa, decía:
“Considerando que la religión es el necesario fundamento de la educación moral … que la sociedad argentina es una sociedad católica ; que la Constitución Nacional consagra en las instituciones este carácter de la sociedad y la llamada laicidad de la enseñanza turbaría profundamente la concordia social, el Congreso en homenaje a Dios, a los derechos de la familia, a la ley y a la paz pública declara : que la escuela argentina debe dar una enseñanza esencialmente religiosa”
(es el proyecto de Ley que presentan y firman: J.M. Estrada, Pedro Goyena, Juan Bialet Massé, Marcos Sastre, Ángel Estrada, Juan Ortiz de Rosas y otros,
LA PRENSA, 16 de abril de 1882.
Sarmiento ingresó en el debate desde los editoriales de “El Nacional”

En las sesiones del Congreso Pedagógico hubo debates acalorados.
Y por si acaso se producían impugnaciones adelantadas de los votantes. Se cuestionaba la capacidad de algunos de ellos para intervenir en temas tan serios:
Los liberales: la cuestión religiosa es una altísima cuestión de Estado y de ciencia … la cuestión no puede resolverse por una mayoría de señoras apenas preparadas para la enseñanza de las materias de la enseñanza primaria … es una imprudencia que va a producir agitaciones y discordia, un desacierto , porque aún en la hipótesis de que triunfara la proposición … tal sanción no tendría ninguna autoridad ni prestigio moral.
El Club liberal convocaba a reuniones “ a fin de conocer los elementos con que se cuenta en el Congreso, y de acuerdo con esto hacer trabajos a fin de formar una mayoría liberal, para dar una lección a los enemigos del libre pensamiento”

“La Prensa” decía:
“Los oradores se preparan para defenderse y agredir desde el terreno de sus creencias respectivas. Nótase en la Asamblea el calor ingrato de la atmósfera formada por los partidos en lucha”

Y corrió el rumor de que Roca y Wilde se aprestaban a zanjar el debate por decreto, para evitar que se sigan ventilando las contradicciones.
Entre los mismos congresales se llegó al acuerdo de sacar el problema religioso de los debates. La propuesta era eliminar de los debates la cuestión de la enseñanza laica y de la enseñanza religiosa. Se aprobó por aclamación, salvo Nicomedes Antelo que era spenceriano y pidió que constara su oposición.
No habría cuestión religiosa y las señoras votantes respiraron: no iban a ser calificadas de “libre pensadoras” (parecía que no se atreverían a llamarlas ‘herejes’: era demasiado por esa causa.
El conflicto se reabrió más adelante, porque en una moción se había tachado las palabras:
Religión, historia sagrada, historia religiosa y laicismo …
Pero Estrada dijo que no se podía dejar de rozar la cuestión. “Una de dos: o el plan general de estudios primarios contiene la enseñanza religiosa … o prescinde de ella”
Cuando se propone cerrar el debate, varios congresales católicos – entre ellos Estrada – se retiraron. Estrada dijo :
“Se nos ha introducido bajo bandera parlamentaria un contrabando de guerra”
Além les respondió:
“Váyanse. Siempre constará que han venido a disolver el Congreso!
Los que quedaron aprobaron la actuación de la mesa de conducción.
El Nacional aplaude el proceder de las maestras en el Congreso. Y que aquellos espíritus perturbados sufrieron un desengaño al ver que el sexo débil se fortifica en el ejercicio de la enseñanza…”

En la Prensa se publica la nota de renuncia de los representantes católicos:

“.. olvidaba la Mesa que por este medio indirecto se llegaba a la innovación que los libre-pensadores del Congreso se comprometieron a no provocar de nuevo. Un plan de estudios primarios tiene que traer, forzosamente, la cuestión religiosa. Si incluye la religión, la resuelve en el sentido cristiano: si la excluye, la resuelve en el sentido laico (…)
(luego se refiere a “la Mesa” : “sólo se preocupaban de estorbar la cuestión religiosa … Se quería hacer prevalecer la escuela sin Dios”

Como la nota había salido primero en los diarios, eso fue considerado una ofensa para el Congreso, de manera que allí no fue leída y se archivó.
La interpretación católica es que un plan de estudios que no mencione la religión implica un pronunciamiento de laicidad. Por eso se comparó al Congreso Pedagógico con el “caballo de Troya”.

Ley 1420
En 1983 y 1984 – durante la discusión parlamentaria de la Ley 1420 – se reavivó el debate sobre la enseñanza religiosa, pero los liberales y los católicos se mostraron más respetuosos de las posiciones de sus adversarios.

Según Tedesco [2] la tradición asigna al debate de la Ley 1420 un papel destacado en la historia de la educación argentina. Paradójicamente se debatió casi con exclusividad un solo problema: el religioso.

[1] Film: En el nombre de Dios (“The Magdalena sisters”) Directed by Peter Mullan
[2] 1986. El Estado y la educación, en Educación y sociedad en la Argentina 1880-1945, pag 94

04 octubre, 2007

EL CONFLICTO CON LA IGLESIA


TEDESCO, J.C. (1982): Educación y sociedad en la Argentina (1880-1900), Bs. As.: CEAL, cap VI, 119-128 (Resumen y notas por JCP para uso de la cátedra)

Los conflictos en relación a la enseñanza religiosa habían seguido a las luchas políticas iniciadas después de 1810. Al llegar al Congreso Pedagógico ya habían surgido muchos enfrentamientos. Para los intelectuales proscriptos, la Iglesia había apoyado al rosismo y a los caudillos del interior. La consigna de Facundo Quiroga, que resumía los términos de la lucha, era “Religión o muerte”.
En 1853 en el debate de la Convención constituyente, se rechazaron las posiciones católicas que pretendían que la Religión católica sea admitida como religión del Estado. Cuando se incorpora la provincia de Bs As a la Confederación, en 1860, se repite el intento y fracasa.
El programa de los proscriptos concebía la libertad de conciencia como una conquista para la llegada de europeos no católicos.

La libertad de cultos se logra a nivel constitucional. Luego los liberales intentan eliminar la vigencia del catolicismo en las escuelas públicas. Aún antes de haberse discutido y aprobado la ley 1420, una disposición del Consejo General de Educación había reglamentado la enseñanza religiosa, disponiendo que fuera impartida por los párrocos y no por los maestros. Elllo había motivado una queja del arzobispo de Bs. As.
En 1882, en el Congreso Pedagógico, hubo incidentes. Más tarde, en el debate de la Ley de Educación, el enfrentamiento alcanza el cenit. Como consecuencia hubo varios obispos expulsados.

Declinación del poder de la Iglesia (Tedesco, cap VI: 121)
El poder de la Iglesia estaba declinando. Por una parte se enfrentaban a las prácticas liberales que permitían el desarrollo capitalista y por el otro, perdían influencia frente a las élites dirigentes.
Hay dos fenómenos estrechamente relacionados. Por una parte, la orientación político-ideológica de los católicos frente al Estado era garantizar la influencia del Estado pero revestido con la legitimidad religiosa. Y para ello el Estado debía enfrentar las políticas liberales que permitían el avance capitalista.
El segundo fenómeno es que la orientación de la Iglesia contrariaba las tendencias hacia la participación del país en el mercado mundial, lo cual la llevaba a distanciarse de las élites dirigentes.
Esto tiene que ver con las alianzas del papado. Luego de la revolución burguesa en Europa, la alianza de la Iglesia con el poder feudal hizo que el enfrentamiento de los revolucionarios se hiciera globalmente contra ambos poderes (feudalismo e iglesia). El capitalismo, al destruir las antiguas relaciones de producción, destruyó también sus bases ideológicas y colocó al pensamiento católico en crisis.
Y así como nuestras élites políticas se inspiraron en las de Europa, la Iglesia argentina se inspiró en el Papa, reproduciendo en apariencia conflictos europeos.
La debilidad de la Iglesia queda puesta de manifiesto por la disminución del número de sacerdotes en relación a los habitantes, por el crecimiento demográfico acelerado. La carrera de sacerdocio perdía atractivos, por lo cual la mayoría debía incorporarse desde el exterior[1].
Los gobiernos de este período estaban más o menos dispuestos a restituir el decoro y la respetabilidad que reclamaba el obispo, pero no así su independencia.

Independencia o control en las relaciones entre Estado e Iglesia (Tedesco: 123)
En la Argentina se muestra la tendencia a concentrar el control de los mecanismos de poder en el Estado y en la élite dirigente.
Así sucedió en las relaciones con la Iglesia. El Estado prefirió controlarla y no pasar a la separación institucional, que quizás hubiera permitido que la Iglesia quedara fuera del control y un agente de oposición importante por su arraigo en vastos sectores de la población.
Se reivindicó, por ejemplo, el ejercicio del Patronato, para poder intervenir en el nombramiento de los curas párrocos que, hasta ese momento eran nombrados por el arzobispo, a pesar de la ley. En 1886 se planteó un incidente cuando el gobierno trató de hacer cumplir la ley. Eduardo Wilde, en su calidad de Ministro de Justicia, Instrucción Pública y Culto, fue quien llevó la posición del gobierno. Wilde reconocía las funciones sociales de la religión y de los sacerdotes, pero por eso quería que el gobierno interviniese[2].
El reconocimiento de las funciones sociales de la religión en cuanto al dominio y control de las conductas de los habitantes llevó también al Estado a controlar la enseñanza que se brindaba en los seminarios de formación de sacerdotes.!
“”Nuestro clero se educa actualmente bajo la impresión de ciertas teorías e incitaciones preconizadas en la cátedra, que el Estado no podría menos que considerar subversivas, pues en algunos casos ellas contradicen las leyes del país o dificultan su rápida ejecución”- (Wilde 1884) Justificando las tareas de inspección del Estado sobre los seminarios.
Las teorías correspondían a los principios de la Iglesia cuyo resumen más representativo es el Syllabus.
El gobierno prefirió mantener la unión con la Iglesia sobre la base de la dependencia, lo mismo que con las universidades, aplicando la misma argumentación.
Wilde sostiene que mientras la Iglesia admita el sostén de cualquier entidad, permanecerá en una dependencia más o menos acentuada, pero completamente incompatible con su dignidad y misión en la tierra”. (pag 126)
El Estado hizo valer lo que Wilde denominó el ‘derecho de vigilancia’, para evitar que los individuos “encasillándose en sus creencias, se sustraigan a la ley civil … y se conviertan en predicadores de ideas subversivas …”(pag 126)
Sin embargo, en determinado momento la Iglesia intentó convertirse en factor de oposición. Sancionada la ley 1420, en el interior del país se inició una campaña a través de pastorales de los obispos contra los diarios y contra las escuelas normales por estar a cargo de maestras protestantes. Los obispos de Córdoba, Salta, Santiago del Estero se pronunciaron así. En algunas provincias las escuelas normales tienen una deserción importante y en La Rioja casi deben cerrar sus puertas.
Las pastorales se amparan en las concepciones ultramontanas del Syllabus. No sorprende que se hayan originado en el interior del país, sobre todo en el Norte, mientras que Bs As tenía una posición más racionalista, ligada a la ideología burguesa europea. La Iglesia derivó en el terrorismo ideológico propio de la Inquisición. En esto no fue acompañada ni por los mismos sectores católicos de Buenos Aires que, cuando defendieron la enseñanza religiosa, trataron de quitarle al Syllabus su contenido regresivo. Los católicos porteños trataron en todo momento de aparecer tan liberales como sus opositores y de demostrar la falsedad de los argumentos liberales con sus mismos ejemplos. Así, EEUU e Inglaterra eran presentados, según el orador, como modelo de país con libertad de cultos o como modelo de país donde el espíritu religioso y cristiano había sido el motor de su desarrollo,
Esta situación de algunos grupos católicos se puso de manifiesto cuando ellos llegan a sostener la necesidad de la separación de la Iglesia y el Estado. José Manuel Estrada o Pedro Goyena reivindican la independencia de la Iglesia, sobre la base de que lo contrario implica el predominio del Estado sobre ella.




[1] El arzobispo de Bs As se refiere a las vocaciones sacerdotales en su Memoria de 1887 (pp 353-361) advirtiendo que para ello hacía falta restituir el decoro, la respetabilidad y la independencia para el sacerdocio

[2] Ver párrafos de Wilde en cartas al arzobispo y en el Debate parlamentario de la ley 1420

CATÓLICOS Y LIBERALES Legislación educativa

1880: LEGISLACIÓN EDUCATIVA
CATÓLICOS y LIBERALES


En el último cuarto del siglo XIX se inicia un nuevo período de expansión capitalista, a favor de la llamada segunda revolución industrial. Mientras que en la primera revolución industrial aparece la máquina, que multiplica la producción de bienes de consumo, con la segunda se comienzan a producir en gran escala máquinas, con las cuales los bienes de consumo se reproducen en forma exponencial. Se renuevan las fuentes de energía y combustibles, al ser reemplazado el carbón por el petróleo y la energía eléctrica. El número de operarios aumenta a miles; como contrapartida se produce la crisis de las formas económicas anteriores y desocupaciones masivas. Este gran impacto social ocasiona las grandes migraciones que caracterizan al período, favorecidas por el incremento en la capacidad de los medios de transporte transatlántico; precisamente la aparición del vapor hará que los grandes contingentes humanos, al igual que las mercaderías, puedan trasladarse a grandes distancias. Tiene lugar así la internacionalización del capitalismo, constituyéndose el mercado mundial. El país hegemónico es Inglaterra.
Los países periféricos, especialmente el nuestro, reciben un gran contingente de emigrados europeos, lo cual favorece el proyecto político prevaleciente. Se recibe mano de obra barata, permitiendo además la constitución de un proletariado de raza y cultura europea. Bagú explica que los países centrales cobran el transporte y se deshacen de los desocupados. Por otra parte, expanden su mercado, venden a los mismos emigrados, y recibirán de ellos los ahorros enviados por bancos de la misma nacionalidad a los familiares que habían quedado en la retaguardia. Así se cerraba el ciclo de simbiosis en el cual ingresaba Latinoamérica.
En el orden interno, nuestro país adaptará su estructura productiva para insertarse en el mercado internacional del trabajo, haciéndolo como agro-ganadero[1]. Luego de la crisis de 1880 y la federalización de Buenos Aires, se ingresa en un período de relativa estabilidad política. El país se abre al capital extranjero y se acrecienta la inmigración[2].


Scalabrini Ortiz describe muy bien el encuentro entre el inmigrante y la tierra y también su drama;
“El labriego europeo invadió la pampa fascinado. La verdad de las extensiones fértiles excedía en mucho los más ávidos ensueños de su imaginación. La labró, la dividió en predios, la rayó con su arado, la asperjó con su simiente, embriagado por la largueza con que le eran devuelto sus afanes. La llanura se inflamó un rato, alborotada por el animoso europeo... pero poco a poco la tierra se fue recobrando: aplacó los bullicios extemporáneos; apaciguó las exuberancias del bienestar corporal. Volvió a imponer su despotismo de silencio y de quietud, volvió a quedar en suspenso y como en éxtasis. Manejando la tierra el hombre fue allanado por la tierra. Al conjuro irresistible de esa metafísica de la tierra, la continuidad de la sangre se quebró...”
R. Scalabrini Ortiz: “La Tierra invisible”.

Se consolida en este período la oligarquía terrateniente, representada en el partido conservador. Sobre su hegemonía se desarrolla una ideología liberal que pregona un universalismo abstracto. En lo interno habrá de caracterizarse por libertad política sin soberanía popular[3]. No es otra cosa que la fórmula alberdiana de limitación de los derechos políticos, junto con amplias libertades civiles.

El pensamiento argentino
Cuando se habla de la generación del 80, se suelen incluir, en realidad, dos generaciones que se suceden sin solución de continuidad en su gestión: la de 1880 y la de 1896. El período de gestión de ambas, por lo tanto, se confunde y abarca desde 1880 hasta 1916, año en que el advenimiento del radicalismo al poder produce un impacto que cambia la política argentina. En este largo período, dos corrientes filosóficas principales pugnan por imponerse: el positivismo - con sus variantes - y el grupo católico.
El positivismo es la corriente mayoritaria de la época. Junto con la ideología liberal bajo la cual se cobija, es de origen cosmopolita y europeo. Es interesante transcribir la valoración que, de esta generación, hace Alejandro Korn:
“se liga a esta influencia el desarrollo económico del país, el predominio de los intereses materiales, la difusión de la instrucción pública, la incorporación de masas heterogéneas, la afirmación de la libertad individualista. Se agrega como complemento el despego de la tradición nacional, el desprecio por los principios abstractos, la indiferencia religiosa, la asimilación de usos e ideas extrañas. Así se creó una civilización cosmopolita, de cuño propio, y ningún pueblo de habla española se despojó como el nuestro, en forma tan intensa, de su carácter ingénito, so pretexto de europerizarse” Korn A (“Influencias...”) (op. cit.), pp. 199-271.

Las consecuencias pedagógicas del positivismo fueron el auge de las ciencias físico-matemáticas, las ciencias naturales – a la cual se subordinaban las ciencias del hombre – y del método experimental.
El positivismo tuvo varios focos de irradiación, siendo los más importantes el grupo de Paraná y el universitario. Este último tuvo importante actuación a través de la cátedra, del periodismo y de los círculos culturales, y sobre él volveremos.
La resistencia católica
Figura: José Manuel Estrada. Tomada del sitio: http://www.mendoza.edu.ar/
Frente a esta corriente se alza el grupo católico, que se enfrenta a los positivistas en recordados debates en el Congreso de la Nación. Esta fracción católica militante sostenía la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en todas las escuelas, así como la libertad de empresa educativa, especialmente para los grupos confesionales que representaba.
Frente al avance de las posiciones laicistas y anticlericales favorecidas por la inmigración masiva, la Iglesia y sus fieles asumieron una actitud de militancia vehemente. Recordemos que por esta época una encíclica del Papa Pío IX arengaba a los católicos a plantarse contra las nuevas ideas; se trata de la encíclica Quanta Cura y el Syllabus[4], de 1864. En su presentación se dice:
“Nuestro Santísimo Señor Pío IX, Pontífice Máximo, no ha cesado nunca, movido de su grande solicitud por la salud de las almas, y por la pureza de la doctrina, de proscribir y condenar desde los primeros días de su Pontificado, los principales errores y las falsas doctrinas que corren particularmente en nuestros miserables tiempos …

Los católicos de la época se aferraron fuertemente a la encíclica para condenar las propuestas liberales en educación. Se funda el periódico “La Unión” cuyo jefe de redacción era Estrada y su director Alejo de Nevares. En el primer número Estrada escribía:
“Vamos a alarmar las conciencias, a despertar a los dormidos, a reanimar a los pusilánimes, a enardecer los espíritus, a vincular corazones, a disciplinar para la batalla del Señor. Mientras los creyentes han dormido, el liberalismo ha velado”.

En 1884 se realiza el primer Congreso de los católicos argentinos. En un discurso, Pedro Goyena exalta los objetivos: “El gobierno Argentino quiere asociarse al movimiento contemporáneo, quiere imitar a los gobiernos que se guían por los principios científicos, quiere implantar el positivismo en la legislación, lo que significa, señores, poner en práctica el materialismo, desterrar a Dios del hogar, desterrar a Dios de la escuela, de la ley, de la tumba, desterrar a Dios de la sociedad... Nuestro deber es tomar participación en los negocios públicos con el firme propósito de que los principios de la moral católica sean la norma de la vida política de la Nación... nosotros somos mucho más que un partido, pero tenemos que organizarnos como un partido... (Parera R: La Ofensiva Católica de 1884) (op. cit.)
A pesar de estar en minoría, este grupo tiene gran importancia y, sobre todo, congrega detrás suyo, unos intereses muy poderosos y arraigados en la sociedad argentina.
Aún así, por la época que nos ocupa, en congruencia con los intereses y realidades socioeconómicas, el positivismo logra imponer la mayoría de las leyes educacionales que consolidan su proyecto.

Educación
Los hechos más importantes que ocurren durante este período son la sanción de las leyes 1420 y 1597 y la nacionalización de la UBA; veremos separadamente los hechos producidos por la generación de 1896, a pesar de que la separación puede resultar artificial. La ley 1420 consagra la enseñanza obligatoria, gratuita, laica, la graduación de la instrucción y la autonomía del gobierno escolar[5] . Es uno de los logros del pensamiento liberal y fue calificada como “fruto selecto de la labor de Sarmiento”[6]. A ella no nos habremos de referir, por exceder los objetivos de este trabajo.

Nacionalización de Universidad de Buenos Aires
La nacionalización de la UBA ocurre a consecuencia de la federalización de la ciudad. En el momento de ser nacionalizada - en 1881 - la universidad cuenta aproximadamente con 2000 alumnos, según la estimación del rector Manuel Quintana, lo cual es un notable crecimiento comparado con los 500 alumnos de la época de J. M. Gutiérrez[7]. El Dr. Quintana había sido el primer rector elegido por la Asamblea universitaria y, por lo tanto, no designado por el poder político. Se mantuvo al frente de la misma desde 1877 hasta su nacionalización, renunciando en disconformidad por este hecho.
Los principales cambios ocurridos desde entonces serán la supresión de los Estudios preparatorios, que se refunden con el Colegio Nacional, el cual pasa a su vez a depender de la Facultad de Humanidades[8]. Además, se dictan disposiciones referidas al gobierno de la universidad que no alcanzan a cobrar vigencia[9].


[1] Romero LA: (“Las economías del interior”) (op. cit.)
[2] Para tener una idea de los cambios demográficos que produce la inmigración en nuestro país, recordemos que en el primer censo nacional, en 1869 existían 1830214 hab. Con 75% de analfabetismo; en 1895 había 3954911 hab., con 53% de analfabetos (Manganiello EM op. cit., pág. 117)
[3] Giudici E (op. cit.)
[4] Quanta Cura y Syllabus, Encíclica y anexo que proponen una sanción moral y legal contra las ideas del siglo XIX. Puede encontrarse en http://www.filosofia.org/mfa/far864a.htm
[5] Solari MH, pág. 187
[6] Giudici E (op. cit.), pp. 127-128
[7] Halperin Donghi T (op. cit.): pág. 89
[8] Ibídem, pág. 90
[9] De acuerdo a Halperin (op. cit.) “en el gobierno universitario debía darse nuevamente algún papel a los graduados, integrándolos en la Asamblea universitaria; el retorno a esa solución, que había tenido vigencia en las primeras etapas de la existencia de la UBA se imponía - según el gobierno nacional - para evitar que el gobierno de la universidad quedase en manos de un círculo estrecho de docentes y académicos”. (Pág. 90)