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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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04 junio, 2009

FLORENCIA EN LA ÉPOCA DEL DANTE

COMPAGNI, Dino (1983): Crónica de los Blancos y los Negros. Estudio preliminar, notas y traducción: José Luis Romero. Bs As: Centro Editor de América Latina (Orig.: siglo XIV). (Publicado inicialmente en Bs As: Nova, 1948, 195 páginas). 

El libro se encuentra completo en italiano en el sitio: http://it.wikisource.org/wiki/Cronica_delle_cose_occorrenti_ne'_tempi_suoi

(Joya de la literatura universal, traducida y comentada por José Luis Romero, muy reconocido como medievalista. El siguiente es un extracto de su prólogo).  

Compagni es más historiador que cronista. Narra hechos seleccionados, los que considera necesarios para explicar cierto proceso histórico.

La rivalidad entre el Imperio y el Papado convulsionó la vida italiana por espacio de dos siglos: los partidarios del emperador – los gibelinos – se aferraban a las tradiciones de la aristocracia feudal; los güelfos, apoyados por el Vaticano, representaban los intereses de la naciente burguesía comercial. Esta lucha alcanzó su punto álgido en Florencia, donde un artesanado emprendedor e inteligente echaba las bases de la sociedad moderna. El triunfo de los güelfos fue allí rotundo, determinando el establecimiento de una república dominada por la oligarquía mercantil.

Ya la larga lucha que por tantos años había puesto frente a frente al imperio y al papado con sus partidarios, en un caso los gibelinos en otro los güelfos, comenzaba a menguar, tras la muerte del emperador Federico II en 1250, pero los partidos mantenían en cada ciudad su antigua hostilidad, agudizada por los rencores y las rivalidades, aunque cambiando poco a poco sus contenidos ideológicos; en general mostrábanse los güelfos ahora rivales de los gibelinos no tanto por su adhesión al papado como por defender las aspiraciones democráticas de la burguesía, amenazadas por las aspiraciones feudales de los gibelinos. Así, la lucha continuó entre las facciones y siguió ensangrentando las ricas ciudades italianas.

Ahora, la ventaja comenzó a estar de parte de los güelfos. Los emperadores que siguieron a Federico II no pudieron bajar a Italia para afirmar sus derechos y defender a sus partidarios, debido a los conflictos que el poder imperial suscitara en la propia Alemania; en cambio los güelfos contaron con la ayuda del papado, fuerte entonces con el auxilio militar que le prestaba Carlos de Anjou, nuevo rey de las dos Sicilias. En 1294 llegaba al trono pontificio Bonifacio VIII, y con él triunfaba la tesis de la autocracia universal, más admisible ahora que parecía caído el poder secular con la declinación del imperio. Pero el poder secular contaba con el auxilio del rey de Francia, Felipe el hermoso, emprendiendo una ofensiva contra el papado. Recurriendo a la violencia puso al papado bajo su influencia instalándolo en Avignon.

Dentro de este cuadro se producen en Florencia los acontecimientos que Compagni relata. También allí habían sido violentas las luchas entre ambas facciones y habían prevalecido los güelfos, que gobernaban omnímodamente. Organizaron la ciudad y comenzaron a ascender los núcleos burgueses vinculadas a las artes (oficios y artesanías) más poderosas; detrás de los órganos políticos de la república, los güelfos eran un Estado dentro del estado, cerrando el camino a todo intento de restauración gibelina.

Con todo, pesaban sobre la burguesía florentina los privilegios de la antigua nobleza, disfrazada y vigilante. Para contenerla, las artes se organizaron y ofrecieron batalla, logrando establecer un régimen propicio, con lo cual pudieron sancionar las Ordenanzas de Justicia (año 1294), que vedaban a la antigua nobleza el acceso al poder y las ponían en situación de inferioridad. La república quedó organizada y comenzó para Florencia una era de renovada prosperidad, aunque breve.

Pero el partido triunfante se dividió en blancos (sostenedores de la pureza republicana y negros (continuadores de las tendencias aristocráticas). La antigua nobleza, enquistada dentro de la fracción de los negros, se reorganiza. Aprovechando un momento de auge del papa Bonifacio VIII, tratan de obtener su ayuda argumentando que los blancos en realidad simpatizaban con los gibelinos. La acusación era tendenciosa, y con ella se trataba de ocultar la lucha por el poder que se había entablado entre fuerzas sociales y económicas en conflicto; pero Bonifacio VIII creyó esa interpretación de los hechos y apoyó a los negros. Con su intervención, el poder de Florencia pasó a manos de este grupo, a principios del siglo XIV.

Dino Compagni que formaba parte del gobierno anterior, si bien no fue expatriado como muchos de sus compañeros, quedó relegado en la sombra hasta el fin de sus días. En su forzado retiro escribió la crónica de las luchas intestinas que determinaron la ruina de la república florentina. Dante y Guido Cavalcanti formaban parte del mismo grupo.

En los siguientes años pareció que los güelfos podrían volver a prevalecer, cuando Enrique VII, conde de Luxemburgo, accede al trono imperial y se mostraba favorable a los intereses de los blancos, pero su muerte prematura interrumpió el proceso esperado.

En la época en que Dino Compagni comienza a componer, en lengua toscana, su crónica, estos es en los primeros años del siglo XIV, Italia pasaba por una época de extraordinario vigor intelectual. La Toscana sería el centro más importante de irradiación en las artes plásticas. Cimabue, Arnolfo di Cambio y Giotto trabajaban por entonces para renovar la ciudad y embellecerla. Entre otras cosas, el campanario de Santa María del Fiore, la incomparable catedral. En la poesía se destacan Dante y Cavalcanti. Éstos, al igual que Brunetto Latini se formaron en la universidad de Bologna. 

 

Notas

Federico II Hohenstaufen (1194-1250). Fue Rey de Sicilia, Chipre y Jerusalén, además de  Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Nieto de Federico Barbarroja y una de las figuras más interesantes de la historia universal por sus cualidades extraordinarias y su carácter excéntrico y adelantado a su época. Se le llamó asombro del mundo.

Brunetto Latini. Ver GODBARGE, Climent (2005) Brunetto Latini y la reconstrucción del ethos republicano. Foro interno 2005, 5, 85-111 Se encuentra on-line en el sitio: http://revistas.ucm.es/cps/15784576/articulos/FOIN0505110085A.PDF   (recuperado 28.5.2009)

Enrique VII (1275-1313). Conde de Luxenburgo y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Se enfrentó al expansionismo de Francia y trató sin éxito de recuperar la influencia que había perdido el título imperial, especialmente en Italia, donde destacó el enfrentamiento que mantuvo con el papa Clemente V, los gobernantes de la ciudad de Florencia y con el rey Roberto de Napoli. Enrique es el famoso alto Arrigo en el Paradiso de Dante, donde se señala el puesto de honor que espera a Enrique en el cielo. En el Purgatorio alude a él como el salvador que devolverá el gobierno imperial a Italia, y terminará con el control temporal de la iglesia. El éxito de Enrique VII en Italia no duró, y tras su muerte las tropas anti-imperiales recuperaron el control de la península.

Otro buen trabajo sobre Dante, los güelfos y gibelinos y el contexto de la época, puede encontrarse en: http://quemequitenlosudado.blogspot.com/2006/10/dante-alighieri.html

Betancourt Mendieta, Alexander (2001): Historia, ciudad e ideas: la obra de José Luis Romero, UNAM, 2001. 

13 junio, 2007

Renacimiento (Bowen II-VI)

RENACIMIENTO ITALIANO SIGLO XIV
Bowen, J.: Italia: El Renacimiento clásico del Trecento. Tomo II, cap. VI, pp 246-285 (Resumen y notas para uso de la cátedra por J.C. Paradiso)
Temas:
Ø Luchas del Estado (Emperador y otros niveles) contra el poder papal
Ø División de la sociedad en partidarios del Papa – Güelfos, luego subdivididos en Blancos y Negros – y Gibelinos (partidarios del Emperador).
Ø Traslado del Papa a Avignon (Francia)
Ø Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra
Ø Dante. Las lenguas vernáculas y el latín, Los Modistae, el poeta, el político, el lingüista.
KW: Bowen, siglo XIV, Renacimiento, Italia, Dante Güelfos, Gibelinos, Dante, Modistae, Lengua italiana.
En el siglo anterior (hablamos del siglo XIII) las luchas del papado con los diversos poderes seculares de Europa tuvieron consecuencias diferentes según las naciones. En Francia triunfa la posición del poder secular, declinando el poder de la Iglesia.
También en el siglo XIII, la situación política en Italia cambia drásticamente al disgregarse el imperio de los Hohenstaufen[1], luego de la muerte de Federico II. En la llanura lombarda las ciudades adquieren mayor independencia y a las peleas entre el Papa y los poderes imperiales se suma la sociedad a través de dos partidos: los güelfos y los gibelinos. Los güelfos apoyaban al Papa, los gibelinos al emperador. Luego, en Florencia los güelfos se dividen en dos partidos: los blancos (pertenecientes en general a la clase media y a la naciente burguesía de las ciudades) y los negros (en su mayoría retoman las posiciones aristócratas). (Ver una explicación más completa en libro de Dino Compagni).
El conflicto entre Iglesia y Estado acabó con el traslado del papa a Avignon, lo cual acrecienta la actividad y el pensamiento político en Italia. Entre las figuras destacadas está el Dante.
Mientras tanto se produce una evolución rápida de las ciudades, que se contaban entre los centros comerciales más importantes de Europa. El desarrollo de las ciudades italianas se reflejó en su estilo de educación: el derecho, los estudios notariales y contabilidad ocuparon un puesto importante junto a las artes liberales tradicionales, estudiándose en las escuelas de gramática y las universidades.
Las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) habían erigido casas en Florencia ya desde el principio de sus actividades; ambas desarrollaron escuelas propias, creando su propio sistema educativo, dividido en niveles:
Ø uno elemental de instrucción para novicios. En el caso de los dominicos, éstos habían creado conventos para los frailes que se iniciaban, donde estaban sus escuelas elementales (pág. 251)
Ø los estudios generales (studia generalia)
Ø los centros de estudios superiores (studia principalia) que estaban en las facultades de teología: París, Oxford y Cambridge para los franciscanos y Roma, Napoli y Firenze para los dominicos.


Humana civilitas: La visión de Dante
Alighieri, Dante. (1265-1321).
Nacido y educado en Firenze (los españoles la llaman Florencia) en el siglo XIII, el poeta es el producto más eminente que jamás saliera de las escuelas fiorentinas. Su obra de madurez es del siglo XIV. Firenze tenía gran cantidad de maestros y de escuelas, tanto seculares como de las órdenes mendicantes. Los franciscanos y dominicos habían creado sus propios sistemas educativos extendidos a través de Europa, con los niveles elementales dispersos, siendo los restantes niveles más selectivos de algunas ciudades, hasta llegar a la educación superior que se concentraba en pocos centros. Se usaban, según los casos, conventos, iglesias y para el nivel superior centros especializados entre los cuales se contaba Firenze. Dante estudió con los dominicos, donde se familiarizó con el aristotelismo cristiano y con Tomás de Aquino. El interés por la misión espiritual del hombre fue un elemento primordial en la educación del Dante. Dante también admiraba a Siger de Bramante (Sigieri) y a Brunetto Latini. De sus maestros heredó el interés por la misión espiritual del hombre. También se impregnó de política, como la mayoría de los jóvenes de su clase social, militando con los güelfos y luego, dentro de éstos, con los blancos. Fruto de su evolución política, termina en una posición contraria a los güelfos y al Papa. Para Dante la Iglesia debía separarse del Estado y solo debía ocuparse de las cuestiones espirituales, depurada de sus funcionarios delincuentes.


Dante Alighieri fue reconocido como ciudadano activo en Firenze por su incorporación a una corporación[2] pasando a ser parte activa de la vida política. Enrolado en los Güelfos ‘blancos’, inicialmente defensor del poder de la Iglesia, su posición frente al papado va cambiando: se fue distanciando hasta llegar a enfrentarse. Debió exiliarse, fue condenado a muerte in absentia y sus propiedades confiscadas. Más tarde, algunas de sus obras fueron puestas en el Index. Dante renunció a la causa güelfa y fue creciendo su hostilidad hacia el papado, aunque no hacia el cristianismo. Por suerte la condena hacia Dante no pudo ser ejecutada, porque así vieron la luz la Divina Commedia y De monarchia (que defiende el poder temporal por sobre el papal). Sus obras revitalizan la lengua italiana y sientan las bases sobre una educación humanística que da mayor énfasis a la tradición literaria y a la literatura.

Controversias sobre el lenguaje [3]
Para los Modistae (Modistos) existía una gramática ideal, independiente de la variedad de lenguas, y por lo tanto uno de los fines principales de la ciencia lingüística consiste en encontrar esa gramática y establecer reglas absolutas de expresión gramatical. La gramática debía prescribir las reglas del lenguaje, y además podía proporcionar información sobre el modo en que trabaja la mente humana, puesto que la razón obedece en la práctica a las prescripciones lógicas de la gramática bien usada. El análisis gramatical sirve, para elucidar la estructura de la lógica.
Según Dante, el lenguaje y la razón son las cualidades distintivas del hombre, que sitúan a éste en una posición intermedia entre el orden existencial divino y el animal[4]. Al mismo tiempo, sin embargo, el hombre no está dotado de la capacidad de hablar ningún idioma en particular, sino que sólo posee la potencialidad, de origen divino, de usar un lenguaje. Los idiomas mismos, afirmaba, son convencionales tanto en su origen como en su uso. Con este aserto, Dante expresaba su parcial oposición a la escuela de gramáticos contemporáneos de los Modistae, pero no se aparta totalmente de éstos. Como ellos, distinguía en el lenguaje lo accidental de lo esencial. El vocabulario es arbitrario y convencional. Es la sintaxis o disposición de los vocablos lo que constituiría el elemento constante del lenguaje; sin duda esta convicción estaría reforzada por sus observaciones de las numerosas lenguas vernáculas de la Italia de entonces – que tuvo ocasión de conocer en sus años de exilio – que eran a la vez semejantes en algunos aspectos, pero suficientemente distintas entre sí.
En su concepción de una sintaxis común, Dante no se diferenciaba demasiado de los Modistas. Fue en su actitud hacia el latín donde Dante mostró su mayor originalidad. Mientras que para los modistas las lenguas vernáculas eran formas degeneradas del latín – que para ellos tenía un valor absoluto – Dante terminaría reconociendo que el latín mismo derivaba de lenguas vernáculas habladas previamente. Su Divina Commedia fue escrita en italiano, logrando por primera vez una obra de gran calidad en lengua vernácula. Pero cuando se dirigía a los eruditos, les solía escribía en latín, incluso para defender las lenguas vernáculas: De vulgari eloquentia o ‘La Elocuencia en lengua vulgar’, obra inconclusa, es el mejor ejemplo.

En la Divina Commedia pone diferentes personajes en el cielo y en el infierno, en una clara actitud de rebeldía. Por ejemplo, encuentra en el Paradiso a Siger o Sigiero de Bramante, junto con Tomas de Aquino y su maestro Alberto Magno, ambos dominicos.
En muchos aspectos Dante pertenecía al mundo medieval por temperamento y mentalidad. Sus obras lo prueban: afirmación de axiomas dogmáticos y argumentación lógica a partir de los mismos, insistencia en el papel de la providencia y en la unidad subyacente a toda la creación, y un excesivo interés por el problema jurisdiccional. La Commedia es un producto enteramente medieval: cósmico por su alcance, enciclopédico en su contenido, escatológico en sus perspectivas. Se hacía eco de una era en vías de desaparición. Pero no todos los rasgos fueron medievales; gran parte de su pensamiento fue innovador. Su uso de la lengua vernácula sirvió de estímulo a Petrarca, Boccaccio, Rabelais, Chaucer. Tal vez utilizara los convencionalismos escolásticos, pero sus objetivos eran diferentes. Con la noción de la esencial unidad del género humano y de que el Estado, en virtud de su soberanía tenía el deber de crear las condiciones para una Humana civilitas, mediante la cual los hombres podrían alcanzar en este mundo la mejor forma de existencia y aspirar al futuro. El pensamiento de Dante es precursor de un creciente interés por el hombre, que alcanza su plenitud en lo que llamamos Humanismo.
Brunetto Latini en el Infierno cuenta que sus compañeros eran todos clérigos y famosos literatos, incluso el papa Nicolás III, por su simonía, los benedictinos cluniacenses (‘desgraciados hipócritas’).
La Divina Commedia lleva por medio de la poesía a una visión divina. Aquí es donde difiere profundamente con Tomás, que quería mostrar el camino hacia el bien supremo a través de medios puramente intelectuales.


Soberanía religiosa y secular
En De monarchia afirma que sólo el emperador se halla en condiciones de ejercer un poder eficaz, garantizando la paz y la armonía, dando origen a un Estado civilizado: civilitas humana. Ya sus simpatías por el poder secular eran explícitas.
El rasgo distintivo del hombre es la inteligencia, concebida como capacidad o potencialidad. Recoge las teorías de Aristóteles, pero comete el error de citar comentarios de Averroes. Quizás ello motivó la enérgica denuncia por el dominico Guido Vernani, atacando el libro, que fue declarado herético, quemado públicamente. La condena al Dante no fue un ex-abrupto: dos siglos más tarde la hostilidad hacia el poeta continuaba y sería colocado en el Index librorum prohibitorum.
Dante basaba sus argumentos en un isomorfismo entre el hombre y el Estado. Como el hombre es parte de una estructura jerárquica de origen divino, el Estado puede concebirse como una estructura jerárquica ordenada a conseguir la equidad cívica.
La concepción del Estado tenía 3 niveles: la civitas, el regnum y el imperium (ciudad-Estado, reino e Imperio, este último apuntando a un imperio universal). El propósito de su tesis era defender el principio de la autoridad secular en oposición a las aserciones extremas de Bonifacio VIII en su bula UNAM Sanctam de 1302, en la que el papa reivindicaba para su sede una autoridad total.
En la tercera parte de De monarchia elabora su teoría educativa, en la misma línea de las teorías de las escuelas catedralicias de siglos previos. Se basaba en que Dios ha puesto al hombre ante dos metas: la felicidad en esta vida y en la vida eterna, que consiste en gozar de la contemplación del rostro divino. Uno puede alcanzarse con sus propios poderes; el otro sólo con la divina iluminación, simbolizada una en el Paradiso terrestre y otra en el Paradiso celestial. A una se llega por medio de doctrinas filosóficas, siendo fieles a ellas en el ejercicio de nuestras virtudes morales e intelectuales; a la otra por medio de enseñanzas espirituales, practicando las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. Estas conclusiones nos la revela por una parte la razón humana y por otra el Espíritu Santo.- En cierto sentido la argumentación de Dante reafirma la síntesis medieval de Tomás. Sin embargo, los representantes terrenos de la Iglesia son muy criticados, sobre todo en la Divina Commedia.

Visión beatífica pp 258
Para quien esté interesado, el tema puede ser retomado en el texto original. Nosotros dejamos aquí nuestra muy apretada síntesis del extenso capítulo de Bowen.

Glosario
Alighieri, Dante. (1265-1321). Nacido y educado en Firenze en el siglo XIII, el poeta es el producto más eminente que jamás saliera de las escuelas fiorentinas. Su obra de madurez es del siglo XIV. Su obra más conocida, la Divina Commedia, es la primera que demuestra las posibilidades expresivas del italiano como lengua literaria, sustituyendo al latín. Intervino en las contiendas entre Güelfos y Gibelinos, adhiriendo a los primeros, y luego en el subgrupo de los blancos. Sin embargo su posición frente al papado se fue distanciando hasta enfrentarse. Debió exiliarse y algunas de sus obras fueron puestas en el Index. En la Divina Commedia pone diferentes personajes en el cielo y en el infierno, en una clara actitud de rebeldía.
Federico II de Hohenstaufen. (1194-1250). Rey de Sicilia y de Jerusalén, y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Una de las figuras más interesantes de la historia por sus cualidades extraordinarias y su carácter excéntrico, adelantado a todos en muchos sentidos. Se le apellidó «stupor mundi» (asombro del mundo). Nieto de Federico Barbarroja y de Rogelio II, primer rey de Sicilia. Su nacimiento fue público en la plaza principal de Hesi. Su educación se desarrolla en Sicilia; factor decisivo de su personalidad fue la influencia de la civilización normando-árabe. Luego el papa Inocencio III se encargó de su tutela. Sus partidarios se denominaron los gibelinos, que se oponían a los güelfos. Fig: Federico II con su halcón, de su libro «De arte venandi cum avibus» (Sobre el arte de cazar con aves) en la Biblioteca Vaticana (siglo XIII). Tomado de Wikipedia.
Güelfos y Gibelinos. Facciones en las cuales se dividió la sociedad en las ciudades italianas según defendieran el poder papal o el secular, respectivamente. Los güelfos se subdividen en Blancos y negros que también se enfrentaron violentamente. Está muy bien narrado por un contemporáneo del Dante: COMPAGNI, Dino (1983): Crónica de los Blancos y los Negros. Estudio preliminar, notas y traducción: José Luis Romero. Bs As: Centro Editor de América Latina (Orig.: siglo XIV).
Modistae (Modistas). Constituyen un movimiento gramatical especulativo durante los siglos XIII y XIV; para ellos la gramática tiene su base fuera de las lenguas – gramática universal del lenguaje –. En esta veta se puede encontrar un hilo conductor desde algunos filósofos griegos, que llega hasta Chomsky (Laborda Gil) Para los Modistas existía una gramática ideal, independiente de la variedad de lenguas, y por lo tanto uno de los fines principales de la ciencia lingüística consiste en encontrar esa gramática y establecer reglas absolutas de expresión gramatical. La gramática debía prescribir las reglas del lenguaje, y además podía proporcionar información sobre el modo en que trabaja la mente humana, puesto que la razón obedece en la práctica a las prescripciones lógicas de la gramática bien usada. El análisis gramatical sirve, para elucidar la estructura de la lógica (Bowen 253).
UNAM Sanctam (Bula del Papa Bonifacio VIII). Emitida en el año 1302, es una de las declaraciones más radicales de la Iglesia a favor de la primacía del poder papal sobre los gobernantes de los Estados (hierocracia). El documento refleja una larga controversia reavivada por las medidas del Rey Felipe IV de Francia que confiscaba bienes a la Iglesia para sostener la guerra contra Inglaterra. Puede leerse en el sitio: http://usuarios.advance.com.ar/pfernando/DocsIglMed/Bonifacio_VIII-Unam_Sanctam.html#N_1_os.advance.com.ar/pfernando/DocsIglMed/Bonifacio_VIII-Unam_Sanctam.html#N_1_

[1] Ver Glosario
[2] Corporaciones. En las ciudades italianas del Renacimiento, se adquiría la ciudadanía activa por posesión de riquezas o influencias, o a través de la inserción en alguna de las exclusivas corporaciones o gremios (Bowen II: 252)
[3] La propia concepción religiosa de Dante y su indagación a través del lenguaje lo llevan a un tema que todavía tiene vigencia en nuestro tiempo: las relaciones entre condición humana / lenguaje, lógica / construcción gramatical y de alguna manera también en las relaciones mente / texto. (Nota JCP)
[4] Lenguaje y condición humana. Hoy sabemos – muchos investigadores lo afirman – que los animales son capaces no solamente de comprender muchas palabras, sino también de comunicarse usando símbolos. En el blog hay un reciente artículo periodístico que discute el tema.