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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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16 mayo, 2014

PLATÓN: CARTA VII

PLATÓN: CARTA VII
(Tomado del Blog de Eugenio Sánchez Bravo)

La carta VII, que lleva por título “Platón desea buena suerte a los parientes y amigos de Dión”, es, de entre las trece legadas por la tradición,  la que más probabilidades tiene de ser auténtica. No sólo es una fuente imprescindible para conocer la naturaleza los tres viajes de Platón a Siracusa sino que también es un resumen brillante de su teoría del conocimiento. A los setenta y cinco años, tras haber escrito las obras más esenciales de la filosofía de todos los tiempos, Platón dice que todo aquello que está escrito es de poco valor. La verdadera naturaleza de la justicia sólo se revela al que ha armonizado su alma con ella. Es una espontánea explosión de luz sólo al alcance de unos pocos. Una experiencia para la que el lenguaje y las imágenes son insuficientes.
Leer más en:

http://auladefilosofia.net/2010/06/30/platon-carta-vii/

28 julio, 2009

HUMANISMO: Filosofía, Textos

Filosofía Aristóteles y Platón (Fragmento del capítulo 3) pag 90

KING, Margaret L. (2003): The Renaissance in Europe, Laurence King Publishing. Recuperado 26.7.2009 de Google Books (Vista parcial; en inglés)

Selección, Traducción, resumen y notas por Juan Carlos Paradiso. Salvo indicación en contrario, la traducción no es textual.


Algunos conceptos centrales humanistas tuvieron implicaciones filosóficas. Lo más importante es que el interés humanista en la naturaleza de la persona humana, y su entorno (setting) social e histórico, dirigió la discusión filosófica en una nueva dirección. En la universidad medieval, en contraste, los filósofos habían estado casi enteramente preocupados con Dios y el cosmos. En relación con el nuevo foco hacia el individuo, hubo una desplazamiento en la preferencia desde el pensamiento puro – la vita contemplativa del monje o del místico – hacia una preferencia por la acción útil - la vita activa o vida civil del ciudadano - .

El ideal medieval fue el hermitaño o el sabio (sage) cuyo contacto con lo divino traería salvación a otros. El ideal humanista fue de un hombre de negocios affaire, quien combinaba insights intelectuales con prácticas y podría por lo tanto traer sus conocimientos hacia la vida de la comunidad. Si la acción era más importante que el pensamiento, por lo tanto la voluntad era más importante que el conocimiento, una idea que colisionaba con las asunciones filosóficas básicas. El énfasis en la voluntad también aparece en el lenguaje, y los humanistas valoraron la persuasión sobre la demostración lógica: la incitación a la acción sobre el mero conocimiento.

Although these preferences did not amount to a philosophy, the humanist attention to texts had monumental consequences for philosophy.

A pesar de que esto no equivale a una filosofía, la atención de los humanistas hacia los textos tuvo monumentales consecuencias para la filosofía. Fue crítica la recuperación de los griegos; los primeros humanistas – Petrarca, Boccaccio- sabían que eran esenciales y la generación siguiente cumplió en el sentido de hacerlos accesibles. Leonardo Bruni retradujo obras de Aristóteles directamente del griego. Eligió obras de Aristóteles sobre moral y política: Ética a Nicomaco y Política, y la seudo-aristotélica Economía. Dejó de lado otras obras de Aristóteles sobre física, matemáticas, metafísica y lógica, que especulaban acerca de la naturaleza del cosmos, y proveían herramientas para la disputa escolástica.

La próxima generación vio traducciones de Platón, que no había sido traducido al latín, siendo por lo tanto poco conocido en Occidente.

Este es un hecho poco conocido, porque se sabe que San Agustín fue neoplatónico e inauguró una tradición común en la iglesia de su época y posterior. Pero Agustín no disponía de las obras de Platón en Latín. De manera que sólo se conocía al Platón que había sido presentado para la cristiandad por Agustín y los neoplatónicos. Un parafraseo, un recorte, una interpretación de la obra de Platón. (JCP)

Ahora, en el Renacimiento, la inyección de ideas platónicas en un consenso filosófico que era esencialmente aristotélico fue estimulante y amenazante.

El gran logro de los filósofos escolásticos medievales fue la incorporación del pensamiento de Aristóteles con concepciones cristianas.

Las figuras escolásticas mayores vivieron en el siglo XII al XIV, de manera que no precedieron totalmente a los humanistas, sino que en parte coexistieron. De manera que la introducción de las ideas de Platón debería también desafiar tanto las de los cristianos como las de Aristóteles.

Marcelo Ficino (1433-1499) el hijo del médico de Cosimo de Medici, es la figura clave en la inauguración de los estudios platónicos. Cosimo becó a Marcelo para que estudiara y efectuara una traducción total y definitiva de las obras de Platón. La 2ª edición, publicada en 1491, fue la versión latina standard por muchos años.

Además, Ficino fue un convencido platónico, y publica una Teología Platónica, de su autoría, probando la armonía de las ideas de Platón con el cristianismo. Extiende sus especulaciones para incluir magia – aún no distinguida de la ciencia – y astrología – aún no distinguida de la astronomía-

Giovanni Pico Della Mirandola tuvo intereses aún más extendidos y eclécticos que los de Ficino. Sus lecturas abarcaron neoplatónicos cristianos o paganos el pensamiento medieval árabe y judío, los ‘caldeos’ (Zoroastrismo y Babilónicos) y los herméticos. Para él todas las tradiciones religiosas y filosóficas eran verdaderas, reflejando todas ‘una verdad’.

En una época cuando ciertas formas de magia fueron asociadas con brujería witchcraft y consideradas demoníacas, otras formas consideradas ‘magia blanca o alta’ eran consideradas benignas. La alquimia fue uno de los aspectos de la magia del Renacimiento tardío.

Mientras algunos pensadores estaban atraídos por las dimensiones ocultas y mágicas de las tradiciones antiguas, otros se apegaban a los elementos más científicos, matemáticos o lógicos. La renovada lectura de Aristóteles, podría llevar a conclusiones dramáticamente diferentes a las inferidas por los escolásticos del siglo XIII.

Sobre la base de un estudio de los textos griegos, otros filósofos comenzaron a recalar en los fundamentos de la investigación científica, que culminaron (came in fruition) en el movimiento llamado la Revolución Científica (ver cap 11). Fue examinando los trabajos de Aristarchus de Samos (310 – 230 adC) que Nicolas Copernicus encontró la noción de un universo centrado alrededor del sol.

Textual scholarship pag 92

Hubo una relectura de los textos, no solamente para prepararlos para la imprenta, sino que tuvo significativo contenido intelectual. Junto con las correcciones de los errores que pudieron deslizarse en los manuscritos, empiezan a analizarse los textos en cuanto a la corrección de la escritura de una palabra, de las intenciones o significado que el autor le daba. Los historiadores humanistas, también interrogaron un cuerpo grande de materiales como fuentes que habían tenido sus cronistas medievales. El ejemplo prominente de esto fue el trabajo de Lorenzo Valla (Tratado de la Donación de Constantino) una de las obras literarias más importantes del Renacimiento, modelo de criticismo histórico. Valla denuncia como una falsificación (forgery) el documento de supuesta (purported) donación de Constantino al Papa Silvestre I de tierras centrales de Italia. Valla mostró que el documento era muy posterior a la época en que vivió Constantino. La exposición de Valla muestra el espíritu crítico del pensamiento renacentista. También Valla demuestra que el texto latino Vulgata, traducción del griego en el siglo IV por el santo y académico Jerome, no era exacta, pues aparecían cosas que no tenían base en los textos originales Griegos ni Hebreos. Los argumentos de Valla fueron de gran interés para los reformadores Erasmus y Luther (cap 9).

Para algunos historiadores, es el espíritu crítico que los académicos humanistas llevaron a los textos de historia, literatura, religión y ciencia, lo que constituye la contribución más duradera. Mientras muchas de las obras de los humanistas, actualmente sólo son leídas por especialistas, sus ideas han entrado a la corriente principal del pensamiento occidental, a pesar de que fueron extendidas y en alguna manera alteradas por pensadores posteriores. Pero la mirada crítica y el método académico scholarly en que los humanistas fueron innovadores, sigue siendo válido y está vivo en nuestros días.

08 julio, 2009

T. Kuhn: REVOLUCIÓN COPERNICANA (cap 4)

KUHN, T.S. (1993): La tradición remodelada: de Aristóteles a los copernicanos, en “La revolución copernicana. La astronomía planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental”, Barcelona: Planeta-Agostini, cap 4, pp 143-183. Selección de textos y comentarios por Juan C. Paradiso. En su mayor parte el texto no se transcribe literalmente. Los subtítulos han sido agregados y no pertenecen al original de Kuhn. Publicado 7.7.2009

Palabras clave: Kuhn, Revolución copernicana, Aristóteles, Ptolomeo, Copérnico, neoplatonismo, escolástica, Tomás de Aquino, Renacimiento, Islam, Humanismo, misticismo, Pitagóricos, matemáticas.

Ciencia y saber en Europa hasta el siglo XIII

Aristóteles fue el último gran cosmólogo de la antigüedad y Ptolomeo, quien vivió casi 5 siglos más tarde, el último gran astrónomo. La obra de ambos dominó el pensamiento occidental en los campos de la cosmología y la astronomía hasta incluso después de la muerte de Copérnico en 1543. Copérnico arranca desde donde Ptolomeo había parado, motivo que induce a muchos a concluir que la ciencia no existió durante toda la Edad Media. Sin embargo, la actividad científica, aunque intermitente, fue muy intensa durante esa época y desempeñó un papel esencial en la preparación del terreno para el nacimiento y posterior triunfo de la R.C.

La paradoja es aparente. Trece siglos de investigaciones no modificaron los rasgos esenciales de las creencias de los investigadores. Los maestros de Copérnico aún creían que la estructura del universo era como la describieron Aristóteles y Ptolomeo, con lo cual sus desarrollos quedaban plenamente incluidos dentro de la tradición antigua. No obstante, su actitud frente a dichas creencias no era la misma. Los esquemas conceptuales envejecen a medida que se suceden las generaciones. Los mismos conceptos ya no tenían el mismo valor; se le descubrían defectos y virtudes nuevos.

El mundo occidental perdió su herencia científica en dos etapas. La primera de ellas corresponde a un lento declive de la actividad científica, mientras que la segunda fue una auténtica desaparición del saber tradicional. Su declive corre paralelo al de la hegemonía romana. A partir del siglo II de nuestra era los trabajos científicos de mayor importancia que se producen en Occidente son comentarios y enciclopedias. Cuando los árabes invadieron la cuenca mediterránea, sólo encontraron los documentos y la tradición del saber antiguo. La actividad científica como tal había desaparecido por completo. Europa había caído en las tinieblas del medioevo.

Importancia del Islam

Las invasiones islámicas desplazaron hacia el norte el centro de la cristiandad europea, expulsada casi por completo de las riberas mediterráneas, con lo que se acentuó el declive del saber occidental. Los europeos además se vieron privados del fondo documental que recogía la tradición antigua y permitía su transmisión. Del mismo Aristóteles sólo se conocían unos pocos tratados sobre lógica. Las compilaciones que quedaron, reunidas por Boecio o Isidoro de Sevilla eran incompletas, fragmentarias, imprecisas, a menudo adulteradas y en gran medida impregnadas por la leyenda. La Iglesia católica se había mostrado hostil hacia la ciencia, de manera que ésta era menospreciada.

Durante esos siglos, sin embargo, el Islam conoció un gran renacimiento científico. Su imperio heredó los manuscritos y la tradición científica perdidos por la cristiandad. Los científicos árabes comenzaron la reconstrucción de la ciencia antigua traduciendo al árabe las versiones siríacas de los textos griegos, aportando sus propias contribuciones. Las matemáticas, la química y la óptica progresaron gracias a sus trabajos originales. Pero en la mayor parte de los campos del saber fueron más importantes como conservadores que como innovadores. La cristiandad redescubrió el saber antiguo, por encima de todo gracias a los árabes.

Europa se va quitando las telarañas

Los europeos redescubrieron el saber antiguo recuperado por el Islam hacia finales de la Edad Media. Con un movimiento iniciado lentamente a partir del siglo X, y que alcanza su punto culminante en el ‘Renacimiento del siglo XII’, el ritmo de la vida europea tuvo un incremento progresivo desde todos los puntos de vista. Vendrá un incremento de las relaciones comerciales, incluyendo las relaciones con el mundo musulmán, que proveía de textos clásicos importantes. Estos textos comenzaron a ser traducidos del árabe al latín en el siglo X. Las riquezas y seguridad recientes dejan tiempo libre para explorar los horizontes de nuevo abiertos al saber. A finales del siglo XI, estudiantes procedentes de toda Europa comienzan a reunirse en número creciente, para asistir a la lectura y comentario de una nueva traducción de un texto antiguo. Durante los siglos XII y XIII estas reuniones hicieron nacer nuevas instituciones: las universidades. Centros donde transmitir oralmente el saber antiguo, estas universidades se convirtieron en el albergue de una tradición original y creadora de la erudición europea: la crítica y combativa tradición filosófica conocida como escolástica. (pág 146)

Redescubriendo la antigua astronomía

Las primeras tablas astronómicas empleadas por los europeos habían sido importadas desde Toledo al resto de Europa en el siglo XI. La traducción al latín de las obras de Ptolomeo y de la mayor parte de las obras de Aristóteles, ocurre en el siglo XII, pasando al siglo siguiente a formar parte de las curricula universitarias, aunque de modo selectivo. Copérnico encuentra así las teorías de sus predecesores.

Pero ya habían pasado dos milenios y había problemas diferentes. Además, los objetivos y los métodos de la rejuvenecida tradición científica diferían de los antiguos. Algunos de los nuevos problemas tenían un origen puramente textual como veremos seguidamente.

Traduttore traditore

Los antiguos escritos fueron recuperados fragmento a fragmento según un orden que se ajustaba más a las leyes del azar que a las de la lógica. Los manuscritos árabes raramente guardaban fidelidad total a sus fuentes griegas o siríacas. El latín medieval al que habían sido traducidos no disponía en sus comienzos de un vocabulario adecuado a tan abstractas y técnicas materias; algunas traducciones se veían deterioradas por las sucesivas transcripciones efectuadas por hombres que no comprendían total y perfectamente el contenido del texto traducido. A veces era difícil … saber qué respuesta había dado el autor frente a un problema en particular. No obstante, los eruditos medievales preferían esforzarse en reconstruir el pensamiento antiguo antes que correr el riesgo de emitir un juicio propio. Los problemas de interpretación y de reunificación se amontonaron en espera de ser discutidos en espera del pensamiento escolástico.

Por otra parte, la tarea del erudito medieval se veía complicada por la falta de perspectiva histórica. Aunque difícilmente reconocido por los escolásticos (atribuyendo las dificultades a errores de transmisión o de traducción) lo cierto es que Aristóteles no siempre había sido coherente en sus razonamientos. Ni sus contemporáneos habían aceptado de manera incondicional todas sus ideas.

(se ha omitido la parte del texto de Kuhn comprendida entre páginas 147 y 175)

EL HUMANISMO (pp 175)

Factores como los que acabamos de evocar pueden ayudarnos a comprender por qué la revolución copernicana acaeció precisamente cuando lo hizo. Todos ellos eran elementos esenciales que propiciaban un clima de renovación astronómica. Sin embargo, hay otros aspectos del Renacimiento, de carácter más intelectual, que desempeñaron su papel, aunque en cierta forma distinto, dentro de la RC. Se trata de aspectos vinculados al humanismo – la corriente de pensamiento dominante en la época – y su repercusión sobre la rc se centra menos en el momento en que ocurrió que en la forma tomada por ésta.

Humanismo: movimiento literario pero no científico

El humanismo no era un movimiento básicamente científico. Muy a menudo los propios humanistas se habían opuesto encarnizadamente a Aristóteles, a los escolásticos y a toda la tradición del saber cultivado en las universidades. Sus fuentes eran los recientemente descubiertos clásico literarios y, como los hombres de letras de otras épocas, los humanistas rechazaban en bloque la empresa científica. La actitud de Petrarca es típica al respecto y recuerda … el desprecio hacia la ciencia manifestado por san Agustín:

“Aunque todas esas cosas fueran verdaderas, no contribuirían en modo alguna a una vida feliz, pues en que nos ayuda familiarizarnos con la naturaleza de los animales …. Si seguimos ignorándolo todo respecto a la naturaleza de la especie humana …. Y no nos preocupamos por saber de dónde venimos y hacia dónde vamos?”

Si el humanismo hubiera sido la única corriente intelectual del renacimiento, la rc quizás se hubiera visto pospuesta por mucho tiempo. La obra de Copérnico y sus contemporáneos astrónomos pertenece de lleno a esta tradición universitaria tan ridiculizada por los humanistas.

Los humanistas se oponen a Aristóteles

No obstante, los humanistas no consiguieron bloquear el avance de la ciencia. Durante el renacimiento, una tradición humanística, dominante fuera de las universidades, coexistió con una tradición científica cultivada en su interior. En consecuencia, la primera repercusión del antiaristotelismo dogmático de los humanistas, fue facilitar a otros la ruptura con los conceptos básicos de la ciencia aristotélica.

Un segundo efecto, aún más importante, fue la sorprendente fecundación de la ciencia por parte de la poderosa corriente de desapego de este mundo que caracterizaba al pensamiento humanista. De este aspecto del humanismo, parece ser que algunos científicos renacentistas, como Copérnico, Galileo y Kepler extrajeron dos ideas indudablemente ajenas al pensamiento de Aristóteles: una nueva fe en la posibilidad y la importancia de descubrir en la naturaleza simples regularidades aritméticas y geométricas, y una nueva visión del sol como fuente de todos los principios y fuerzas vitales existentes en el universo.

Desapego de lo mundano y misticismo neoplatónico

El desapego de lo mundano del humanismo derivaba de una tradición filosófica bien definida sobre la que habían ejercido gran influencia san Agustín y otros Padres de la Iglesia, aunque se había visto temporalmente eclipsada a partir del siglo XII por el redescubrimiento de las obras de Aristóteles. Dicha tradición, a diferencia de la aristotélica, descubría la realidad, no en las formas efímeras de la vida cotidiana, sino en un mundo espiritual exento de todo cambio. Platón, el punto del que arranca esta línea de pensamiento, parece a menudo rechazar los objetos de este mundo por ser meras sombras imperfectas de un universo eterno de ideas…. Sus sucesores, los llamados neoplatónicos, hicieron hincapié en esta tendencia del pensamiento del maestro en detrimento de todas las demás. Su filosofía mística, tomada como modelo por muchos humanistas, sólo reconocía una realidad trascendente. No obstante y a pesar de todo su misticismo, el pensamiento neoplatónico contenía una serie de elementos que imprimieron una dirección realmente nueva a la ciencia del Renacimiento.

Misticismo y matemáticas

El misticismo neoplatónico fue capaz de servir de base a teorías funcionales a una revolución intelectual y lo hizo porque se combinó con elementos pitagóricos: las matemáticas fueron el instrumento que podía servir de puente para dar ese salto. Así lo explica Kuhn:

El neoplatónico pasó de un salto desde el cambiante y corruptible mundo de la vida cotidiana al mundo eterno del espíritu puro, y las matemáticas le mostraron la forma de llevar a cabo su cabriola. Las matemáticas ejemplificaban lo eterno y lo real en medio de las apariencias imperfectas y cambiantes del mundo terrestre. Los triángulos y círculos de la geometría plana fueron los arquetipos de todas las formas platónicas. No existían en parte alguna – ninguna línea ni punto material satisfacen los postulados de Euclides – pero estaban dotados de ciertas propiedades eternas y necesarias que sólo el espíritu podía descubir y que aparecen vagamente reflejadas en los objetos del mundo. Los pitagóricos, que también veían el mundo como una sombra del mundo eterno de las matemáticas, ejemplificaron el ideal de la ciencia terrestre con su descubrimiento de que las cuerdas que tienen ciertas relaciones matemáticas de longitud producen sonidos armónicos. La corriente matemática del neoplatonismo se atribuye frecuentemente a Pitágoras, y se conoce como neopitagorismo.

Platón subrayaba la necesidad de las matemáticas para el adiestramiento para el espíritu en la búsqueda de formas. En el Timeo expone que de las formas matemáticas deriva el origen del alma y deduce su textura.

Los neoplatónicos fueron más lejos, encontrando en las matemáticas la clave de la esencia divina, del alma humana y del alma del mundo que impregnaba el universo. Proclo en el siglo V decía que todas las especies matemáticas tienen una existencia primaria en el alma; los consideraba entes ideales que son como arquetipos de los números sensibles, figuras, razones y movimientos’.

Los humanistas que abrazaron esta causa se hallan muy alejados de las ciencias físicas, aunque influyeron parcialmente sobre sus contemporáneos con inclinación científica, con lo que un buen número de científicos de las postrimerías del Renacimiento iniciaron una nueva búsqueda de simples regularidades geométricas y aritméticas en la naturaleza. Algunos de ellos tenían estrechas relaciones con los neoplatónicos de Florencia, como Domenico de Novara, quien también fue profesor de Copérnico en Bologna. Sobre la base de las ideas neoplatónicas criticó la teoría ptolemaica, aduciendo que ningún sistema tan complejo y embarazoso podía ser una buena representación del verdadero origen matemático de la naturaleza. Copérnico, cuando critica a Ptolomeo participa de la misma tradición neoplatónica. Esa tradición aparece aún con más fuerza en Kepler, el gran sucesor de Copérnico, quien busca relaciones numéricas simples como base de sus investigaciones.

Neoplatonismo y culto al sol

El origen de la vinculación entre el neoplatonismo y el culto al sol es más oscuro. Sin embargo, un vínculo simbólico del sol con Dios se observa con frecuencia en la literatura y el arte renacentista. Marsilio Ficino, gran figura de la academia humanista y neoplatónica de la Florencia del siglo XV le ha dado expresión típica en su Liber de sole, identificando la luz solar con el bien e incluso con Dios. Aunque Ficino está alejado de la ciencia, lo mismo que Proclo, da al sol una nueva significación y centralidad – no vinculada en su caso a la astronomía –.

Es manifiesto el neoplatonismo que preside la actitud de Copérnico frente al sol y a la simplicidad matemática. Hasta algunos años después de la muerte de Copérnico, la magia matemática y el culto al sol, que de forma tan nítida aparecen en Kepler, persistieron como los principales puntos de contacto entre el neoplatonismo y la nueva astronomía. No obstante, a finales del siglo XVI, un tercer aspecto del pensamiento neoplatónico se fusionó con el copernicanismo.

Un Dios que lo hace posible

Aclaremos que el Dios cristiano parece ser siempre el mismo para los creyentes desde la Antigüedad, si atendemos a nuestro sentido común o a las versiones más esencialistas. Sin embargo, ciertas concepciones han ido cambiando – recordemos la instalación de la idea de Trinidad, las herejías que terminaban casi siempre con la expulsión de los que no habían recibido el favor de la ortodoxia en el poder (caso de los arrianos, los gnósticos, los cátaros) o en otros casos con un cisma (iglesia bizantina, Iglesia Anglicana, Lutero). Aún dentro de la ortodoxia de la Iglesia, había una diferencia en la concepción de Dios de los neoplatónicos, incluido Agustín y los aristotélicos. El Dios adorado por los neoplatónicos, daba cuenta de su perfección por la inmensa (infinita) fecundidad; no era muy fácil enmarcarlo dentro de límites precisos. Por su parte, el Dios de Aristóteles y Tomás mostraba su divinidad por su precisión y orden impresos en su creación: era una especie de arquitecto. Y se acomodaba perfectamente al cosmos finito de Aristóteles.

Durante el Renacimiento la importancia nuevamente otorgada a la infinita creatividad de Dios quizás haya sido un elemento significativo en el clima de opinión que engendró la innovación de Copérnico. Sobre lo que no hay duda es el importantísimo papel que jugó dicha idea en la transición post-renacentista del universo finito de Copérnico al espacio infinito newtoniano.

El neoplatonismo completa la escenificación, a nivel conceptual, que acoge el desarrollo de la revolución copernicana. Se traata de una confusa y desconcertante escenificación para una revolución astronómica, pues son muy escasos los elementos propiamente astronómicos que intervienen. Con todo, la ausencia de éstos es precisamente lo que da importancia a la escenificación. No es en modo alguno necesario que las innovaciones en una ciencia surjan como respuestas a nuevos hechos planteados en su seno. … Es pues, el medio ambiente intelectual … donde cabe buscar los hechos que permiten comprender por qué la revolución tuvo lugar en determinado momento y qué factores la precipitaron. Copérnico es heredero de la tradición científica de la antigüedad. Pero recibía esta herencia después de transcurridos casi dos milenios. En el ínterin, el propio proceso de redescubrimiento de la misma, la integración medieval de la ciencia y la teología, los siglos de crítica escolástica y las nuevas corrientes de pensamiento y formas sociales surgidas en el Renacimiento se combinaron para cambiar la actitud de los hombres frente a la herencia científica.

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Glosario y abreviaturas

RC: Revolución copernicana (rc)

Siríaco. Conjunto de dialectos del arameo, hoy menos hablado que en la Antigüedad, pero que tuvo gran expansión en Oriente Próximo entre los siglos II y VIII d. C., durante los cuales fue la lengua culta más importante de la zona, junto con el griego. Se convirtió en el idioma litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Siriana. Sirvió como vehículo para la transmisión de la cultura en general, y del cristianismo en particular. Gran parte de la cultura y literatura de la Antigua Grecia se transmitió a los árabes y a los persas a través de las traducciones al siríaco de las grandes obras griegas. El siríaco tuvo también una gran influencia cultural y semántica en el desarrollo de la lengua árabe, idioma que reemplazó al siríaco como lengua de cultura en la zona, a partir del siglo VIII.

27 abril, 2007

FILOSOFÍA Y RETÓRICA Platón educador



FILOSOFÍA Y RETÓRICA
PAIDEIA PLATÓNICA o ISOCRÁTICA
Material de cátedra (Selección de textos, resumen y comentarios: Juan Carlos Paradiso para uso interno). (En su mayor parte el material corresponde al cap. V de Bowen junto con otros textos citados). 
Este capítulo fue actualizado 16.5.2010
Los estudios superiores en la Grecia Clásica, que alcanzaron un desarrollo sin par en el mundo de su época, estuvieron signados por contradicciones y dicotomías. Una de las más importantes es la que oponía la Filosofía a la Retórica, para algunos irreconciliables, y que podría representarse en el siglo V a.C. con la fórmula Sócrates versus los sofistas. En la siguiente generación entre ambas escuelas la controversia sigue (aunque después matizaremos esta afirmación) a través de la educación propugnada por Platón por una parte y por Isócrates por la otra.  
A pesar de su mala reputación – influencia de las permanentes críticas de Platón – los sofistas hicieron un aporte considerable al conocimiento y la educación. Fueron ellos quienes “introdujeron en Atenas la instrucción superior, con una gama temática que comprendía tanto las disciplinas conducentes al éxito social y profesional como los estudios gramaticales y matemáticos, más complejos y eruditos”  (BOWEN, 139)
Al entrar el siglo V a.C., que Sócrates no llegó a conocer porque fue obligado a beber la cicuta al finalizar el siglo anterior, Atenas se había convertido en el centro indiscutible de la cultura y el saber helénicos; a ella acudían estudiantes de todo el mundo griego. Las escuelas de los sofistas siguieron prosperando y proliferando, a favor de un nivel de enseñanza superior a las de los maestros elementales. Toda la enseñanza era de carácter privado: los atenienses no desarrollaron nunca un sistema de educación pública, que por primera vez recomienda Aristóteles, muy entrado ya en el siglo que nos ocupa.
No declinó el influjo de Sócrates, a pesar de su suicidio, y pese a que no ofrecía unas metas educativas positivas y que sus enseñanzas no abarcaban ningún cuerpo de conocimientos sistematizados. Por válida que fuera como método de análisis crítico, la mayéutica socrática se basaba en un enfoque negativo; para Bowen era difícil estructurar un conocimiento a partir de semejante base. Sócrates se proponía ante todo descubrir y dar a luz aquello que sus interlocutores sabían sin ser conscientes de ello, a la par que exploraba las contradicciones de sus sistemas implícitos de creencias. Elementos básicos del proceso eran el análisis y la argumentación lógica, que solían desembocar en la refutación de la tesis objeto de debate. Esa habilidad dialéctica constituía el rasgo característico de la persona culta (según este enfoque, agregamos). Sin embargo, la filosofía y la gramática no estaban aún claramente deslindadas, y las técnicas de análisis crítico de las creencias tradicionales estaban todavía insuficientemente elaboradas. El conservadurismo ideológico se asentaba sobre bases que seguían gozando de gran solidez: la piedad tradicional y la conformidad social eran elementos de estabilidad y de cohesión que no cabía poner en tela de juicio …
Los métodos indagatorios de Sócrates y las habilidades retóricas de los sofistas podían compartir algunos rasgos: ambas técnicas aparecían como meramente verbales y superficiales que no resolvían gran cosa pero que lo ponían todo en entredicho y evidentemente eran válidas para desarmar los argumentos en los debates.
El método socrático sólo constituía un elemento valioso para desbastar las opiniones que él consideraba deformadas y las pobres teorías que rodeaban al pensamiento especulativo y al saber superior en general. La impopularidad de Sócrates se debió en buena parte al hecho de que su método era tan tremendamente eficaz que atraía el interés del público en mucha mayor medida que cualquier otro sofista. Pero al mismo tiempo su método era irritantemente capcioso y, según los atenienses, se confundía muchas veces con la mera argucia.’ (pág. 139-140)
El estilo de vida ateniense no precisaba de un estudio filosófico exhaustivo de los valores últimos; se satisfacía con aquellos conocimientos propios de las tareas de la vida cotidiana …. Este mismo punto de vistas era compartido concretamente por muchos sofistas. Sócrates insistía en la importancia de analizar constantemente la propia conducta y sus motivaciones; creía, por consiguiente, en la necesidad de someter a examen las creencias tradicionales” (pag. 140)
Esta afirmación no puede tomarse tan al pie de la letra. Existen estudios (Conde 2007) que contradicen esta crítica extrema. Sobre Sócrates hay extenso material en la web que es aconsejable consultar en cuanto las opiniones que existieron sobre el filósofo no son siempre coincidentes (ver F. Conde)  

“La mayor parte de los sofistas (contrariamente a Sócrates) partía de una concepción escépticamente empírica del conocimiento, y trataba de desarrollarlo prácticamente: en su mayoría, en efecto, los sofistas se preocupaban menos de la creación o descubrimiento del conocimiento que de su aplicación concreta. Dos fueron las grandes tendencias que a partir de allí se desarrollaron en la Atenas del siglo IV en el ámbito de la enseñanza superior: la prolongación del método socrático de análisis crítico y lógica inductiva en la escuela de Platón por una parte, y la escuela retórica de Isócrates, por otra”. (pag 140)
Debemos discutir con más cuidado este tema de la lógica usada por los filósofos. Si en la dialéctica el método es inductivo, como cuando a partir de sus preguntas concretas intenta demostrar que hay una contradicción entre el pensamiento inicial del interlocutor y las generalizaciones que surgen de la propia experiencia, también se parte de verdades universales que llevan a conclusiones particulares (de verdad obligada), por lo cual no puede negarse este componente deductivo. Precisamente los dialécticos critican a los que estudian los fenómenos cambiantes, las apariencias. (JCP)

Isócrates y la escuela de Retórica
Para este tema ver: archivo de Olivieri, Tedeschi et al: ‘Isócrates’
Platón y la Academia (Bowen, pág. 149)
El siglo IV marca el apogeo de Platón, cuando éste se lanza a la gran empresa de consignar sus recuerdos de las enseñanzas de Sócrates, reivindicando la figura de su maestro y sus ideas. Como sabemos, su escuela fue conocida como Academia.
En contraste con la profusa bibliografía dejada por Platón – aunque entre los diálogos hay algunos que son apócrifos – sus clases no están registradas. Platón no tuvo un discípulo preocupado por ser su ‘Escriba’, como algunos sostienen él mismo lo fue de Sócrates. Su más destacado sucesor, Aristóteles, se alejó bastante de sus doctrinas, seguramente para enriquecimiento de la Filosofía, aunque ello le haya costado al Estagirita más de un reproche de deslealtad.
No se cree que Platón diera en realidad lecciones formales. De sus 40 años en la Academia sólo ha llegado hasta nosotros el texto de una sola lección (carta séptima, del bien). En ese mismo texto Platón arremete contra las lecciones formales y la costumbre de consignarlas por escrito. Critica los manuales de instrucción y niega que las notas escritas sean de ayuda para la memoria, puesto que la verdad, una vez entrevista, no puede ya ser olvidada jamás. Afirma que tomar notas constituye simplemente una forma de actividad memorística que da sólo una apariencia de conocimiento.

Se deduce que las enseñanzas de Platón debieron seguir las mismas pautas que sus diálogos: una sucesión de preguntas y respuestas orales. Aunque se duda de cuáles serían los contenidos. Parecerían de naturaleza filosófica, pero Platón expresa que no debe enseñarse técnicas de argumentación dialéctica a los menores de 30 años porque pueden abusar de ellas. De modo que para los jóvenes, el contenido lo constituirían sobre todo las matemáticas (aritmética, geometría).
La dialéctica es crucial en sus escritos. En la República es la forma suprema de la actividad pedagógica. En su sentido más lato la dialéctica incluye todo aquello que generalmente se designa como discusión, discurso, debate y argumentación. En Platón el término es usado con significado variable en diversos diálogos. Pero siempre es el método educativo más importante, puesto que capacita a las personas para responder a las preguntas de la forma más adecuada y científica. Bowen 149
La República y las Leyes se ocupan especialmente de la educación en tanto que actividad dialéctica.

Paideia. La educación hacia el bien

En el transcurso de sus años de madurez, Platón siguió reelaborando sus doctrinas. En todo el conjunto de sus escritos, Platón representa la búsqueda humana del conocimiento como preocupación central de la vida misma; el fomento de la armonía del alma de que habla el Timeo conduce a una visión del ser absoluto, de la verdad. La clave del pensamiento platónico la constituye, pues, esta noción del conocimiento como producto final y como meta de un proceso que él llama paideia. La palabra Paideia era en Grecia de uso común; pero puesto que Platón fue el primer pensador que propuso una auténtica teoría de la educación – aunque incompleta – enriqueció el contenido del término, confiriéndole una significación claramente intelectual. (pag 163)
En su calidad de exponentes máximos de la educación superior en Atenas, tanto Platón como Isócrates orientaron sus esfuerzos hacia la perfección de los individuos para la vida social y política. Ambos eran sensibles a la inestabilidad política del mundo griego ….
La estrategia de Isócrates sería la de formar directamente a los ciudadanos en las artes del comportamiento político y jurídico, incluyendo la retórica, mientras que la de Platón tomó como punto de partida una base mucho más amplia: la búsqueda del conocimiento o paideia renegando de la retórica.
El método de acción directa adoptado por Isócrates le indujo a explicitar públicamente sus puntos de vista sobre el problema griego. Muy distinto es el estilo de Platón, basado en sus enseñanzas en la Academia, en el fomento de la cultura, en la búsqueda personal de la verdad última y de los valores absolutos. Su único gran intento de acción directa, en Siracusa, no tuvo éxito.


Paideia. Si bien la palabra era muy usada en Grecia, Bowen afirma que Platón fue el primer pensador que propuso una auténtica teoría de la educación y enriqueció el contenido del término, confiriéndole una significación claramente intelectual. (Bowen, 163) Así este concepto connotaría educación general como la que defendía Platón. Otros consideran que existían varias versiones de paideia, incluyendo la propia concepción de Isócrates.

Bibliografía:
BOWEN, James (1997): El saber en la Atenas del siglo IV: La Retórica y la Filosofía.  En: Historia de la educación occidental. Tomo I: El Mundo Antiguo 2000 aC -1050 dC. Oriente próximo y mediterráneo. Barcelona: Herder (Orig. 1976: A History of Western education, I: London, Methuen and Co), cap. V, pp 139-167).
CONDE, Francisco (2007): Sócrates y los sofistas. En ‘Rincón socrático’, Recuperado 12.5.2010 del sitio http://www.paginasobrefilosofia.com/html/rinconsocratico/sofisoc.html
Olivieri Francisco José, Tedeschi Adriana y Sal Florencia (Grupo de investigación Máthesis): Los alcances de la paideia isocrática frente a la formación platónico – aristotélica. Obtenido 21 Abr 2009 en el sitio: http://filoesp.galeon.com/Akademos/colabora/math_iso.htm   

MAYÉUTICA

Mayéutica. Método socrático de enseñanza basado en el diálogo individualizao entre maestro y discípulo con la intención de llegar al conocimiento de la esencia o rasgos universales de las cosas, esencia latente en el alma de cada uno. En un pasaje del Teetetes de Platón dice Sócrates que practica un arte parecido al de su madre, que era partera: como ‘hacer parir’ los conocimientos del alumno a partir de las preguntas del docente. Aunque Sócrates no sistematizó la mayéutica, se han destacado las siguientes fases en este método: Se pregunta acerca de un concepto, la respuesta es discutida o rebatida por el maestro o llevada hasta sus consecuencias para poner en evidencia contradicciones; luego una discusión que sume al interlocutor en confusión e incomodidad por no ver claro algo que antes se creía saber perfectamente. Este momento es condición necesaria para el aprendizaje: Sócrates la identifica con los dolores que siente la parturienta antes de dar a luz; luego se procura elevarse progresivamente a definiciones cada vez más generales y precisas de la cuestión que se investiga (la belleza, la ciencia, la virtud); la discusión concluiría cuando el alumno consigue alcanzar el conocimiento preciso, universal y estricto. En forma simple puede considerarse que el método tiene una parte negativa (o ironía) y una parte positiva, mayéutica propiamente dicha. El maestro no inculca el conocimiento: el discípulo lo extrae de sí mismo. Sócrates, mediante el diálogo y un trato más individualizado con el discípulo, le ayudaba a alcanzar por sí mismo el saber. El arte de la mayéutica implica la teoría platónica de la reminiscencia pues al considerar al discípulo competente para encontrar dentro de sí la verdad debe suponer que el alma de aquél la ha debido conocer en algún momento antes de hacerse ignorante. Este método es muy distinto al de los sofistas que daban discursos para que los discípulos aprendiesen. (J. Echegoyen Olleta http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Presocraticos/Mayeutica.htm . Debe distinguirse del método catequístico (Ver Pestalozzi, carta 2) y de la erística que usaban algunos sofistas (según Platón afirma en Eutidemo: http://ar.geocities.com/cayocesarcaligula2004/Platon/eutpla24.htm )

ALEGORÍA DE LA CAVERNA

La Caverna de Platón, Cornelis Corneliz, 1604, Londres M. B.
La Alegoría de la Caverna
Sócrates: ...En una caverna subterránea, con una entrada tan grande como la caverna toda, abierta hacia la luz imagina hombres que se hallan ahí desde que eran niños, con cepos en el cuello y en las piernas, sin poder moverse ni mirar en otra dirección sino hacia delante impedidos de volver la cabeza a causa de las cadenas. Y lejos y en alto, detrás de sus espaldas arde una luz de fuego, y en el espacio intermedio entre el fuego y los prisioneros, asciende un camino, a lo largo del cual se levanta un muro, a modo de los reparos colocados entre los titiriteros y los espectadores, sobre los que ellos exhiben sus habilidades.
Glaucón: Me lo imagino perfectamente.
Sócrates: Contempla a lo largo del muro hombres que llevan diversos vasos que sobresalen sobre el nivel del muro, estatuas y otras figuras animales en piedra o madera y artículos fabricados de todas las especies... ¿crees que los prisioneros puedan ver alguna otra cosa, de sí mismos y de los otros, sino la sombra proyectada por el fuego sobre la pared de la caverna que está delante de ellos? ...¿y también de la misma manera respecto a los objetos llevados a lo largo del mundo? Y si pudieran hablar entre ellos, ¿no crees que opinarían de poder hablar de estas [sombras] que ven como si fueran objetos reales presentes? ...Y cuando uno de ellos fuese liberado, y obligado a alzarse repentinamente, y girar el cuello y caminar, y mirar hacia la luz... ¿no sentiría dolor en los ojos, y huiría, volviéndose a las sombras que puede mirar, y no creería que éstas son más claras que los objetos que le hubieran mostrado?... Y si alguien lo arrastrase a la fuerza por la espesa y ardua salida y no lo dejase antes de haberlo llevado a la luz del sol, ¿no se quejaría y se irritaría de ser arrastrado, y después, llevado a la luz y con los ojos deslumbrados, podría ver siquiera una de las cosas verdaderas?
Glaucón: No, ciertamente, en el primer instante.
Sócrates: Sería necesario que se habituase a mirar los objetos de allá arriba. Y al principio vería más fácilmente las sombras, y después, las imágenes de los hombres reflejadas en el agua y, después, los cuerpos mismos; en seguida, los cuerpos del cielo, y al mismo cielo le sería más fácil mirarlos de noche ...y, por último, creo, el mismo Sol... por si mismo, ...Después de eso, recién comprendería que el Sol... regula todas las cosas en la región visible y es causa también, en cierta manera, de todas aquellas [sombras] que ellos veían... Pues bien, recordando la morada anterior, ¿no crees que él se felicite del cambio y experimente conmiseración por la suerte de los otros?... Y considera aun lo siguiente: si volviendo a descender ocupase de nuevo el mismo puesto ¿no tendría los ojos llenos de tinieblas, al venir inmediatamente del Sol?... Y si tuviese que competir nuevamente con los que habían permanecido en los cepos, para distinguir esas sombras, ¿no causaría risa y haría decir a los demás que la ascensión, deslumbrándolo, le había gastado los ojos?... Pero si alguno tuviese inteligencia... recordaría que las perturbaciones en los ojos son de dos especies y provienen de dos causas: el pasaje de la luz a las tinieblas y de las tinieblas a la luz. Y pensando que lo mismo sucede también para el alma... indagaría si, viniendo de vidas más luminosas, se encuentra oscurecida por la falta de hábito a la oscuridad, o bien si, llegando de mayor ignorancia a una mayor luz, está deslumbrada por el excesivo fulgor.
La República. Platón. Libro VII, 1-3, 513-18. Trad. De R. Mondolfo