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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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18 junio, 2009

LOCI EN EL MÉTODO JESUITICO

Pawling, Perla Chinchilla (2004): De la Compositio Loci a la República de las letras: Predicación jesuita en el siglo XVII novohispano. Publicado por Universidad Iberoamericana, 372 pág. Publicado parcialmente en Google libros (Recup. 12.06.2009)
El libro profundiza en la utilización de los métodos mnemotécnicos usados desde la Antigüedad y su apropiación por parte de los religiosos para producir un recuerdo más perdurable de las verdades y una visión más vívida de los terrores del pecado. Los loci de Simónides adquieren aquí una ‘dimensión espiritual’ o por lo menos sirven a los fines evangelizadores.
Pag 143.
… Loyola proporcionó al creyente la organización de un lugar desde donde hablar con Dios, precisamente la composición de lugar, la compositio loci, la pieza clave de los Ejercicios espirituales ignacianos …
Su método supone lo que no representa, sólo organiza los lugares. “le procura señales y no la historia del viaje …. Las composiciones de lugar se reparten en las cuatro semanas de los Ejercicios, como cuatro actos de una sola obra teatral, como es el caso de la ‘oscuridad’ de la tercera semana y la ‘luz’ de la cuarta.

Quinto exercicio es meditación del infierno; contiene en sí, después de la oración preparatoria y dos preámbulos, cinco puntos y un coloquio.
1º Preámbulo. El primer preámbulo composición, que es aquí ver con la vista de la imaginación la longura, anchura y profundidad del infierno. (énfasis agregado por JCP)
2º preámbulo: es demandar lo que quiero: será aquí pedir interno sentimiento de la pena que producen los dañados….
1º puncto. Será ver con la vista de la imaginación los grandes fuegos, y las ánimas como en cuerpos ígneos.
2º: oír con las orejas llantos, alaridos, voces, blasfemias contra Christo nuestro señor y contra todos sus santos.
3º: oler con el olfato humo, piedra azufre, sentina y cosas pútridas.
4º: gustar con el gusto cosas amargas, así como lágrimas, tristeza y el verme de la consciencia.
5º: tocar con el tacto, es a saber cómo los fuegos tocan y abrasan las ánimas

Agrega Pawling: “ … se trata de una invitación a ‘imaginar’ a partir de los sentidos interiores, acciones dolorosas o gloriosas, sobre todo de la Pasión de Cristo, por medio de las cuales el ejercitante, inmerso en esta teología de los afectos, será con-movido a un cambio de vida para mayor gloria de Dios, Ahora bien, se nos insta a ‘imaginar’ y no a memorizar’ lo ya producido, que es a lo que nos convidarán los jesuitas que le siguen a él”.

Por lo tanto, el empleo de la ‘vista de la imaginación’ era uno de las tantas funciones sensoriales que se ponían en juego en los métodos mnemotécnicos de Loyola. Para abarcarlas en toda su amplitud deberíamos hablar de sensaciones imaginadas, vale decir excitación de los sentidos por medio de la imaginación, dar lugar a sensaciones artificiales por medio de la imaginación. De alguna manera nuestra conciencia imagina – emite, recuerda, provoca, crea, inventa – sensaciones sobre las cuales generalmente tiene experiencia anterior y por otra parte es capaz de recibir esas mismas sensaciones con una intensidad que trata de acercarse a la que provoca una nueva experiencia (JCP). No nos importa dilucidar, por ahora, si esta doble función: creación de sensaciones imaginadas y recepción de las mismas como nuevas sensaciones son quizás las dos caras de una misma moneda, si se superponen en parte o totalmente. Pero es evidente que en el acto de creación de la imagen (visual, auditiva, táctil, etc.) se tiene simultáneamente la sensación de evocación del estímulo.(JCP)

02 julio, 2008

Cromwell, Oliver (1599-1658).

Líder político y militar inglés descendiente de una hermana de Thomas Cromwell, estadista de los Tudor en el siglo anterior. Fue un labrador que ascendió de forma meteórica hasta comandar un ejército y finalmente liderar Inglaterra, Escocia e Irlanda como Lord Protector; convierte a Inglaterra en una república “Commonwealth of England”.

Contradictorio y controvertido: para algunos un dictador regicida, para otros, un héroe de la lucha por la libertad. Si bien no aceptó la corona, acumuló más poder que el propio Rey, fue un parlamentario que disolvió parlamentos con sus soldados, fanático protestante, sus campañas de conquista de Escocia e Irlanda fueron brutales incluso para los cánones de la época, ya que consideraba que combatía con herejes. Defendió la libertad de culto y conciencia, pero permitió que los blasfemos fueran torturados, y persigue cruelmente a los católicos. Defendió el criterio de equidad en la justicia, pero encerró a los que criticaron su política de incrementar los impuestos sin el permiso del Parlamento.

Sus admiradores le saludan como un líder fuerte, estabilizador y con sentido de Estado, que se ganó el respeto internacional, derrocó la tiranía y promovió la república y la libertad. Sus críticos le consideran un hipócrita abiertamente ambicioso que traicionó la causa de la libertad, impuso un sistema de valores puritano y mostró un escaso respeto hacia las tradiciones del país.

La comparación del líder inglés con Robespierre (quien lidera la Revolución Francesa durante el siglo siguiente) puede resultar sugestiva.



Figura: Histórico retrato de Oliver Cromwell (George S. Stuart Gallery of Historical Figures archive, tomado de http://galleryhistoricalfigures.com/


Cuando los monárquicos volvieron al poder, su cadáver fue desenterrado, colgado de cadenas y decapitado, y su cabeza expuesta durante años para escarnio público.
En una reciente encuesta de la BBC, ocupa el puesto número 10 entre los británicos más importantes. (Tomado de Wikipedia)

Filmes
Cromwell (Dir: Ken Hughes, 1970), basado en la vida de Oliver Cromwell. Con Richard Harris (Cromwell) y Alec Guinness (Rey Carlos I).
Matar a un Rey (To Hill a king) (Dirección Mike Barker) (Inglaterra, Alemania, 2003), ambientada en Inglaterra de 1645: los puritanos han derrocado al rey Carlos I ganando su batalla contra la corrupción. Surgen dos héroes: Fairfax y el general Oliver Cromwell. Entre ellos surge una controversia por el trato de dispensar a los viejos líderes de la monarquía.

Oliver Cromwell, ritratto di un dittatore. (serie televisiva italiana)

06 septiembre, 2007

SIGLO XVII. ERA DE LA RAZÓN y del Barroco

Parte 1: El Contexto
Recordemos que el siglo XVI había sido el siglo de la Reforma protestante y la Contrarreforma católica. Hasta entonces si bien la disidencia religiosa se pagaba muy caro – frecuentemente con la muerte en la hoguera – la represión era más o menos selectiva, dirigida contra prominentes pensadores que desacataban las doctrinas verdaderas, mediando sentencias de la Inquisición muchas veces aliada del poder político, como en la España de los Reyes católicos.
En el siglo XVII las apariencias no podrán mantenerse y se desatan cruentas guerras fratricidas entre los ejércitos que defienden al catolicismo y los que se alinean del lado de los reformistas. Sería muy simple creer que las causas de las guerras se agotaban en las creencias religiosas, ignorando que detrás de ellas siempre se encontraban los intereses terrenales – económicos, territoriales, políticos – fogoneando las matanzas y las conquistas.
Estas guerras devastadoras, fueron la contrapartida del avance del conocimiento, que cada vez menos podía ser disciplinado o encauzado por las doctrinas sustentadas por las jerarquías religiosas.
Debe resistirse la tentación de otorgar al protestantismo un rol de defensa del ‘progreso’ intelectual frente al tradicionalismo católico. En muchas ocasiones, la sujeción fiel a la letra de las escrituras por parte de los protestantes, traería aparejada la negación más cerrada de cualquier descubrimiento que pusiera en entredicho aquella interpretación literal, mientras que a la larga, el recurso de ‘metáforas’ que solamente podían y debían ser aclaradas por las autoridades católicas, era susceptible de permitir una lenta reacomodación – aunque a veces tardaría unos cuantos siglos en producirse –.
Uno de los más asombrosos fenómenos de la historia es el hecho de que el siglo XVII, con un caudal tan grande de riquezas intelectuales, que hasta llegó a ser confuso, fue, al mismo tiempo, un siglo de grandes calamidades para muchas zonas de Europa. Guerra, intolerancia religiosa, avance científico. Es como una espada de doble filo este siglo que tratamos.

Bruno y la sombra de la Inquisición
Hay un hecho crucial que marca el comienzo y de alguna manera señala el camino que habrá de recorrerse en el siglo: el asesinato de Giordano Bruno por parte de la Santa Inquisición en 1600 es una dramática advertencia a todos los pensadores. Ello va a incidir profundamente en las conductas públicas de Galileo Galilei y también de Descartes. Un disuasivo como la hoguera, método que evitaba a los inquisidores tener que manchar sus manos de sangre, serviría para que los más lúcidos se retractaran de cualquier idea que pusiera en tela de juicio las ideas sustentadas por la ortodoxia.
En el film quasi documental sobre Galileo, que vemos en clase, se puede seguir de cerca la tortura intelectual, que no terminará cuando el sabio se retracta, sino que lo seguirá acompañando hasta su triste final.

Las guerras
Entre otros conflictos armados, en el siglo XVII Europa fue escenario de la Guerra de los Treinta Años (1618-48), de cuyas heridas algunos países nunca se han recuperado y que dio lugar a grandes cambios geopolíticos. La población fue diezmada; hordas de niños sin hogar inundaron las villas; las ciudades fueron destruidas; la separación entre las clases sociales se amplió, y murieron las esperanzas de unidad europea cuando el reino alemán se escindió en centenares de principados absolutistas ridículamente pequeños, en los que no había oportunidad alguna para la empresa común o el desarrollo de la sabiduría política. Suiza y los Países Bajos se independizaron de Alemania, el país dejó de ser una nación y se convirtió en un enorme campo de batalla en el que sus propios príncipes se unían a potencias extranjeras en la tarea de dividir a la población y perseguir a los habitantes de otros credos. El pueblo sufrió en todas partes.
Algunos de los educadores más prominentes fueron directamente afectados por la guerra, como Comenius, que perdió a su familia en la devastadora invasión de España (católica) a su país (protestante).

Figura. ‘Los horrores de la Guerra’ de Rubens (esta pintura fue para el barroco lo que es el “Guernica” de Picasso para nuestra época).

http://capitalismoybarbarie.blogspot.com/2007/02/los-horrores-de-la-guerra-de-rubens.html
Tras pintar este cuadro alegórico, Rubens escribió una carta que contiene una descripción detallada del cuadro y su iconografía:

Marte ha salido del templo de Jano dejando abierta su puerta –que en tiempos de paz permanecía cerrada- y avanza con la espada desenvainada, arrastrado por la furia, Alecto, a pesar de los intentos de Venus por retenerlo. Acompañan a Alecto el hambre y la peste, inseparables compañeros de la guerra. A su lado hay una madre con el hijo en brazos, para demostrar que la fecundidad, la procreación y la caridad resultan arrasadas por la guerra, que todo lo corrompe y lo destruye. También están desparramados por tierra los atributos de la paz, la concordia, las artes y las letras. Hay una mujer lúgubre vestida de negro y despojada de todas sus joyas y adornos: es la infeliz Europa que, por muchos años ya, ha padecido saqueos, ultrajes y miseria.
Bibliografía
Ulich R: La educación en la cultura occidental. Su historia, presente y perspectivas. Paidós, Bs As, 1970, p 83
Wikipedia.