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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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02 junio, 2011

Mella, Ricardo (1902-1913): DIVAGACIONES SOBRE LA ENSEÑANZA


MELLA, Ricardo: Divagaciones sobre la enseñanza. Edición digital: Chantal López y Omar Cortés. Recuperado 1.6.2011 en : http://www.kclibertaria.comyr.com/lpdf/l020.pdf  
Ricardo Mella Cea fue uno de los primeros escritores, intelectuales y activistas libertarios de finales del siglo XIX en España. Se caracterizó por ser un estudioso de variados temas y de varios idiomas. Es uno de los más hondos, más penetrantes y lúcidos de los pensadores anarquistas españoles. (Biografía y figura tomadas de Wikipedia)
La selección de artículos periodísticos del notable libertario español Ricardo Mella (1861-1925), que publicamos bajo el título genérico de Divagaciones sobre la enseñanza, contienen reflexiones sobre pedagogía desde una perspectiva libertaria. En su particular concepción del anarquismo es fundamental la idea de independencia personal, polemizando con los Racionalistas de Ferrer i Guardia (también anarquistas). Cree que además del raciocinio debe estimularse la experiencia. Se es antidogmático dejando libertad al niño y no inculcando valores supuestamente científicos que son fundamentalmente éticos. El proceso de enseñanza - aprendizaje, debe alejarse de influencias políticas, aunque éstas se digan anarquistas. Los escritos de la presente obra, fueron publicados entre 1902 y 1913, en la Revista Blanca, en los periódicos Acción Libertaria y El Libertario. Sirve de base para la presente edición virtual (a cargo de Chantal López y Omar Cortés) la compilación publicada por la editorial ZYX con el título ‘Cuestiones de enseñanza libertaria’. 

16 febrero, 2011

"FERRER Y GUARDIA: pedagogo, anarquista y mártir" por Juan Avilés


FERRER I GUARDIA
por Juan Avilés Farré

AVILÉS FARRÉ, Juan (2006): Francisco Ferrer y Guardia: pedagogo, anarquista y mártir.  Madrid: Marcial Pons Historia. Googler Books recup 14.2.2011 (Vista parcial) en: http://books.google.com/books?id=vXdC5P9-g80C&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false  Comentario: Juan Carlos Paradiso

Un libro exhaustivo (aunque quizás nunca definitivo) sobre el conocido Francisco Ferrer i Guardia, llevado al panteón (agregaríamos, de gala) imaginario de las izquierdas por su fusilamiento en la España de 1909. El autor intenta tomar un punto de vista crítico, asumiendo que tanto derechas como izquierdas crean sus mitologías. Con respecto a Ferrer, tras varios años de investigación en archivos y bibliotecas de España, Francia, Bélgica, Holanda y los EEUU, pudo reconstruir numerosas facetas de su vida: su actividad pública como pedagogo, su actividad clandestina como revolucionario e incluso algunos aspectos de su vida privada, en especial los relativos a sus amores y su fortuna. Cree haber develado en buena medida ‘el misterio de Ferrer’, destacando en el título sus rasgos más destacados. ¿Tuvo o no Ferrer participación en los atentados o en los hechos de la Semana Trágica catalana? ¿Fue instigador?: Ferrer tenía tales convicciones revolucionarias que hubiera podido aceptar la violencia popular. Tampoco admite que hubiera sido un gran pedagogo, ni aportó ideas originales al pensamiento educativo, pero la Escuela moderna que fundó, con sus contradicciones y limitaciones, aportó algo nuevo en la España de la época.
En su extenso libro (299 páginas) hace un lugar para la reflexión general sobre la importancia de los mitos en la Historia: “Para entender el devenir histórico, hay que prestar tanta atención a los mitos como a las realidades, porque, en cierto sentido, los mitos son realidades. Las creencias, las imágenes, las ideas, las frases hechas, toda la variedad de representaciones mentales que pueblan nuestros cerebros, condicionan nuestra conducta y se convierten por ello en un agente transformador de la realidad”. En la actualidad esta cuestión es el objeto de una nueva disciplina, llamada memética, a partir del concepto de meme, introducido por R. Dawkins. Esta posición justifica que este libro se mueva en un doble registro: de los hechos en sentido clásico (que investiga y reconstruye ‘como en una novela policíaca’) y de aquellos hechos particulares de las representaciones mentales, los memes, especialmente los de las creencias falsas y los mitos. Los mitos contrapuestos de la izquierda y la derecha, que en buena medida se alimentaban recíprocamente, juegan un papel destacado en el libro. Incluido ese tipo de mito que son las teorías de la conspiración, es decir la creencia en poderes ocultos que gobiernan en mayor o menor medida el mundo. Ni la Semana Trágica ni la matanza de clérigos en 1936 ocurrieron por casualidad, sino que respondían a convicciones fuertemente arraigadas en la izquierda. Por otra parte, la derecha católica (una expresión algo redundante en la España de hace un siglo, donde no existían ni izquierda católica ni derecha laica) creía en una teoría de la conspiración que atribuía a la masonería, en conexión con el judaísmo y posiblemente inspirada por Satanás. Republicano, librepensador, masón y anarquista, subversivo (y millonario) Ferrer estuvo en el ojo de ese huracán mítico.
La figura está proporcionada por el buscador de Google.

22 febrero, 2010

Ferrer i Guardia


La Escuela que dirigió Ferrer y Guardia en Cataluña a principios del siglo XX tuvo una vida efímera, pero su influencia fue decisiva en la definición de la Pedagogía Libertaria. Ferrer fue fusilado, acusado de conspiración, mucho antes de que el franquismo llegara al poder.
María José Guillaumet brinda una actualización sobre sus ideas


Francisco Ferrer i guardia: una aproximación a su obra pedagógica en el centenario de su fusilamiento

            Francisco Ferrer i Guardia (1859-1909), nació en Barcelona y fue educado a la manera tradicional en la más pura ortodoxia católica. Sin embargo, determinadas circunstancias políticas y sociales  de la época hicieron que sus orientaciones fueran marcadamente anticlericales y revolucionarias. Su vida política fue muy agitada. Luego de avatares y confusiones e idas y vueltas entre Francia y España, funda (con un pensamiento esclarecido)  la “Escuela Moderna, Científica y Racional”. En el año 1909, el educador es fusilado, condenado por un crimen que no había cometido.
            Francisco Ferrer plantea, en la introducción a “La Escuela Moderna” que la libertad, la igualdad, y la fraternidad, deben ser la base para la construcción de la república. Confía en que la educación será el camino para lograr una mejor sociedad.
            Ferrer inaugura “La Escuela Moderna” el 8 de septiembre de 1901. En el libro del mismo nombre, expone sus ideas, sus actividades y proyectos, así como también publicaciones del boletín de “la escuela moderna”, que fue su órgano de prensa. También se reproducen escritos de sus alumnos y correspondencia entre ellos y niños de otras escuelas de similar orientación.
            Ferrer recibe parte de una herencia de una antigua alumna francesa a quien enseñaba español en Paris. Esto fue el impulso inicial de su obra educativa.
            El autor plantea que la educación debe ser integral y que debe darse en el más perfecto esoterismo científico. Debemos pensar esta fe en la ciencia como motor del progreso como una herencia del positivismo. Para Ferrer la base de la enseñanza debe ser el contacto con la naturaleza, la experimentación y la comprobación, la base de la enseñanza en Le Escuela Moderna debía estar dada por las ciencias naturales. Debemos tener en cuenta que de este modo sienta posición en contra de la educación clerical y de la educación laica pero patriótica.
            Considero que en la obra de Ferrer no debemos militar “la enseñanza” solo al salón de clases, sino pensarla en un sentido más amplio. De este modo cobran importancia las clases dominicales (impartidas para los alumnos y sus padres y para los obreros de la zona) y la publicación del boletín de “la escuela moderna”. En ambos espacios se trataban temas diversos: geografía (Ferrer tiene correspondencia con Eliseo Reclus, consultándole a cerca del mejor método de enseñar geografía, a lo que Reclus responde “estando en la naturaleza”), fisiología e higiene, ciencias naturales, temas actuales, y, en el boletín eran importantes los escritos de los alumnos de “la escuela moderna”.
            Ferrer comenta que afronta varios problemas a la hora de poner en marcha su iniciativa pedagogía: la disponibilidad de libros de texto de escolares que no estuvieran “impregnados de dogmas religiosos”, por lo que también comienza a editar sus propios libros escolares; la disponibilidad de maestros, por lo que conforman Escuela Normal con el fin de formar docentes bajo sus principios, y la cuestión monetaria, de mantención de La Escuela Moderna. Ferrer plantea la importancia y necesidad de la coeducación de las clases sociales, por lo que el problema económico se soluciona con un sistema de cuotas diferenciales, de este modo todos los niños que así lo quisieran pudieran concurrir a aquella esuela.
            La coeducación de las clases sociales y la educación mixta son según Ferrer los pilares metodológicos e ideológicos de su propuesta pedagógica (debemos pensar en lo “revolucionario” de esta cuestión para la época).
            El niño nace, según Ferrer, sin ideas preconcebidas, con una curiosidad innata que la educación de la época se ocupaba de oscurecer por medio de una enseñanza de “palabras”, abstracta y también por la imposición del dogma religioso. A su vez, aquel tipo de educación mantenía el status quo, habiendo escuelas para ricos y escuelas para pobres. La Escuela Moderna, al tratar de implementar la educación conjunta de distintas clases sociales y de los géneros, intentaba combatir la desigualdad social, que sus alumnos comprendieran sus causas y así poder llegar a la justicia y a la igualdad social. La libertad, fraternidad e igualdad son las bases para la sociedad futura. En el salón de clases, era inadmisible seguir reproduciendo la igualdad social. El conocimiento no podía ser patrimonio de algunos pocos ilustrados sino que se construye socialmente y se debe a todo el mundo. Conocer la naturaleza, las causas de la desigualdad social y poder pensar de manera crítica será lo que según Ferrer nos hará libres. En la Escuela Moderna se desarrolla el valor individual para que se eleve el valor de la colectividad.
            En este tipo de enseñanza, el rol de pedagogos y padres es relativamente pasivo. Consiste en guiar al niño, en fomentar sus inquietudes innatas, y en considerar al niño en sentido integral: un ser dotado de inteligencia, voluntad y amor. Estos tres aspectos no deben separarse en la educación. Los maestros no deben imponer dogmas, subjetividades o juicios infalibles ni tampoco privilegios y castigos. Dice Ferrer que todo lo mencionado anteriormente conforma “los vicios” de la educación de la época.            Desde la escuela se prepara a los niños para que cuando sean mayores, sean competitivos, disciplinados y obedientes a autoridades especiales.
            En relación a esto, a nivel metodológico, Ferrer plantea la supresión de exámenes, premios y castigos. Todo el valor de la educación reside en el respeto de la voluntad física, intelectual y moral del niño. El verdadero educador es el que contra sus propias ideas y voluntades puede defender al niño, apelando a las propias energías del niño.
            Entonces, al proponer una enseñanza no dogmática, no existirían parámetros para decretar la aptitud ni la incapacidad de nadie. Desaparecen así las calificaciones y se busca el desarrollo de las facultades del infante. Además, el sistema de exámenes genera e inicia según el actor, males morales: la vanidad, el egoísmo, la humillación y la competitividad.
            Otra cuestión importante dentro de la escuela moderna es el higienismo (también tratado en las conferencias dominicales). Un medico colabora con Ferrer en esta cuestión y plantea que el higienismo escolar consiste en: la salubridad del edificio, la profilaxis de enfermedades transmisibles, el conocimiento de los órganos y de los procesos de crecimiento, la educación física y adaptación de los estudios a la capacidad de cada niño, educación e instrucción sanitarios y redacción de un cuaderno biológico. Vemos en estos puntos la importancia de los estudios científicos sobre fisiología e higiene, y también la relevancia que cobra el niño como transmisor de estos principios a sus familias.
            Considero importante mencionar la relación entre la Escuela Moderna y el mundo del trabajo en España de inicios del 1900. Ferrer realizaba con sus alumnos visitas a establecimientos fabriles, y mantenían correspondencias con niños de ateneos obreros. Los niños conocían de este modo los procesos de trabajo, las precarias condiciones laborales y el reparto de excedentes.
            En relación a esto, Ferrer dice que se comenzara cada ciclo de enseñanza por medio de trabajo manual: una instrucción práctica cuyo proceso y objeto final se muestre claramente al niño. El hombre al trabajar por una necesidad, diversifica sus aptitudes y se relaciona con otros de manera dinámica. El juego infantil aparece como una forma simple de trabajo. El educador debe transmitir al niño todos los conocimientos sobre la naturaleza. Debe enseñar con base en la experimentación, el ensayo, el error y las evidencias. Así, el niño, se formara juicios claros sobre los procesos. Plantean la eficacia revolucionaria de la razón y la ciencia.
            En este sentido, Ferrer menciona que la renovación de la escuela debe darse a la luz de los estudios pedagógicos y sobre infancia y niñez, y separada del estado y la iglesia. Si la educación la imparte el estado y la iglesia, quienes procuran mantener el estado de las cosas y los privilegios de unos pocos y la opresión de otros muchos, de ningún modo pueden aquellos seguir monopolizando la enseñanza. Dice Ferrer: “la idea fundamental de la reforma que introducirá el porvenir en la educación de los niños consistirá en reemplazar en todos los modos de actividad, la imposición artificial (estatal o clerical) de una disciplina de convención por la imposición natural de los hechos” (los programas educativos se elaboran sin tener en cuenta las necesidades del niño. Por esto, fracasan en su implementación). La educación racional será lo que conserve en el hombre su facultad de querer, de pensar, de idealizar, de esperar, la que esta basada únicamente sobre las necesidades de la vida, y la que deje manifestar libremente esas necesidades.
            Entonces, la misión de la enseñanza consiste en demostrar a la infancia en virtud de un método puramente científico, que cuanto mas se conozcan los productos de la naturaleza, sus cualidades y las maneras de utilizarlos, más serán los productos disponibles para todos. De la Escuela Moderna, saldrán hombres y mujeres dispuestos a cultivar todas las ramas del saber y de la actividad, guiados por la razón e inspirados por la ciencia y el arte, que embellecerán la vida y justificaran la sociedad.
            Citamos a Ferrer (p.75):

  “La influencia de la Escuela Moderna, extendida por las demás escuelas que a modo de sucursales se fueron creando por la adopción de su sistema, sostenidas por centros y sociedades obreras, se introdujo en las familias por mediación de los niños, quienes iluminados por los destellos de la razón y de la ciencia, se convirtieron inconscientemente en maestros de sus mismos padres, y éstos, llevando esa influencia al círculo de sus relaciones, ejercieron cierta saludable difusión.

Por la extensión manifiesta de esa influencia se atrajo el odio de ese jesuitismo de hábito corto y largo que, como víboras en sus escondrijos, se cobija en los palacios, en los templos y en los conventos de Barcelona, y ese odio inspiró el plan que cerró la Escuela Moderna, cerrada aún, pero que en la actualidad reconcentra sus fuerzas, define y perfecciona su plan y adquiere el vigor necesario para alcanzar el puesto y la consideración de verdadera obra indispensable del progreso.”


            A modo de cierre, vemos en un libro infantil editado por la Escuela Moderna, las concepciones que tenían estos educadores guiados por Ferrer, sobre la sociedad futura (p. 66):

“¡Qué hermoso en el país de la Autonomía! Allí se está muy bien: se trabaja, se descansa y se juega cuando se quiere; cuando uno hace lo que desea, como debiera hacerse entre los hombres; no hay dinero, ni centinelas, ni guardas rurales, ni soldados que tengan cara de garduña o de hiena, ni ricos que vivan en palacios y se paseen en coche junto a pobres que viven en malas habitaciones y mueran de hambre después de trabajar mucho; no hay ladrones, porque todo es de todos y no se practica la explotación del hombre por el hombre. En país tan delicioso quisiéramos vivir todos. Ese país lo sueña Nono, hoy no es posible pero vendrá un día, que lo será; para que lo sea pronto debemos trabajar todos, porque Autonomía es un ejemplo de la sociedad futura. Hemos deducido que es de aquella manera como se tiene que vivir, no de la manera que vivimos actualmente, tan lejos de la verdadera y completa civilización.”


Bibliografía:
            * Ferrer i Guardia, F. “La Escuela Moderna”. Edición digital:
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/pedagogia/escuelamoderna/indice.html 



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