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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


08 julio, 2009

T. Kuhn: REVOLUCIÓN COPERNICANA (cap 4)

KUHN, T.S. (1993): La tradición remodelada: de Aristóteles a los copernicanos, en “La revolución copernicana. La astronomía planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental”, Barcelona: Planeta-Agostini, cap 4, pp 143-183. Selección de textos y comentarios por Juan C. Paradiso. En su mayor parte el texto no se transcribe literalmente. Los subtítulos han sido agregados y no pertenecen al original de Kuhn. Publicado 7.7.2009

Palabras clave: Kuhn, Revolución copernicana, Aristóteles, Ptolomeo, Copérnico, neoplatonismo, escolástica, Tomás de Aquino, Renacimiento, Islam, Humanismo, misticismo, Pitagóricos, matemáticas.

Ciencia y saber en Europa hasta el siglo XIII

Aristóteles fue el último gran cosmólogo de la antigüedad y Ptolomeo, quien vivió casi 5 siglos más tarde, el último gran astrónomo. La obra de ambos dominó el pensamiento occidental en los campos de la cosmología y la astronomía hasta incluso después de la muerte de Copérnico en 1543. Copérnico arranca desde donde Ptolomeo había parado, motivo que induce a muchos a concluir que la ciencia no existió durante toda la Edad Media. Sin embargo, la actividad científica, aunque intermitente, fue muy intensa durante esa época y desempeñó un papel esencial en la preparación del terreno para el nacimiento y posterior triunfo de la R.C.

La paradoja es aparente. Trece siglos de investigaciones no modificaron los rasgos esenciales de las creencias de los investigadores. Los maestros de Copérnico aún creían que la estructura del universo era como la describieron Aristóteles y Ptolomeo, con lo cual sus desarrollos quedaban plenamente incluidos dentro de la tradición antigua. No obstante, su actitud frente a dichas creencias no era la misma. Los esquemas conceptuales envejecen a medida que se suceden las generaciones. Los mismos conceptos ya no tenían el mismo valor; se le descubrían defectos y virtudes nuevos.

El mundo occidental perdió su herencia científica en dos etapas. La primera de ellas corresponde a un lento declive de la actividad científica, mientras que la segunda fue una auténtica desaparición del saber tradicional. Su declive corre paralelo al de la hegemonía romana. A partir del siglo II de nuestra era los trabajos científicos de mayor importancia que se producen en Occidente son comentarios y enciclopedias. Cuando los árabes invadieron la cuenca mediterránea, sólo encontraron los documentos y la tradición del saber antiguo. La actividad científica como tal había desaparecido por completo. Europa había caído en las tinieblas del medioevo.

Importancia del Islam

Las invasiones islámicas desplazaron hacia el norte el centro de la cristiandad europea, expulsada casi por completo de las riberas mediterráneas, con lo que se acentuó el declive del saber occidental. Los europeos además se vieron privados del fondo documental que recogía la tradición antigua y permitía su transmisión. Del mismo Aristóteles sólo se conocían unos pocos tratados sobre lógica. Las compilaciones que quedaron, reunidas por Boecio o Isidoro de Sevilla eran incompletas, fragmentarias, imprecisas, a menudo adulteradas y en gran medida impregnadas por la leyenda. La Iglesia católica se había mostrado hostil hacia la ciencia, de manera que ésta era menospreciada.

Durante esos siglos, sin embargo, el Islam conoció un gran renacimiento científico. Su imperio heredó los manuscritos y la tradición científica perdidos por la cristiandad. Los científicos árabes comenzaron la reconstrucción de la ciencia antigua traduciendo al árabe las versiones siríacas de los textos griegos, aportando sus propias contribuciones. Las matemáticas, la química y la óptica progresaron gracias a sus trabajos originales. Pero en la mayor parte de los campos del saber fueron más importantes como conservadores que como innovadores. La cristiandad redescubrió el saber antiguo, por encima de todo gracias a los árabes.

Europa se va quitando las telarañas

Los europeos redescubrieron el saber antiguo recuperado por el Islam hacia finales de la Edad Media. Con un movimiento iniciado lentamente a partir del siglo X, y que alcanza su punto culminante en el ‘Renacimiento del siglo XII’, el ritmo de la vida europea tuvo un incremento progresivo desde todos los puntos de vista. Vendrá un incremento de las relaciones comerciales, incluyendo las relaciones con el mundo musulmán, que proveía de textos clásicos importantes. Estos textos comenzaron a ser traducidos del árabe al latín en el siglo X. Las riquezas y seguridad recientes dejan tiempo libre para explorar los horizontes de nuevo abiertos al saber. A finales del siglo XI, estudiantes procedentes de toda Europa comienzan a reunirse en número creciente, para asistir a la lectura y comentario de una nueva traducción de un texto antiguo. Durante los siglos XII y XIII estas reuniones hicieron nacer nuevas instituciones: las universidades. Centros donde transmitir oralmente el saber antiguo, estas universidades se convirtieron en el albergue de una tradición original y creadora de la erudición europea: la crítica y combativa tradición filosófica conocida como escolástica. (pág 146)

Redescubriendo la antigua astronomía

Las primeras tablas astronómicas empleadas por los europeos habían sido importadas desde Toledo al resto de Europa en el siglo XI. La traducción al latín de las obras de Ptolomeo y de la mayor parte de las obras de Aristóteles, ocurre en el siglo XII, pasando al siglo siguiente a formar parte de las curricula universitarias, aunque de modo selectivo. Copérnico encuentra así las teorías de sus predecesores.

Pero ya habían pasado dos milenios y había problemas diferentes. Además, los objetivos y los métodos de la rejuvenecida tradición científica diferían de los antiguos. Algunos de los nuevos problemas tenían un origen puramente textual como veremos seguidamente.

Traduttore traditore

Los antiguos escritos fueron recuperados fragmento a fragmento según un orden que se ajustaba más a las leyes del azar que a las de la lógica. Los manuscritos árabes raramente guardaban fidelidad total a sus fuentes griegas o siríacas. El latín medieval al que habían sido traducidos no disponía en sus comienzos de un vocabulario adecuado a tan abstractas y técnicas materias; algunas traducciones se veían deterioradas por las sucesivas transcripciones efectuadas por hombres que no comprendían total y perfectamente el contenido del texto traducido. A veces era difícil … saber qué respuesta había dado el autor frente a un problema en particular. No obstante, los eruditos medievales preferían esforzarse en reconstruir el pensamiento antiguo antes que correr el riesgo de emitir un juicio propio. Los problemas de interpretación y de reunificación se amontonaron en espera de ser discutidos en espera del pensamiento escolástico.

Por otra parte, la tarea del erudito medieval se veía complicada por la falta de perspectiva histórica. Aunque difícilmente reconocido por los escolásticos (atribuyendo las dificultades a errores de transmisión o de traducción) lo cierto es que Aristóteles no siempre había sido coherente en sus razonamientos. Ni sus contemporáneos habían aceptado de manera incondicional todas sus ideas.

(se ha omitido la parte del texto de Kuhn comprendida entre páginas 147 y 175)

EL HUMANISMO (pp 175)

Factores como los que acabamos de evocar pueden ayudarnos a comprender por qué la revolución copernicana acaeció precisamente cuando lo hizo. Todos ellos eran elementos esenciales que propiciaban un clima de renovación astronómica. Sin embargo, hay otros aspectos del Renacimiento, de carácter más intelectual, que desempeñaron su papel, aunque en cierta forma distinto, dentro de la RC. Se trata de aspectos vinculados al humanismo – la corriente de pensamiento dominante en la época – y su repercusión sobre la rc se centra menos en el momento en que ocurrió que en la forma tomada por ésta.

Humanismo: movimiento literario pero no científico

El humanismo no era un movimiento básicamente científico. Muy a menudo los propios humanistas se habían opuesto encarnizadamente a Aristóteles, a los escolásticos y a toda la tradición del saber cultivado en las universidades. Sus fuentes eran los recientemente descubiertos clásico literarios y, como los hombres de letras de otras épocas, los humanistas rechazaban en bloque la empresa científica. La actitud de Petrarca es típica al respecto y recuerda … el desprecio hacia la ciencia manifestado por san Agustín:

“Aunque todas esas cosas fueran verdaderas, no contribuirían en modo alguna a una vida feliz, pues en que nos ayuda familiarizarnos con la naturaleza de los animales …. Si seguimos ignorándolo todo respecto a la naturaleza de la especie humana …. Y no nos preocupamos por saber de dónde venimos y hacia dónde vamos?”

Si el humanismo hubiera sido la única corriente intelectual del renacimiento, la rc quizás se hubiera visto pospuesta por mucho tiempo. La obra de Copérnico y sus contemporáneos astrónomos pertenece de lleno a esta tradición universitaria tan ridiculizada por los humanistas.

Los humanistas se oponen a Aristóteles

No obstante, los humanistas no consiguieron bloquear el avance de la ciencia. Durante el renacimiento, una tradición humanística, dominante fuera de las universidades, coexistió con una tradición científica cultivada en su interior. En consecuencia, la primera repercusión del antiaristotelismo dogmático de los humanistas, fue facilitar a otros la ruptura con los conceptos básicos de la ciencia aristotélica.

Un segundo efecto, aún más importante, fue la sorprendente fecundación de la ciencia por parte de la poderosa corriente de desapego de este mundo que caracterizaba al pensamiento humanista. De este aspecto del humanismo, parece ser que algunos científicos renacentistas, como Copérnico, Galileo y Kepler extrajeron dos ideas indudablemente ajenas al pensamiento de Aristóteles: una nueva fe en la posibilidad y la importancia de descubrir en la naturaleza simples regularidades aritméticas y geométricas, y una nueva visión del sol como fuente de todos los principios y fuerzas vitales existentes en el universo.

Desapego de lo mundano y misticismo neoplatónico

El desapego de lo mundano del humanismo derivaba de una tradición filosófica bien definida sobre la que habían ejercido gran influencia san Agustín y otros Padres de la Iglesia, aunque se había visto temporalmente eclipsada a partir del siglo XII por el redescubrimiento de las obras de Aristóteles. Dicha tradición, a diferencia de la aristotélica, descubría la realidad, no en las formas efímeras de la vida cotidiana, sino en un mundo espiritual exento de todo cambio. Platón, el punto del que arranca esta línea de pensamiento, parece a menudo rechazar los objetos de este mundo por ser meras sombras imperfectas de un universo eterno de ideas…. Sus sucesores, los llamados neoplatónicos, hicieron hincapié en esta tendencia del pensamiento del maestro en detrimento de todas las demás. Su filosofía mística, tomada como modelo por muchos humanistas, sólo reconocía una realidad trascendente. No obstante y a pesar de todo su misticismo, el pensamiento neoplatónico contenía una serie de elementos que imprimieron una dirección realmente nueva a la ciencia del Renacimiento.

Misticismo y matemáticas

El misticismo neoplatónico fue capaz de servir de base a teorías funcionales a una revolución intelectual y lo hizo porque se combinó con elementos pitagóricos: las matemáticas fueron el instrumento que podía servir de puente para dar ese salto. Así lo explica Kuhn:

El neoplatónico pasó de un salto desde el cambiante y corruptible mundo de la vida cotidiana al mundo eterno del espíritu puro, y las matemáticas le mostraron la forma de llevar a cabo su cabriola. Las matemáticas ejemplificaban lo eterno y lo real en medio de las apariencias imperfectas y cambiantes del mundo terrestre. Los triángulos y círculos de la geometría plana fueron los arquetipos de todas las formas platónicas. No existían en parte alguna – ninguna línea ni punto material satisfacen los postulados de Euclides – pero estaban dotados de ciertas propiedades eternas y necesarias que sólo el espíritu podía descubir y que aparecen vagamente reflejadas en los objetos del mundo. Los pitagóricos, que también veían el mundo como una sombra del mundo eterno de las matemáticas, ejemplificaron el ideal de la ciencia terrestre con su descubrimiento de que las cuerdas que tienen ciertas relaciones matemáticas de longitud producen sonidos armónicos. La corriente matemática del neoplatonismo se atribuye frecuentemente a Pitágoras, y se conoce como neopitagorismo.

Platón subrayaba la necesidad de las matemáticas para el adiestramiento para el espíritu en la búsqueda de formas. En el Timeo expone que de las formas matemáticas deriva el origen del alma y deduce su textura.

Los neoplatónicos fueron más lejos, encontrando en las matemáticas la clave de la esencia divina, del alma humana y del alma del mundo que impregnaba el universo. Proclo en el siglo V decía que todas las especies matemáticas tienen una existencia primaria en el alma; los consideraba entes ideales que son como arquetipos de los números sensibles, figuras, razones y movimientos’.

Los humanistas que abrazaron esta causa se hallan muy alejados de las ciencias físicas, aunque influyeron parcialmente sobre sus contemporáneos con inclinación científica, con lo que un buen número de científicos de las postrimerías del Renacimiento iniciaron una nueva búsqueda de simples regularidades geométricas y aritméticas en la naturaleza. Algunos de ellos tenían estrechas relaciones con los neoplatónicos de Florencia, como Domenico de Novara, quien también fue profesor de Copérnico en Bologna. Sobre la base de las ideas neoplatónicas criticó la teoría ptolemaica, aduciendo que ningún sistema tan complejo y embarazoso podía ser una buena representación del verdadero origen matemático de la naturaleza. Copérnico, cuando critica a Ptolomeo participa de la misma tradición neoplatónica. Esa tradición aparece aún con más fuerza en Kepler, el gran sucesor de Copérnico, quien busca relaciones numéricas simples como base de sus investigaciones.

Neoplatonismo y culto al sol

El origen de la vinculación entre el neoplatonismo y el culto al sol es más oscuro. Sin embargo, un vínculo simbólico del sol con Dios se observa con frecuencia en la literatura y el arte renacentista. Marsilio Ficino, gran figura de la academia humanista y neoplatónica de la Florencia del siglo XV le ha dado expresión típica en su Liber de sole, identificando la luz solar con el bien e incluso con Dios. Aunque Ficino está alejado de la ciencia, lo mismo que Proclo, da al sol una nueva significación y centralidad – no vinculada en su caso a la astronomía –.

Es manifiesto el neoplatonismo que preside la actitud de Copérnico frente al sol y a la simplicidad matemática. Hasta algunos años después de la muerte de Copérnico, la magia matemática y el culto al sol, que de forma tan nítida aparecen en Kepler, persistieron como los principales puntos de contacto entre el neoplatonismo y la nueva astronomía. No obstante, a finales del siglo XVI, un tercer aspecto del pensamiento neoplatónico se fusionó con el copernicanismo.

Un Dios que lo hace posible

Aclaremos que el Dios cristiano parece ser siempre el mismo para los creyentes desde la Antigüedad, si atendemos a nuestro sentido común o a las versiones más esencialistas. Sin embargo, ciertas concepciones han ido cambiando – recordemos la instalación de la idea de Trinidad, las herejías que terminaban casi siempre con la expulsión de los que no habían recibido el favor de la ortodoxia en el poder (caso de los arrianos, los gnósticos, los cátaros) o en otros casos con un cisma (iglesia bizantina, Iglesia Anglicana, Lutero). Aún dentro de la ortodoxia de la Iglesia, había una diferencia en la concepción de Dios de los neoplatónicos, incluido Agustín y los aristotélicos. El Dios adorado por los neoplatónicos, daba cuenta de su perfección por la inmensa (infinita) fecundidad; no era muy fácil enmarcarlo dentro de límites precisos. Por su parte, el Dios de Aristóteles y Tomás mostraba su divinidad por su precisión y orden impresos en su creación: era una especie de arquitecto. Y se acomodaba perfectamente al cosmos finito de Aristóteles.

Durante el Renacimiento la importancia nuevamente otorgada a la infinita creatividad de Dios quizás haya sido un elemento significativo en el clima de opinión que engendró la innovación de Copérnico. Sobre lo que no hay duda es el importantísimo papel que jugó dicha idea en la transición post-renacentista del universo finito de Copérnico al espacio infinito newtoniano.

El neoplatonismo completa la escenificación, a nivel conceptual, que acoge el desarrollo de la revolución copernicana. Se traata de una confusa y desconcertante escenificación para una revolución astronómica, pues son muy escasos los elementos propiamente astronómicos que intervienen. Con todo, la ausencia de éstos es precisamente lo que da importancia a la escenificación. No es en modo alguno necesario que las innovaciones en una ciencia surjan como respuestas a nuevos hechos planteados en su seno. … Es pues, el medio ambiente intelectual … donde cabe buscar los hechos que permiten comprender por qué la revolución tuvo lugar en determinado momento y qué factores la precipitaron. Copérnico es heredero de la tradición científica de la antigüedad. Pero recibía esta herencia después de transcurridos casi dos milenios. En el ínterin, el propio proceso de redescubrimiento de la misma, la integración medieval de la ciencia y la teología, los siglos de crítica escolástica y las nuevas corrientes de pensamiento y formas sociales surgidas en el Renacimiento se combinaron para cambiar la actitud de los hombres frente a la herencia científica.

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Glosario y abreviaturas

RC: Revolución copernicana (rc)

Siríaco. Conjunto de dialectos del arameo, hoy menos hablado que en la Antigüedad, pero que tuvo gran expansión en Oriente Próximo entre los siglos II y VIII d. C., durante los cuales fue la lengua culta más importante de la zona, junto con el griego. Se convirtió en el idioma litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Siriana. Sirvió como vehículo para la transmisión de la cultura en general, y del cristianismo en particular. Gran parte de la cultura y literatura de la Antigua Grecia se transmitió a los árabes y a los persas a través de las traducciones al siríaco de las grandes obras griegas. El siríaco tuvo también una gran influencia cultural y semántica en el desarrollo de la lengua árabe, idioma que reemplazó al siríaco como lengua de cultura en la zona, a partir del siglo VIII.