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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


04 septiembre, 2010

EVANGELIOS APÓCRIFOS

CREPÓN, Pierre (2008): Los evangelios apócrifos: crónica oculta del Nuevo Testamento. (Volumen 1 de ‘Al Límite’), (Orig.: 1989: Les ‘Evangiles apocryphes’). Madrid /Bs. As. /México: EDAF (11ª ed). Vista parcial en:  http://books.google.com/books?id=_7e0CosEkP8C&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false  Recuperada: 3-9-2010
La literatura apócrifa en la tradición cristiana. (tomado de la introducción de Pierre Crepón) El cristianismo surge verdaderamente después de la muerte de Jesús, a partir de la creencia de los apóstoles en la Resurrección. El movimiento gnóstico, que surge en el siglo II conduce a la primera crisis seria del nuevo credo; ello induce a la elaboración de una teología ortodoxa que se opondrá a las tomas de posición diferentes, que serán calificadas de heréticas. El gnosticismo es un tipo especial de religiosidad que se encuentra en diferentes épocas y religiones. Se encuentran tendencias gnósticas en el judaísmo, el Islam, la filosofía griega y el hinduismo. El concepto general de gnosis, es conocimiento que permite escapar a las leyes de este mundo y acceder a la salvación divina. La gnosis cristiana aparece como una tendencia subdividida en múltiples sectas, que rechazan la aportación del judaísmo (Yavé, el dios de la Biblia, se convierte, en ciertas interpretaciones, en un dios malo), influenciadas por el dualismo iranio y que elabora especulaciones metafísicas complejas.
La doctrina gnóstica es fundamentalmente esotérica. Sus textos comportan siempre un sentido manifiesto y un sentido oculto, que exige claves de interpretación para ser comprendido, en tanto la salvación es reservada sólo a los poseedores de la gnosis. Este aspecto esotérico se opone al mensaje exotérico del cristianismo ortodoxo, para el que el mensaje de Cristo es universal y comprensible para todos. Se puede, sin embargo, pensar que varios pasajes de los propios textos canónicos evocan la existencia de un esoterismo en el interior de la Iglesia primitiva, como es el caso de las parábolas con las cuales Jesús se dirigía al común de la gente, pero a sus discípulos se las explicaba todas aparte.
El movimiento gnóstico fue representado por varias grandes figuras, a quienes se conoce sobre todo por sus adversarios: los apologistas y los Padres de la Iglesia cristiana. Estos últimos les plantaron una lucha encarnizada que fue definiendo la ortodoxia del cristianismo y desembocó en la formación de un canon, es decir de una lista de libros autorizados por la Iglesia entre la multitud de escritos que circulaban: la emergencia del movimiento gnóstico había provocado en efecto la creación de nuevos textos que se sobreponían a los Evangelios ya redactados, es decir los cuatro Evangelios que vinieron a ser canónicos. Parece que a finales del siglo II se produjo un acuerdo general de las diferentes iglesias a favor de los 4 Evangelios y la mayoría de las Epístolas, entre ellas las de Pablo.
También se fue creando, entre los nuevos adeptos, un cristianismo popular en el que se integraban muchos elementos de los antiguos cultos paganos. Esta paganización del cristianismo prosiguió durante siglos, sobre todo entre los campesinos, y dio lugar a todo un folklore sagrado, como el culto de los santos, o la integración de ciertos temas mitológicos antiguos en el cristianismo, como el combate de San Jorge y el dragón. Este folklore ha influido poco sobre los textos apócrifos.
Los textos apócrifos, al igual que los canónicos, se referían más a la predicación de Jesús, a su pasión y resurrección, con pocas referencias mitológicas, generalmente alusiones al Antiguo Testamento, con vistas a identificar a Jesús con el Mesías.
Pero en casi todos estos textos, amplias etapas de la vida de Jesús, como su infancia, la historia de sus padres, se encontraban en la sombra.
Fue así que muy pronto surgió una literatura cuyo tema principal era la vida de Jesús y de sus padres, que sin ser herética – no condenada – era apócrifa, en cuanto no integraba el canon de las Sagradas Escrituras. Pero, al ser muy popular, pudo atravesar los siglos para llegar hasta nuestros días. Los primeros de estos textos fueron contemporáneos de los textos heréticos, es decir entre los siglos II y IV.
Los textos originales se perdieron, pero se engendraron nuevas versiones, llamadas revisiones, que agregaban nuevas leyendas al escrito primitivo, o juntaban varios escritos. (El autor los denomina ‘Evangelios-ficción).
Estas múltiples versiones, traducidas a las diferentes lenguas, circularon durante toda la Edad Media, conservándose manuscritos en copto, siríaco, armenio, griego. Se ha dado a estos evangelios el nombre de Evangelios de la infancia, de ciclo de los parientes. Se supone que hay algunos elementos históricos, que se mezclan con leyendas, algunas fantasiosas. Son reveladoras del aspecto popular del cristianismo, así como de ciertos mitos supervivientes del paganismo.
Sin embargo, hay muchos elementos en las tradiciones cristianas, en la iconografía, que no se entienden sin recurrir a los textos apócrifos llamados ‘Evangelios ficción’.
Estos evangelios fueron recopilados desde el siglo XVII en adelante, siendo en el siglo XIX cuando aparecen obras bastante completas. Además, en el siglo XX se empiezan a descubrir manuscritos y evangelios muy antiguos; el más notable es el descubrimiento de una biblioteca gnóstica en Nag-Hammadi en 1945, en Egipto, redactados en copto.
Otro hallazgo de importancia, no comentado en este libro, nos remite a los últimos años del siglo XX, cuando se descubre el Evangelio de Judas, que fue traducido recientemente, y sobre el cual hay un video de la NGS (2006)
Entre los Evangelios Apócrifos se cuentan:
Protoevangelio de Santiago  
Pseudo-Mateo  
Natividad de María 
Ev. De Santo Tomás  
Historia de la Infancia de Jesús según Santo Tomás 
Evangelio Árabe de la Infancia  
Evangelio Armenio de la Infancia 
Evangelio de Nicodemo  
Evangelio de San Pedro 
Evangelio de la Venganza del Salvador 
Evangelio de la Muerte de Pilatos  
Evangelio Cátaro del Pseudo Juan 
Historia Copta de José el Carpintero 
Historia Árabe de José el Carpintero  
Tránsito de la bienaventurada Virgen María 
Correspondencia Apócrifa entre Jesús y y Abgaro, Rey de Edesa  
Evangelio de San Bernabé 
Evangelio de San Bartolomé 
Evangelio de San Felipe 
Evangelio de los Ebionitas 
Evangelio de los Egipcios 
Sentencias atribuidas a Jesús por los Padres de la Iglesia (textos perdidos) 
Evangelio de Taciano 
Evangelio de Ammonio 
Evangelio de Valentino 

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