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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


19 mayo, 2009

ORDENES MENDICANTES

El Contexto:

A comienzos del siglo XIII la sociedad europea en general y la italiana en particular está en movimiento: los comunes han reivindicado y defendido su independencia, la burguesía ha conquistado mayor potencia política, gracias al comercio el nivel de vida se ha mejorado aumentando también las exigencias generales. La afluencia de las riquezas genera un cierto materialismo práctico en gran parte de la sociedad y la reacción religiosa es la aspiración a una pobreza lo más próxima a la evangélica. En algunos casos estos ideales de pobreza acaban oponiéndose a la jerarquía de la propia iglesia; nacen así diversos movimientos con difíciles relaciones con la iglesia como los Valdenses o los Humillados, o claramente heréticos como los Cátaros.

En este contexto es donde surgen también las órdenes mendicantes (del latín mendicare, "pedir limosna") tipo de órdenes católicas donde sus miembros hacen voto de pobreza, por el que renuncian a todo tipo de propiedades o bienes, ya sean personales o comunes. Viven mantenidos sólo por la caridad. Las órdenes mendicantes más importantes fueron aprobadas en el siglo XIII, después de superar la oposición inicial que sufrieron por parte del clero secular. Las órdenes más importantes fueron la de los frailes menores o franciscanos (recibieron la aprobación papal en 1209), los frailes predicadores o  dominicos (1216), los carmelitas (1245), y los agustinos (1256). La orden de los servitas fue fundada en 1233 y reconocida en 1424. (Wiki)

En 1205, Francisco de Asís inicia, junto con un pequeño grupo de seguidores, un nuevo género de vida cristiana para difundir las enseñanzas de Cristo. Poco después Domingo de Guzmán decidió también dedicar su vida a la predicación y la pobreza. Ambos grupos tenían en común la predicación en el ámbito urbano, el contacto con las gentes, la enseñanza de la pobreza y la concepción de establecer los conventos en las villas o ciudades, edificios que debían en principio ser austeros y servir únicamente como refugio y vivienda de los frailes. Los mendicantes son frailes que viven en conventos dentro de las ciudades, mientras los monjes, como los benedictinos, vivían en monasterios fuera de las ciudades y poseían grandes terrenos cuya producción se usaba para su manutención. Una orden mendicante, en principio masculina, podía admitir una segunda orden femenina; las mujeres vivían en claustros semejantes a los monasterios, separados del pueblo al estilo de la vida monástica.

La gran eclosión de las órdenes del tronco benedictino había coincidido con el apogeo de un mundo rural organizado políticamente de acuerdo con los esquemas del feudalismo clásico. Sin embargo, a fines del siglo XII, Europa había cambiado lo suficiente como para poner en cuestión el porvenir de tal modelo político-religioso. El nuevo apogeo de las ciudades al calor del desarrollo de la burguesía, la introducción de nuevos sistemas de conocimiento, representados por Aristóteles y las universidades, la aparición de un laicado cada vez más atento a las novedades de todo tipo y orgulloso de si mismo, representaban retos para los que la Iglesia no tenía de momento respuesta. El desarrollo de las herejías de masas lo demostraba, pero además, problemas tan acuciantes como la moralidad del préstamo a interés o, sobre todo, la pobreza voluntaria eran, entre otras, cuestiones que no podían ser atajadas con el tradicional argumento de la "fuga del mundo" o la apelación al ascetismo. Haciendo de la necesidad virtud, surgieron en el seno de la Iglesia las órdenes mendicantes, que permitirían acometer no sólo la reconquista espiritual del mundo ciudadano y derrotar a la herejía, sino proporcionar también a Roma un instrumento para su política.

Características generales de todas las órdenes mendicantes que diferencian al hermano del monje son: la pobreza, no sólo individual sino colectiva; el notable lugar dado a la actividad pastoral y la renuncia a la estabilidad; la centralización del gobierno; la formación metódico-teológica de los hermanos destinados al apostolado, siendo los sacerdotes mejor preparados de todo el clero de entonces; la institución de una tercera orden que llama a los laicos a cooperar en el apostolado y les muestra la posibilidad de una vida perfecta permaneciendo incluso permaneciendo en su estado de vida.

A diferencia de los monjes, y en menor medida de los canónicos o clero secular, los mendicantes no estaban obligados, antes al contrario, a permanecer en un lugar fijo de residencia. Este carácter dinámico, unido a la indestructible fidelidad de los mendicantes hacia Roma, permitió a los pontífices utilizar a franciscanos y dominicos como un verdadero ejército en defensa de sus intereses. En su papel de predicadores, misioneros, inquisidores, teólogos o intelectuales los mendicantes proporcionaron la base humana para el triunfo de la teocracia pontificia. El creciente poder que fueron alcanzando las ordenes mendicantes, despertó recelos entre las restantes fuerzas eclesiásticas, pero en todos los casos el decidido apoyo de Roma solventó los conflictos a favor de las nuevas órdenes. Problemas como los planteados en la universidad de París a lo largo del siglo XIII entre los maestros seculares y los frailes sobre el ejercicio y concepto de magisterio, o los surgidos cuando se les permite predicar y confesar libremente en toda Europa, se zanjaron siempre en favor de los mendicantes. Este apoyo pontificio redundó también en el progresivo acercamiento de franciscanos y dominicos, por más que éstos se destinasen frecuentemente a las labores diplomáticas, universitarias, judiciales y legislativas, en tanto que aquéllos mostraron mayor predilección por la catequesis y las misiones.

Tomado de los sitios: http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1074.htm .

Las órdenes mendicantes http://www.mercaba.org/FICHAS/IGLESIA/HT/8-03_capitulo.htm

A quien le interesa puede ver el film 'Hermano Sol, Hermana Luna' sobre Francisco de Asis, de Franco Zeffirelli, de la cual se dice que es "La película más popular, la que ha logrado mayor éxito de público, la que ha sido adoptada por el mundo franciscano como "la biografía cinematográfica" oficial del santo ... y eso se comprende bien, si tenemos en cuenta el estilo refinado del director, su capacidad de provocar emociones, corroborada también en esta empalagosa, oleográfica y un poco "hippy" hagiografía de San Francisco. (tomado de http://www.fratefrancesco.org/cine/fratellosole.htm )