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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


04 mayo, 2007

Roma: El Imperio



ROMA: El IMPERIO

Resumen del texto de Bowen, Tomo I, capítulo IX: “Roma: El Imperio” (pp 265-297) por JCP para uso de la cátedra.

La conspiración de Catilina, en la cual es perseguido Cicerón, es un síntoma de la degeneración política de la época. Durante el siglo I a.C. hay numerosas sublevaciones y situaciones de confusión y emergencia.
Pompeyo y Julio César son artífices de la expansión del influjo romano en el Mediterráneo, diputando entre ellos la supremacía. Se resuelve el conflicto a favor de Julio César, quien terminará conquistando Egipto, entrando en contacto con el reino de los Ptolomeos y su reina Cleopatra. Así unifica el mundo romano bajo una autoridad única. Roma se convertía en un imperio, pese a que externamente persistían formas republicanas. Pero antes de que César pudiera elaborar su nevo sistema de gobierno es asesinado en el 44 a.C.
Su sobrino Octaviano vence a Antonio y Cleopatra, conquista Egipto (año 31 a.C) y éste queda bajo la égida romana. El senado confiere a Octaviano el título de Augusto. Pero se mantiene la ficción de las formas republicanas, con una autoridad compartida entre el senado y Augusto: en realidad el sistema republicano desaparece y el imperio romano es un hecho.

Julio César fue el prmer emperador 273. Aún así, se puede considerar que la época de Julio César y de Augusto es de transición de la república al imperio.
La práctica de la manumisión, frecuente en Roma, parece tener sus orígenes en un acto de gratitud, especialmente para con los maestros esclavos. Los libertini o libertos podían parecerse mucho a los ingenui o nacidos libres; si eran extranjeros latinizaban sus nombres, salvo en el caso de los griegos que no solían hacerlo con frecuencia. Si disponían de posibilidades, los libertos mandaban a sus hijos a una educación de clase alta. Muy numerosos eran los libertos dedicados a la enseñanza y se supone que adqirieon un nivel cultural mayor que los ingenui, poco preocupados por saber escribir bien.

Mientras la educación republicana era independiente del Estado, durante el Imperio se fomentas la creación de escuelas en un sistema estatal, en donde el Estado se compromete cada vez más en los controles. César y su sucesor Augusto impulsaron políticas para retener a los maestros, muchos de ellos griegos.
El emperador Vespaciano libera a los maestros de escuela de las obligaciones municipales, concretamente de tributos y de la obligación de alojamiento de la tropa:
“Puesto que estos hombres son así considerados sagrados y divinos, ordeno que se les exima de la obligación de alojamiento a la tropa en sus casas, y que no se les impongan tributos bajo ningún concepto”274

Vespaciano fue el primero en fijar un salario regular para los maestros latinos y griegos de retórica, pagados por el fisco imperial.Parece que el primero en ocupar uno de estos puestos fue Quintiliano de Calagurris (En La Rioja, de la actual España).
Las necesidades de alfabetización de la población, y la consiguiente implantación de escuelas de enseñanza elemental en toda la parte occidental del imperio, originaron una gran demanda de maestros. Los que hasta entonces habían escrito sobre educación, sobre todo se referían a la educación superior: Isócrates, Platón, Aristoteles, Catón, Cicerón. EL primer tratado sistemático de la totalidad del proceso educativo es la Institutio oratoria de Quintiliano.
Marco Fabio Quintiliano 276

Decadencia de la actividad intelectual 280

La represión del pensamiento crítico 287

Los cambios en la educación romana durante la época imperial irían en el camino de sistematizar la estructura formal y de debilitar los planteos críticos. Las ventajas que el liberto podía obtener con su infiltración en la burocracia imperial tenían su precio; ellos constituyeron un cuerpo dócil. Sólo los ingenui, miembros de familias tradicionalmente libres, o los filósofos formados en Grecia, intentaron mantener los ideales republicanos y la libertad de expresión. Aunque algunos emperadores se mostraban aparentemente tolerantes, comenzó a practicarse la quema de libros y el enjuiciamiento de retóricos hostiles: los más notorios de ellos se suicidaron.
Se produce una hostilidad hacia la especulación y las creencias de nuevo tipo, desterrando a los filósofos y persiguiendo a la secta hebrea de los cristianos.
A lo largo del siglo II el vigor de Roma había desaparecido y su cultura ya era caduca. A pesar de ello, las formas y prácticas de la educación iniciadas en el período republicano, explicitadas por Catón y Cicerón y racionalizadas por Quintiliano, siguieron vigentes. Pero predominaron cada vez más el verbalismo y el estilo amanerado. La censara del pensamiento especulativo y crítico, y la concomitante docilidad de los libertos arribistas, condujo a una decadencia profunda: lo más notorio fue la producción de un nuevo género de literatura de segunda mano.

La tendencia al enciclopedismo 289

A lo largo de los siglos de imperio, el saber romano fue codificándose y organizándose de modo sistemático. Este proceso se había iniciado con Aristóteles, pero los romanos mostraron mayor predisposición que los griegos para sistematizar el saber. Inicialmente lo hicieron en manuales inspirados en el modelo griego, pero con el tiempo estos manuales fueron extendiéndose y se convirtieron en tratados voluminosos. Algunos autores, como Varrón, Celso, Plinio el viejo, escriben verdaderas enciclopedias de todas las ramas del saber, en algunos casos con colaboradores.
Plinio critica la educación de su época:
“Actualmente un individuo es capaz de aprender una serie de hechos sobre su propia región a partir de los textos de gente que jamás ha estado en ella, y no ya a partir del conocimiento de los nativos ... lo cierto es que no se hacen investigaciones originales que aporten contribuciones nuevas al conocimiento; en realidad, ni siquiera los descubrimientos de nuestros predecesores son estudiados cabalmente” 290

Plinio fue un investigador activo y fueron precisamente sus ansias de conocimiento las causantes de su muerte: perdió la vida al aproximarse en exceso al Vesubio en erupción con el fin de poder observar los fenómenos volcánicos. En esta misma erupción del Vesubio perecieron las ciudades de Pompeya y Herculano.

Aelio Donato, el gramático más importante de su tiempo, introduce una innovación notable en la enseñanza: su Ars minor (pequeño manual) está organizado en una serie de preguntas y respuestas destinadas a aprender de memoria los contenidos fundamentales:
¿Cuántas son las partes de la oración? Ocho
¿Cuáles son? Nombre, pronombre, verbo, adverbio, participio, conjunción, preposición e interjección.
¿Qué es un nombre? Una parte de la oración que designa, según los casos, a un persona o cosa de forma específica o general.
¿Cuántos son los atributos del nombre? Seis
¿Cuáles son? Cualidad, comparación, género, número, forma y caso. 291

(Aunque Bowen no lo dice explícitamente, es obvio que esta forma metódica de enseñanza es el antecedente del catecismo).

En posteriores siglos del imperio, el tratado sistemático o compendio se había convertido en un rasgo distintivo del saber romano. En sus orígenes, en tiempos de Platón y Aristóteles, fue motivado por el supremo ideal de ordenar los conocimientos, pero la moda de los compendios en Roma se fue convirtiendo en una costumbre rígida y estéril. El efecto que produjo fue que, al ordenar de esa manera el conocimiento, a falta de auténtica investigación, pasó a convertirse en la fuente de información y a ser reverenciado como tal. Para los romanos de los siglos IV a VI, el compendio lo era todo. Las artes liberales clásicas, primitivamente derivadas de la experiencia y la especulación, quedaron formalizadas y fueron enseñadas en cuanto a tales: como masa de información que era preciso aprender aun cuando no se percibiera su pertinencia ni se aplicaran sus valores.

Los romanos retoman el concepto griego de enkyklios paideia, la enseñanza basada en la investigación y la discusión de todo el ámbito de los estudios. Ciertos autores, como Quintiliano y Plinio latinizaron el término y acuñaron la palabra encyclopaedia, que servía también según ellos para designar una educación general. Pero en el siglo VI toda la enseñanza romana se reducía a una memorización del contenido de los compendios. No se tenía en cuenta la justificación del carácter educativo[1] de las artes liberales como aproximación global al conocimiento, que proporciona tanto los medios de organización (trivium: gramática, retórica y filosofía) como el contenido dentro del cual se organiza sistemáticamente el conocimiento (quadrivium: aritmética, geometría, astronomía y música). Mucho más adelante, en el siglo XVI, cuando se produjo un resurgir del interés por semejantes compilaciones, se aplicó el término latino de encyclopaedia a los propios libros. De hecho, la educación romana era enciclopédica en el sentido peyorativo de la palabra, por su naturaleza y su contenido. Y así había de perdurar en los países occidentales.293

La educación en el bajo imperio (siglos II a V) 294

Todo este proceso decadente ejerció sobre la educación un impacto muy fuerte. Los estudios quedaron fijados. Los libros eran de escritorcillos de segunda categoría o bien los compendios, que proporcionaban gran cantidad de material organizado sobre cierta base. Acerca de estos métodos formalistas cuenta Juvenal[2]:

“... uno a uno van levantándose (los chiquillos) y cada uno repite literalmente lo que acaba de leer atentamente en su sitio, recitando exactamente las mismas cosas en los mismísimos versos. Servido una y otra vez, masticado y vuelto a masticar, este refrito (crambe) es la muerte del desgraciado maestro.

Puesto que ahora se veían forzados a aprender, preciso era interesarse por los métodos de motivación extrínseca que pudieran obligarles a ello. Un liberto se hizo famoso por organizar competencias entre los niños del mismo nivel, ofreciendo premios. Estas situaciones se acentuaron durante los siglos siguientes hasta el siglo VI, continuando con los mismos métodos. Una pintura del norte de Italia, en Imola, muestra a Casiano, un maestro cristiano, víctima de una decisión del juez cuando no se desdice de su fe, es entregado a sus alumnos, maniatado y martirizado por ellos, que le escriben sobre la piel con sus punzones de escribir, lo golpean con sus tablillas de escribir, etc. Según cuenta Prudencio, el espectáculo terminó con la muerte de Casiano, aunque no hay forma de verificar la veracidad de la historia.

En definitiva, ya en el siglo III Roma había dejado de tener la iniciativa en el campo de las ideas; las primeras innovaciones de importancia en educación vendrían desde Oriente, por donde se había extendido considerablemente el cristianismo. Roma iba a revivir gracias a sus doctrinas.

Glosario

Ingenui. Libres de nacimiento 271
Juvenal. Autor contemporáneo de Quintiliano (siglo I) , pp 294
Libertini o libertos. 271
Manumisión. Concesión de libertad a un esclavo (RAE). Bowen 271
Prudencio, Aurelio (385-ca. 405). Apologista cristiano
[1] Según la propuesta de Capela
[2] Ver glosario