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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


04 mayo, 2007

Judíos y cristianos entre Grecia y Roma


JUDÍOS Y CRISTIANOS ENTRE GRECIA Y ROMA

Conflicto religioso y sincretismo: La educación en el pensamiento cristiano primitivo. Bowen, cap. X: pp 298-342 Resumen para uso de la cátedra por JCP

En este capítulo se cuenta la historia de las tribus judías conquistadas, primero por la expansión helenística y luego por Roma. En el medio de conflictos entre asimilación / rechazo, aculturación / reafirmación de las identidades, unidad / diversidad de las tribus de Israel, se produce el surgimiento de una nueva secta judía, los nazarenos – llamados cristianos por los conquistadores. La educación vuelve a ser un elemento crucial en las luchas por defender o imponer determinados valores culturales. El siguiente constituye un resumen del texto de Bowen. Se han agregado comentarios o citas al pie de página que pertenecen a la cátedra o a otros autores (en cuyo caso son citados).

El cristianismo es un fenómeno complejo; en su inicio intervienen elementos griegos y judíos que interaccionan y dan lugar a una nueva síntesis. La subsiguiente expansión de Roma por el Oriente helenístico y la imposición de la Pax romana será el contexto de esa interacción de pueblos y culturas que se prolonga durante varios siglos. Veamos qué elementos culturales de cada pueblo intervienen en la conjugación cristiana.
El pensamiento griego se había orientado hacia la comprensión de lo absoluto, del conocimiento último, prevaleciendo la tendencia de la visión unitaria de la naturaleza y hacia una fuerza única y trascendente – nous, logos, creator – como explicación última del mundo natural. “En definitiva (dice Bowen) puede afirmarse que el pensamiento griego está ya preñado de cristianismo”.
Los hebreos también se hallaban en actitud de búsqueda, derivada de una revelación religiosa más que de una especulación filosófica. Trataban de comprender la voluntad de Dios y cumplir con ella. Si bien esto no parece complejo, no era fácil seguir la voluntad de Dios, y su esfuerzo por alcanzarla era fuente de conflictos internos y con el medio.
Ni griegos ni judíos habían logrado unidad interna y existían facciones; en el caso de los judíos esto se complicaba con la escatología nacional, a saber la creencia de que era el pueblo elegido por el único Dios verdadero, lo cual los convertía en vecinos difíciles.

Al ocupar el Mediterráneo los romanos quedaron implicados. En cierto sentido crearon las condiciones para un nuevo cambio cultural. Con su imposición de la Pax romana, posibilitaron un desarrollo pacífico de cada civilización. Cuando los judíos (algunos?) rechazaron las condiciones, los romanos los reprimieron, durante los siglos I y II d.C. Por otra parte los judíos se siguieron subdividiendo en sectas, aún también sucedió con el movimiento cismático cristiano.

El dilema hebreo 301
Los judíos aceptaron y más bien festejaron la helenización. Los escribas y su burocracia resistieron o fueron indiferentes. En cuanto a los campesinos, prosiguieron con sus actividades ancestrales sin verse afectados. Así se desarrolló una cultura dual: las pautas tradicionales indígenas y las pautas impuestas por los conquistadores helénicos. Ambas culturas coexistieron, no siempre en forma pacífica. Algunos hebreos eran concientes de la penetración cultural; después de dos mil años de mantener su identidad, por vez primera se veían realmente amenazados: en Palestina el arameo (principal idioma literario y oral desde el siglo VI a.C.) estaba siendo reemplazado como lengua erudita y oficial por el griego, imponiéndose en los actos de gobierno, las inscripciones públicas y las escuelas. La enseñanza helénica, con sus instituciones del gymnasion y la ephebeia, sus métodos y su organización sistemática del conocimiento amenazaba la unidad de la cultura hebrea.

Reacciones hebreas frente al helenismo 303
El encuentro de las ideas griegas y hebreas y el conflicto cultural suscitado, fueron de primerísima importancia para toda la evolución del pensamiento occidental y, muy especialmente, para el porvenir de la educación. Cuando los romanos aparecen en escena, sometiendo a ambos, aún persistían estos conflictos sin dilucidar.
Los orígenes de los hebreos se pierden en la lejanía de los tiempos. Sus antepasados semíticos habitaron la región mesopotámica (aproximadamente en el actual Irak, vecinos a los Sumerios); en torno al año 2000 a.C. emigraron de Mesopotamia para establecerse en la región costera del Mediterráneo: Canaán (que más tarde, en el período helenístico sería llamada Palestina).
En Canaán fundaron un estado independiente organizado según el modelo mesopotámico, con el templo como institución básica económica, política y religiosa, con un sacerdocio de hombres letrados y los escribas como clase administrativa. Invadida la región por los egipcios hacia el siglo XV a.C., muchos hebreos fueron llevados cautivos a Egipto, de donde sus descendientes huyeron conducidos por Moisés (hacia 1230 a.C.) para regresar a Canaán a establecerse en sus antiguos territorios.
Tras la instauración del reino de Judá, con Jerusalén como capital, sobrevino la escisión del segundo Estado de Israel, cuya capital era Samaría.
Entre los siglos X y VII a.C. se consignaron por escrito las grandes tradiciones del pueblo hebreo, primero en los 5 libros de Moisés o Torah y luego en los libros de los profetas. Israel fue sometida por Asiria (721 a.C) y más tarde Judá por Babilonia (597), siendo destruida Jerusalén, su templo y sus libros sagrados por Nabucodonosor (586 a.C.).
Después de un largo cautiverio en Babilonia, de regreso a Judá, los judíos reconstruyen sus instituciones. Pero ya el templo no sería el centro exclusivo de su vida: aparece la asamblea o sinagoga, probablemente concebida en el exilio para la enseñanza de los escribas.
El templo era sostenido por la clase sacerdotal. Era una institución autoritarias, conservadora, que perpetuaba antiguas tradiciones como el sacrificio.
La sinagoga, a diferencia del templo, se organizaba fundamentalmente en torno a la interpretación de la ley, para lo cual poseía una escuela exegética y recababa el apoyo popular.
Durante la época helenística, los sacerdotes y el templo se alinearon con los conquistadores griegos, que apoyaron su autoridad; pero los seguidores de la sinagoga, los hasidim, se resistieron a la helenización. En Alejandría, las relaciones entre judíos y griegos no habían sido malas, pese a algún enfrentamiento ocasional. El centro de la resistencia estaba en los hasidim de Palestina y Siria, para quienes la helenización hacía peligrar las tradiciones y su derecho a interpretar las escrituras públicamente en las sinagogas.
Según un libro apócrifo de los Macabeos, el rey envió a Jerusalén y a las ciudades de Judá órdenes escritas prohibiendo la circuncisión, ordenando la helenización sistemática de Palestina. Los que no cumplían con las órdenes eran ejecutados – hombres, mujeres, hijos – generalmente por crucifixión. Judas Macabeo condujo a los hasidim en una rebelión triunfante en 164 a.C., abriendo un período de dinastía asmonea, antihelenística, durante la cual se persiguió a los judíos helenizantes y se destruyeron ciudades griegas. El grupo dominante de los judíos antigriegos eran los fariseos, quienes entraron en conflicto con los helenizados saduceos.
Los saduceos helenizados pretendían que las leyes mosaicas, la Torah (en griego la llamaban Pentateuco) debía ser la única guía de la vida judaica. Mientras tanto, los fariseos insistían tanto en las tradiciones orales como en los códigos escritos, así como en sus prerrogativas para interpretar unos y otros. De este modo comenzaron los fariseos a afirmar y formalizar las costumbres y el estilo hebreos, frente a la helenización. Basadas en la familia como parte de la tribu, otorgaban gran importancia al individuo, respetaban la vida humana y aborrecían el infanticidio practicado por los griegos. Sobre eso, estaba el trasfondo religioso del Dios justiciero y justo, que rige sobre un mundo teleológico – no una mera construcción geométrica – y con la conocida escatología hebrea.
Siendo la doctrina sencilla, se dirigía al hombre común y no necesitaba de escuelas. Los escribas preservan las escrituras y los profetas las interpretan. Pero el mundo exterior era helenístico, y los fariseos se vieron obligados a atacar a los griegos con las mismas armas: la escuela. Así es como la sinagoga adquiere importancia y se complejiza. Se convertiría en centro de oración, de justicia y de enseñanza. Ya en la era cristiana se establecieron en su recinto escuelas elementales.

Instrucción religiosa, fundamento de la educación hebrea 308
Antes de la época helenística toda la educación judía fue parte integrante del conjunto de las costumbres hebreas, enfatizando la responsabilidad de la familia. Josefo escribe textos sobre educación que son ilustrativos[1]

“Nos enorgullecemos de la educación de nuestros hijos, y consideramos que la misión más fundamental en la vida estriba en observar las leyes y las prácticas piadosas, basadas en aquellas, que hemos heredado” (literalmente la orientación de los chicos hacia el amor, la bondad, la belleza, la elegancia)

... la preservación del modo de vida hebreo constituye para e pueblo elegido de Dios una obligación irrenunciable.

Los judíos consideran que el nacimiento de un niño no ha de ser en modo alguno ocasión “de grandes festejos ni pretexto para beber en demasía. (La ley) prescribe la máxima sobriedad en su educación, desde el primer momento. Ordena que se les enseñe a leer, y que aprendan tanto las leyes como las obras de sus antepasados, para que puedan imitar las segundas y para que, asándose en las primeras, no cometan transgresiones contra ellas ni puedan alegar en momento alguno su ignorancia”

“Todos los esquemas de educación y de formación moral pueden clasificarse en dos grandes categorías: ya sea que se imparta la instrucción por precepto, ya mediante la ejercitación práctica del carácter”[2]

“El que ama a su hijo tiene siempre dispuesto el azote, para que al fin pueda complacerse en él. El que educa bien a su hijo se gozará en él y podrá gloriarse en medio de sus conocidos”

“El que mima a su hijo tendrá luego que vendarle las heridas y a cada grito suyo sentirá que se le conmueven las entrañas”

Con ello identifica Josefo los dos grandes rasgos distintivos de la educación judía, que la distinguen de los diversos sistemas griegos – explícitamente él menciona el espartano, el cretense y el ateniense – en la medida en que todos ellos responden a una sola de las dos categorías y no a ambas a la vez. Los aspectos prácticos de la educación infantil fueron siempre responsabilidad de la familia y, a diferencia de los griegos, los judíos se ocuparon de ellos en grado sumo. El niño era condicionado y controlado por su padre y su madre, quienes se basaban sobre todo en las escrituras, sobre todo concerniente a los castigos.


En las Escrituras abundan las referencias al azote, como en el libro del Eclesiástico o ‘La sabiduría de Sirach’. Los castigos estaban siempre presentes en Oriente desde los tiempos de la antigua Mesopotamia y Egipto.
En el caso específico de los judíos, siempre estaba presente la ley, dada por Moisés, basada y apoyada en la familia. Según la tradición Moisés puso gran esmero en combinar ambos sistemas: formación moral práctica y cumplimiento de la ley. Empezando por el principio, desde la comida que tomamos en la infancia y la vida privada del hogar, no dejó nada, por insignificante que pueda parecer, al arbitrio del individuo. Las comidas de las cuales abstenerse, las personas con las cuales puede asociarse, los períodos que hay que dedicar al trabajo y al descanso, de todo se hicieron normas para que la ley orientara como un maestro, de manera de que no pudiéramos ser culpables por ignorancia. Esa ley no sería escuchada una vez, sino cada semana, donde los hombres debían abandonar sus actividades para escuchar la ley, práctica que ningún otro legislador parece haber tenido en cuenta.
La tarea escolar de los muchachos consistía en el estudio de fragmentos de la torah. Incluso, todas las mañanas el oficio en la sinagoga empieza recitando un texto (parecido a los rezos de los cristianos). La torah es la pauta del judío ortodoxo; fuera de esta instrucción bíblica, poca cosa más ofrecía la ortodoxia hebrea hasta la era cristiana. Y cuando aparece la escuela elemental, en el siglo I, enmarcada asimismo en la sinagoga, sigue ateniéndose a la misma concepción estricta de la instrucción religiosa basada en le recitación oral y en la memorización de las escrituras, junto con unos eventuales rudimentos de escritura y cálculo.
Pero este esfuerzo de extensión de la enseñanza llegaba demasiado tarde. Buena parte del mundo oriental estaba completamente helenizado y muchos judíos hablaban solamente el griego. La simplicidad del monoteísmo hebreo del desierto, con su énfasis escatológico, se enfrentaba a un gran cuerpo de conceptos filosóficos del pensamiento griego – alma, formas trascendentes, causa primera, causa final – que permitía toda clase de sofistificaciones y estaba maduro para quedar integrado en un nuevo cuerpo de doctrina y en un nuevo estilo de vida. La dinastía asmonea fracasó no a nivel ideológico – en cierto sentido el judaísmo rabínico de nuestros días constituye la herencia de su ideología – sino político. El general Pompeyo llega a Siria en el año 64 a.C. y pone fin al poder judío. Durante los cuatro siglos que siguieron se produciría una nueva búsqueda religiosa, filosófica y educativa en muchas de las ciudades del oriente helenizado.
En tiempos de Jesús, Judea sería un territorio romano bajo el control de un procurador. Luego de sucesivas revueltas, finalmente los romanos expulsaron a los judíos de Jerusalén para siempre. Los aportes judíos a la educación, en el futuro, provendrían de lugares fuera de Palestina.
Sin embargo, el enfoque hebreo tenía limitación en sus aplicaciones:
“Los judíos reaccionaban en forma defensiva y negativa, dado que su preocupación consistía en la preservación de un a tradición derivada de sus enseñanzas autoritarias. Pero eran incapaces de resolver los problemas de interpretación que su religión tradicional les planteaba, y carecían de métodos institucionales adecuados para el análisis y la solución de sus problemas (lo cual hubiese supuesto un proceso educativo más amplio). En la época de los romanos se habían dividido en numerosos grupos rivales – fariseos, saduceos, samaritanos, esenios, zelotas mesiánicos – manifestando una diversidad que llevaría a conflictos y dispersión.
Antes de la destrucción del templo de Jerusalén del año 70, había empezado a configurarse una nueva etapa de la historia de la educación. A comienzos de ese siglo surgió el grupo de judíos reformadores, los nazarenos, encabezados por Jesús de Nazaret. Su misión inicial parece haber sido la de despertar en los judíos una mayor conciencia de responsabilidad moral y religiosa, frente a las grandes divisiones de la época y al auge del sincretismo y el eclecticismo religiosos. Sus seguidores lo llamaron el ‘salvador’ que los judíos esperaban, Messiah en hebreo, khristos en griego.

Precedentes del cristianismo:
cultos mistéricos y especulación filosófica 313
Cultos griegos como el de Orfeo, romanos (como Mitra, Dios de la luz, derivado a su vez de los persas) eran frecuentes en la región. Era común el concepto de muerte y resurrección así como la creencia en una fuerza espiritual trascendente que señalaría el camino de la salvación.
La filosofía griega, sobre todo con Platón, mostraba tendencia monoteísta. Pero desafiaba la fe judía, lejana a las especulaciones filosóficas. En general el pensamiento griego tuvo influencia sobre los judíos, con la excepción notable de Jerusalén, que se mantuvo como centro de ortodoxia y resistencia, incluso fue asiento de la dinastía asmonea, durante la cual se persiguieron las influencias helénicas. El ejemplo de la integración lo dio, por su parte, Filón Judeo de Alejandría, quien intentó resolver el conflicto entre el Dios patriarcal de los judíos y un ‘dios’ arquetípico.

Filón de Alejandría: el saber secular y la visión de Dios 315
Filón, erudito hebreo, elaboró todo un conjunto de ideas centradas en la noción de logos. El vocablo tenía en el griego helenístico un doble sentido: significaba a la vez pensamiento o espíritu y también las palabras concretas por las que se expresa un pensamiento. (Cf con las relaciones entre Pensamiento y Lenguaje desarrolladas por el cognitivismo). Fue platónico. Influyó poco sobre los judíos, pero tuvo una influencia decisiva en la filosofía y pensamiento educativo cristiano primitivos.
Así pues, el fin del período helenístico y el comienzo del romano coincidieron en Oriente con un gran movimiento de sincretismo religioso en el que se interrelacionaban y se influían recíprocamente los distintos elementos de la filosofía griega, las religiones mistéricas romanas y orientales y el monoteísmo hebreo. 318

Antioquia: primera aparición de la secta cristiana 319
Mientras Alejandría durante siglos había sido un centro tolerante, donde los judíos pudieron practicar su religión, Antioquia – en la Seleucia – fue también tolerante con los judíos helenizados, pero no así con los ortodoxos que se resistían a la helenización. Luego de la rebelión de Judas Macabeo, en Jerusalén se persiguió a los judíos helenizados, de manera que éstos emigraron a Alejandría y Antioquia. Cada una de estas ciudades se convertiría en centro cultural de un grupo religioso diferente: Alejandría del judaísmo más intelectual, mientras que Antioquia de la secta más emocional y cismática: el cristianismo.
Las esperanzas mesiánicas eran ya comunes en este período, cuando comenzó a difundirse la creencia de que Jesús era el salvador esperado. Precisamente, el primer testimonio escrito sobre el rol mesiánico de Jesús proviene de Antioquia. Esa ciudad se había convertido en la más importante de todo el sector oriental del imperio y el número de seguidores de Jesús era muy elevado. Pero la religión oficial, pagana y politeísta era compatible con toda clase de dioses sin límite numérico, de modo que no despertó demasiado interés en un principio. Pablo, que no había conocido a Jesús, empezó su actividad misionera en Antioquia en el año 45 d.C. Luego emprende un viaje por todo el Oriente helenístico, reclutando adeptos. Donde mejor respuesta obtuvo fue en las sinagogas, cuya asamblea política (ekklesia) proporcionó a los conversos el término para designar sus reuniones religiosas. La espera en la reaparición de Cristo (parousia) es central en los escritos paulinos.
Cada vez más los cristianos fueron atrayendo atención popular y de los romanos; éstos observaron que los cristianos ponían en peligro el orden establecido, porque se negaban a aceptar la autoridad del emperador en materia religiosa. A partir de allí empiezan las persecuciones hasta principios del siglo IV.
El atractivo del cristianismo para las masas dominadas radicaba en la promesa de salvación personal y la exposición del camino para lograrla. El cristianismo asume la forma de un proceso educativo a partir del precepto y el ejemplo. La misma Torah tenía para Pablo una función educativa, creando una conciencia de la indignidad personal ante el incumplimiento de la voluntad divina.
Jesús era el modelo a seguir; su imitación era el camino de la salvación. Y la salvación era la meta de la educación.

La imitación de Cristo o el estilo de la educación 322
El período de actividad de Jesús fue muy breve, entre los años 25 y 30. En ese lapso de tiempo sólo pudo exponer sus ideas sucintamente, que habrían de ser desarrollados por sus apóstoles y seguidores, a medida que crecían las asambleas o iglesias. Al desaparecer los apóstoles, algunos como mártires, los seguidores tuvieron que apoyarse en fuentes secundarias. Consecuencia de ello fue el creciente esfuerzo de consignación escrita de los testimonios orales, de suerte que los evangelios, junto con las epístolas paulinas y las escrituras hebreas, proporcionaron un cuerpo literario para orientación. Pero al no existir autoridades centrales en las iglesias, basadas en el modelo de las sinagogas, cada uno leía cualquier texto religioso del cual pudieran hacerse, sin preocuparse para nada de la cuestión de la canonicidad.
La imitación de Jesús no era fácil. Sus enseñanzas eran excesivamente metafóricas y difíciles de traducir en preceptos de un estilo de vida; exigían elaboraciones complementarias, clarificación y sistematización. Estos esfuerzos proliferaron durante el siglo II, a cargo de asambleas que exponían distintos criterios. En 133-135 los romanos destruyen la comunidad hebrea de Jerusalén, dejando de ser centro del cristianismo con lo cual las pretensiones de ser centro de la vida cristiana se desplaza a otras ciudades del imperio, incluso Roma.
Respecto a la definición doctrinal, el problema era la presencia de la filosofía griega: ya en el siglo II todos los conceptos del cristianismo se expresan en forma griega y se escriben en ese idioma y quienes intentan su clarificación son helenistas. Para estos especialistas dedicados a la exégesis, se trata de dar viabilidad al cristianismo como doctrina y como estilo. En otras palabras, muertos los apóstoles, el siglo II es el siglo de la apologética.

Justino Mártir: filosofía griega y fe cristiana 323
Justino Mártir, de Samaría (ca.100 –ca 165) es el primer apologista importante. Al igual que Filón reconoce la importancia de la tradición filosófica griega junto con su programa educativo. El saber griego nos proporciona un medio de ascensión hacia la verdad:

“No es que las doctrinas de Platón sean distintas a las de Cristo; lo que sucede es que no concuerdan en todos los aspectos, como tampoco concuerdan las de los demás ... Cada uno habla de acuerdo con la parte que le ha correspondido del verbo (palabra) espermático[3], viendo lo que con ella guarda relación. Pero aquellos que se contradicen en los puntos más esenciales demuestran no estar en posesión de la sabiduría celestial ni del conocimiento contra el que nada cabe aducir.”324

Acepta, como Filón, el principio del logos espermático, aunque con algunas variaciones de interpretación. En Roma fue degollado hacia el año 165 durante el reinado del emperador Marco Aurelio.

Taciano. Antihelenismo 325
El discípulo más destacado de Justino fue Taciano, cronológicamente uno de los primeros padres de la iglesia, pero con una radical hostilidad hacia la cultura griega. Con sus seguidores buscaban dirección espiritual en la gnosis. El gnosticismo constituye una tendencia oriental de tipo intelectual, en boga durante los dos primeros siglos de la era cristiana. Pero el problema era difícil. Clamente, una generación más tarde, tuvo que intentar armonizar la tradición griega con la fe cristiana en rápido desarrollo.

La escuela cristiana de Alejandría 326
La tradición erudita iniciada en el Mouseion ptolemaico de Alejandría permitió la coexistencia de paganos, judíos helenizados y cristianos. Se atribuye a San Marcos la introducción del cristianismo en Alejandría. Al terminar el siglo I ciertos grupos de estudiantes habían comenzado a reunirse en torno a maestros para ilustrarse; algunos buscaban instrucción religiosa, en lo que hoy llamaríamos básicamente escuelas de catequesis. En Alejandría nació, pues, el estudio institucional de la doctrina cristiana.

Clemente de Alejandría. El concepto de paidagogos 327
Tito Flavio Clemente (ca. 153-215/20) nació probablemente en Atenas. Pagano convertido al cristianismo, recorrió el Oriente en búsqueda de instrucción cristiana, hasta que llegó a Alejandría e ingresó en la escuela catequística de Panteno; luego lo sucedió como director y la escuela adquiere un carácter más intelectual y exegético, hasta convertirse en el centro principal del cristianismo intelectualista.
En una de sus obras, el Paidagogos, expone el camino y el estilo cristianos. Cristo es presentado como el maestro de la humanidad, en el sentido del modelo en el que se halla ejemplo, preceptos, exhortaciones, reprobación y amor. En su calidad de paidagogos Cristo es el punto de partida del progreso del alma, la cual corrompida por el pecado original, puede ser guiada a la redención. La metáfora de Mateos 19,14 –el reino de lops cielos pertenece a los niños- indica la naturaleza del proceso: sólo mediante un acto de fe sencilla e infantil en Dios puede el hombre encontrar el camino hacia la luz. Iluminación como conocimiento. El conocimiento es la iluminación que recibimos, que elimina la ignorancia y nos proporciona una visión clara.
Clemente defiende los ideales de moderación y templanza. De acuerdo con la preocupación de muchos cristianos primitivos por las cuestiones sexuales, Clemente reprueba la fornicación.
El paidagogo suposo un cambio importante en la evolución del concepto de educación, por cuanto la noción del sirviente – acompañante se transforma en la de guía, confundiéndose con el maestro. No obstante, el pedagogo tenía preceptos muy elementales – fe en Dios y simplicidad en el estilo de vida – que requerirían mayor desarrollo para los intelectuales. Clemente reconoce que habías que apelar a la tradición clásica y reconciliarla con el cristianismo. Para eso escribe su obra Stromateis.
Clemente restituye a la filosofía un lugar en la búsqueda de la verdad. Los griegos fueron los precursores del cristianismo, ysa que produjeron en filosofía “una pequeña chispa, susceptible de transformarse en una gran llama, un vestigio de sabiduría y un impulso de Dios”. La Filosofía es parte de una genuina teología cristiana.
Postula a Dios como fundamento de todo conocimiento o gnosis. El hombre es capaz de obrar como agente de su propia perfección; tiene como vocación buscar el camino que lleva al conocimiento y a Dios; toda la existencia humana reviste pues el carácter de un proyecto educativo.
Pese a que el hombre puede alcanzar la verdad con poca p ninguna educación formal, el modelo tradicional de enseñanza tiene valor considerable: el conocimiento filosófico o sophia halla sus orígenes en la experiencia del mundo sensible y temporal y es la etapa previa a la verdad espiritual o gnosis.
Las artes liberales tradicionales, tan profundamente integradas en los mundos griego y romano, son aceptadas por Clemente en razón de ser instrumentales para alcanzar el primer grado de sabiduría, susceptible de ser enseñado (sophia). Pero más allá se halla la gnosis, la cual no es susceptible de comunicación ni de demostración, ya que sólo se alcanza siguiendo un estilo de vida total que constituye el marco para que la gnosis aparezca. Así, junto a los estudios formales de las escuelas, el gnóstico debe cultivar una constante sensibilización a la necesidad de un crecimiento espiritual interior, para lo cual tiene que observar moderación y templanza en la vida física, seguir los mandamientos, aceptar las calamidades como disciplina y medicina de la salvación ...”
En la obra de Clemente, el cristianismo se expone en dos niveles: uno más sencillo para las masas, y otro más elaborado para los intelectuales. La obra de Clemente la proseguirá Orígenes.

Teoría educativa de Orígenes 333
Orígenes dirigió la escuela catequética de Alejandría desde los 18 años. Posiblemente por esto, tuvo algunos cambios, como primero vender su biblioteca clásica y renegar de los estudios de las letras seculares y luego revisar su postura y aconsejar una formación general para que la instrucción religiosa sea más sólida. En un acto de piedad ascética se castró. Por persecución emigró a Palestina donde fundó una escuela y escribió numerosas obras. Pese a que el concilio ecuménico de Constantinopla de 543 las declaró heréticas, ejercieron gran influencia en el pensamiento cristiano, sobre todo por su elaboración del concepto de la estructura educativa del mundo mismo. Su pensamiento sigue el de su maestro Clemente.
Para Orígenes hay una estructura continua de existencia que culmina en Dios. En este esquema tienen cabida los estudios seculares, incluso la filosofía, que proporcionan un tipo inferior de conocimiento que ofrece un medio de ascenso intelectual hacia la verdad última. La noción de secuencia ordenada es el principio orientador; tanto el libre albedrío como la ignorancia son atributos humanaos, pero ambos se transforman mediante la disciplina y la cultura. Propone un currículo semejante al trivium y quadrivium; la filosofía será la última etapa antes de estudiar las Escrituras. La vida es un proceso de educación, la iglesia una escuela para el alma, el mundo una inmensa escuela, Dios el supremo maestro y, como encarnación del logos, Cristo es el agente; aunque encarnado su verdadera naturaleza es puramente espiritual. Todo individuo debería tomarlo como ejemplo y por guía de su viaje, imitándolo.
Una consecuencia de su pensamiento, es que estimuló una aceptación del valor histórico de los judíos y de los griegos, porque el pasado forma también parte del modelo, la historia tiene una finalidad.
Además, suscitó entre los sabios cristianos una creciente inquietud por investigar y comprender más claramente la naturaleza de Cristo. La relación de Dios con el mesias fue muy discutida y las doctrinas sobre la naturaleza se fueron elaborando cada vez más. ¿Era Jesús solamente una manifestación física secundaria para el mesías, o ambos habrían de fundirse? Ese tipo de discusiones fueron preocupación esencial de los eclesiásticos y de la administración del propio imperio. No era posible seguir ignorando o reprimiendo la evolución intelectual y religiosa del mundo oriental. El desafío del cristianismo era una realidad y el imperio no tenía más remedio que recoger el guante.

La reforma del imperio 338
La persecución contra los cristianos en Roma se hizo verdaderamente importante en el siglo III y obedecía a la necesidad de reafirmar la autoridad del Estado y el emperador como pontifex maximus, es decir cabeza de la religión oficial. A medida que las comunidades cristianas crecían, el imperio seguía debilitándose. En las fronteras presionaban los bárbaros y el poder persa estaba renaciendo. Esto condujo a una monarquía dual con dos sedes, a cargo de dos emperadores augustos) y dos lugartenientes (césares). La idea de imperio único era una ficción; el peso político y cultural estaba en Oriente, mientras que Occidente aumentaron las persecuciones contra los cristianos.
Cuando asume Constantino en el siglo IV, concede libertades a los cristianos, hasta que en un edicto los legaliza. Constantino unifica el imperio y se establecer en la ciudad que se llamaría Constantinopla, donde quiso formar una nueva Roma. Para eliminar las divisiones sociales, aceptó y promovió el cristianismo. Se dice que se convirtió él mismo. Sin embargo el propio cristianismo estaba profundamente dividido.
En Alejandría había estallado la controversia entre los defensores de la trinidad y los que consideraban que Cristo era ontológicamente inferior a Dios, siendo un intermediario entre Dios y los hombres. Para zanjar las diferencias Constantino reúne el Concilio de Nicea en 325. Triunfa la posición trinitaria y son condenadas como herejes las posiciones contrarias. Se acepta el credo como símbolo y se reconoce al obispo de Roma como patriarca de Occidente. Sin embargo, las controversias y divisiones continuaron, apareciendo grupos autónomos y cismáticos. Pero las divisiones no alcanzaron a la iglesia occidental, de manera que ésta emerge como abanderada de la ortodoxia, pasando a ejercer virtualmente el control absoluto en el siglo V.

Glosario.
Apologética. (Boewen I: 323) Defensa sistemática de un punto de vista. En la Apología de Sócrates Platón toma la defensa de Sócrates durante su proceso). A comienzos de la cristiandad se destacan las dos Apologías del Mártir San Justino, dirigidas al emperador Marco Aurelio. Actualmente el término hace referencia al método de estudio empleado por algunos grupos o individuos que promueven causas sistemáticamente, justificando ortodoxias, o negando a conveniencia algunos actos e incluso crímenes. La "lógica" apologética se basa en el "blanqueamiento" de las causas que apoya, principalmente a través de la omisión de los hechos negativos (percepción selectiva) y la exageración de los argumentos y hechos positivos; ambas técnicas comunes en la retórica clásica. (De Wikipedia) (Popper, sociedad abierta)
Areté. És uno de los conceptos cruciales de la Grecia clásica; es la "excelencia" o "perfección"; la raíz etimológica es la misma que la de aristós (mejor). Desde las obras de Hesíodo y Homero estuvo vinculado especialmente a la posesión de virtudes viriles (valentía y destreza en combate), luego se aproximó a la virtud en general. La adquisición de la areté era el eje de la educación (παιδεια, paidea) del joven griego para convertirse en un hombre. Huellas de la concepción más restringida de la era arcaica se pueden ver en el énfasis puesto en la disciplina y dominio del cuerpo mediante la gimnasia, una de las actividades principales, y la lucha, pero una formación acabada incluía también las artes de la oratoria, la música y eventualmente la filosofía. (Wikipedia) (Bowen I: 303) (Popper, sociedad abierta)
Asmoneo. Dinastía hebrea antigriega instaurada luego de la victoria de los hasidim.
Canaán. Región costera del Mediterráneo, que tomaría del nombre de Palestina en el período helenístico. Fue el asentamiento del pueblo hebreo aproximadamente 2000 a.C Luego del reasentamiento se dividen en dos : Israel y Judá
Christo. (del griego) ungido, salvador (en hebrero: Mesías)
Escatología. Parte de la religión que trata acerca del fin del mundo y la vida individual (scatha, o realidades últimas). Ampliando esta definición se puede decir que la escatología es también el tratado de las esperanzas últimas de un sistema de creencias.
Escrituras sagradas hebreas: Constan de tres partes: La torah, los nebiim (profetas) y las kethubim (escrituras completadas en la época helenística)
Exégesis. Interpretación crítica y completa de un texto, especialmente religioso, del cual se extrae el significado. La exégesis presume un intento de ver el texto objetivamente; en contraste con la eiségesis, que inconpora las interpretaciones personales e implica una visión más subjetiva. (Wikipedia) Bowen 323
Fariseos. Grupo dominante de los judíos opuestos a la helenización, afirmando y formalizando las costumbres y el estilo hebreos. Entraron en conflicto con los helenizados saduceos. Mientras los saduceos pretendían que la Torah debía ser la única guía, para los fariseos las tradiciones orales tenían tanto valor como los códigos escritos, y se alegaban el derecho a interpretar unos y otros. Basándose en la familia como parte de la tribu, otorgaban gran importancia al individuo, respetaban la vida humana y aborrecían el infanticidio practicado por los griegos. Sobre eso, estaba el trasfondo religioso del Dios justiciero y justo, que rige sobre un mundo teleológico – no una mera construcción geométrica – y con la conocida escatología hebrea. Jesús los atacó en su prédica acusándolos de hipócritas, por no cumplir con su palabra. Una interpretación actual del cristianismo sobre los fariseos puede encontrarse en el sitio: http://www.desarrollocristiano.com/site.asp?seccion=arti&articulo=502
Gnosis (gnosticismo). Tendencia oriental de tipo intelectual, en boga durante los dos primeros siglos de la era cristiana. Derivada en parte de los cultos mistéricos y con reminiscencias de la mitología babilónica. Los grupos paganos gnósticos comenzaron a ser imitados por algunos cristianos, que buscaban una gnosis específicamente cristiana. Las interpretaciones gnósticas de los evangelios, de las epístola paulinas y de la Septuaginta alejandrina, que constituían las escrituras cristianas primitivas, tienden a una visión de la creación animista y demónica, presentada en un leguaje sumamente figurativo y metafórico. (Bowen I: 326)
Hasidim. Judíos seguidores de la sinagoga, fueron los judíos que se resistieron a la helenización en cuanto peligraba su identidad. El grupo más importante entre ellos era el de los fariseos 305-307
Josefo. (ca. 37 – ca. 100 d.C) Escritor judío preocupado por una educación dirigida a mantener la cultura hebrea.
Macabeo. Judas Macabeo fue quien condujo la rebelión de los hasidim.
Pax romana. (27 a.C.-180 d.C.)(También llamada Pax Augusta por César Augusto como quien la condujo) fue el largo período de relativa paz bajo el Imperio romano. El sistema legal romano permitio pacificar regiones, a veces por la fuerza, que habían tenido luchas entre líderes rivales. (Ver estatua de César tomada de Wikipedia) (Wikipedia) (Bowen 301)
Seleucia. Uno de los dos reinos en los que se dividió la tierra conquistada por Alejandro, junto con la de Egipto. La capital cultural fue Antioquia. Jerusalén estaba incluida en el reino y fue escenario de la rebelión de Judas Macabeo que instaló la dinastía de los asmoneos. (Bowen 319)
Sinagoga. (asamblea). Institución de enseñanza e instrucción religiosa creada para la educación de los adultos, en particular los escribas judíos. De ella se derivarán más adelante la iglesia cristiana y la mezquita musulmana. (Bowen 304)
Torah.(Leyes de Moisés)(Pentateuco en griego) Parte de la Biblia que comprende los cinco libros de Moisés, a saber: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Verbo espermático. spermatikos logos, principio seminal. Principio tomado por Filón y luego por Justino de la filosofía estoica de la época, según el cual el mundo se explica por la existencia de un creador, Dios, o principio seminal. Dios está ligado al hombre y a la naturaleza porque todos llevan la simiente del conocimiento potencial, todo está impregnado de spermatikoi logoi latentes, gracias a lo cual Dios fecunda el espíritu humano y provoca el nacimiento de las ideas, que son pensamientos de la divinidad. Bowen 317,324
[1] Los textos siguientes están también tomados de Bowen, T I, pág 308-310
[2] Con ello identifica Josefo los dos grandes rasgos distintivos de la educación judía, que la distinguen de los diversos sistemas griegos – explícitamente él menciona el espartano, el cretense y el ateniense – en la medida en que todos ellos responden a una sola de las dos categorías y no a ambas a la vez. Los aspectos prácticos de la educación infantil fueron siempre responsabilidad de la familia y, a diferencia de los griegos, los judíos se ocuparon de ellos en grado sumo. El niño era condicionado y controlado por sus padre y madre, quienes se basaban sobre todo en las escrituras, sobre todo concerniente a los castigos.
[3] Ver glosario: spermatikos logos