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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


26 noviembre, 2006

Biblia

“LA BIBLIA”
Silvia S. Prokopiec

“… hemos de suponer que la historia evangélica es mera ficción? […] Al contrario, la historia de Sócrates, que nadie se atreve a poner en tela de juicio, no está tan comprobada como lo está la de Jesucristo”
Jean Jacques Rousseau [1]

La historia de Jesucristo nos llega a través de dos tipos de soporte de las narraciones: el oral y el escrito. La Tradición es lo que viene de los Apóstoles y de lo que éstos recibieron de la enseñanza y el ejemplo de Jesús (parte de esta Tradición se plasmó mucho más tarde en los Evangelios escritos o Canónicos).

Acerca del modo de enseñanza de Jesús…
Jesús fue una combinación de profeta y maestro popular. Su enseñanza no tenía la forma de una doctrina sistemática, sino más bien guiada por el objetivo de iluminar los acontecimientos que ocurrían, adaptándose a las distintas circunstancias y auditorios.
Utilizó recursos de la tradición profética y de la sapiencia judía.
Su modo de transmisión facilitaba la memorización de sus enseñanzas. Unas veces utilizaba dichos rítmicos (“dad y se os dará”), otras veces repetía el mismo esquema (“bienaventurados los… porque…”), con frecuencia recurría a pequeños relatos tomados de la vida cotidiana bajo la forma de parábolas.
La parábola es un relato que toma su argumento de la vida cotidiana y que más que dar respuestas, promueve en el oyente la reflexión acerca de su aplicación.
Se presentaba como un maestro itinerante que enseñaba con autoridad (“yo os digo…”; “creedme a mí…”) colocándose como sujeto y fuente de sus afirmaciones; su autoridad como maestro provenía del Padre (“El que me envió…); era criterio y norma de conducta (“os he dado el ejemplo, para que hagáis como yo…”).
Resalto entonces que la originalidad de su enseñanza radica en la autoridad de sus palabras y su acción –que le venía de esta relación directa, filial con Dios-. Esto legitimaba que se erija como modelo a imitar, por un lado desde su sabiduría absoluta, incuestionable (lugar de saber), por otro: ejemplo él mismo de virtud (lugar de perfección).
Más allá del mensaje transmitido, me interesa resaltar el método: su sabiduría práctica, transmisión adaptada al contexto, a partir de elementos de la naturaleza o de la vida cotidiana, sirviéndose de las costumbres y la realidad del oyente; desarrollando la percepción sensorial, la memoria, la imaginación del otro, para interpretar sus parábolas..
A la enseñanza personal de Cristo, sigue el establecimiento de un cuerpo educacional cuya misión fue idéntica a la Suya: “Así como el Padre me ha enviado, así también lo envío yo” (Juan XX, 21). No bastaba con la proclamación de una vez de las verdades del Evangelio; fundó la Iglesia para continuar su trabajo. La difusión de su doctrina fue confiada, no a libros ni a escuelas de filosofía, sino a una organización que habló en su nombre y con su autoridad.


El legado escrito…Contexto de surgimiento.
En los orígenes de la Iglesia, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los Apóstoles y de los primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, se sintió la urgencia de consignar por escrito la enseñanza de Jesús y los rasgos sobresalientes de su vida. Ese fue el origen de los evangelios.
La Biblia fue escrita a lo largo de aproximadamente 1000 años (900 aC – 100 dC); es una compilación de lo que en un principio eran documentos separados (llamados “libros”), escritos primero en hebreo –con algunas partes en arameo- durante un dilatado tiempo y después reunidos para formar la Biblia judía (Tanaj, el Antiguo Testamento), que narra principalmente la historia del pueblo hebreo.
Entre la población pre-cristiana, los judíos ocuparon una posición única, como receptores y custodios de la revelación Divina. Dios se había manifestado a ellos directamente como persona, un espíritu y un ser ético que los guiaba por su providencia, dándoles a conocer su voluntad y prescribiéndoles los más mínimos detalles de la vida y la práctica religiosa. A través del Antiguo Testamento, Dios aparece como un maestro de su pueblo elegido. El estableció ante ellos los estándares de lo correcto que no eran otros que El mismo. A través de Moisés y los Profetas El les entregó sus mandamientos y las promesas de un Mesías por venir. Pero El también colocó sobre ellos el deber de instruir a sus niños.
De acuerdo a este mandamiento, la educación, al menos en los primeros tiempos, fue dada principalmente en el hogar. Una función importante de la sinagoga era la instrucción de los jóvenes, la cual era encargada a los escribas y doctores. Las escuelas, como tales, aparecieron sólo en el último período e incluso entonces la enseñanza fue penetrada por la religión. Aunque el Antiguo Testamento no contenía teoría educativa en el estricto sentido, abundaba en máximas y principios los cuales eran todos más exigentes porque estaban inspirados por la sabiduría Divina y porque tenían un sentido práctico de la vida (colecciones de sentencias, proverbios, alegorías y refranes que expresaban en forma popular la experiencia de vida propia del sabio).

La Biblia cristiana contiene la totalidad del Tanaj junto con un grupo de escrituras posteriores conocidas como el Nuevo Testamento, que fue escrito en lengua griega koiné y narra la vida, muerte y resurrección de Jesús, su mensaje y la historia de los primeros cristianos. El Nuevo Testamento está dividido en los cuatro Evangelios, Historia (Hechos de los Apóstoles), las cartas a Iglesias cristianas por Pablo y otros apóstoles y el Apocalipsis.
La Biblia cristiana que conocemos hoy fue ensamblada por primera vez en el Concilio de Hipona en el año 393 de nuestra era. A partir de allí se fue precisando la lista de los libros “canónicos” para la Iglesia hasta ser confirmados por decreto en el Concilio de Trento en 1546 (en éste último - válido sólo para los católicos romanos- se definió dogmáticamente el canon de los libros sagrados basados en la revelación del Espíritu Santo).
La aclaración: “válido sólo para los católicos romanos” surge del hecho que antes de Trento irrumpió en la historia del cristianismo Lutero. Para los protestantes sólo la Escritura es el origen y la regla de la fe cristiana… De allí en más, las acusaciones cruzadas: los protestantes acusan a los católicos de “añadir” libros a la Biblia y los católicos replican que los protestantes “eliminaron” parte de la Escritura.
Pero las disidencias no se basan sólo en el valor otorgado a la Tradición oral como fuente de doctrina (subestimada por los protestantes); la divergencia entre cristianos surge al definir la Iglesia católica la infalibilidad del Papa, modelada tanto en su imagen externa como en su estructura interna, en gran parte según el patrón del Imperio Romano.
Lutero se enfrentó a ambos poderes: al religioso y al secular, sosteniendo que la Palabra está por encima de la Iglesia y del Imperio, que entre cada persona y Dios no es necesaria la mediación papal y que cada cristiano es responsable de la interpretación de la Biblia. Por eso su traducción de la Biblia al alemán fue una verdadera revolución: la puso al alcance de todos (hasta 1534 sólo sacerdotes y eruditos accedían a su lectura y estudio). Esto con las consecuencias que traería en la educación de la población promovidas desde el interior mismo del movimiento protestante y como respuesta defensiva del catolicismo desde la Contrarreforma.
Como se ve, la Biblia no sólo es un libro: ha sido desde los orígenes el eje vertebral para la estructuración de las distintas confesiones. Ha facilitado la “globalización” del catolicismo.

Roma D.C. El reinado de la paideia cristiana…
Con el advenimiento del Cristianismo, la concepción de la vida difirió radicalmente del punto de vista pagano (paideia clásica). La enseñanza cristiana impartió un nuevo tipo de conocimiento y otorgó medios efectivos para llevar a cabo sus preceptos a la práctica.
La edificación principal de la nueva cultura cristiana se realizó en principio destruyendo los cimientos de la cultura clásica para dar paso al estudio de la Biblia y con ello, a la alfabetización y comprensión del evangelio cristiano.
El propósito de los primeros cristianos fue educar a sus hijos a través de narraciones sobre Jesús, ejercitándolos en la recitación de los pasajes de las Escrituras. Para evitar que se corrompan con la influencia pagana, su educación se realizaba dentro del hogar.
La Biblia fue el primero y único libro casi escolar del niño.
La exclusividad de las enseñanzas cristianas va a resultar en lo que se conoce como empobrecimiento cultural clásico.
Fueron los Padres de la Iglesia quienes establecieron la doctrina cristiana antes del siglo VII, facilitando la transmisión de la enseñanza cristiana por todos los rincones del Imperio Romano. La literatura patrística sintetizó la doctrina cristiana como se encuentra en la Biblia.
“A partir de la ruina cultural occidental de fines del siglo VI y durante los siglos que siguieron, los monasterios pasan a primer plano educativo, siendo el único canal de transmisión del saber y no sin reticencias, puesto que en su mayoría no se proponían ser instituciones educativas públicas”. [2]
La nueva educación cristiana, la paideia en Cristo, no retornó a la paideia clásica hasta los días de los humanistas, a principios del Renacimiento, impulso que recreó la antigüedad greco romana.
El medioevo se caracterizaría por la tensión entre razón y fe…

En el nombre del Padre…
En el artículo “El lado oscuro de la iglesia católica”[3], el autor dice: “A medida que el Imperio Romano se derrumba, la Iglesia va tomando el control en Europa. Re interpreta las Escrituras y también la propia historia. Instiga ataques contra musulmanes, judíos, católicos de Oriente e, incluso, contra grupos cristianos que no reconocen la autoridad papal.
La escritora (se refiere a la estadounidense Helen Ellerbe autora del libro “El lado oscuro de la historia cristiana”) considera que el miedo es esencial para mantener un “orden jerárquico por decreto divino”. La Biblia exhorta constantemente a sentir miedo a Dios…”

Que la Biblia exhorte a temer a Dios, no habilita a la interpretación de temer a quienes se dicen representantes en la Tierra. La Sagrada Escritura no insta a la pena de muerte, a la persecución de herejes, a la Inquisición, a las Cruzadas, a la contradicción de las guerras “santas”… ¿El poder eclesiástico no le teme a Dios?

La cuestión fue puesta nuevamente en el tapete. Recientemente, el Papa Benedicto XVI dictó una clase de Teología en una Universidad de Alemania, bajo el título “Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones”, que giró en torno a la racionalidad de la fe a partir de la filosofía heredada de los griegos y los avatares históricos que esto ha representado y aún representa (tema que rocé en párrafos anteriores).
Al inicio de su ponencia, para ejemplificar la relación entre fe y razón, citó un diálogo mantenido por el Emperador bizantino Manuel II de Constantinopla (siglo XIV –XV) con un sabio persa. El emperador dijo: “Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba”.
La mencionada cita no tardó en generar conflictos. Líderes religiosos de varios países acusaron al Papa, entre otras cosas de revivir el espíritu de las Cruzadas.
La historia vuelve a repetirse. En una época en que se viven tensiones, conflictos bélicos, terrorismo y fundamentalismos (en oriente y en occidente) la Iglesia representada por Benedicto XVI no aporta a la paz de la humanidad.

“y herida por un sable sin remachesves llorar la Bibliacontra un calefón...” (Cambalache, Santos Discépolo)

Citas bibliográficas:

[1] Extraída del sitio: http://frasescristianas.blogcindario.com/
[2] BOWEN; J.: La Iglesia cristiana y el saber en occidente. En: Historia de la Educación Occidental. Capítulo XIII, pp. 430 (modificada)
[3] Artículo: El lado oscuro de la Iglesia Católica. Por Roberto Bardini. Bambú Press, 12/04/05. Reproducido por Rodela.net

Sitios consultados:

http//es.wikipedia.org/wiki/Antiguo_Testamento Consultado en nov. 2006

http://www.jesus.teologia.upsa.es/temas.asp Cursos 2002-2003 sobre El Jesús Histórico, a cargo del prof. Guijarro Oporto, de la Universidad Pontificia de Salamanca. Consultado en nov. de 2006

http://andercismo.wordpress.com/2006/09/24/el-papa-contra-el-islam-la-ignorancia-de-benedicto-xvi/ Publicado por andercismo el 24/09/06. Consultado en nov. 2006


- Párrafo del maletín de la cátedra: Primeros Cristianos, Coleman. Citado por Painter 125

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