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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


31 julio, 2009

Montaigne, Miguel: Humanismo tardío

Montaigne, Michel. (1533-1592) Filósofo del Renacimiento tardío, humanista, escritor, creador del género literario ‘ensayo’. Su familia materna descendía de unos judíos conversos aragoneses, tres de los cuales fueron quemados por la Inquisición. Recibió de su padre una educación a la vez liberal y humanista; muy niño lo envió a convivir con los campesinos de una de las aldeas de su propiedad para que conociera la pobreza. Aprendió latín y griego antes que al francés. Se graduó en leyes en la Universidad. Durante la época de las guerras de religión, Montaigne, católico él mismo, pero con dos hermanos protestantes, trató de ser un moderador y de contemporizar con los dos bandos enfrentados. Considera que su fin es "describir al hombre, y en particular a mí mismo (...) y se encuentra tanta diferencia entre mí y yo mismo que entre yo y otro". Juzga que la variabilidad y la inconstancia son dos de sus características esenciales. "No he visto nunca tan gran monstruo o milagro como yo mismo". Se refiere a su pobretona memoria y su capacidad para ahondar lentamente en los asuntos rodeándolos en espiral para no implicarse emocionalmente, su disgusto ante los hombres que persiguen la celebridad y sus tentativas para desasirse de las cosas del mundo y prepararse para la muerte. Su célebre mote o divisa, Que sais-je?, que puede traducirse por ¿Qué sé yo? o ¡Yo qué sé! refleja bien a las claras ese desapego y ese deseo de interiorizar en su rico mundo interior y es el punto de partida de todo su desarrollo filosófico. Montaigne muestra su aversión por la violencia y por los conflictos fratricidas entre católicos y protestantes así como entre güelfos y gibelinos, cuyo conflicto medieval se agudizó durante su época. Para Montaigne es preciso evitar la reducción de la complejidad en la oposición binaria y en la obligación de escoger bando, privilegiar el retraimiento escéptico como respuesta al fanatismo. Mientras que algunos humanistas creían haber encontrado el Jardín del Edén en el Nuevo Mundo, Montaigne lamentaba la conquista en razón de los sufrimientos que aportaba a los indígenas. Se encontraba más horrorizado por la tortura que sus semejantes infligían a unos seres vivos que por el canibalismo de los amerindios. Como muchos de los hombres de su tiempo profesaba el relativismo cultural, reconociendo que las leyes, las morales y las religiones de diferentes culturas, aunque a menudo diversas y alejadas en sus principios, tenían todas algún fundamento. Por encima de todo, Montaigne es un gran seguidor y defensor del Humanismo. Si cree en Dios, rehúsa toda especulación sobre su naturaleza y, ya que el yo se manifiesta en sus contradicciones y variaciones, piensa que debe ser despojado de creencias y prejuicios que lo extravíen. Sus escritos se caracterizan por un pesimismo y escepticismo raros en la época renacentista. Defendió al falso Martin Guerre; citando ese caso piensa que la humanidad no puede esperar certidumbres y rechaza las proposiciones absolutas y generales. (Tomado de Wikipedia). Los ensayos y otras obras de Montaigne se encuentran digitalizadas en la Biblioteca Virtual Cervantes (Ver link)