Seguidores y subscriptores


HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


04 mayo, 2009

Roma: La República Imperial

ROMA

“Roma: La República” Tomado principalmente del texto de Bowen, Tomo I, capítulo VIII: (234-264). Otras fuentes están citadas oportunamente. Resumen, notas, glosario y bibliografía agregadas por JCP para uso interno de la cátedra.


Roma entra de lleno en la Historia un poco después del período Helenístico que sigue a las grandes conquistas territoriales de Alejandro Magno. Así, el crecimiento de Roma va coincidiendo con cierto declinamiento del poder militar y la influencia política de los descendientes de Alejandro, aunque aún se hacía sentir su influjo sobre la cultura occidental. 

Mientras ocurrían los cambios en el Oriente helenístico, las influencias ‘helenísticas’ habían ido difundiéndose igualmente por las regiones occidentales del Mediterráneo, como consecuencia sobre todo de la colonización griega de las costas de Hispania, de la Galia y de la Italia meridional; aquí contactaron con los romanos, sensibles a muchos de los atractivos de la cultura griega. Pero, aún reconociendo la superioridad de esa cultura, los romanos trataron de componer con ella sin perder su propia identidad, lo cual no siempre se logró. El encuentro entre Roma y Grecia tendría una importancia capital y de sus consecuencias surgieron muchos de los elementos que la educación iba a integrar hasta llegar a constituir el fundamento de la cultura occidental.

El proceso estás relacionado íntimamente con la historia de Roma a partir del siglo V a.C.

Entre los primeros pobladores de la península que hoy es Italia estaban los etruscos, que se habían establecido desde el siglo X aC. en Italia central, provenientes de Asia Menor Occidental (según Herodoto). Los griegos en la Magna Grecia (golfo de Tarento, costa del Tirreno desde el Sur hasta Nápoli). Entre etruscos y griegos estaban los latium o Lazios, primero dominados por los etruscos y luego independientes.

Los romanos, habitantes de la pequeña ciudad-Estado de Roma (fundada según sus tradiciones en 753 aC) fueron ganando terreno e influencia en la península. Los contactos con Griegos (en Sicilia) y cartagineses (en África) le permitieron incorporar construcción de embarcaciones, el alfabeto y ciertas ideas filosóficas.

Las costumbres emanaban de su vida predominantemente agrícola. Las tradiciones, más arraigadas que la de los griegos (que eran más cosmopolitas) se organizaron en un corpus consuetudinario, el mos maiorum , acatado como autoridad subyacente a toda la vida romana, dando lugar al característico rasgo de su vida social: el respeto por la ley. La ley debió usarse para dirimir los conflictos prolongados ente patricios y plebeyos, para garantizar los derechos mediante disposiciones jurídicas. Un código (Ley de las 12 tablas) en el siglo V a.C se convirtió en el precedente de todo el Derecho romano. Un código previo, había sido redactado luego de un viaje de consulta a Atenas.

Las 12 tablas, aprendidas de memoria, constituyeron durante largo tiempo la base de la educación romana. Cicerón en el siglo I a.C. recuerda que:

‘En nuestra infancia aprendimos la ley de las 12 tablas por obligación; aunque nadie las aprende ya hoy”

 

El mos maiorum incorporó el contenido de las 12 tablas. También incorpoiraba otras dos instituciones importantes, como la patria potestas o derecho del padre de familia paterfamilias sobre los miembros de la misma. Así el mos maoirum era, con esas 4 instituciones, el aglutinante de la cultura romana, orientando la formación de los hijos de los romanos.

Las leyes hacían centro en la preservación de la familia y de la vida familiar. Los padres se encargaban personalmente de la primera educación de sus hijos. La herencia tenía un valor importante en ello; pero las tierras a heredar no eran infinitas, de modo que los romanos se fueron extendiendo por la península, conquistando la Magna Grecia (272 a.C) Sicilia (241 a.C.) y luego Cartago en África.

Las Guerras Púnicas fueron una serie de tres guerras  que enfrentaron entre los años 264 aC y 146 aC a Roma con Cartago, por entonces las dos principales potencias del Mediterráneo. Reciben su nombre del etnónimo latino Pūnicī nombre usado por los romanos para los cartagineses y sus ancestros fenicios  (de la formas más antiguas Poenicī < Poinicoi). Por su parte los cartagineses llamaron a estos conflictos "guerras romanas". Este conflicto se debió de gran manera a la anexión por parte de Roma del Sur de la península itálica – la Magna Grecia – en donde los cartagineses también habían hecho pie y tenían intereses.

Los éxitos militares provocaron cambios: tierras y pueblos que administrar, tropas que mantener.. Los hijos que no podían heredar hallaron nuevas carreras posibles en el ejército y la administración del Estado. La ceremonia de los liberalia, celebrada el 17 de marzo los hijos de ciudadanos que habían cumplido los 14 años de edad eran presentados públicamente y provisionalmente admitidos en la sociedad adulta. En la ceremonia los jóvenes se despojaban de la toga de la infancia para revestir la de la edad adulta. Después de ello, muchos podían seguir una preparación militar de tres años.

La expansión del siglo III a.C. no indujo solamente al contacto con los griegos en calidad de vencidos, sino también en tanto que maestros. Los romanos hubieron de enfrentarse con la necesidad de asumir muchas de las realizaciones griegas con el fin de preservar los territorios recién ocupados. Y la aceptación de las ideas griegas dio lugar a la progresiva helenización de los romanos.

Marco Catón (234-149 a.C.) fue el prototipo de los ideales romanos, Escribe una colección de máximas destinadas a su hijo (Preacepta ad filium) en las que elabora el ideal de educación para el hombre bueno, experto en el hablar. Catón había intuido los peligros que para el estilo romano de vida entrañaba la adopción del más característico de todos los adelantos griegos, a saber, su estilo de educación.

 

La introducción en Roma de la educación griega (Bowen 241)

 

Las escuelas en Roma aparecen en un período incierto entre los siglos V y III a.C. En Bacchides, una comedia de Plauto (¿251-184 a.C) el tutor esclavo le recuerda a su joven señor todas las obligaciones que en años anteriores lo habían sometido a una disciplina: llegar a la palestra con el amanecer, ejercitarse en atletismo; de regreso a casa leer delante de su maestro, cuidando de no tropezar en una sola sílaba si no quería ser golpeado hasta quedar su piel manchada. La descripción se basa claramente en el modelo griego.

Los escritos de Cicerón (siglo I a.C) muestran cuán difundida estaba la creencia de que el influjo griego era remoto (según exagera Cicerón fue en el siglo VII a.C):

 

“En este tiempo, la república parece haberse familiarizado por vez primera con un sistema de educación importado. Porque lo que afluyó de Grecia a nuestra ciudad no fue ciertamente un riachuelo, sino un río bien caudaloso de cultura y de saber.” 242

 

Lo cierto es que el ejemplo griego influyó notablemente en los inicios de la educación formal en Roma; pero ello acaeció a través de los griegos establecidos en la Italia meridional en primera instancia, y no mucho antes de la época de Marco Catón. La Odisea, traducida al latín, pronto se convirtió en un texto escolar clásico y Homero sería el modelo literario244. A partir de ca. 200 a.C el sistema educativo romano se basó cada vez más en el modelo griego.

La enseñanza elemental parece haberse introducido con relativa facilidad. No era difícil conseguir esclavos griegos, que las familias ricas empleaban como litteratores (maestro de escritura equivalente al grammatistes de los griegos) y en ciertos casos copiando el modelo del paidagogos griego (en latín paedagogus.

 

La base jurídica de la vida romana y la necesidad de un aparato administrativo, hicieron a Roma particularmente sensible a los halagos de la retórica griega que se introdujo junto con la oratoria. También se introdujo la filosofía, con algunos griegos que se asentaron temporariamente en Roma. Hubo reacciones, como en 161, cuando el senado decretó la expulsión de la ciudad de todos los maestros de retórica y de filosofía; la retórica no se resintió tanto como la filosofía. Para contrarrestar el decreto Atenas envió a Roma a una delegación de tres destacados filósofos, consiguiendo restablecer el equilibrio a favor de la filosofía. Nuevamente Catón tomó las banderas contra la influencia griega.

 El último intento contra las prácticas educativas griegas fue en el año 92 a.C. al decretar el senado la clausura de las escuelas de retórica, en un momento en que cosechaban éxitos en la capital más de 20 de esas escuelas. Entre los argumentos usados, dos censores implicados decían que rechazaban el ocio en el cual pasaban sus días los adolescentes. Según Cicerón, en realidad el decreto pretendía poner en entredicho que algunos docentes dedicados a enseñar según los modelos griegos, no tenían condiciones para ello, y sólo podían enseñar la osadía. pag. 247

 

La filosofía nunca se adueñó del espíritu romano en la misma medida en que lo hiciera en Grecia, si bien ulteriormente, ya en la era cristiana, el estoicismo atrajo a muchos seguidores, como Séneca y el emperador Marco Aurelio. La retórica y la oratoria eran más compatibles con el temperamento romano y siguieron prosperando. Junto con la tradición de los manuales, hacia el año 100 estaban profundamente implantadas en Roma como base de la E.S. Durante este período la hegemonía romana se había extendido hasta el Norte de África, parte de Europa occidental, Siria, Macedonia, Grecia (que cayó en 132 a.C.). De alguna manera reconstituye el imperio de Alejandro, pero bajo la hegemonía romana. Roma se hallaba en contacto permanente con todo el mundo mediterráneo, hasta los límites del mundo civilizado. Y toda esta extensa región estaba penetrada por los ideales helénicos; dondequiera que fueran los romanos se veían obligados a enfrentarse con la cultura griega. Atenas, Pérgamo, Rodas eran grandes centros del saber helénico. En Rodas enseñaba Posidonio de Siria, el primer estoico de su tiempo, quien recibió allí las  visitas de Pompeyo y de Cicerón.

Los romanos terminaron ocupando la totalidad del Oriente helenístico, incluyendo Egipto que, tras un período de control indirecto se convirtió en territorio romano.

 

Cicerón, Marco Tulio (106-43 a.C). Su impronta sobre la cultura fue tan importante que su siglo se llamó época ciceroniana. Implantó en las letras y en el pensamiento un estilo que permaneció como modelo hasta la caída del imperio, seis siglos más tarde. (Bowen I, 247-249) Estudió leyes y ejerció como abogado y político. Tuvo gran influencia de los griegos, habiendo completado su formación en Atenas y Rodas, con filósofos agnósticos y escépticos. Sus escritos son trascendentes: literarios, educativos, jurídicos, obras de oratoria, obras filosóficas de inspiración estoica. Fue la máxima autoridad romana en educación y en literatura.  

Cicerón fue una de las figuras que pasan a ocupar el primer plano en la vida intelectual romana. Fue un producto de las influencias del helenismo, así como Catón había pertenecido al sistema antiguo, Cicerón nació en la época en que empezaban a gozar de aceptación los modelos griegos de educación y de cultura.

Respeta y es fiel al estilo romano, definido sobre todo en término de sus costumbres traqdicionales y de la adhesión a la autoridad de la ley. Pero no se podía desdeñar los logros de la civilización griega. Comparativamente Roma estaba poco evolucionada y tenía que copiar:

“Del mismo modo que acudimos ... a nuestros compatriotas para los ejemplos de virtud, así ... hemos de acudir a los griegos para los modelos de enseñanza” 249

De todos modos, ello no era óbice para que se procuraran evitar algunas de las costumbres griegas. Como a tantos romanos que veneraban el pasado tradicional, a Cicerón le disgustaban profundamente las actividades del gymnasion y, en estrecha relación con ellas, la pederastia y la inversión sexual que los romanos temían que se introdujeran en Roma, puesto que en Grecia iban frecuentemente asociadas a la educación. Los ejercicios que los griegos efectuaban desnudos resultaban absurdos. Cicerón sufrió las intrigas de un grupo de aventureros y fue al exilio por un tiempo, retirándose de la vida jurídica y política.

 

Su tratado sobre educación ‘De oratore’ contiene su defensa del saber griego. Fue el primer tratado romano acerca de la teoría y la praxis de la educación y contribuyó enormemente a fijar el rumbo que iba a tomar la educación romana. Inspirado hasta cierto punto en Isócrates, no suponía un gran avance respecto a las ideas del griego en su Antidosis, afirmando que la vida pública exige competencia y experiencia y que esta experiencia la proporciona sobre todo la pericia en el hablar.

En Roma, como antaño en Atenas, la vida pública era sobre todo verbal y se basaba especialmente en las relaciones directas y personales; el aprendizaje por medio de libros era poco frecuente. La actitud para formular ideas y presentarlas de forma clara y convincente constituía una ventaja.

Concebido en forma de diálogo entre cuatro personajes, De oratore resucitó los eternos argumentos a favor o en contra de esa forma literaria. Para Cicerón, el producto final de todo el proceso educativo lo constituye el orador, cuya gran cualidad distintiva consiste en una erudición paralela al desarrollo de un sentido ético que él llama humanitas, correspondiente hasta cierto punto al griego paideia.

Si bien el estudio de la oratoria podía emprenderse luego de una educación general, Cicerón no presta gran atención a la educación elemental. La oratoria se distingue de la retórica en el sentido de que la primera es el aspecto activo, de realización, mientras que la segunda es el aspecto de preparación, de previa ordenación y organización de los materiales. Además de la gran cultura necesaria, se presta atención a la voz y al porte. El estudio tiene tres formas distintas: leyendo y comentando las lecturas, redactando discursos de ensayo, y participando en juicios ficticios.

Aparecen recursos que hasta hoy tienen valor en educación. Pueden considerarse formas de educación activa. En efecto, estos juicios ficticios pueden considerarse una forma lúdica de aprendizaje de roles en retórica aplicada al Derecho.

 

Las ideas y pautas educativas de Cicerón se impusieron en Roma y perduraron. No eran muy diferentes a las que los griegos habían implantado en todas las regiones del Mediterráneo oriental y del Oriente helenístico.

Pero la inquietud de los romanos por el predominio griego en educación nunca se disipó totalmente. Después de los decretos de 161 y 92 a.C., hubo una progresiva tendencia a la latinidad, debida al mayor nivel cultural del pueblo. Aún así, eran muchos los romanos que aprendían y dominaban el griego, que eran enseñado por lo menos como un segundo idioma cultural. En su réplica a Bruto en el momento de ser asesinado, César no le habló en latín sino en griego. El griego parecía más adecuado para la formación del espíritu, según opinión de ciertas autoridades. Pero en los últimos años de la república el latín fue convirtiéndose en el principal idioma de la educación. Puede decirse pues, que al parecer se enseñaban tanto la lengua latina como la griega, y que la primera iba independizándose a medida que se aproximaba a su madurez desde el punto de vista literario.

 

La organización formal de un sistema educativo

Cultura popular 254

En Roma, el conjunto del proceso educativo constaba de cuatro etapas: las nociones elementales de escritura y cálculo, los estudios gramaticales y literarios, el servicio militar y la enseñanza superior.

El modelo era bastante parecido al ateniense, salvo que en Grecia la educación familiar goza de una mayor visibilidad en la historia, aunque hay indicios de que en Roma también se impartía educación en el hogar.

Recordemos que el modelo ateniense y su émulo el helenístico, constaba de cinco etapas: hogar, escuela elemental o primaria (7 a 14 años), escuela gramatical o media (14 a 18), servicio militar – efébico – (19-20 años) y enseñanza superior en retórica o en filosofía. (Ver Bowen, enkyklios paideia, cap 7, pag 216)

Volviendo a Roma, el grado elemental de alfabetización lo poseían muchos ciudadanos e incluso algunos esclavos y libertos según sus funciones. Aunque la educación se dirigía especialmente a los hombres, también las mujeres podían acceder a cierto grado de instrucción, aunque diferenciada según los roles esperados socialmente: quehaceres domésticos, hilar, tejer, reglas de urbanidad; seguramente aprendían lectura que luego practicarían en sus hogares.

La capacidad de leer se fue extendiendo en el mundo romano, especialmente con la penetración imperial en las provincias conquistadas.

Julio César publicaba diariamente edictos, lo cual habla de la capacidad de la población para leerlos.

En Pompeya, los famosos graffiti del período anterior al 79 dC contienen máximas dirigidas al viandante.

Cuando se ponía a la venta un esclavo se anunciaban sus capacidades como lector. El crecimiento de la población en las ciudades crea una administración que requiere de amanuenses. Se explica por qué la educación elemental tenía tanta importancia en Roma, y a la cual se dedicaban los principales esfuerzos.

La instrucción elemental 256

Cicerón escribe que la educación nunca fue obligatoria; parece que no era necesario porque gozaba de gran aceptación, pero también porque los romanos preferían que no fuera de exigencia legal.

El maestro, hombre libre o esclavo emancipado – litterator – enseñaba a leer y escribir a los niños entre 7 y 12 años. Para la enseñanza de las cuentas existían escuelas especiales, dirigidas por un calculator.

La escuela elemental o ludus se reunía en lugares alquilados o en casa de familias acaudaladas, como en Herculano. El término ludus (juego) parece sugerir una similitud con el término griego skhole ‘ocio’ que pasaría después a designar una escuela. El litterator se le llamaba también ludi magíster (maestro de escuela) que podía ser ayudado por un subordinado.

El litterator no había recibido formación alguna para el ejercicio de su profesión, fuera de su propia instrucción elemental para leer y escribir. Trabajador por cuenta propia, reunía los emolumentos que podía, que eran bajos. La ocupación no era tenida en gran estima. El contraste con la Mesopotamia y Egipto, donde los escribas tenían gran prestigios, seguramente estaba dado por la simplicidad del alfabeto, ya muy evolucionado, de manera que su aprendizaje era bastante simple.

La tablilla encerada o tabella y el punzón (metálico, de madera, hueso, plumas o cálamos) eran los instrumentos básicos de escritura.

Con un alfabeto simplificado, el método de enseñanza también lo era: se aprendían las letras, luego las sílabas, que combinaría para formar palabras. La fonética del latín favorecería seguramente este método, al ser bastante transparente, es decir que la pronunciación era fácilmente asociada a la escritura.  

El niño aprendía a contar ayudándose con los dedos (de donde acaso se derivan las formas de las cifras romanas) y usaban un rudimentario ábaco, consistente en piedritas o calculi colocadas sobre una tabla de madera con muescas sobre las que se iban agrupando las piedras. En esta etapa la instrucción era mínima: los niños aprendían de memoria unas tablas aritméticas diseñadas ya por los griegos y aprendían a contar con el ábaco. Pero el sistema de notación con las cifras romanas complicaba mucho las operaciones, razón por la cual el énfasis estaba en la lectura y escritura. Los niños se sentaban en círculo.

Se abusaba de la memorización y repetición, con una clase oral por parte del maestro, acompañada de respuestas orales o escritas por los alumnos; se usaban fugazmente mapas, ilustraciones y medios visuales. El día escolar era extendido, pudiendo abarcar desde el amanecer hasta el crepúsculo.

No se compartía el entusiasmo de los griegos por la música y los juegos y el contenido de la enseñanza no era demasiado atractivo. Quizás por ello debían recurrir a los castigos corporales para mantener la atención. La actitud romana hacia el castigo era parecida a la de mesopotámicos y egipcios, como medio de control de una situación pedagógicamente difícil. No era así con los espartanos, que si bien usaban el castigo, lo hacían persuadidos de que era para fortalecer el espíritu y la disciplina moral del niño.

La escuela de gramática

Hacia los 12 años, los niños pasaban del ludus a la escuela dirigida por el grammaticus, equivalente del gramatikos griego. El grammaticus gozaba de mayor estima que el litterator y requería mayor preparación. La instrucción se basaba en el estudio de la literatura, especialmente de autores latinos más que los griegos: Cicerón, Varrón, Lucrecia, Catulo, César, Virgilio, Horacio, Livio, Ovidio, dieron lugar a la edad de oro de la literatura latina.

El programa de la escuela del grammaticus es descrito por Cicerón: en música, ritmos, sonidos y cadencias, en geometría, líneas, figuras, dimensiones y magnitudes, en astronomía la revolución del firmamento, la aurora, el ocaso y el movimiento de los cuerpos celestes, en literatura el estudio de los poetas, el aprendizaje de historias, la explicación de las palabras y la entonación adecuada al decirlas, y … la teoría de la oratoria, la invención, el estilo, la ordenación, la memoria y la dicción. (Bowen, pág. 261)

Esto supone la aceptación de las artes liberales griegas, aunque la música, las matemáticas y la formación física decayeron en relación a Grecia. Un intento por implantar la medicina y la arquitectura no tuvo demasiado éxito.

La atención se centró fundamentalmente en los estudios verbales. Los autores eran estudiados mediante una exposición oral y la exégesis, conocida como praelectio o enarratio, complementadas con el análisis gramatical y el comentario. Los estudios gramaticales concluían con la ceremonia de los liberalia.

La escuela de retórica

La última etapa de la educación formal era para una minoría. Las escuelas estaban a cargo de un rhetor o magister dicendi. La juventud podía escoger entre las escuelas de Retórica o las de Filosofía. En la escuela de retórica el estudiante pasaba de los métodos pasivos de estudio a los aspectos más prácticos de la retórica, como técnicas de declamación. Parece que inicialmente se trataba de someter a discusión una tesis determinada; luego se pasó a practicas de declamación por medio de las dos formas literarias de la suaroriae – planteamiento de problemas o situaciones dilemáticas – y las controversias o debates sobre situaciones problemáticas planteadas.

Las escuelas de Filosofía, generalmente estoicas o epicúreas, pugnaban igualmente por atraer a la juventud.

El litterator, el grammaticus y el rhetor eran griegos en la mayoría de los casos, por locuaz el estudiante se veía sometido al influjo de la cultura griega a través de toda su vida educativa. Así, al concluir el siglo I aC, la modalidad griega del proceso de educación, aunque sujeta a una interpretación latina, se había difundido y había quedado prácticamente implantada por todo el ámbito del Mediterráneo.

Glosario y abreviaturas

a.C. (aC) antes de Cristo.

d.C (dC) después de Cristo.

E.S. Enseñanza superior

Espartaco. Cabecilla de la última y más significativa revuelta de esclavos contra Roma. A diferencia de las anteriores, su objetivo no fue la constitución de un Estado ni de corte romano ni helenístico, sino la búsqueda de la libertad entendida como contrapuesta a la alienante condición servil. El hecho de que la mayor parte de sus integrantes fueran tracios, como el propio Espartaco - galos – como sus dos comandantes, Criso y Enomao – y germanos, les configura como un movimiento de bárbaros que las fuentes antiguas, principalmente Plutarco y Apiano, presentan como una horda primitiva y violenta. Sin duda se conocen extremos de violencia en el bando de Espartaco: para vengar la muerte de Criso hizo matar a trescientos prisioneros romanos y aplicó castigos entre los suyos para mantener la disciplina. Pero la violencia a la que por su condición estaban sometidos no podía generar sino violencia. Una violencia que el propio Espartaco decidió utilizar para combatir por la libertad más que por un espectáculo público. Por otra parte, es bien sabido que en el bando romano Licino Craso, con el fin de disciplinar a sus legionarios, diezmó su ejército en una lúgubre ceremonia en la que se ejecutó a gran número de soldados. La derrota final de Espartaco culminó con la crucifixión de seis mil esclavos alineados a lo largo de la vía Latina. Que el cuerpo de Espartaco nunca apareciera alimentó la leyenda. Howard Fast escribió una novela basada en la historia, que fue llevada al cine por Kubrick.

Etnónimo. Nombre de un grupo étnico. .Se llama exónimo cuando el nombre ha sido atribuido por otro grupo o de un autónimo si ha sido autoasignado. Por ejemplo, el grupo étnico dominante en Alemania es el de los germanos, un exónimo derivado del latín; los germanos se refieren a sí mismos con el autónimo "deutsch".

Lenguas transparentes. Son aquellas en las que un grafema solo puede corresponder a un fonema; es decir; que siempre se corresponde de manera directa y unívoca la escritura con la pronunciación). En realidad existen ‘grados’ de transparencia o de opacidad según las lenguas. El inglés es una lengua bastante opaca, pues cuando aparece una palabra escrita nueva, frecuentemente no puede pronunciarse si no se la conoce.  (Por ejemplo, la doble oo no siempre es /u/ como en book. Una lengua transparente invita a usar el método silábico en la lectura, lo cual es menos probable en las lenguas opacas.

Liberalia. El paso de la infancia a la vida pública en el muchacho romano estaba marcado por una fiesta durante la cual el niño se despojaba de la toga praetexta para vestir la toga viril que era de color blanco. Esta ceremonia tenía lugar durante las Liberalia, fiestas que se celebraban el 16 de marzo. Era un día muy singular y por toda la ciudad se veían grupos de personas ataviadas con sus mejores vestidos y acompañando al nuevo ciudadano al Forum. La fiesta comenzaba por la mañana con un sacrificio a los dioses. En estos momentos el niño dejaba la toga praetexta, la bulla y los juguetes de su infancia en el altar de la casa y recibía de manos del padre o tutor la toga pura o libera. De esta manera era declarado mayor de edad y proclamado ciudadano romano. Cuando la comitiva llegaba al Forum, se ofrecía un sacrificio, a los dioses romanos. Había llegado el momento en que el joven debía escoger su futura carrera. Si pensaba en la política comenzaban los años de aprendizaje en el Forum. En este momento, el padre ya podía escoger una buena esposa para su hijo. Tomado de www.thaleia.es/castella/activitats/diesviriles/diesviriles.htm

Mos maiorum. Corpus legal que regía la vida de los romanos primitivos (Bowen 236)

Lecturas y films ilustrativos

Bajo Álvarez Eduardo & ROBERT, Jean-Nöel (1999): Eros romano. Sexo y moral en la Roma Antigua. La mirada de la historia, Editorial Complutense. Recuperado 29.4.2009 en: http://books.google.com.ar/books?id=1wS-vtfUdbUC&pg=PA60&lpg=PA60&dq=liberalia+ceremonia&source=bl&ots=77bPCKyQm2&sig=S9VWKJImTh4ga6CIxiDClbau2Zg&hl=es&ei=p-j4SeeSHJqWlAe2uu20Cg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=10#PPR7,M1

 

FAST, Howard (2003): Espartaco, Barcelona: EDHASA (504 págs.)

KOVAL, Margaret & GOLDFARB, Lyn: Roma. Del caos al orden. Imperio Romano. Serie para TV

KUBRICK, Stanley (1960): Espartaco (Orig.: Spartacus) (USA). Ver ficha en http://www.imdb.com/title/tt0054331/

 

La serie de TV ‘Roma’ es una saga histórica novelada, pero con una muy buena ambientación y descripción de la vida cotidiana de jefes y súbitos en la época