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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria

21 abril, 2011

LOS CÍRCULOS DE SILENCIO: Irene Suárez Borda


Tengo el gusto de publicar un artículo que me enviara Irene Suárez Borda, rosarina residente en Trento, sobre una modalidad de protesta social muy interesante, quizás emparentada con lo de Madres de Plaza de Mayo. Aunque no se trate estrictamente de un artículo de Historia - o en todo caso es historia actual - me ha parecido excelente y digno de conocer. Por otra parte, agradezco a Irene la deferencia de haber confiado en nuestro espacio para su publicación. (El artículo fue escrito en 2010)  J.C.P. Transcribo el artículo a continuación:

“ No tengas miedo de mi silencio, no quiero encerrarte en una jaula de palabras, sino encontrarte todas las veces como por casualidad y transitar juntos estos caminos para compartir un sorbo de vida con quien, quizá, tenga la cantimplora más llena y tal vez sentarnos debajo de un árbol en los bordes de ésa, que llamamos realidad, en nuestro camino hacia el Infinito”.
Nicholas Bawtree[1]

Los círculos del silencio

“Protesta no violenta”. Hemos asistido como pueblos, como ciudadanos libres (¿?) del mundo, de un mundo que no conoce fronteras cuando nos acomunan las injusticias y las faltas de derechos, a distintas manifestaciones de protesta no violenta. Desde el ahimsa de Gandhi que con sus acciones ha inspirado muchos movimientos de defensa de los derechos civiles, a los 20 estudiantes de la escuela secundaria tibetana de Machu (Gansu) que el 14 de marzo próximo pasado han marchado hasta el edificio del gobierno local cantando slogan pro-Dali Lama y contra el dominio chino, levantando las banderas adoptadas por el gobierno tibetano en el exilio[2]. Desde las espectaculares acciones no violentas de Greenpeace[3] a favor de nuestro planeta que se han ido perfeccionando con el tiempo, requiriendo la presencia constante de periodistas y fotógrafos que documenten el proceder creativo con que el grupo denuncia los problemas ambientales, promoviendo soluciones para un futuro mejor, hasta las protestas no violentas en Bilin contra la construcción del muro de separación entre palestinos e israelíes.
Hemos visto, hemos leído, hemos sido testigos de métodos no violentos como la desobediencia civil, el boicot a los productos y/o empresas, las huelgas de hambre, los bloqueos, las manifestaciones pacíficas o los sencillos actos de no colaboración. Todo …. Todo menos el silencio.
Cuando recibí la invitación para participar en los círculos del silencio de Trento[4], la curiosidad me pudo y me pregunté y pregunté: ¿por qué en silencio? ¿Qué significa formar parte de un círculo de silencio? ¿Por qué los ciudadanos de una ciudad cualquiera se dan cita una vez al mes en la plaza principal para protestar en silencio? ¿Por qué en círculo? ¿Qué los lleva a la protesta equidistante de un centro imaginario en el compás mágico de las tardes de cualquier estación del año? ¿Por qué no los detiene la lluvia, la nieve, el frio o el calor tórrido de estas tardes de verano?[5]
El círculo nos acerca y nos une. El círculo es, a la vez, abierto: todos pueden entrar. El círculo permite que todos los transeúntes puedan leer los carteles que algunos integrantes del mismo se cuelgan en las espaldas y que hablan por ellos, sustituyendo la oralidad con la palabra escrita.
¿Cómo? Una hora de silencio, de pie, en círculo.
¿Cuándo? El tercer jueves de cada mes, desde las seis hasta las siete de la tarde en la plaza Duomo de la ciudad donde vivo desde hace aproximadamente 20 años.
¿Por qué? Para reflexionar, para escuchar y acoger, para dar un nuevo significado a las palabras y decir NO a la violencia, a la exclusión, al riesgo de ver sólo peligrosos enemigos en las miradas de los extranjeros (yo también lo soy, nunca dejé de serlo … con la peligrosidad que da el hecho de ser extranjero … Ud., lector, léalo como quiera …).
Y decir, en silencio, sí al respeto y a la dignidad de las personas, sí a la acogida y a la solidaridad, sí a la responsabilidad civil y social compartidas, sí a los espacios de diálogo “sin distinción de sexo, raza, lengua, religión, opiniones políticas, condiciones personales e sociales”[6].
El silencio que nos obliga a escucharnos a nosotros mismos y a los demás en una contemporaneidad donde todo se consume rápidamente se traduce en pensamiento, comprensión y búsqueda de sentido de nuestra acción cotidiana. El silencio nos permite llamar la atención sobre problemas dramáticos en modo positivo y aunque nos parezca que no es posible, el silencio no es pasivo.
Entré en el círculo del silencio, por primera vez, el 17 de junio de este año. Cuando llegué a plaza Duomo, pocos minutos antes de las seis de la tarde, el círculo silencioso contaba con unas 20 personas. Algunas de ellas llevaban carteles en la espalda, denunciando “en silencio”, los números y los hechos de la vergüenza (que, obviamente, nosotros aquí también tenemos). Cuando me acerqué al círculo, mágicamente se abrió dejándome un espacio donde poder protestar pacíficamente. Algunos me observaron, otros me sonrieron y bajaron imperceptiblemente los párpados dándome la bienvenida.
Una hora de silencio puede parecer poca. Una hora de silencio al mes … puede parecer nada. Pero prueben Ustedes a estar en silencio durante una hora cualquiera, en un círculo que se agranda a medida que pasan los minutos, en el centro de una plaza bulliciosa.
Esa tarde fue una tarde gris. La recuerdo. Una tarde que anunciaba lluvia y los paraguas de todos fueron apoyados silenciosamente en el suelo, delante de cada uno de nosotros. La tarde sabía a lluvia y lo que más me llamó la atención fue el silencio respetuoso de los transeúntes… las personas dejaban de conversar, las parejas dejaban de besarse y hasta creo que los pájaros dejaron de cantar. Silencio. Sin más, puro silencio.
Cuando la hora finalizó, desconocidos se saludaban y algunos jóvenes me ofrecieron un vaso de sambuco[7] y un compañero de círculo, negro como el ébano, nos invitó a las manifestaciones de protesta contra el cierre de la sede de la representación del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Trípoli, noticia que pasó casi desapercibida en Italia[8].
No estoy muy segura de poder expresar con palabras lo que sentí en el silencio. Sin duda, mucha impotencia y también un poco de rabia. El círculo estaba formado por italianos y extranjeros; blancos, asiáticos, negros; jóvenes y ancianos, más de cincuenta personas anónimas en ésta, mi ciudad de hoy.
En silencio cayó la tarde y sin romper la magia del encuentro se distribuyeron invitaciones e panfletos.
Me ilusiona pensar que en los dibujos de Amal Kaawash[9] que nos acompañaron  una brisa de libertad haya levantado las trenzas de Meiroun con la misma fuerza que el silencio de aquella tarde le puso palabras a nuestros desacuerdos para afirmar, una vez más, que “lo que distingue la democracia de los regímenes es la tutela del disenso, la libertad de disenso, el ejercicio de la responsabilidad como elección de libertad y no, la obligación del consenso.”[10]
Círculos de silencio para decir que SI o para decir que NO en modo no violento. Porque el silencio… es sonido, música, palabra … pero también denuncia, protesta, responsabilidad y propuesta.


Irene Suárez Borda (nacida en Rosario, un 25 de Octubre, residente en Trento, Italia)
irenesuarezborda@gmail.com


  


[1] Poeta, socio Boscaglia, redactor de AAM Terranuova, ideador de Coincidenze, pequeñas ideas para cambiar el mundo.
[2] Noticia de www.asianews.it
[3] ONG fundada en Vancouver en el 1971
[4] Italia
[5] Mientras trato de escribir este texto, estamos pasando, según los Meteorólogos, el peor verano de los últimos 90 años.
[6] Traducción libre del artículo 3 de la Constitución Italiana
[7] El jarabe de sambuco se prepara con la flor del mismo nombre y diluido con agua es óptimo para calmar la sed en verano. Se utiliza mucho en el Tirol y los países del norte de Europa.
[8][8] La decisión de Libia se produjo después de que un bote con veinte emigrantes ilegales que se encontraban a la deriva en aguas próximas a las costas italianas y de de Malta, no fue rescatado por los guardacostas de ninguno de estos dos países.
[9] Amal Kaawash nació en Meiroun, Palestina y vive en Londres. Meiroun es también el nombre de la muchacha de largas trenzas, personaje principal de sus historietas.
[10] Mariapia Ciaghi en el artículo “È dal dubio che nasce la buona informazione” (La buena información nace de la duda).

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