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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


04 octubre, 2007

Sarmiento: EDUCACIÓN POPULAR

Educación Popular
D.F. Sarmiento
(En Obras Completas, tomo XI, Bs. As.: Librería la Facultad, Juan Roldán, 1914)[1]

Introducción. Instrucción Pública
La instrucción pública tiene por objeto preparar las nuevas generaciones en masa para el uso de la inteligencia individual, por el conocimiento aunque rudimental de las ciencias y hechos necesarios para formar la razón. Es una institución puramente moderna, nacida de las disensiones del cristianismo y convertida en derecho por el espíritu democrático de la asociación actual.-
Hasta hace dos siglos había educación para las clases gobernantes, para el sacerdocio, para la aristocracia; pero el pueblo, la plebe no formaba parte activa de las naciones. Habría parecido, entonces, absurdo sostener que todos los hombres debían ser igualmente educados.-
El progreso de las instituciones, la libertad adquirida en unos países, el despotismo en otros; han contribuido a preparar a las naciones en masa para el uso de los derechos que hoy no pertenecen a tal o cual clase de la sociedad, sino simplemente a la condición humana. Hay más todavía: los derechos políticos, esto es; la acción individual aplicada al gobierno de la sociedad, se han anticipado a la preparación individual aplicada al gobierno de la sociedad, se han anticipado a la preparación individual que el uso de tales derechos suponen.-
Hasta hace poco existían entre los pueblos civilizados dos derechos civiles distintos: uno se refería a la propiedad y otro a la persona. Con la última revolución de Europa, todos los hombres tienen derecho a ser reputados suficientemente inteligentes para la gestión pública y el ejercicio del derecho electoral que les corresponde a todo varón adulto sin distinción de clase, condición ni educación. Esta igualdad de derechos acordada a todos los hombres sirve de base a la constitución social y de ella nace la obligación que tiene todo gobierno de proveer a la educación de las generaciones venideras.-
Las condiciones sociales de los hombres muchas veces no dependen de su voluntad pero la sociedad en masa tiene interés en asegurarse que la educación recibida en la infancia prepare suficientemente a todo individuo para desempeñar, en el futuro, sus funciones sociales. El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que aumentar esas fuerzas de producción, de acción y de dirección. La dignidad del Estado, la gloria de una nación se basa en la dignidad de sus súbditos; y esta dignidad se obtiene elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndolo a la acción ordenada y legítima de todas sus facultades .-
Las masas están menos dispuestas a respetar la vida y la propiedad a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados. Téngase presente que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados. España y sus descendientes carecen de todas las dotes que la vida de nuestra época requiere, debido a que no tienen aquellos conocimientos en ciencias naturales o físicas que – en Europa – han creado una poderosa industria que da trabajo a todos los individuos de una sociedad. Así, la producción en escala provechosa, hoy debe hacerse con medios mecánicos.
Si la educación no prepara a las futuras generaciones para esta adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y oscuridad nacional; mientras que en otras naciones, con la ayuda combinada de la ciencia y la industria con la instrucción pública se auguran mayores desarrollos y progresos.-
La inmigración puede y debe aclimatarse entre nosotros. Su número ha crecido y de seguir así, provocará la sustitución de una sociedad por otra, haciendo descender – lentamente – a las últimas condiciones a quienes no estén preparados, educados, capacitados tanto intelectual como industrialmente.-
Nuestros mayores esfuerzos deben ser destinados a educar las generaciones venideras..-
España hoy yace sumida en la insignificancia y la nulidad, siendo una colonia más en el seno de Europa. Ella nos ha legado su ineptitud civil, su atraso intelectual e industrial.-
Ingleses, franceses y holandeses en Norteamérica no se unieron con los aborígenes; de modo tal que sus descendientes formaron naciones compuestas de razas europeas puras con tradiciones europeas intactas, capacidad y afán de progreso, permitiéndoles – así – desenvolverse y avanzar. En cambio, la colonización española incorporó al indígena legando una progenie bastarda, rebelde, sin tradición de ciencia, arte e industria; sin que los padres hayan podido transmitir a sus hijos la aptitud intelectual, la moralidad y capacidad industrial que no tenían. Sólo cambiando las razas pueden cambiarse los instintos, la civilización, las ideas. Pero elevar los espíritus degradados a la altura de los hombres cultos llevará siglos.-
En Argentina, Chile, Venezuela y otros Estados sudamericanos pueden sentirse los efectos dañinos que produce esa amalgama de razas con bárbaros que viven en los bosques, odian la civilización y conservan su idioma primitivo y hábitos de indolencia y repugnancia contra el aseo, el vestido, las comodidades … Faltan estímulos al accionar humano.-
Nuestra tarea consiste, por ello, en suplir las deficiencias dejadas por España; preparándonos para la nueva existencia que próximamente asumirán las sociedades cristianas asentadas sobre las bases de su organización social y allanándoseles las dificultades que hoy impiden el libre desarrollo de las facultades del hombre; sin excluir a aquellos que no pueden bastarse a sí mismos.-
Todo cuanto ocurra en el mundo a partir de ahora dependerá de la inteligencia; y la grandeza de las naciones dependerá más de las fuerzas intelectuales y productivas, que de las materiales.-
Aún pesan sobre nosotros tradiciones raciales que la independencia de España no ha podido cortar
Se necesitan ejércitos permanentes para combatir al enemigo pero también se necesita la educación pública para que desaparezcan los defectos y males que pesan sobre nosotros.-
La extensión de la instrucción a toda la clase trabajadora puede salvar la insuperable dificultad que la incapacidad natural de nuestra gente opone al progreso industrial por no poder manejar y mantener en buen estado los aparatos o máquinas más simples.-
Las estadísticas inglesa y francesa han demostrado la influencia que un mínimo de instrucción ejerce en la aptitud fabril; por lo tanto un rudimento de instrucción dado en las escuelas resulta esencial para adquirir destreza y habilidad como trabajadores.-
Quienes no han contado con una educación primaria representan la última clase de operarios y su trabajo es improductivo. Se los emplea en actividades con un mínimo de destreza manual y mental.-
Los jefes de taller y otros empleados requieren de un mayor grado de conocimientos en una especialidad en particular o un conocimiento general de los negocios y – siempre – un irreprochable carácter moral. Esto les permite hacer toda una carrera comenzando como simples operarios. Los que ni siquiera saben escribir sus nombres realizan los trabajos más bajos o menos importantes, tienden a relajar sus esfuerzos y caer en viejos hábitos; se fatigan rápido, carecen de actividad espontánea debido a que la falta de educación y ejercicio obstruye el juego de los poderes mentales. Los que saben leer visten con más orden, aseo, pulcritud; aspiran a mejorar.
Son ya una costumbre en Europa los anuncios – en el frente de los comercios – promoviendo servicios, mercaderías, nombres de profesionales, etc., ejerciendo una gran influencia civilizadora sobre la masas populares.
Quienes están alfabetizados suelen adoptar el traje, vestimenta que identifica a los pueblos cultos y a las clases superiores. Denota espíritu de progreso, que se extiende a la vivienda, los muebles, aparatos de labranza. Aquí los paisanos habitan en ranchos y los indígenas, en tolderías instaladas en los alrededores de las ciudades. Son guaridas inmundas y estrechas de hombres degradados por la miseria y la estupidez.- En Europa ricos y pobres visten, leen y viven muy parecido. Los diferencian la calidad del vestido, los materiales, etc. Al saber leer, pueden encontrar en ellos información muy útil referida a nuevos inventos, recetas agrícolas, arte mecánicas incluso de lugares alejados.-
La facilidad para obtener medios de subsistencia, la dignidad, la cultura del espíritu son obra del efecto moralizador de la escuela; evitando que el individuo se entregue a la bebida, el ocio y abandono; especialmente por absorber parte del tiempo disponible a la vez que le proporciona hábitos de sociabilidad, trabajo, disciplinamiento, respeto por la autoridad.-

[1] Selección de textos: COSTA, Noemí D.