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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN


28 mayo, 2007

Siglo XII. Europa en crisis (Bowen II cap. III)







EUROPA EN CRISIS: siglo XII [1]

III. Edad de crisis, 1150-1230. Bowen, J. cap III, pp 116-155

Instancias y apremios a la Iglesia 116
El entusiasmo por las actividades intelectuales en la Europa del siglo XII refleja el carácter de una época donde aparecen nuevos problemas humanos, que inducen a los teólogos a someter a revisión los conceptos tradicionales, lo que a su vez trajo como consecuencia que la Iglesia fuera sometida a escrutinio. Consideremos el contexto: [2]
v Hay un rápido desarrollo económico en Europa, sin la correspondiente evolución de las instituciones apropiadas.
v Se acelera la evolución del mercantilismo. Las clases burguesas (comerciantes, artesanos y hombres de oficio) ejercen una influencia cada vez mayor.
v Surgen conflictos entre monarcas seculares o entre éstos y la Iglesia, a propósito de cuestiones sociales y políticas.
v En el siglo XII se separan la Iglesia del Estado y se manifiestan los primeros signos de la soberanía constitucional.
v El creciente contacto con el Islam (sobre todo en España) y con Bizancio, trae aparejado un mayor conocimiento de la tradición clásica griega y romana, enriqueciendo el pensamiento.
v El milenario predominio del neoplatonismo comienza a ser puesto a prueba por las teorías de Aristóteles.
v Las nuevas ideas no se asimilan con rapidez, provocando grandes disputas y agitación ideológica y cultural. La necesidad de tener que escoger entre toda una gama de doctrinas, instituciones y lealtades fue una característica omnipresente.
v Mientras surgen estas disputas intelectuales y el papel de la razón se iba definiendo con mayor claridad, la vida intelectual y la educación pasan a ocupar el primer puesto en la sociedad. La educación pasa al primer plano, aumentan los estudiantes y los profesores adquieren mayor prestigio. Se fundan escuelas cada vez en mayor número y está surgiendo una nueva institución educativa: la universidad.[3]
v La Iglesia, difundida en todas las capas de la población, en medio del naciente pluralismo intenta mantener la supremacía en educación. La relativa calma de la enseñanza monástica o incluso la de los siglos X y XI en las escuelas catedralicias, se altera. La Iglesia, pese a gozar del más alto grado de poder, tanto espiritual como temporal, distaba de haber logrado la solidez que ambicionaba.
La unidad de Europa, por la que tanto se había esforzado durante casi un milenio, estaba a punto de disolverse. La aparición de poderosos Estados nacionales, la decadencia de las costumbres dentro de la Iglesia, con las concomitantes presiones en pro de una reforma, el nacimiento de nuevas herejías y la transformación casi imperceptible de algunas escuelas catedralicias en instituciones prácticamente autónomas, con su interés por doctrinas sospechosas de islamismo y paganismo, eran cosas potencialmente subversivas que había que combatir y destruir.
En la antigua Roma no existía el concepto de separación entre Iglesia y Estado. El Emperador era al mismo tiempo pontifex maximus, asumiendo las funciones de jefe religioso juntamente con el poder temporal. La conversión de Constantino hizo del cristianismo la iglesia oficial y dio al Papa hegemonía sobre toda la estructura social y política del Imperio. La Iglesia, además, tenía el documento conocido como ‘Donación de Constantino’ que aparece en el siglo IX y se consideró legítimo: un título de propiedad del imperio romano, como agradecimiento de haberse curado Constantino de la lepra.
La Iglesia, imbuída de esta idea, adopta nombres seculares para sus instituciones: incluso ecclesia era un término griego para asambleas políticas. La ambición cristiana, expresada en La Ciudad de Dios de San Agustín (o Reino de Dios) se cifraba en la unión de todo el mundo civilizado, en la meta de una sociedad ecuménica.

Iglesia y Estado. Alemania e Inglaterra 119

Alemania, luego del desmembramiento del imperio de Carlomagno, se había convertido en el mayor reino de Europa. El aspecto más visible de los problemas de la Iglesia era su relación con los emperadores germánicos, cuya expresión más dramática fue la controversia de las investiduras.
Las sucesivas autoridades papales y los emperadores germánicos oscilan entre acuerdos y conflictos por el tema. Cuando asciende al trono germánico Federico I ‘Barbarroja’ (1152) las relaciones se tensan aún más, por la agresividad de éste, quien se consideraba heredero de Carlomagno, restaura el Sacro Imperio y logra anexar el Norte de Italia. Pero el resto de la península presentaba situaciones particulares.
Sicilia, dominada por los musulmanes desde mediados del siglo IX, había sido invadida por los normandos que regresaban de una cruzada en 1016. Con el apoyo de Normandía lograron extender sus dominios hasta Nápoles, estableciéndose a finales del siglo XI como dinastía independiente con un rey normando radicado en Sicilia (dinastía Hauteville).
Las prósperas ciudades de la llanura lombarda habían constituido una liga para afirmar colectivamente su independencia tanto frente al poder imperial como papal.[4]
El emperador y el papa se necesitaban mutuamente, sellaban acuerdos o se amenazaban con hostilidades.
El siglo XII fue época de resistencia a las ambiciones imperiales, tanto seculares como papales. Un gran número de Estados nacionales pugnaban por mantenerse independientes. En la península ibérica se combatía contra los almorávides, surgiendo Portugal, Castilla, Navarra y Aragón. Al Norte Inglaterra, Irlanda, Escocia, Noruega y Suecia. Al este Prusia y Bulgaria. Bizancio se mantenía como potencia de cierta consideración. Otros reinos independientes eran Sicilia, Francia, Dinamarca, Polonia y Hungría.
Inglaterra tenía relaciones muy tensas con el Papa. Hacia finales del siglo XII la agitación política era general en toda Europa.
Ideales educativos 123
En el marco de las disputas entre Iglesia y Estado, algunos teólogos discuten sobre cómo incidir en política. Hasta entonces prevalecía la teoría de Agustín, que había considerado la realeza como un ministerio de Dios.
Juan de Salisbury desarrolla una teoría corporativa del Estado, comparándolo a un organismo vivo cuya alma es la Iglesia, el Estado la cabeza, las clases nobles son las manos, los trabajadores los pies. Así sanciona las clases sociales y la división natural del trabajo. Juan anticipa el humanismo y elabora toda una teoría de la educación. La meta de la educación es formar un clérigo con esos rasgos de civilitas, significando aquí un hombre educado en sus relaciones sociales, con cualidades éticas, morales, intelectuales y estéticas. Juan criticaba implícitamente el prevaleciente código de los cistercienses, de vita contemplativa. En Metalogicon elabora algunas de sus nociones de su teoría política y trata por otra parte de ofrecer una teoría educativa en medio de las disputas del siglo. Para Juan la lógica era un conjunto que abarcaba la dialéctica y al retórica. La discusión sobre el valor educativo de la dialéctica y la retórica (‘lógica antigua’) se reaviva por la introducción en Europa de cuatro libros desconocidos de Aristóteles, que constituían el Organon (la nueva lógica). Esos textos eran criticados por los clérigos que veían que traían peligro para la seguridad de la ortodoxia y la tradición. En defensa de la nueva lógica escribe Metalogicon, en forma de un personaje que se defiende ante un tribunal, fundándose en una teoría del conocimiento basada en la sensación e imaginación, a partir de las cuales se llega a la verdad mediante raciocinio y demostración. El oponente en el libro es un crítico al cual denomina Cornificius. El libro, junto con el Didascalicon es uno de los documentos más importantes para conocer el estado de la educación en la cristiandad en el siglo XII. Los argumentos giran en torno a la elocuencia, citando fuentes que iban desde Aristóteles a Cicerón y Quintiliano. Retoma así una cuestión muy antigua, que incluso remite a los sofistas: si es útil o no la elocuencia. La oposición cristiana venía de la persuasión de que la vida devota era lo único necesario; Juan trata de mostrar que la elocuencia es importante para llegar al conocimiento y la verdad, aunque advierte contra los eruditos superficiales que se ciñen a las palabras:
Hace notar que las seducciones de la ciencia verbal pueden llevar a los estudiantes por caminos extraviados, de tal modo que “cuando uno de ellos ha conseguido hacerse incomprensible, cree que se ha ganado el derecho de ser considerado como un filósofo superior a los demás.” (Bowen II: 128-129)
Juan también está influido por el neoplatonismo, lo que se refleja en la idea de un ascenso progresivo en la adquisición del saber, ‘hasta el trono de la perfecta sabiduría’. Pero no está dispuesto al uso de la dialéctica que lo lleve demasiado lejos. Su humanismo tendía a reforzar el orden moral, no a examinar su base. En su Policraticus advierte que la absoluta confianza en la razón fue el error de la antigüedad; sin duda era consciente de que la investigación racional conducía inevitablemente a la subversión del orden social. Sin embargo, el Metalogicon preparó el camino para una mejor utilización de la razón para investigar.

La España musulmana 133
Algunos de los más significativos progresos intelectuales de Europa tenían lugar en España que, desde comienzos del siglo VIII, se hallaba bajo dominio musulmán[5]. Las ciudades de la España musulmana fueron centros de irradiación cultural En 970 se fundó en Córdoba la que pronto llegaría a ser una de las bibliotecas más ricas del mundo. España se nutría también del acervo cultural griego, helénico y bizantino, dando como consecuencia un florecimiento del saber durante los siglos XI y XII. Pero no existía unidad política en la península:
Ø El grupo musulmán originario eran los Omeyas que habían sido perseguidos en Damasco (Siria); los sobrevivientes se instalaron en la zona meridional de la península ibérica (actual Andalucía).
Ø La expansión de algunos feudos carolingios provoca que España quede dividida en diversos principados islámicos.
Ø A principios del siglo XI se produce la invasión de tribus musulmanas más enérgicas, de origen tribal africano, los almorávides.
Ø Más tarde los almorávides fueron suplantados por los fanáticos almohades.
Ø En el Norte surgieron varios grupos cristianos, cuyo caudillo más famoso fue Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que en 1094 se apoderó de Valencia.
En el siglo XII la península se hallaba dividida en 6 Estados: 5 reinos cristianos: Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón. Al sur los dominios de los almohades. Cuado los cristianos penetraron en territorios hasta entonces musulmanes, se encontraron con una cultura rica. Surgen grupos de traductores e incluso una escuela de traductores en Toledo, inspirada en la ciudad cosmopolita de Bagdad. La dirección de la escuela estaba a cargo del judío converso Domingo Gundisalvo. En su libro ‘De la división de la filosofía’ muestra que la clasificación tradicional del conocimiento en las 7 artes liberales empezaba a reorganizarse de nuevas maneras.
Las traducciones, de ordinario bajo supervisión episcopal, se realizaba en otras ciudades de la península y otras regiones vecinas. Los textos resultantes, junto con manuscritos árabes, se estudiaban en centros próximos, como las escuelas catedralicias de Marsella, Toulouse y Montpellier. Más tarde, al finalizar el siglo XII, se van extendiendo por toda la cristiandad occidental. Los autores clásicos se veían enriquecidos por comentarios, ampliaciones y descubrimientos ulteriores de los propios traductores musulmanes. Por otra parte, la cultura islámica también venía de Sicilia, territorio que los árabes ocuparon durante dos siglos y de las regiones del levante, donde el cristiano Esteban de Antioquia traducía obras del árabe al latín. La mayor importancia fue el conocimiento de las obras de Aristóteles que, en el siglo XII fue la influencia más importante ejercida sobre el saber occidental.
El ahora aumentado corpus aristotélico impactó la educación europea de dos maneras: influyendo directamente en los eruditos y transmitiendo al cristianismo una controversia en torno al pensamiento aristotélico que ya había ocurrido en el Islam y que alcanza su cima en Córdoba a fines del siglo XII, con motivo de las ideas de Averroes y de Maimónides. Las ideas de éstos sembraron división en sus propias confesiones, y luego la exportaron a las escuelas catedralicias que se hallaban en proceso de maduración y acabarían por dividir a la cristiandad en un cisma intelectual.

‘Kalam’ Aplicación musulmana de la razón a la fe 136
Los orígenes de la controversia en el seno del cristianismo pueden remontarse en gran medida a la historia teológica del islam. Después de la muerte de Mahoma, comienza las diversas interpretaciones del Corán. Además aparecen nuevos escritos, muchos apócrifos, atribuidos a Mahoma y conocidas por el nombre de hadith.
La expansión del islamismo en el Oriente helénico lo puso en contacto con la filosofía griega. Muchos pensadores musulmanes encontraron allí respuestas a sus planteos; otros ejercían una fuerte oposición hacia la filosofía, por cuanto la consideraban un desafío a la fe. El resultado fue que el Islam vio crecer en su seno la confusión y la discordia.
Mientras tanto, se iban fundando escuelas de enseñanza superior, según el modelo de la Casa de la Sabiduría de Bagdad (Bayt-al-Hikma) fundada en el siglo IX por el califa Al-Mamún. Al mismo tiempo se establecieron escuelas teológicas, generalmente a proximidad de las mezquitas. Se llamaban madrazas. En ellas se dio el cisma que se fue agrandando con los siglos, entre los ortodoxos que interpretan el Corán literalmente, con sus elementos de milagro y misterio, y por otro lado los que admitían la razón y trataban de compaginar la revelación con el conocimiento humano.
A principios del siglo XI el conflicto entre teólogos y filósofos alcanzaba ya serias proporciones, y la teoría de un enfoque racional de la fe religiosa adquirió gran impulso a raíz del erudito persa Avicena.
Avicena (Ibn Sina) (980-1037) trabajó en la corte de Bagdad. Por una parte su Canon de Medicina se extendió rápidamente por Occidente. En cuanto a su filosofía, racionalizaba el neoplatonismo imperante. En correspondencia con el pensamiento aristotélico encuentra a Dios como ente completo, causa y efecto de sí mismo. El universo es contingente, pero también necesario y posee una estructura jerárquica semejante a la sugerida por Plotino en el siglo III: Dios se expresa a sí mismo en el universo mediante una sucesión de formas intermedias entre el cielo y la Tierra, la última de las cuales y más próxima al hombre es la inteligencia activa. De acuerdo con Aristóteles acepta las impresiones como base del conocimiento, que se funden en conceptos, que a su vez crean en la mente los universales. Todo este proceso proporciona un conocimiento abstracto, información almacenada; para que ésta se transforme en conocimiento real se requiere una iluminación por parte del intelecto activo, con el cual se puede acceder a la iluminación suprema. (Bowen II:138-139)
La filosofía de Avicena despertó violentas reacciones entre los teólogos musulmanes ortodoxos y también de moderados como Algacel. También entre los musulmanes existían las tendencias de acepción ciega, literal y servil al Corán o por otra parte en la confianza excesiva en la filosofía helenística, asumiendo los moderados (ash’ aritas) la posición intermedia.
Algacel se basa en una filosofía ocasionalista, según la cual los acontecimientos no están casualmente ligados, aunque estén en sucesión lineal. Todo resulta de la intervención de Dios. La excesiva confianza en las relaciones causa-efecto deja a Dios impotente; en cambio el ocasionalismo da al universo un tinte profundamente determinista, no dejando lugar a la acción del hombre. Algacel centró sus argumentos en el fenómeno del milagro. El propio Corán se halla en esta línea, en cuanto la teología islámica está llena de milagros, que son ‘ocasiones’ de la intervención de Dios. Causa y efecto son apariencias, resultado de una predicación verbal de los fenómenos, una mera necesidad lingüística o lógica. Los efectos vienen junto con la causa, no por ella.
Decadencia del imperio islámico 141
Desde principios del siglo XI el imperio islámico había empezado a declinar; a mediados de siglo se hallaba dominado por un nuevo grupo minoritario y belicoso, los turcos Seldjúcidas. En el siglo XII hubo constantes conflictos militares con la cristiandad, período en el cual ocurrieron las cruzadas. Bagdad, agotada por las guerras, fue presa fácil para los mongoles, que en el siglo XIII habían invadido gran parte de Asia. En 1258 Bagdad fue saqueada y el imperio musulmán con sede en Mesopotamia quedó desecho. Las controversias de kalam siguieron en España, en torno al pensamiento de Averroes, quien a pesar de vivir plenamente en el siglo XII seguía teniendo influencia.







Ciencia islámica en España. Averroes 141
Averroes nació en Córdoba; estudia derecho y ciencia griega. Fue juez de Sevilla, mientras edita críticamente y comenta las obras de Aristóteles y escribe un comentario a la República de Platón. Su obra ‘De la armonía entre religión y filosofía’ fue un importante tratado epistemológico, revelando su pensamiento sobre el uso de la razón. La ley islámica preconiza la reflexión sobre el universo para que el hombre pueda apreciar la obra de Dios. El Corán se dirige a todos los hombres, por lo cual no puede ser interpretado literalmente, sino que utiliza modos figurados o metafóricos. El Corán puede leerse en distintos niveles según la clase de hombres que lo abordan. Las mentes más claras podrán penetrar los niveles de la alegoría y la metáfora, por lo cual se debe permitir a los hombres cultos el uso de la razón. Las masas no tienen por qué ser inquietadas y han de mantenerse en la seguridad de su fe sencilla. Quizás influido por Platón, porque en su comentario a La República hace notar que
‘los relatos de ficción son necesarios a la educación de los ciudadanos. No hay legislador que no haga uso de estas fábulas, puesto que las masas las necesitan para ser felices’ 143
Averroes indicaba que aunque es menester preservar la tranquilidad de aquellos de sus siervos que no tienen acceso a la demostración por propia naturaleza, hábito o carencia de medios de educación, ello no es impedimento para impedir el uso de la razón a la clase superior. Pero no tiene objeto alguno tratar de explicar estos procesos racionales a las clases intelectualmente inferiores. Refuta a Algacel en ‘Incoherencia de la incoherencia’ texto escrito en forma de discusiones, usando los argumentos de Aristóteles, demostrando la necesidad lógica entre causa y efecto. En la discusión 17, sobre las ciencias naturales, expone sus puntos de vista sobre la naturaleza de la verdad y el papel de la razón, que llegarían a ocupar un lugar principal en las disputas del siglo siguiente.
Averroes desarrolla la doctrina aristotélica, expuesta en la Física, de que el propio universo se halla estructurado por objeto sindividuales cuyas esencias constituyen la realidad y que dichos objetos van ligados entre sí por una relación de causa y efecto. La función de la inteligencia consiste en comprender la naturaleza de esa realidad:
“la inteligencia no es sino la percepción de las cosas con sus causas ... por ello quien niega las causas niega también la inteligencia... Negar la causa equivale a negar el conocimiento, y negar el conocimiento es lo mismo que declarar que nada en este mundo puede conocerse realmente y que lo que creemos conocer no es otra cosa que mera opinión ... El hombre que niega la necesidad de cualquier tipo de conocimiento ha de admitir que incluso esto mismo, su propia aserción, no es necesariamente conocimiento” 146
Averroes confiere un particular relieve a los poderes cognoscitivos del hombre. El conocimiento, arguye siguiendo los pasos de Aristóteles, es uno con su objeto. La mente desempeña aquí un papel intermediario, quedando por resolver el problema de su manera de operar. Aristóteles veía un doble aspecto en la mente: una función receptiva o pasiva, y una responsiva o activa. ... La mente humana es una tablilla en la que se va inscribiendo la experiencia.148
Pero la mente humana es en primer término puramente receptiva. Lo mismo era para Agustín. Los teólogos musulmanes se impregnaron de todas estas nociones, ya desde los primeros siglos de su actividad. Averroes le da incluso mayor determinismo: La inteligencia activa parece como exterior al hombre, incluso algo existente por sí mismo como fuerza singular. Hay una inteligencia activa para todos los hombres, lo cual equivale a negar la libre voluntad.
Averroes no fue bien recibido por el mundo musulmán. Incluso, cuando muere el monarca para quien trabajaba, su hijo fue menos tolerante y ejerció mayor vigilancia sobre la enseñanza y la cultura. Los almohades se mostraban poco favorables a la especulación teológica al estilo de Averroes; sus doctrinas fueron condenadas, sus libros quemados, Averroes desterrado, y toda filosofía fue prohibida en el reino almohade.. Almohade fue llamado nuevamente, cuando la corte reparó en que no podía prescindir de su talento, pero era tarde: muere poco más tarde. En el mundo cristiano se lo discutió mucho, con posiciones a favor y en contra.
Maimónides 149
Por la misma época en que Averroes defendía la causalidad, el rabino judío Maimónides trataba de introducir la investigación racional en el pensamiento religioso hebreo. Las circunstancias que motivaron sus escritos se parecían notablemente a las de Averroes. Ni el islam ni el judaísmo poseían una función de autoridad comparable a la del papado en el cristianismo, que pudiera ejercer una censura sobre fe y doctrinas religiosas. El islam carecía de sacerdotes, y el judaísmo no conocía una jerarquía rabínica si se exceptúa el cargo de dayan o jefe de cada comunidad judía. La ortodoxia musulmana se derivaba, como lo es hasta hoy, del consenso o ijma; lo mismo ocurría con la fe judaica. A su vez, el consenso nace del poder persuasivo del comentario y la exégesis, y Averroes orientó sus energías a influir sobre el desarrollo del islam. Era un creyente devoto. También lo fue Maimónides, a quien el mundo judaico lo considera como su figura más notable desde los tiempos de la Biblia. Desde su temprano Tratado de Lógica muestra una clara comprensión y estrecha dependencia de las doctrinas de Aristóteles. La racionalidad es la forma del hombre, su diferencia, su esencia, y la intelección su fin. El kalam islámico y hasta cierto punto su equivalente cristiano, el escolasticismo, influenciaban a las numerosas comunidades judías esparcidas por Europa, norte de África y Oriente. (Bowen II: 149)
La tradicional fe judaica, conservada en la Biblia, se había visto reforzada por la adición de interpretaciones y decisiones rabínicas desde el 200 d.C., y que se conservaban en compilaciones que en conjunto constituyen el Talmud. Dadas las diversas interpretaciones de la Tora y el Talmud, que confundían a los judíos, Maimónides escribe diversos tratados exegéticos, cuya obra cumbre es la ‘Guía de perplejos’. Allí trata de compatibilizar fe y filosofía por medio de una serie de 177 ensayos, originalmente escritos en forma de cartas a su discípulo Rabí Joseph.
Al igual que Averroes, considera que la fe sencilla de las masas no debe ser perturbada y debe preservarse el status quo. Aunque rechaza la idea de Averroes de un grupo intermedio de hombres dialécticos, la Guía estaba dirigida a los eruditos rabínicos más cultos o estudiantes más prometedores, que podrían elevarse paso a paso hasta alcanzar la perfección. El método para presentar la verdad a este grupo de selectos se distancia profundamente del empleado por los teólogos cristianos: es un método de instrucción sistemática. La inteligencia humana crece y se desarrolla según normas que deben respetarse. El camino hacia la verdad se asegura adiestrando la inteligencia de modo adecuado. Primero el arte de la lógica, luego las matemáticas, luego las ciencias naturales y finalmente la ciencia divina. De este modo el estudiante percibe la diferencia entre el cocimiento de una cosa y la cosa en sí misma: este viraje ocurre en el momento en que el estudiante cruza la barrera del lenguaje. Como otros eruditos de su siglo, Maimónides era sensible al hecho de que las cosas divinas se discutían en lenguaje humano y de que la verdad se oculta detrás de las palabras, aunque a veces se contenga en éstas. Veía a Dios simultáneamente como intelecto, como objeto de conocimiento y como sujeto de conocimiento, es decir la suma de toda existencia. El conocimiento de Dios, pues, proviene de una comprensión de su modo de actuar, en parte por analogía con las ciencias naturales que dejan ver relaciones de causa y efecto. Como Averroes atacaba el ocasionalismo, afirmando que tal metafísica niega cualquier clase de conocimiento. El conocimiento ha de venir de la predicación; sólo podemos conocer en la medida en que enunciamos proposiciones y afirmaciones que se mantengan estables. Lo mismo que para Aristóteles, el conocimiento forma una sola entidad con su objeto.
Afirmaba la causalidad; la ciencia de lo divino se derivaba del método ‘posterior’ , es decir de un raciocinio de efecto a causa y de admitir la validez de la evidencia de los sentidos. Seguía de cerca de Aristóteles y coincidía en muchos puntos con Averroes. Pese a ser contemporáneos, no hay evidencias concluyentes de que se influenciaran mutuamente, salvo las coincidencias que lo sugieren.
La importancia de Maimónides, como también de Averroes, reside sobre todo en el valor de los sentidos y de la razón, y en que para llegar a Dios ofrece una prueba a posteriori.
Las obras de Maimónides, en paralelismo con las de Averroes, fueron consideradas heréticas, sobre todo si la fe en la filosofía ponía en peligro la fe. La comunidad judía de Montpellier logró que la Iglesia católica la prohibiera y la quemara en la plaza pública en 1233. Pero, al igual que Averroes, penetró en las universidades y fue estudiada ávidamente por los eruditos. La preocupación de la Iglesia reflejaba la intención de combatir las herejías por donde aparecieran, ya que precisamente en el seno del cristianismo habían surgido ideas peligrosas.
Las herejías valdense y albigense 153
A finales del siglo XII aparecen dos importantes herejías, como reacción a abusos anteriores de la Iglesia. Las aspiraciones papales al poder temporal, así como el desarrollo en la Iglesia de una oligarquía rígidamente burocrática, viviendo en la molicie y el lujo, despertaron críticas.
Por parte de la ortodoxia la protesta tuvo respuesta en la reforma cisterciense. Más tarde se registran movimientos que empiezan siendo reformas piadosas y desembocan en revueltas sociales. Las más importantes fueron las herejías valdense y albigense.
Herejía valdense. Nace del comerciante Pedro Valdés o Valdo, que en el siglo XII se puso a predicar pidiendo ala Iglesia que regresara a la pobreza del principio. (Bowen II: 154)
Herejía albigense o catarismo. Tuvo gran envergadura. Surge a finales del siglo XII en la ciudad episcopal de Albi (Francia) donde la clase trabajadora contaba con el apoyo de los condes de Toulouse. Sus doctrinas se derivaban de Oriente, procedentes de los primeros tiempos del cristianismo, especialmente de carácter gnóstico y maniqueo; el nombre de catarismo proviene del griego (significando puro). Recogían de Maniqueo la idea de que todo hombre poseía las fuerzas del bien y del mal, que corresponden al espíritu y a la materia. El deber del hombre consiste en practicar el modo de vida más riguroso y ascético para vencer al mal (la materia) permitiendo al espíritu merced a este régimen purificador esperar su retorno al cielo. La austeridad de los albigenses contrastaba con el laxismo de la vida de muchos clérigos y por su oposición a la autoridad del Papa eran un peligro que no podía tolerarse. La Iglesia tomó medidas contra las herejías a partir de los últimos años del siglo XII, usando al principio la persuasión. Luego sobrevino el conflicto, al ser asesinado un delegado papal. Inocencio II aprovechó la ocasión y ordenó una cruzada contra el sur de Francia, a pesar de las protestas del rey. Después de muchos años de guerra el sur de Francia quedó devastado y tanto valdenses como albigenses fueron implacablemente reprimidos. Algunos sobrevivientes lograron escapar y refugiarse en los Pirineos y norte de Italia, donde todavía hoy quedan algunos descendientes de los valdenses, no así de los cátaros que fueron definitivamente eliminados por constituir una amenaza para el catolicismo.
Empero estas herejías fueron presagio de conflictos venideros. A finales del siglo XII Europa se hallaba en vísperas de uno de los cambios de mayor trascendencia en su vida intelectual y en educación. Los escritos de Juan de Salisbury, Averroes y Maimónides tenían cada vez mayor influencia. El estudio de sus obras en el siglo siguiente traería conflictos. Las controversias encontraron terreno abonado en la nueva institución de la universidad, al constituir como una sociedad de teólogos independientes en gran medida del papa y del emperador y determinados a investigar haciendo caso omiso de las exigencias de la ortodoxia o de los peligros de herejía.





GLOSARIO
Averroes (Ibn Roshd) (1126-1198) nació en Córdoba había estudiado derecho y ciencia griega. Fue juez de Sevilla, mientras edita críticamente y comenta las obras de Aristóteles y un comentario a la República de Platón que se ha perdido. Su obra ‘De la armonía entre religión y filosofía’ fue un importante tratado epistemológico.
Avicena (Ibn Sina) (980-1037) Erudito persa, que trabajó en la corte de Bagdad. Por una parte su Canon de Medicina se extendió rápidamente por Occidente. En cuanto a su filosofía, racionalizaba el neoplatonismo imperante. En correspondencia con el pensamiento aristotélico encuentra a Dios como ente completo, causa y efecto de sí mismo. El universo es contingente, pero también necesario y posee una estructura jerárquica semejante a la sugerida por Plotino en el siglo III. (Bowen II:138)
Casa de la Sabiduría. (Bayt-al-Hikma) Institución de enseñanza superior de Bagdad fundada en el siglo IX por el califa Al-Mamún. Se concebía como un instituto de ciencias, con un observatorio y el centro de sus estudios lo constituía la literatura científica y filosófica, en especial la procedente de otras culturas. Por ello su biblioteca y departamentos de traducción tenían importancia fundamental. Fue el modelo para fundar otras escuelas superiores musulmanas. (Bowen II: 137)
Cid Campeador. Rodrigo Díaz de Vivar, que recupera Valencia para la cristiandad en el siglo XI de mano de los musulmanes.
Civilitas. Representaba la idea de una ciencia política en Quintiliano, luego algo equivalente a nuestra ‘cortesía’ u hombre de mundo, capaz de moverse con soltura en la vida social y política. Juan de Salisbury le dio el significado de comportamiento del hombre educado en sus relaciones sociales.
Federico I Barbarroja (1122-1190). Fue rey romano-germánico (desde 1152) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (desde 1155). Su sobrenombre se lo dieron en Italia por el color brillante de su barba. Barbarroja representa el apogeo del Sacro Imperio Romano Germánico, el primero que le dio ese nombre, pretendiendo que sus dominios fueran la continuación del imperio carolingio y, por lo tanto, de la misma Roma imperial. Afianza el poder imperial en Alemania y en el Norte de Italia, cuyas ciudades-Estado se habían independizado. Se consideraba dominus mundi: con lo cual Bizancio también le debía pertenecer. Introdujo un cuerpo legislativo unificado, según el derecho romano. La fama y el significado moderno de Barbarroja está unido al nacionalismo alemán del siglo XIX, para quienes fue un referente, pretendiendo reunificar el país bajo un poder fuerte. Figura: Federico sus hijos, el Rey Enrique IV y el duque Federico V. Barbarroja y sus hijos – Miniatura de la Crónica del Mundo, Weingarten Abbey) (Tomado de Wikipedia)
Inquisición. Monografía de José Cuervo (siglo XIII): http://www.monografias.com/trabajos12/stainqui/stainqui.shtml#DEFIN
Investiduras, controversia: Entre la Iglesia y el poder temporal (en particular con los emperadores germánicos) se discute el derecho de los señores temporales a investir a los abades y obispos con los símbolos de sus oficio en el momento de ser consagrados. Al aceptar la investidura laical, los abades y obispos aceptaban, de acuerdo con las costumbres feudales, una relación de lealtad hacia sus soberanos seglares. Durante el siglo XI el papado intenta eliminar la práctica, entrando en conflicto con los emperadores, el cual se prolonga mucho tiempo. (Bowen II: 119)
Islamismo. Religión inaugurada por Mahoma, a través de revelaciones contenidas en el libro sagrado del Corán, trascripción de una tabla que Alá (Dios) conservaba en el cielo. El nombre significa sometimiento a la voluntad de Dios. Después de la muerte de Mahoma aparecen nuevos escritos atribuidos al profeta: llamados hadith. (Bowen II: 136)
Juan de Salisbury (1100?-1180). Desde la teología trata de relacionar la cultura con las necesidades sociales del hombre. Pertenece al nuevo movimiento de humanismo cristiano. Nació e hizo sus estudios primarios en Salisbury, luego en Chartres y París, y finalmente fue obispo de Chartres. Aplicó su talento a la solución de problemas sociales. Autor de Metalogicon, entre otras obras.
Kalam. Aplicación musulmana de la razón a la fe. Equivalente al escolasticismo en los cristianos (Bowen II: 150)
Mahoma (ca. 570-632) Afirmaba ser el profeta elegido por Alá.
Maimónides o Moshe ben Mimon (1135-1204) nació en Córdoba 9 años después que Averroes. Cuando los fanáticos almohades tomaron la ciudad en 1148, su familia huyó. Maimónides se radicó después de un tiempo en Egipto donde escribió sus tratados. Desde su temprano Tratado de Lógica muestra una clara comprensión y estrecha dependencia de las doctrinas de Aristóteles. La racionalidad es la forma del hombre, su diferencia, su esencia, y la intelección su fin. El kalam islámico y hasta cierto punto su equivalente cristiano, el escolasticismo, influenciaban a las numerosas comunidades judías esparcidas por Europa, norte de África y Oriente. (Bowen II: 149)
Mercantilismo. Uso deliberado del dinero como medio de fomentar los intercambios y de crear nueva riqueza. Su evolución en Europa se acelera en el siglo XII (Bowen II: 116)
Método ‘posterior’. Raciocinio de efecto a causa.
Talmud. Recopilación de interpretaciones y decisiones rabínicas que datan de diferentes épocas, desde el 200 d.C. y que refuerzan a la Biblia. Obra exegética que también fue objeto de exégesis.

Figuras
Mezquita de Córdoba. Tomada de http://www.cyberspain.com/ciudades-patrimonio/fotos/cormez.htm Se atribuye a la nostalgia de Abderramán por las mezquitas del califato de Damasco, donde pereció toda su dinastía (los omeyas).




Así mismo, quiso manifestar el triunfo de su raza y agradecimiento a su fe. En el 780 decide construir la mayor mezquita del mundo sobre la que fuera iglesia visigótica de San Vicente. Los 23.400 m2 que ocupa la actual mezquita con casi medio millar de columnas y arcos superpuestos son obras parciales de su creador, Abderramán I, de Abderramán II, de Alhaken II y del mismo Almanzor, ya en el año 987. Está considerada como el monumento supremo del arte califal, y el fantástico bosque de columnas y arquerías de su interior es uno de los espacios más bellos que se han construido en una casa de oración. La orientación del Mihrab curiosamente, no lo está hacia la Meca. En 1253, en el centro de su conjunto, irrumpe en el centro de su alma musulmana una catedral cristiana. Unas piedras mueren para que otras nazcan. Pocas obras de arte de esta magnitud presentan tanta confluencia artística como la mezquita cordobesa, donde aparecen yuxtapuestos al estilo califal, toda la aportación bizantina y medioriental y los elementos e influencias visigóticos e hispano-romanos. Para comprobarlo basta entrar por la Puerta del Perdón, al norte, atravesar su decoración mudéjar, penetrar en la luminosa frescura del Patio de los Naranjos e introducirnos en la mezquita por la Puerta de las Palmas, de bello estilo plateresco. Y allí nos encontraremos con la grandiosa arquitectura califal. Este gran templo musulmán muestra su magnificencia por cualquier parte. Basten como ejemplos la cúpula octogonal central, ricamente decorada con mosaicos policromos; y decenas de singulares detalles que rematan el conjunto; el mihrab, o lugar a donde han de mirar los que oran, posee una deslumbrante decoración con mármoles labrados mosaico bizantino.
Fig 2: Decoraciones con arabescos mudéjares en la Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba.: http://www.infocordoba.com/espana/andalucia/cordoba/fotos/mezquita_2/pages/catedral_interior_237_jpg.htm (Foto J. Entrenas)
Fig 3: El emperador romano de Oriente, o Basileus, Nicéforo Focas (Niceforo II) envió a Al-Hakam II un delicado mosaico de cristal de muchos colores, algunos cubiertos con pan de oro, para decorar el nuevo Mihrab en la expansión de la gran Mezquita. Un experto griego vino a Córdoba para trabajar en el proyecto que se prolongaría durante años, enseñando mientras tanto a los artesanos del califato su oficio. Este trabajo en mosaico es denominado en árabe fusaifisa.

[1] Si bien el capítulo se refiere a un período que comprende la segunda mitad del siglo XII y la primera parte del siglo XIII, para facilitar la periodización, englobamos el tema, en esta versión, bajo un solo siglo. Es frecuente en historiografía, por otra parte, hacer menciones a la ‘verdadera’ duración de un siglo, haciendo caso omiso de las fechas. Por ejemplo, se suele afirmar que ‘el siglo XX empieza con la I guerra mundial y termina con la caída del muro de Berlín’. Tomándonos entonces esta licencia contribuimos a la confusión general.
[2] Nos permitimos reorganizar las ideas que presenta el texto original de Bowen.
[3] La universidad de Bologna, considerada la primera de Occidente, tiene orígenes más antiguos, aunque su nacimiento convencionalmente data del año 1088. Sin embargo, se suele considerar al siglo XIII como el siglo de las universidades, por la expansión e importancia que adquieren en Europa.

[4] Remite fácilmente a la actual Liga del Norte, grupo político de derecha liderado por Umberto Bossi. Nace en 1991 a raíz de la fusión de la Liga Lombarda con partidos autonomistas del norte de Italia. Inicialmente reivindicaban la separación de la ‘Padania’, ahora son federalistas aliados de Berlusconi. (Nota de JCP)
[5] Los musulmanes se encontraban ya divididos, por cuestiones religiosas, en tres grupos. Entre ellos se desataban conflictos y guerras. De manera que las divisiones que ya hemos estudiado en el seno de las religiones occidentales monoteístas (judíos, cristianos, occidentales u orientales, etc.) tienen su correlato en el mundo musulmán.(Nota JCP)