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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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07 septiembre, 2009

CIVILIZACIÓN O BARBARIE (Adriana Puiggrós)

CIVILIZACIÓN O BARBARIE
Puiggrós, Adriana (2003). Civilización o barbarie. En: Qué pasó en la educación argentina. Breve historia desde la conquista hasta el presente. Bs. As. : Galerna, cap 4, pp 57-72 (Resumen y notas: JC Paradiso, para uso de la cátedra).
La organización de los establecimientos educativos en forma de sistema escolar y los principios de gratuidad y obligatoriedad (en los primeros años de la nación) estuvieron defendidos por los caudillos tanto como por el conservadurismo liberal porteño.
Esta caracterización nos suena como contradictoria, al asociar dos términos de significados opuestos. Es preferible usar las categorías que la misma autora propuso en el capítulo anterior. Para nombrarlos según la caracterización de la autora: por la pedagogía federalista popular y la pedagogía liberal oligárquica. (JCP)
Los caudillos pretendían que la organización de la educación reflejara su proximidad política con la gente a la cual gobernaban. Su obra educacional estuvo dirigida a los habitantes de los pueblos y del campo que confiaban en ellos. A su vez, el interés de la oligarquía liberal estaba centrado en la educación de los dirigentes, junto con una atracción estética por el progreso, que los seducía por ser una moda en Europa. Pero no les interesaba como un eje de la vida de la población.
Rivadavia (pág. 57)
El arquetipo del conservadurismo liberal porteño fue Rivadavia, quien actuó en la educación argentina desde el Primer Triunvirato. Adhería al utilitarismo inglés y a la ‘ideología’ (corriente europea de corte conservador). Su visión geopolítica se circunscribía a los intereses de los “porteños de levita”. Subordinado a Inglaterra, contrata el empréstito con la Baring Brothers, que podríamos señalar como fundador de nuestra política de endeudamiento externo. Representando a capitales ingleses, disputó las minas de Famatina al grupo riojano integrado entre otros por Facundo Quiroga.
Creó la Bolsa de Comercio. Su ley de enfiteusis es muy discutida en cuanto a sus resultados efectivos.
Aisló fuertemente a Bs As de las provincias. Su mentalidad administrativa y centralista fue una de las primeras expresiones de la naciente oligarquía porteña.
Rivadavia introdujo el método lancasteriano en todas las escuelas de Bs. As., decretó la obligatoriedad escolar y promovió escuelas para niñas, la educación media (Colegio de Ciencias Morales, que más tarde origina críticas de Alberdi), crea la Universidad y estimula la enseñanza de la ciencia.
¿Cuál era la diferencia entre el imaginario educacional de Rivadavia y el de los caudillos progresistas?

Rivadavia opta por el modelo napoleónico, consistente en una pirámide cuya cúspide la ocupa la universidad, rectora de todos los establecimientos educativos. Busca una centralización completa de la educación en el poder porteño. La idea era absolutista en el sentido que tenía lo público en la concepción napoleónica. Circunscribe la reforma a Bs As. (Artigas trata de difundirla a las provincias del Litoral). Rivadavia aspiraba a formar una minoría esclarecida y privilegiada (López vinculaba la educación de los provincianos con la integración de la sociedad nacional).
Los caudillos progresistas promovieron Juntas Protectoras de Educación, provinciales y locales, en la que los vecinos tuvieran activa participación y defendieran la autonomía de los sistemas educativos de sus provincias.
El sujeto pedagógico imaginado por Rivadavia se caracterizaba por su aislamiento respecto del resto de los connacionales, una mentalidad moderna, utilitaria, economicista y desinteresada del contexto social. Un mismo método, en este caso el de Lancaster, cobra dimensiones distintas en el discurso rivadaviano o en el de Artigas.
Del imaginario pedagógico rivadaviano se deriva un liberalismo elitista o un conservadurismo modernizante; del de los caudillos progresistas surge un federalismo pedagógico democrático que se engancha con las propuestas de Simón Rodríguez (aunque éste sea un radical).
Religión o muerte (pág. 59)
El tradicionalismo conservador, el nacionalismo y la exaltación de lo popular fueron expresados en las propuestas educacionales de Juan Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas.
Quiroga
Defendía una educación tan contradictoria con el liberalismo porteño como con las reformas provinciales progresistas. Prohispánico y localista, comparte la concepción educacional colonial arraigada en el NOA y no se le ocurría dudar de que el campo de la educación no fuera propiedad natural de la Iglesia Católica. Se opone a las concepciones pedagógicas modernas, el laicismo liberal, el protestantismo y los intereses ingleses: todos parecían parte de lo mismo. Defiende la vieja cultura y la educación tradicionales bajo el lema “Religión o muerte” y dio cauce a la expresión de la cultura popular de su provincia, que  era muy tradicionalista.
Rosas
Sostuvo una pedagogía en la misma línea de Quiroga. La defensa del orden educativo colonial fue coherente con al nacionalismo católico y conservador. El enfrentamiento de Rosas con la Liga Federal tuvo como motivación una disputa entre los intereses ganaderos de la provincia de Bs As y los ganaderos del interior, que defendían López, Ramírez y Bustos.
Juan Manuel de Rosas establece una dura censura de prensa y quema libros públicamente, persigue al Salón Literario, expulsa a los intelectuales liberales, acusándolos de ‘afrancesados’ a la par que defiende la nación contra la escuadra francesa. Lamentablemente contraponía los valores de democracia liberal con los de defensa de la Nación.
àRosas no se ocupó especialmente de la educación, que quedó en manos del inspector general de escuelas, Saturnino Segurola. Los contenidos fueron homogeneizados al conservadurismo popular. Se impuso la divisa punzó, el juramento a la Santa Federación y otros rituales federales.
Se borraron del presupuesto los salarios docentes y se estableció que los padres pagaran los gastos de educación, incluso de útiles escolares. Aquellas escuelas que no pudieran sostenerse por esos medios debían clausurarse. Sus defensores argumentan que era por la necesidad de fondos para la guerra con Bolivia y el bloqueo anglo-francés. Rosas se oponía a la obligatoriedad escolar y a los principios de la educación pública.
Su principal asesor en cuestiones culturales, el italiano Pedro de Angelis, se manifestaba a favor de la libertad de mercado en la educación y de la prioridad de la familia. El Estado no debía financiar la educación, que debía estar en manos privadas. La enseñanza debía ajustar los contenidos de acuerdo con el gobierno y la Iglesia.
Establecen aranceles en las escuelas primarias públicas y se despide  a los niños que no podían pagarlos. Cerró la casa de Niños expósitos y quitó el financiamiento a la universidad.
En 1836 entrega la educación a los jesuitas, con quienes luego tiene diferencias políticas. Rosas adjudicaba a la educación un papel más ligado al orden que al trabajo, a la ritualización del régimen que a la formación de productores.
De Angelis era contradictorio, porque en años anteriores había promovido experiencias educativas liberales. Incluso había creado la Escuela Lancasteriana. Por otra parte había criticado la política de Pedro Baladia, el difusor del método de Lancaster. (El método de Bell y Lancaster está desarrollado en otro archivo del blog de la cátedra).
Con Rosas forma parte de una comisión para la revisión (y censura) de los libros de texto. Como le gustaba polemizar, asume la defensa de Rosas contra los intelectuales liberales, como Esteban Echeverría. Imaginativo, aventurero, culto, impulsivo y oportunista. No pactó con la Iglesia sino con el poder estatal. Rosas, a su vez, no subordinó su política cultural a la Iglesia, sino que trató de utilizarla para consolidarse. Cuando se produjo alguna disputa de poderes, dio más importancia a los terrenales que a los divinos y expulsó a los jesuitas.
Liberalismo pedagógico de la generación del 37 (pág. 63)
La joven generación reunía a jóvenes liberales demócratas que se diferenciaban tanto de los unitarios como de los federales rosistas, aunque no todos se enfrentaron a las instituciones de Rivadavia. Más de 30 de ellos fundaron la Asociación de Mayo, para una revolución moral, ya que la material no era entonces posible. Y pretendían prender lentamente, sin violencia. Sus ideales tenían palabras claves: Mayo, democracia, fraternidad, igualdad social, libertad, sufragio, representación, educación /ilustración, ciudadanía, dignidad, trabajo, libertad de conciencia como condición, independencia entre sociedad civil y religiosa, instrucción popular para superar la minoridad y la necesidad de tutela.
Los subscriptores del Dogma Socialista ponen límites al elitismo: no basta con educar una clase dirigente, si el pueblo no está educado.
Echeverría se ocupaba de los principios, Alberdi de la organización económica y las instituciones, Sarmiento de la cultura y educación. En cierto sentido su obra es precursora del positivismo pedagógico que se desarrolló hacia fines del siglo XIX. Pero sería un error confundirnos: se trata de una generación más apegada al romanticismo.
Educación para el trabajo-.
Crítica de Alberdi a la concepción pedagógica de Rivadavia (pág. 65)
(Alberdi: ‘La educación no es la instrucción’)
Alberdi sostiene que los ensayos de Rivadavia llevaban a formar demagogos, sofistas, monárquicos. En vez de un Colegio de Ciencias Morales debía haberse creado un colegio de Ciencias exactas y aplicadas a la industria.
Ataca al catolicismo académico y la religión verbalista, pero lo distingue de la religión práctica, vinculada con la sociedad y sus necesidades.
Sólo concibe al sujeto pedagógico como una proyección de la cultura francesa, de la laboriosidad inglesa, de la eficiencia norteamericana. De acuerdo a Puiggrós, al igual que Sarmiento borró al sujeto social real y volvió abstracta su propuesta educativa.
Sarmiento y la educación popular 66
Desde su diario ‘El Zonda’ y la Sociedad Literaria provincial de San Juan (filial de la Asociación de Mayo) critica al rosismo, por lo cual debe emigrar a Chile.
En EEUU 67 se muestra complacido por la intervención de las municipalidades y asociaciones civiles en la educación, donde la educación estatal estaba supervisada por ciudadanos elegidos por voto popular.
Sarmiento y Horace Mann (pág. 68)
Horace Mann impulsó un sistema educativo que a las escuelas sumó otras instituciones educacionales de mucho arraigo popular, como las conferencias públicas y la predicación laica. Mann, en la educación secundaria, propuso formar ciudadanos integrales y no solamente orientados por necesidades de las empresas.
En cuanto a Sarmiento, propuso dar a la población una formación básica integral que elevara su cultura. Dio importancia al desarrollo de las escuelas de artes y oficios y quiso una educación racional y científica, pero no fue simplemente un utilitarista.
Sarmiento creía que la educación puede cambiar las sociedades, pero si los sujetos son educables. Porque existían muchos bárbaros ineducables.
Sarmiento realizó dos cosas al mismo tiempo: ‘promovió el sistema educativo más democrático de su época, pero al mismo tiempo realizó una operación de exclusión de los sectores populares’.
Obsérvese que entre ambas constituyen un movimiento contradictorio en cuanto a lo que llamaríamos par dialéctico inclusión/exclusión. Esto ocurre en muchas circunstancias con esta generación y se verá reflejado en las politicas concretas de la generación del 80. (JCP)
A la escuela pública del imaginario sarmientino concurría un sujeto abstracto, que jamás llegó a existir. (pag 69)
Fundador de la sociología de la educación, antecesor del positivismo y del funcionalismo pedagógico. 69
¿Por qué Sarmiento puede ser un antecesor del Positivismo? (sin ser positivista). Pueden citarse, entre otros rasgos, el diseño del mobiliario escolar, control de los cuerpos, regímenes disciplinarios y formas de selección de la población escolar.
Su modelo apuntaba a imponer una forma de ser, de sentir y de hablar, un modelo capaz de operar sobre la sociedad cambiándola y controlándola. La idea de seleccionar a los más aptos era coherente con la inmigración nord-europea y el apoyo a las campañas al desierto.
La disociación entre el pueblo real y el pueblo al cual se educaría democráticamente era constitutiva del imaginario pedagógico de Sarmiento.
De EEUU y Europa extrajo los modelos más participativos, los sistemas de enseñanza que tenían más capacidad para llegar a los confines del país, las experiencias que garantizaban el arraigo de la educación en la comunidad. La instrucción pública sería una responsabilidad colectiva   (pág 70)
*      Al Estado le asigna un rol fundamental: esto es bien conocido.
*      Sus principales sostenedores fuera del Estado serían las cooperadoras, las asociaciones de padres, las sociedades populares y las bibliotecas públicas. “Sarmiento, que admiraba la experiencia norteamericana, no reconocía la tradición que tenían en nuestro país las asociaciones protectoras de la educación y las bibliotecas públicas” Creo que este párrafo confuso (pág. 70) debe interpretarse así: Impulsa las asociaciones protectoras y las bibliotecas populares con el modelo yanqui sin reconocer que esa tradición ya existía en nuestro país.(JCP)
*      Además de la escuela integrarían el sistema: instituciones educativas no formales, instituciones de la comunidad.
*      Conferencias públicas y de predicación laica como las que observó en Massachusetts (desarrolladas por H. Mann)  
En ‘Educación Popular’ expuso sus ideas sobre los métodos de enseñanza de la lectura y escritura, organización y administración escolar comparando diversos países.
El sistema requería de educadores profesionales. En Chile (durante su exilio) había creado la primera escuela normal, escuela de preceptores de Santiago, formando educadores laicos y profesionales. Ya Francia y USA habían tenido que formar maestros profesionales laicos para instalar un sistema educativo moderno independiente del poder eclesiástico.
Las tendencias educativas mencionadas no alcanzaron una síntesis. Existen elementos incompatibles que pertenecen a proyectos enfrentados. Pero la historiografía tradicional, tanto la nacionalista como la liberal, sólo fue capaz de usar una lógica dualista, estableciendo contradicciones como en el caso de liberales y nacionalistas, pero no detectó que Sarmiento puso en marcha un sistema que ya habían iniciado en muchas provincias los caudillos progresistas.
El sistema educativo creció de acuerdo con los parámetros de ‘prioridad’ del Estado y siguiendo la forma de escolarización, pero dejó irresuelto el problema de la relación con la comunidad y su mayor punto de conflicto fue su carácter unitario o federal. Y pese a los principios organizadores liberales del sistema, el nacionalismo católico se instaló fuertemente en el discurso.-
Literatura y filmes
Sarmiento: Facundo
Echeverría: La cautiva
Mármol: Amalia
Antín, Manuel: Vida de Rosas
Bemberg, María Luisa: Camila
Del Carril, Hugo: Facundo

23 septiembre, 2008

Puiggrós: cap 4: Civilización o barbarie

CIVILIZACIÓN O BARBARIE

Puiggrós, Adriana (2003). Civilización o barbarie. En: Qué pasó en la educación argentina. Breve historia desde la conquista hasta el presente. Bs. As. : Galerna, cap 4, pp 57-72 (Resumen y notas: JC Paradiso, para uso de la cátedra).

La organización de los establecimientos educativos en forma de sistema escolar y los principios de gratuidad y obligatoriedad (en los primeros años de la nación) estuvieron defendidos por los caudillos tanto como por el conservadurismo liberal[1] porteño. Para nombrarlos según la caracterización de la autora: por la pedagogía federalista popular y la pedagogía liberal oligárquica. Los caudillos pretendían que la organización de la educación reflejara su proximidad política con la gente a la cual gobernaban. Su obra educacional estuvo dirigida a los habitantes de los pueblos y del campo que confiaban en ellos. A su vez, el interés de la oligarquía liberal estaba centrado en la educación de los dirigentes, junto con una atracción estética por el progreso, que los seducía por ser una moda en Europa. Pero no les interesaba como un eje de la vida de la población.

Rivadavia (pág. 57)
El arquetipo del conservadurismo liberal porteño fue Rivadavia, quien actuó en la educación argentina desde el Primer Triunvirato. Adhería al utilitarismo inglés y a la ‘ideología’ (corriente europea de corte conservador). Su visión geopolitica se circunscribía a los intereses de los porteños de levita. Subordinado a Inglaterra, contrata el empréstito con la Baring Brothers, que podríamos señalar como fundador de nuestra política de endeudamiento externo. Representando a capitales ingleses, disputó las minas de Famatina al grupo riojano integrado entre otros por Facundo Quiroga.
Creó la Bolsa de Comercio. La enfiteusis es muy discutida en cuanto a sus resultados efectivos.
Aisló fuertemente a Bs As de las provincias. Su mentalidad administrativa y centralista fue una de las primeras expresiones de la naciente oligarquía porteña.
Rivadavia introdujo el método lancasteriano en todas las escuelas de Bs. As., decretó la obligatoriedad escolar y promovió escuelas para niñas, la educación media (Colegio de Ciencias Morales, que más tarde origina críticas de Alberdi), crea la Universidad y estimula la enseñanza de la ciencia.

¿Cuál era la diferencia entre el imaginario educacional de Rivadavia y el de los caudillos progresistas?
Rivadavia opta por el modelo napoleónico, consistente en una pirámide cuya cúspide la ocupa la universidad, rectora de todos los establecimientos educativos. Busca una centralización completa de la educación en el poder porteño. La idea era absolutista en el sentido que tenía lo público en la concepción napoleónica. Circunscribe la reforma a Bs As. (Artigas trata de difundirla a las provincias del Litoral). Rivadavia aspiraba a formar una minoría esclarecida y privilegiada (López vinculaba la educación de los provincianos con la integración de la sociedad nacional).
Los caudillos progresistas promovieron Juntas Protectoras de Educación, provinciales y locales, en la que los vecinos tuvieran activa participación y defendieran la autonomía de los sistemas educativos de sus provincias.
El sujeto pedagógico imaginado por Rivadavia se caracterizaba por su aislamiento respecto del resto de los connacionales, una mentalidad moderna, utilitaria, economicista y desinteresada del contexto social. Un mismo método, en este caso el de Lancaster, cobra dimensiones distintas en el discurso rivadaviano o en el de Artigas.
Del imaginario pedagógico rivadaviano se deriva un liberalismo elitista o un conservadurismo modernizante; del de los caudillos progresistas surge un federalismo pedagógico democrático que se engancha con las propuestas de Simón Rodríguez (aunque éste sea un radical).

Religión o muerte (pág. 59)
El tradicionalismo conservador, el nacionalismo y la exaltación de lo popular fueron expresados en las propuestas educacionales de Juan Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas.

Quiroga
Defendía una educación tan contradictoria con el liberalismo porteño como con las reformas provinciales progresistas. Prohispánico y localista, comparte la concepción educacional colonial arraigada en el NOA y no se le ocurría dudar de que el campo de la educación no fuera propiedad natural de la Iglesia Católica. Se opone a las concepciones pedagógicas modernas, el laicismo liberal, el protestantismo y los intereses ingleses: todos parecían parte de lo mismo. Defiende la vieja cultura y la educación tradicionales bajo el lema “Religión o muerte” y dio cauce a la expresión de la cultura popular de su provincia, que era muy tradicionalista.

Rosas
Sostuvo una pedagogía en la misma línea de Quiroga. La defensa del orden educativo colonial fue coherente con al nacionalismo católico y conservador. El enfrentamiento de Rosas con la Liga Federal tuvo como motivación una disputa entre los intereses ganaderos de la provincia de Bs As y los ganaderos del interior, que defendían López, Ramírez y Bustos.
Juan Manuel de Rosas establece una dura censura de prensa y quema libros públicamente, persigue al Salón Literario, expulsa a los intelectuales liberales, acusándolos de afrancesados a la par que defiende la nación contra la escuadra francesa. Lamentablemente contraponía los valores de democracia liberal con el de defensa de la Nación.
àRosas no se ocupó especialmente de la educación, que quedó en manos del inspector general de escuelas, Saturnino Segurola. Los contenidos fueron homogeneizados al conservadurismo popular. Se impuso la divisa punzó, el juramento a la Santa Federación y otros rituales federales.
Se borraron del presupuesto los salarios docentes y se estableció que los padres pagaran los gastos de educación, incluso de útiles escolares. Aquellas escuelas que no pudieran sostenerse por esos medios debían clausurarse. Se decía que era por la necesidad de fondos para la guerra con Bolivia y el bloqueo anglo-francés. Rosas se oponía a la obligatoriedad escolar y a los principios de la educación pública.
Su principal asesor en cuestiones culturales, el italiano Pedro de Angelis, se manifestaba a favor de la libertad de mercado en la educación y de la prioridad de la familia. El Estado no debía financiar la educación, que debía estar en manos privadas. La enseñanza no debía apartarse de los contenidos acordes con el gobierno y la Iglesia.
Establecen aranceles en las escuelas primarias públicas y se despide a los niños que no podían pagarlos. Cerró la casa de Niños expósitos y quitó el financiamiento a la universidad.
En 1836 entrega la educación a los jesuitas, con quienes luego tiene diferencias políticas. Rosas adjudicaba a la educación un papel más ligado al orden que al trabajo, a la ritualización del régimen que a la formación de productores.
De Angelis era contradictorio, porque en años anteriores había promovido experiencias educativas liberales. Incluso había creado la Escuela Lancasteriana. Por otra parte había criticado la política de Pedro Baladia, el difusor del método del cuáquero Lancaster.
Con Rosas forma parte de una comisión para la revisión (y censura) de los libros de texto. Como le gustaba polemizar, asume la defensa de Rosas contra los intelectuales liberales, como Esteban Echeverría. Imaginativo, aventurero, culto, impulsivo y oportunista. No pactó con la Iglesia sino con el poder estatal. Rosas, a su vez, no subordinó su política cultural a la Iglesia, sino que trató de utilizarla para consolidarse. Cuando se produjo alguna disputa de poderes, dio más importancia a los terrenales que a los divinos y expulsó a los jesuitas.


Liberalismo pedagógico de la generación del 37 (pág. 63)
La joven generación reunía a jóvenes liberales demócratas que se diferenciaban tanto de los unitarios como de los federales rosistas, aunque no todos se enfrentaron a las instituciones de Rivadavia. Más de 30 de ellos fundaron la Asociación de Mayo, para una revolución moral, ya que la material no era entonces posible. Y pretendían prender lentamente, sin violencia. Sus ideales tenían palabras claves: Mayo, democracia, fraternidad, igualdad social, libertad, sufragio, representación, educación /ilustración, ciudadanía, dignidad, trabajo, libertad de conciencia como condición, independencia entre sociedad civil y religiosa, instrucción popular para superar la minoridad y la necesidad de tutela.
Los subscriptores del Dogma socialista ponen límites al elitismo: no basta con educar una clase dirigente, si el pueblo no lo está.
Echeverría se ocupaba de los principios, Alberdi de la organización económica y las instituciones, Sarmiento de la cultura y educación. En cierto sentido su obra es precursora del positivismo pedagógico que se desarrolló hacia fines del siglo XIX.

Educación para el trabajo-.
Crítica de Alberdi a la concepción pedagógica de Rivadavia (pág. 65)
(Alberdi: ‘La educación no es la instrucción’)
Alberdi sostiene que los ensayos de Rivadavia llevaban a formar demagogos, sofistas, monárquicos. En vez de un Colegio de Ciencias Morales debía haberse creado un colegio de Ciencias exactas y aplicadas a la industria.
Ataca al catolicismo académico y la religión verbalista, pero lo distingue de la religión práctica, vinculada con la sociedad y sus necesidades.
Sólo concibe al sujeto pedagógico como una proyección de la cultura francesa, de la laboriosidad inglesa, de la eficiencia norteamericana. Igual que Sarmiento borró al sujeto social real y volvió abstracta su propuesta educativa.

Sarmiento y la educación popular 66
Desde su diario ‘El Zonda’ y la Sociedad Literaria provincial de San Juan (filial de la Asociación de Mayo) critica al rosismo, por lo cual debe emigrar a Chile.
En EEUU 67 se muestra complacido por la intervención de las municipalidades y asociaciones civiles en la educación, donde la educación estatal estaba supervisada por ciudadanos elegidos por voto popular.

Sarmiento y Horace Mann (pág. 68)
Horace Mann impulsó un sistema educativo que a las escuelas sumó otras instituciones educacionales de mucho arraigo popular, como las conferencias públicas y la predicación laica. Mann, en la educación secundaria, propuso formar ciudadanos integrales y no solamente orientados por necesidades de las empresas.
En cuanto a Sarmiento, propuso dar a la población una formación básica integral que elevara su cultura. Dio importancia al desarrollo de las escuelas de artes y oficios y quiso una educación racional y científica, pero no fue simplemente un utilitarista.
Sarmiento creía que la educación puede cambiar las sociedades, pero si los sujetos son educables. Porque existían muchos bárbaros ineducables.
Sarmiento realizó dos cosas al mismo tiempo[2] : ‘promovió el sistema educativo más democrático de su época, pero al mismo tiempo realizó una operación de exclusión de los sectores populares’. A la escuela pública del imaginario sarmientino concurría un sujeto abstracto, que jamás llegó a existir. (pag 69)
Fundador de la sociología de la educación, antecesor del positivismo[3] y del funcionalismo pedagógico. 69 Su modelo apuntaba a imponer una forma de ser, de sentir y de hablar, un modelo capaz de operar sobre la sociedad cambiándola y controlándola. La idea de seleccionar a los más aptos era coherente con la inmigración nor-europea y el apoyo a las campañas al desierto.
La disociación entre el pueblo real y el pueblo al cual se educaría democráticamente era constitutiva del imaginario pedagógico de Sarmiento.
De EEUU y Europa extrajo los modelos más participativos, los sistemas de enseñanza que tenían más capacidad para llegar a los confines del país, las experiencias que garantizaban el arraigo de la educación en la comunidad. La instrucción pública sería una responsabilidad colectiva … (70)
Al Estado le asigna un rol fundamental: esto es bien conocido.
Sus principales sostenedores fuera del Estado serían las cooperadoras, las asociaciones de padres, las sociedades populares y las bibliotecas públicas. “Sarmiento, que admiraba la experiencia norteamericana, no reconocía la tradición que tenían en nuestro país las asociaciones protectoras de la educación y las bibliotecas públicas”[4]
Además de la escuela integrarían el sistema: instituciones educativas no formales, instituciones de la comunidad.
Conferencias públicas y de predicación laica como las que observó en Massachusetts (H. Mann)
En ‘Educación Popular’ expuso sus ideas sobre los métodos de enseñanza de la lectura y escritura, organización y administración escolar comparando diversos países.
El sistema requería de educadores profesionales. En Chile (durante su exilio) había creado la primera escuela normal, escuela de preceptores de Santiago, formando educadores laicos y profesionales. Ya Francia y USA habían tenido que formar maestros profesionales laicos para instalar un sistema educativo moderno independiente del poder eclesiástico.
Las tendencias educativas mencionadas no alcanzaron una síntesis. Existen elementos incompatibles que pertenecen a proyectos enfrentados. Pero la historiografía tradicional, tanto la nacionalista como la liberal, sólo fue capaz de usar una lógica dualista, estableciendo contradicciones como en el caso de liberales y nacionalistas, pero no detectó que Sarmiento puso en marcha un sistema que ya habían iniciado en muchas provincias los caudillos progresistas.
El sistema educativo creció de acuerdo con los parámetros de principalidad del Eatado y siguiendo la forma de escolarización, pero dejó irresuelto el problema de la relación con la comunidad y su mayor punto de conflicto fue su carácter unitario o federal. Y pese a los principios organizadores liberales del sistema, el nacionalismo católico se instaló fuertemente en el discurso.-

Literatura y filmes
Sarmiento: Facundo
Echeverría: La cautiva
Mármol: Amalia
Antín, Manuel: Vida de Rosas
Bemberg, María Luisa: Camila
Del Carril, Hugo: Yo maté a Facundo

[1] Esta caracterización nos suena como contradictoria, al asociar dos términos de significados opuestos. Es preferible usar las categorías que la misma autora propuso en el capítulo anterior.
[2] Obsérvese que entre ambas constituyen un movimiento contradictorio de inclusión/exclusión
[3] Antecesor del Positivismo: Pueden citarse, entre otros rasgos, el diseño del mobiliario escolar, control de los cuerpos, regímenes disciplinarios y formas de selección de la población escolar.
[4] Creo que este párrafo confuso (pág. 70) debe interpretarse así: Creyó que creaba las asociaciones protectoras y las bibliotecas populares con el modelo yanqui sin reconocer que esa tradición ya existía en nuestro país.

04 octubre, 2007

SARMIENTO: Ideas educativas

Ideas educativas de Sarmiento
Tomado de RECALDE, Héctor (1987): “El sistema de educación formal” en: El Primer Congreso Pedagógico 1882/1 Bs.As: CEAL, cap II pp 28-48

Sarmiento fue el único de su generación que elaboró un proyecto educativo orgánico (H. Recalde, pág. 46). El mismo aparece formulado en educación popular, calificado como la “primera obra de magnitud que se publicó sobre el tema en Sudamérica”.
Contiene el resultado de observaciones recogidas por el autor en sus viajes desde 1845 a 1847 por países europeos y EEUU. Realizado por iniciativa de Manuel Montt, ministro del interior de Chile, luego fue presentado como proyecto al congreso en ese país. Si bien no fue original, sí fue importante en nuestro medio donde todo estaba por hacerse.
Sus fuentes son los principios pedagógicos surgidos durante la revolución francesa y la realidad del sistema educativo norteamericano, que había impactado a Sarmiento.
Desarrolla los principios básicos que inspiraron el proyecto educativo de la generación del 80, los mismos que trató de implementar cuando estuvo al frente de la educación en la provincia de Bs As como Jefe del departamento de Escuelas. Se concretaron en la Ley de Educación común de la Pcia de Bs As en 1875.
Afirma que la educación es un derecho de todos y que es un deber del Estado el asegurarla. Responsable de la difusión de la instrucción elemental, el Estado debe reservarse el contralor del sistema educativo y la formación de los maestros. La participación popular en la administración escolar, se producirá a través de los Consejos escolares y las Asociaciones Cooperadoras.
No excluye la existencia de escuelas privadas, pero se opone a que se las subvencione. En sus informes como responsable de educación de la provincia de Bs As deja constancia de los problemas y las dificultades que tuvo con los directores de escuelas privadas para que le dejaran obtener datos sobre el funcionamiento.
El optimismo pedagógico es uno de los rasgos más notables del pensamiento de Sarmiento. Son múltiples las funciones que le asigna a la educación: económicas, políticas y sociales. En cada aspecto espera que la educación aporte a la solución de los problemas existentes.
Pero ve con lucidez los factores que conspiran contra la difusión de la educación. En el campo, los latifundios y el despoblamiento. Por eso aboga por la división de la tierra, ligado a la Educación popular.
Otro obstáculo es el exiguo presupuesto educativo. Por eso aboga por que las escuelas tengan rentas propias que las liberen de las contingencias de políticos. Son los recursos que luego prevé la Ley 1420.
No hay prácticamente nada en el Congreso Pedagógico que no hubiera sido propiciado anticipadamente por Sarmiento.
SARMIENTO, Domingo F. (1849): Educación Popular (orig. Publicada en Chile) (En Obras Completas, tomo XI, Bs.As.: Librería La Facultad / Juan Roldán, 1914.

Sarmiento: EDUCACIÓN POPULAR

Educación Popular
D.F. Sarmiento
(En Obras Completas, tomo XI, Bs. As.: Librería la Facultad, Juan Roldán, 1914)[1]

Introducción. Instrucción Pública
La instrucción pública tiene por objeto preparar las nuevas generaciones en masa para el uso de la inteligencia individual, por el conocimiento aunque rudimental de las ciencias y hechos necesarios para formar la razón. Es una institución puramente moderna, nacida de las disensiones del cristianismo y convertida en derecho por el espíritu democrático de la asociación actual.-
Hasta hace dos siglos había educación para las clases gobernantes, para el sacerdocio, para la aristocracia; pero el pueblo, la plebe no formaba parte activa de las naciones. Habría parecido, entonces, absurdo sostener que todos los hombres debían ser igualmente educados.-
El progreso de las instituciones, la libertad adquirida en unos países, el despotismo en otros; han contribuido a preparar a las naciones en masa para el uso de los derechos que hoy no pertenecen a tal o cual clase de la sociedad, sino simplemente a la condición humana. Hay más todavía: los derechos políticos, esto es; la acción individual aplicada al gobierno de la sociedad, se han anticipado a la preparación individual aplicada al gobierno de la sociedad, se han anticipado a la preparación individual que el uso de tales derechos suponen.-
Hasta hace poco existían entre los pueblos civilizados dos derechos civiles distintos: uno se refería a la propiedad y otro a la persona. Con la última revolución de Europa, todos los hombres tienen derecho a ser reputados suficientemente inteligentes para la gestión pública y el ejercicio del derecho electoral que les corresponde a todo varón adulto sin distinción de clase, condición ni educación. Esta igualdad de derechos acordada a todos los hombres sirve de base a la constitución social y de ella nace la obligación que tiene todo gobierno de proveer a la educación de las generaciones venideras.-
Las condiciones sociales de los hombres muchas veces no dependen de su voluntad pero la sociedad en masa tiene interés en asegurarse que la educación recibida en la infancia prepare suficientemente a todo individuo para desempeñar, en el futuro, sus funciones sociales. El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que aumentar esas fuerzas de producción, de acción y de dirección. La dignidad del Estado, la gloria de una nación se basa en la dignidad de sus súbditos; y esta dignidad se obtiene elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndolo a la acción ordenada y legítima de todas sus facultades .-
Las masas están menos dispuestas a respetar la vida y la propiedad a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados. Téngase presente que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados. España y sus descendientes carecen de todas las dotes que la vida de nuestra época requiere, debido a que no tienen aquellos conocimientos en ciencias naturales o físicas que – en Europa – han creado una poderosa industria que da trabajo a todos los individuos de una sociedad. Así, la producción en escala provechosa, hoy debe hacerse con medios mecánicos.
Si la educación no prepara a las futuras generaciones para esta adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y oscuridad nacional; mientras que en otras naciones, con la ayuda combinada de la ciencia y la industria con la instrucción pública se auguran mayores desarrollos y progresos.-
La inmigración puede y debe aclimatarse entre nosotros. Su número ha crecido y de seguir así, provocará la sustitución de una sociedad por otra, haciendo descender – lentamente – a las últimas condiciones a quienes no estén preparados, educados, capacitados tanto intelectual como industrialmente.-
Nuestros mayores esfuerzos deben ser destinados a educar las generaciones venideras..-
España hoy yace sumida en la insignificancia y la nulidad, siendo una colonia más en el seno de Europa. Ella nos ha legado su ineptitud civil, su atraso intelectual e industrial.-
Ingleses, franceses y holandeses en Norteamérica no se unieron con los aborígenes; de modo tal que sus descendientes formaron naciones compuestas de razas europeas puras con tradiciones europeas intactas, capacidad y afán de progreso, permitiéndoles – así – desenvolverse y avanzar. En cambio, la colonización española incorporó al indígena legando una progenie bastarda, rebelde, sin tradición de ciencia, arte e industria; sin que los padres hayan podido transmitir a sus hijos la aptitud intelectual, la moralidad y capacidad industrial que no tenían. Sólo cambiando las razas pueden cambiarse los instintos, la civilización, las ideas. Pero elevar los espíritus degradados a la altura de los hombres cultos llevará siglos.-
En Argentina, Chile, Venezuela y otros Estados sudamericanos pueden sentirse los efectos dañinos que produce esa amalgama de razas con bárbaros que viven en los bosques, odian la civilización y conservan su idioma primitivo y hábitos de indolencia y repugnancia contra el aseo, el vestido, las comodidades … Faltan estímulos al accionar humano.-
Nuestra tarea consiste, por ello, en suplir las deficiencias dejadas por España; preparándonos para la nueva existencia que próximamente asumirán las sociedades cristianas asentadas sobre las bases de su organización social y allanándoseles las dificultades que hoy impiden el libre desarrollo de las facultades del hombre; sin excluir a aquellos que no pueden bastarse a sí mismos.-
Todo cuanto ocurra en el mundo a partir de ahora dependerá de la inteligencia; y la grandeza de las naciones dependerá más de las fuerzas intelectuales y productivas, que de las materiales.-
Aún pesan sobre nosotros tradiciones raciales que la independencia de España no ha podido cortar
Se necesitan ejércitos permanentes para combatir al enemigo pero también se necesita la educación pública para que desaparezcan los defectos y males que pesan sobre nosotros.-
La extensión de la instrucción a toda la clase trabajadora puede salvar la insuperable dificultad que la incapacidad natural de nuestra gente opone al progreso industrial por no poder manejar y mantener en buen estado los aparatos o máquinas más simples.-
Las estadísticas inglesa y francesa han demostrado la influencia que un mínimo de instrucción ejerce en la aptitud fabril; por lo tanto un rudimento de instrucción dado en las escuelas resulta esencial para adquirir destreza y habilidad como trabajadores.-
Quienes no han contado con una educación primaria representan la última clase de operarios y su trabajo es improductivo. Se los emplea en actividades con un mínimo de destreza manual y mental.-
Los jefes de taller y otros empleados requieren de un mayor grado de conocimientos en una especialidad en particular o un conocimiento general de los negocios y – siempre – un irreprochable carácter moral. Esto les permite hacer toda una carrera comenzando como simples operarios. Los que ni siquiera saben escribir sus nombres realizan los trabajos más bajos o menos importantes, tienden a relajar sus esfuerzos y caer en viejos hábitos; se fatigan rápido, carecen de actividad espontánea debido a que la falta de educación y ejercicio obstruye el juego de los poderes mentales. Los que saben leer visten con más orden, aseo, pulcritud; aspiran a mejorar.
Son ya una costumbre en Europa los anuncios – en el frente de los comercios – promoviendo servicios, mercaderías, nombres de profesionales, etc., ejerciendo una gran influencia civilizadora sobre la masas populares.
Quienes están alfabetizados suelen adoptar el traje, vestimenta que identifica a los pueblos cultos y a las clases superiores. Denota espíritu de progreso, que se extiende a la vivienda, los muebles, aparatos de labranza. Aquí los paisanos habitan en ranchos y los indígenas, en tolderías instaladas en los alrededores de las ciudades. Son guaridas inmundas y estrechas de hombres degradados por la miseria y la estupidez.- En Europa ricos y pobres visten, leen y viven muy parecido. Los diferencian la calidad del vestido, los materiales, etc. Al saber leer, pueden encontrar en ellos información muy útil referida a nuevos inventos, recetas agrícolas, arte mecánicas incluso de lugares alejados.-
La facilidad para obtener medios de subsistencia, la dignidad, la cultura del espíritu son obra del efecto moralizador de la escuela; evitando que el individuo se entregue a la bebida, el ocio y abandono; especialmente por absorber parte del tiempo disponible a la vez que le proporciona hábitos de sociabilidad, trabajo, disciplinamiento, respeto por la autoridad.-

[1] Selección de textos: COSTA, Noemí D.

10 septiembre, 2007

Sarmiento y el día del maestro

En 1943, a 55 años de su fallecimiento, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América) se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro: Ninguna fecha es más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad Domingo Faustino Sarmiento. Por tanto se declara día del maestro en todo el continente americano el 11 de septiembre. Ver más en:
http://www.me.gov.ar/efeme/sarmiento/index.html