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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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08 julio, 2009

T. Kuhn: REVOLUCIÓN COPERNICANA (cap 4)

KUHN, T.S. (1993): La tradición remodelada: de Aristóteles a los copernicanos, en “La revolución copernicana. La astronomía planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental”, Barcelona: Planeta-Agostini, cap 4, pp 143-183. Selección de textos y comentarios por Juan C. Paradiso. En su mayor parte el texto no se transcribe literalmente. Los subtítulos han sido agregados y no pertenecen al original de Kuhn. Publicado 7.7.2009

Palabras clave: Kuhn, Revolución copernicana, Aristóteles, Ptolomeo, Copérnico, neoplatonismo, escolástica, Tomás de Aquino, Renacimiento, Islam, Humanismo, misticismo, Pitagóricos, matemáticas.

Ciencia y saber en Europa hasta el siglo XIII

Aristóteles fue el último gran cosmólogo de la antigüedad y Ptolomeo, quien vivió casi 5 siglos más tarde, el último gran astrónomo. La obra de ambos dominó el pensamiento occidental en los campos de la cosmología y la astronomía hasta incluso después de la muerte de Copérnico en 1543. Copérnico arranca desde donde Ptolomeo había parado, motivo que induce a muchos a concluir que la ciencia no existió durante toda la Edad Media. Sin embargo, la actividad científica, aunque intermitente, fue muy intensa durante esa época y desempeñó un papel esencial en la preparación del terreno para el nacimiento y posterior triunfo de la R.C.

La paradoja es aparente. Trece siglos de investigaciones no modificaron los rasgos esenciales de las creencias de los investigadores. Los maestros de Copérnico aún creían que la estructura del universo era como la describieron Aristóteles y Ptolomeo, con lo cual sus desarrollos quedaban plenamente incluidos dentro de la tradición antigua. No obstante, su actitud frente a dichas creencias no era la misma. Los esquemas conceptuales envejecen a medida que se suceden las generaciones. Los mismos conceptos ya no tenían el mismo valor; se le descubrían defectos y virtudes nuevos.

El mundo occidental perdió su herencia científica en dos etapas. La primera de ellas corresponde a un lento declive de la actividad científica, mientras que la segunda fue una auténtica desaparición del saber tradicional. Su declive corre paralelo al de la hegemonía romana. A partir del siglo II de nuestra era los trabajos científicos de mayor importancia que se producen en Occidente son comentarios y enciclopedias. Cuando los árabes invadieron la cuenca mediterránea, sólo encontraron los documentos y la tradición del saber antiguo. La actividad científica como tal había desaparecido por completo. Europa había caído en las tinieblas del medioevo.

Importancia del Islam

Las invasiones islámicas desplazaron hacia el norte el centro de la cristiandad europea, expulsada casi por completo de las riberas mediterráneas, con lo que se acentuó el declive del saber occidental. Los europeos además se vieron privados del fondo documental que recogía la tradición antigua y permitía su transmisión. Del mismo Aristóteles sólo se conocían unos pocos tratados sobre lógica. Las compilaciones que quedaron, reunidas por Boecio o Isidoro de Sevilla eran incompletas, fragmentarias, imprecisas, a menudo adulteradas y en gran medida impregnadas por la leyenda. La Iglesia católica se había mostrado hostil hacia la ciencia, de manera que ésta era menospreciada.

Durante esos siglos, sin embargo, el Islam conoció un gran renacimiento científico. Su imperio heredó los manuscritos y la tradición científica perdidos por la cristiandad. Los científicos árabes comenzaron la reconstrucción de la ciencia antigua traduciendo al árabe las versiones siríacas de los textos griegos, aportando sus propias contribuciones. Las matemáticas, la química y la óptica progresaron gracias a sus trabajos originales. Pero en la mayor parte de los campos del saber fueron más importantes como conservadores que como innovadores. La cristiandad redescubrió el saber antiguo, por encima de todo gracias a los árabes.

Europa se va quitando las telarañas

Los europeos redescubrieron el saber antiguo recuperado por el Islam hacia finales de la Edad Media. Con un movimiento iniciado lentamente a partir del siglo X, y que alcanza su punto culminante en el ‘Renacimiento del siglo XII’, el ritmo de la vida europea tuvo un incremento progresivo desde todos los puntos de vista. Vendrá un incremento de las relaciones comerciales, incluyendo las relaciones con el mundo musulmán, que proveía de textos clásicos importantes. Estos textos comenzaron a ser traducidos del árabe al latín en el siglo X. Las riquezas y seguridad recientes dejan tiempo libre para explorar los horizontes de nuevo abiertos al saber. A finales del siglo XI, estudiantes procedentes de toda Europa comienzan a reunirse en número creciente, para asistir a la lectura y comentario de una nueva traducción de un texto antiguo. Durante los siglos XII y XIII estas reuniones hicieron nacer nuevas instituciones: las universidades. Centros donde transmitir oralmente el saber antiguo, estas universidades se convirtieron en el albergue de una tradición original y creadora de la erudición europea: la crítica y combativa tradición filosófica conocida como escolástica. (pág 146)

Redescubriendo la antigua astronomía

Las primeras tablas astronómicas empleadas por los europeos habían sido importadas desde Toledo al resto de Europa en el siglo XI. La traducción al latín de las obras de Ptolomeo y de la mayor parte de las obras de Aristóteles, ocurre en el siglo XII, pasando al siglo siguiente a formar parte de las curricula universitarias, aunque de modo selectivo. Copérnico encuentra así las teorías de sus predecesores.

Pero ya habían pasado dos milenios y había problemas diferentes. Además, los objetivos y los métodos de la rejuvenecida tradición científica diferían de los antiguos. Algunos de los nuevos problemas tenían un origen puramente textual como veremos seguidamente.

Traduttore traditore

Los antiguos escritos fueron recuperados fragmento a fragmento según un orden que se ajustaba más a las leyes del azar que a las de la lógica. Los manuscritos árabes raramente guardaban fidelidad total a sus fuentes griegas o siríacas. El latín medieval al que habían sido traducidos no disponía en sus comienzos de un vocabulario adecuado a tan abstractas y técnicas materias; algunas traducciones se veían deterioradas por las sucesivas transcripciones efectuadas por hombres que no comprendían total y perfectamente el contenido del texto traducido. A veces era difícil … saber qué respuesta había dado el autor frente a un problema en particular. No obstante, los eruditos medievales preferían esforzarse en reconstruir el pensamiento antiguo antes que correr el riesgo de emitir un juicio propio. Los problemas de interpretación y de reunificación se amontonaron en espera de ser discutidos en espera del pensamiento escolástico.

Por otra parte, la tarea del erudito medieval se veía complicada por la falta de perspectiva histórica. Aunque difícilmente reconocido por los escolásticos (atribuyendo las dificultades a errores de transmisión o de traducción) lo cierto es que Aristóteles no siempre había sido coherente en sus razonamientos. Ni sus contemporáneos habían aceptado de manera incondicional todas sus ideas.

(se ha omitido la parte del texto de Kuhn comprendida entre páginas 147 y 175)

EL HUMANISMO (pp 175)

Factores como los que acabamos de evocar pueden ayudarnos a comprender por qué la revolución copernicana acaeció precisamente cuando lo hizo. Todos ellos eran elementos esenciales que propiciaban un clima de renovación astronómica. Sin embargo, hay otros aspectos del Renacimiento, de carácter más intelectual, que desempeñaron su papel, aunque en cierta forma distinto, dentro de la RC. Se trata de aspectos vinculados al humanismo – la corriente de pensamiento dominante en la época – y su repercusión sobre la rc se centra menos en el momento en que ocurrió que en la forma tomada por ésta.

Humanismo: movimiento literario pero no científico

El humanismo no era un movimiento básicamente científico. Muy a menudo los propios humanistas se habían opuesto encarnizadamente a Aristóteles, a los escolásticos y a toda la tradición del saber cultivado en las universidades. Sus fuentes eran los recientemente descubiertos clásico literarios y, como los hombres de letras de otras épocas, los humanistas rechazaban en bloque la empresa científica. La actitud de Petrarca es típica al respecto y recuerda … el desprecio hacia la ciencia manifestado por san Agustín:

“Aunque todas esas cosas fueran verdaderas, no contribuirían en modo alguna a una vida feliz, pues en que nos ayuda familiarizarnos con la naturaleza de los animales …. Si seguimos ignorándolo todo respecto a la naturaleza de la especie humana …. Y no nos preocupamos por saber de dónde venimos y hacia dónde vamos?”

Si el humanismo hubiera sido la única corriente intelectual del renacimiento, la rc quizás se hubiera visto pospuesta por mucho tiempo. La obra de Copérnico y sus contemporáneos astrónomos pertenece de lleno a esta tradición universitaria tan ridiculizada por los humanistas.

Los humanistas se oponen a Aristóteles

No obstante, los humanistas no consiguieron bloquear el avance de la ciencia. Durante el renacimiento, una tradición humanística, dominante fuera de las universidades, coexistió con una tradición científica cultivada en su interior. En consecuencia, la primera repercusión del antiaristotelismo dogmático de los humanistas, fue facilitar a otros la ruptura con los conceptos básicos de la ciencia aristotélica.

Un segundo efecto, aún más importante, fue la sorprendente fecundación de la ciencia por parte de la poderosa corriente de desapego de este mundo que caracterizaba al pensamiento humanista. De este aspecto del humanismo, parece ser que algunos científicos renacentistas, como Copérnico, Galileo y Kepler extrajeron dos ideas indudablemente ajenas al pensamiento de Aristóteles: una nueva fe en la posibilidad y la importancia de descubrir en la naturaleza simples regularidades aritméticas y geométricas, y una nueva visión del sol como fuente de todos los principios y fuerzas vitales existentes en el universo.

Desapego de lo mundano y misticismo neoplatónico

El desapego de lo mundano del humanismo derivaba de una tradición filosófica bien definida sobre la que habían ejercido gran influencia san Agustín y otros Padres de la Iglesia, aunque se había visto temporalmente eclipsada a partir del siglo XII por el redescubrimiento de las obras de Aristóteles. Dicha tradición, a diferencia de la aristotélica, descubría la realidad, no en las formas efímeras de la vida cotidiana, sino en un mundo espiritual exento de todo cambio. Platón, el punto del que arranca esta línea de pensamiento, parece a menudo rechazar los objetos de este mundo por ser meras sombras imperfectas de un universo eterno de ideas…. Sus sucesores, los llamados neoplatónicos, hicieron hincapié en esta tendencia del pensamiento del maestro en detrimento de todas las demás. Su filosofía mística, tomada como modelo por muchos humanistas, sólo reconocía una realidad trascendente. No obstante y a pesar de todo su misticismo, el pensamiento neoplatónico contenía una serie de elementos que imprimieron una dirección realmente nueva a la ciencia del Renacimiento.

Misticismo y matemáticas

El misticismo neoplatónico fue capaz de servir de base a teorías funcionales a una revolución intelectual y lo hizo porque se combinó con elementos pitagóricos: las matemáticas fueron el instrumento que podía servir de puente para dar ese salto. Así lo explica Kuhn:

El neoplatónico pasó de un salto desde el cambiante y corruptible mundo de la vida cotidiana al mundo eterno del espíritu puro, y las matemáticas le mostraron la forma de llevar a cabo su cabriola. Las matemáticas ejemplificaban lo eterno y lo real en medio de las apariencias imperfectas y cambiantes del mundo terrestre. Los triángulos y círculos de la geometría plana fueron los arquetipos de todas las formas platónicas. No existían en parte alguna – ninguna línea ni punto material satisfacen los postulados de Euclides – pero estaban dotados de ciertas propiedades eternas y necesarias que sólo el espíritu podía descubir y que aparecen vagamente reflejadas en los objetos del mundo. Los pitagóricos, que también veían el mundo como una sombra del mundo eterno de las matemáticas, ejemplificaron el ideal de la ciencia terrestre con su descubrimiento de que las cuerdas que tienen ciertas relaciones matemáticas de longitud producen sonidos armónicos. La corriente matemática del neoplatonismo se atribuye frecuentemente a Pitágoras, y se conoce como neopitagorismo.

Platón subrayaba la necesidad de las matemáticas para el adiestramiento para el espíritu en la búsqueda de formas. En el Timeo expone que de las formas matemáticas deriva el origen del alma y deduce su textura.

Los neoplatónicos fueron más lejos, encontrando en las matemáticas la clave de la esencia divina, del alma humana y del alma del mundo que impregnaba el universo. Proclo en el siglo V decía que todas las especies matemáticas tienen una existencia primaria en el alma; los consideraba entes ideales que son como arquetipos de los números sensibles, figuras, razones y movimientos’.

Los humanistas que abrazaron esta causa se hallan muy alejados de las ciencias físicas, aunque influyeron parcialmente sobre sus contemporáneos con inclinación científica, con lo que un buen número de científicos de las postrimerías del Renacimiento iniciaron una nueva búsqueda de simples regularidades geométricas y aritméticas en la naturaleza. Algunos de ellos tenían estrechas relaciones con los neoplatónicos de Florencia, como Domenico de Novara, quien también fue profesor de Copérnico en Bologna. Sobre la base de las ideas neoplatónicas criticó la teoría ptolemaica, aduciendo que ningún sistema tan complejo y embarazoso podía ser una buena representación del verdadero origen matemático de la naturaleza. Copérnico, cuando critica a Ptolomeo participa de la misma tradición neoplatónica. Esa tradición aparece aún con más fuerza en Kepler, el gran sucesor de Copérnico, quien busca relaciones numéricas simples como base de sus investigaciones.

Neoplatonismo y culto al sol

El origen de la vinculación entre el neoplatonismo y el culto al sol es más oscuro. Sin embargo, un vínculo simbólico del sol con Dios se observa con frecuencia en la literatura y el arte renacentista. Marsilio Ficino, gran figura de la academia humanista y neoplatónica de la Florencia del siglo XV le ha dado expresión típica en su Liber de sole, identificando la luz solar con el bien e incluso con Dios. Aunque Ficino está alejado de la ciencia, lo mismo que Proclo, da al sol una nueva significación y centralidad – no vinculada en su caso a la astronomía –.

Es manifiesto el neoplatonismo que preside la actitud de Copérnico frente al sol y a la simplicidad matemática. Hasta algunos años después de la muerte de Copérnico, la magia matemática y el culto al sol, que de forma tan nítida aparecen en Kepler, persistieron como los principales puntos de contacto entre el neoplatonismo y la nueva astronomía. No obstante, a finales del siglo XVI, un tercer aspecto del pensamiento neoplatónico se fusionó con el copernicanismo.

Un Dios que lo hace posible

Aclaremos que el Dios cristiano parece ser siempre el mismo para los creyentes desde la Antigüedad, si atendemos a nuestro sentido común o a las versiones más esencialistas. Sin embargo, ciertas concepciones han ido cambiando – recordemos la instalación de la idea de Trinidad, las herejías que terminaban casi siempre con la expulsión de los que no habían recibido el favor de la ortodoxia en el poder (caso de los arrianos, los gnósticos, los cátaros) o en otros casos con un cisma (iglesia bizantina, Iglesia Anglicana, Lutero). Aún dentro de la ortodoxia de la Iglesia, había una diferencia en la concepción de Dios de los neoplatónicos, incluido Agustín y los aristotélicos. El Dios adorado por los neoplatónicos, daba cuenta de su perfección por la inmensa (infinita) fecundidad; no era muy fácil enmarcarlo dentro de límites precisos. Por su parte, el Dios de Aristóteles y Tomás mostraba su divinidad por su precisión y orden impresos en su creación: era una especie de arquitecto. Y se acomodaba perfectamente al cosmos finito de Aristóteles.

Durante el Renacimiento la importancia nuevamente otorgada a la infinita creatividad de Dios quizás haya sido un elemento significativo en el clima de opinión que engendró la innovación de Copérnico. Sobre lo que no hay duda es el importantísimo papel que jugó dicha idea en la transición post-renacentista del universo finito de Copérnico al espacio infinito newtoniano.

El neoplatonismo completa la escenificación, a nivel conceptual, que acoge el desarrollo de la revolución copernicana. Se traata de una confusa y desconcertante escenificación para una revolución astronómica, pues son muy escasos los elementos propiamente astronómicos que intervienen. Con todo, la ausencia de éstos es precisamente lo que da importancia a la escenificación. No es en modo alguno necesario que las innovaciones en una ciencia surjan como respuestas a nuevos hechos planteados en su seno. … Es pues, el medio ambiente intelectual … donde cabe buscar los hechos que permiten comprender por qué la revolución tuvo lugar en determinado momento y qué factores la precipitaron. Copérnico es heredero de la tradición científica de la antigüedad. Pero recibía esta herencia después de transcurridos casi dos milenios. En el ínterin, el propio proceso de redescubrimiento de la misma, la integración medieval de la ciencia y la teología, los siglos de crítica escolástica y las nuevas corrientes de pensamiento y formas sociales surgidas en el Renacimiento se combinaron para cambiar la actitud de los hombres frente a la herencia científica.

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Glosario y abreviaturas

RC: Revolución copernicana (rc)

Siríaco. Conjunto de dialectos del arameo, hoy menos hablado que en la Antigüedad, pero que tuvo gran expansión en Oriente Próximo entre los siglos II y VIII d. C., durante los cuales fue la lengua culta más importante de la zona, junto con el griego. Se convirtió en el idioma litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Siriana. Sirvió como vehículo para la transmisión de la cultura en general, y del cristianismo en particular. Gran parte de la cultura y literatura de la Antigua Grecia se transmitió a los árabes y a los persas a través de las traducciones al siríaco de las grandes obras griegas. El siríaco tuvo también una gran influencia cultural y semántica en el desarrollo de la lengua árabe, idioma que reemplazó al siríaco como lengua de cultura en la zona, a partir del siglo VIII.

03 junio, 2008

LAS CRUZADAS

CRUZADAS
Este trabajo es una trascripción parcial del video que fue presentado en la clase del 26.05.2008, con agregados y comentarios de la cátedra e información complementaria de Wikipedia y otras fuentes citadas. Las figuras han sido tomadas de Wikipedia.
Figura 1: Matanza de Judíos. Se supone que la imagen representa la matanza de judíos, identificables por sus sombreros, que son asesinados por cruzados.
Figura 2: asedio a Antioquia, de una miniatura de la época medieval.




El contexto social y económico es el del feudalismo, fenómeno que alcanza su plenitud con la caída del Sacro Imperio inaugurado por Carlomagno. Europa está dividida, con gobernantes que tienen parcelas pequeñas, que son laicos y, aunque católicos, no obedecen al poder Papal.
El mundo conocido estaba concentrado en tres esferas de hegemonía:
Ø Occidente (Estados feudales y el poder religioso, ambos aliados pero no siempre en buenas relaciones). Esta gran ‘hermandad’ de naciones se había forjado en el siglo IX sobre los restos continentales del imperio romano, gracias a las campañas militares y religiosas de Carlomagno, el emperador franco que unificó Europa bajo su gobierno. Esta Europa era la que ahora se dividía en feudos.
Ø Bizancio (otrora brillante y ahora en decadencia) con su capital en Constantinopla.
Ø El Islam (en crecimiento y expansión territorial).

Nada más. Los chinos y otras civilizaciones estaban demasiado lejos y mucho no se conocía de ellos. América ‘no existía’. Solamente los vikingos habían recalado en el Norte, probablemente sin conciencia de que se hallaban a las puertas de un continente.
Algunas cosas inquietantes estaban ocurriendo por el frente Oriental y Sur. En 1076 los turcos selyúcidas (llamados así por su mítico líder Selyuk) habían conquistado Jerusalén, después de conseguir todas las ciudades del Mediterráneo Oriental y la mayor parte de Asia Menor. Hasta entonces estos territorios pertenecían al Imperio Bizantino, cuya capital, Constantinopla, se erigía como la ciudad más próspera y poderosa del mundo conocido, aunque ahora el poderío político y militar se encontraba en decadencia extrema. Los turcos habían derrotado estrepitosamente a los bizantinos y se habían hecho con el control del interior de Anatolia, que hasta entonces había sido la principal área de producción de cereales y caballos del Imperio. Desde allí amenazaban con expulsar a los bizantinos de sus escasas posesiones restantes en la Península. Cuando sube al trono bizantino el general Alexius I (Alejo) Comneno, decide hacer frente a la amenaza turca. Pero para ello necesitaba la ayuda de Occidente, que contaba con un ejército mercenario muy capaz.
La idea de una alianza militar entre todos los países de la Europa cristiana con el fin de atacar a un enemigo común, hasta entonces inaudita, comenzó a gestarse en marzo de 1095, durante el Concilio de Piacenza. Ante una nutrida concentración de obispos franceses, borgoñones e italianos (su número era tal que la reunión tuvo que realizarse a las afueras de la ciudad), Urbano II recibió la visita de un embajador del emperador bizantino, que pedía ayuda contra los turcos.
Urbano garantizó su apoyo a los bizantinos y concibió la idea de arrebatar Tierra Santa a los selyúcidas, poniéndola bajo el mando de europeos occidentales. En 1095 convocó el Concilio de Clermont, al que acudieron en su mayor parte clérigos y laicos de origen francés (más precisamente francos), con el fin de dar a conocer su proyecto. Los asistentes se dejaron seducir por las arengas de Urbano, quien al final del Concilio pronuncia un encendido discurso, postulando que Dios había elegido a Francia como guía de la Cristiandad para liberar las tierras sagradas de Canaán del yugo de los infieles musulmanes, en un proceso en el que todo aquél que participase vería perdonados sus pecados y sería recompensado a su llegada a Palestina con fértiles tierras ricas en leche y miel. Cuando preguntó a los asistentes si pondrían su espada al servicio de Dios, toda la audiencia contestó con un sonoro Dieu le veut! ("¡Dios lo quiere!") que a partir de entonces se convertiría en el grito de guerra de los cruzados.
De este famoso discurso de Urbano hay varias versiones de personas que lo presenciaron, que pueden consultarse en la web (ver abajo). Aunque existen algunas variaciones entre ellas, coinciden en el sentido de incitación a la Guerra por mandato de Dios.
In 1094 or 1095, Alexios I Komnenos, the Byzantine emperor, sent to the pope, Urban II, and asked for aid from the west against the Seljuq Turks, who taken nearly all of Asia Minor from him. At the council of Clermont Urban addressed a great crowd and urged all to go to the aid of the Greeks and to recover Palestine from the rule of the Muslims. The acts of the council have not been preserved, but we have five accounts of the speech of Urban which were written by men who were present and heard him.
Tomado de Medieval Source Book: http://www.fordham.edu/halsall/source/urban2-fulcher.html
La organización de la Cruzada (sería la Primera) sirve a Urbano para convocar a los dispersos caballeros detrás de una causa que servía a la Iglesia y, en definitiva se alistaban por su llamado. La promesa era la salvación eterna sin purgatorio, pero para los que llegaran a la tierra a reconquistar, la riqueza de una tierra fértil.

Adelantándose a esta lucha en el extranjero contra los musulmanes, muchos fanáticos comenzaron en la misma Europa una matanza contra los judíos, arrebatándoles sus bienes y repartiéndose el botín.
























La Cruzada es emprendida al año siguiente por diversos contingentes de caballeros, soldados, clérigos y campesinos europeos, que se irían reuniendo junto a Constantinopla, en el extremo Oriental de Europa. Allí se juntan los ejércitos de Bohemundo de Tarento, Godofredo de Bouillon (devoto creyente), su hermano Balduino de Flandes (un oportunista), Roberto de Normandía y Raimundo de Tolosa.
La mayoría eran franceses (el francés se convertiría en lingua franca de los cruzados y sus futuros estados en Oriente Próximo), aunque también había normandos y flamencos en gran número. Los cruzados llegaron a Constantinopla, tomaron Nicea, expulsaron lentamente a los turcos de Anatolia (que fue devuelta a los bizantinos) hasta llegar a Antioquía y conquistarla (La figura representa el asedio de dicha ciudad)
Bohemundo será el nuevo señor de Antioquía.















































La ciudad de Maarat se encontraba a tres días de marcha. Sería el próximo objetivo. Es sitiada y va cediendo ante la presión de los francos. El relato lo conocemos de la mano del historiador Ibn-al-Atir:
Llega la noche del 11 de diciembre y los frany[1] aún no se atreven a entrar en la ciudad; los notables de la ciudad se ponen en contacto con Bohemundo, que está a la cabeza de los asaltantes. El jefe franco promete a los habitantes perdonarles la vida si detienen la lucha y se retiran de ciertos edificios. Aferrándose desesperadamente a su palabra, las familias se agrupan en las casas y en los sótanos de la ciudad y esperan temblando durante toda la noche. Al alba llegan los frany: es una carnicería. "Durante tres días pasaron a la gente a cuchillo, matando a más de cien mil personas y cogiendo muchos prisioneros". Está claro que las cifras de Ibn-al-Atir son fantasiosas pues los habitantes de la ciudad apenas eran diez mil. Pero el horror en este caso no reside tanto en el número de víctimas como en la suerte que les estaba reservada.
"En Maarat, los nuestros cocían a los paganos adultos en las cazuelas, a los niños en espetones y se los comían asados".
Esta confesión pertenece al cronista franco Raul de Caen. El cronista Osama Ibn Munqidh, nacido tres años antes de estos acontecimientos en la vecina Shayzar, había de escribir un día:

Cuantos se han informado sobre los frany ya han visto en ellos a alimañas, que tienen la superioridad del valor y del ardor en el combate, pero ninguna otra, lo mismo que los animales tienen la superioridad de la fuerza y la agresión.

¿Se comieron los invasores occidentales a los habitantes de Maarat con el sólo fin de sobrevivir? Así lo afirmarán sus jefes al año siguiente en una carta oficial al Papa: Un hambre terrible asaltó al ejército en Maarat y lo puso en la cruel necesidad de alimentarse de los cadáveres de los sarracenos. Pero tales afirmaciones parecen hechas a la ligera, pues los habitantes de la región de Maarat asisten, durante ese siniestro invierno, a comportamientos que no se explican sólo por el hambre. Ven a bandas de frany fanatizadas, los tafurs, que se diseminan por la campaña clamando a voz en cuello que quieren comer la carne de los sarracenos. ¿Caníbales por necesidad? ¿Caníbales por fanatismo? A este respecto, sigue siendo un horror sin par una frase del cronista franco Alberto de Aquisgrán, que participa personalmente en la batalla de Maarat:
"¡A los nuestros no les repugnaba comerse no sólo a los turcos y a los sarracenos que habían matado sino tampoco a los perros!".

Los relatos que se refieren a los actos de canibalismo cometidos por los ejércitos francos en Maarat en 1098 son numerosos –y concuerdan– entre los cronistas francos de la época. Hasta el siglo XIX, aún aparecen con todo detalle en los escritos de los historiadores europeos como Michaud en Histoire des croisades y Bibliographie des croisades, hacia 1822. Por el contrario, en el siglo XX estos relatos –¿misión civilizadora obliga?– generalmente se ocultan. Grousset, en los tres volúmenes de su Histoire ni siquiera los menciona; Runciman se limita a una alusión: «reinaba el hambre…. El canibalismo parecía la única solución».

Finalmente los francos se dirigieron hacia el sur para poner sitio a Jerusalén, la meta de la aventura. Urbano II procuró mantenerse informado de los avances de la empresa tan pronto como fuera posible, pero murió finalmente en Roma en 1099, 14 días antes de que los cruzados pudieran superar las defensas musulmanas y tomaran definitivamente Jerusalén.

La "Cristianización" de Sicilia y Campania
Casi tan ambiciosa como la proclamación de la Primera Cruzada en Oriente fue la política de Urbano II de cristianizar el sur de la Península itálica y Sicilia. La mayoría de los habitantes de estas regiones ya eran cristianos, si bien no reconocían al Patriarca de Roma sino al de Constantinopla y seguían el rito griego en lugar del latino. En Sicilia, tras varios siglos de dominación musulmana hasta su conquista por los normandos en 1061, existía también una pequeña comunidad islámica.

Bibliografía y Sitios en la web
Internet Medieval Source Book. Fordham University Center for Medieval Studies. Excelente material (en inglés) http://www.fordham.edu/halsall/sbook.html
Bohemundo de Tarento. Interesante biografía de quien fue quizás el verdadero líder de la I Cruzada http://es.wikipedia.org/wiki/Bohemundo_de_Tarento
Godofredo de Bouillon,
Balduino de Flandes,
Roberto de Normandía
Raimundo de Tolosa
MAALOUF, Amin (1983): Las cruzadas vistas por los árabes. (Les croisades vues par les Arabes) http://es.wikipedia.org/wiki/Las_cruzadas_vistas_por_los_%C3%A1rabes Escritor libanés; ensayo histórico sobre las cruzadas desde el punto de vista de los historiadores musulmanes. Maalouf contrasta también a menudo el punto de vista cristiano sobre hechos como el canibalismo de los cruzados en Maarat. Imprescindible para explicar el mundo musulmán en esa época. En el epílogo esboza las razones de por qué el mundo musulmán, a pesar de ser el vencedor en las cruzadas, pierde, sin embargo, a partir de entonces la dinámica histórica en favor del occidente cristiano. Las razones que aporta el autor son las siguientes:
A) Los árabes padecían, desde antes de las cruzadas, determinadas taras que la presencia franca quizá agravó, pero que no creó de la nada. El pueblo del Profeta había perdido, desde el siglo IX, el control de su destino: la mayor parte de los gobernantes no eran árabes; también los guerreros ya no eran árabes.
B) La incapacidad de crear instituciones estables: toda monarquía estaba amenazada con la muerte del monarca, toda transmisión de poder provocaba la guerra civil. Además, no existía límite alguno para el poder arbitrario del príncipe.
C) Durante todas las cruzadas, los árabes se negaron a abrirse a las ideas de los occidentales, mientras que los occidentales siempre se han beneficiado de los adelantos de la civilización musulmana: transmisión de la herencia griega, conocimientos científicos, industria, agricultura.
D) Con las cruzadas, el mundo musulmán se encerró en sí mismo, asediado por doquier. Se volvió friolero, defensivo, intolerante y estéril. A partir de entonces el progreso, el modernismo, será algo ajeno, y en los estados musulmanes se han dado fases de occidentalización forzada y fases de integrismo a ultranza fuertemente xenófobo.
Urbano II. Discurso de Urbano II en el concilio de Clermont de 1095 según Fulcher (Fulquerio) de Chartres Gesta Francorum Jerusalem Expugnantium http://www.geocities.com/Paris/Opera/2226/urbanoesp.htm


Glosario

Frany. Deformación del gentilicio franc con el que los francos, y por extensión los occidentales, eran conocidos por los mulsumanes.

Lengua franca (lingua franca) idioma adoptado para un entendimiento común entre personas que no tienen la misma lengua materna. Puede ser una mezcla o contaminación natural de varios idiomas, una lengua artificial que contenga palabras y expresiones fáciles para entender en distintos idiomas (como el esperanto) o una lengua de un país hegemónico – en una época el francés como ahora el inglés –. En las cruzadas la lengua franca era la hablada por los franceses.

Maraat. Canibalismo. Ver Antropofagia cristiana medieval by Ganz Francisco

Sarracenos (sarakenoi). Nombre que se daba en la Antigua Grecia a las tribus nómadas del centro y norte de Arabia. Los romanos establecidos en la provincia de Arabia Pétrea tuvieron trato con dicho pueblo, al que denominaba sarraceni. Este fue genéricamente, el nombre con que la cristiandad llamó a los árabes, cuya fuerza central de expansión fue la religión islámica.

Turcos. Comprendían varias tribus, como los selyúcidas o Seljuq (llamados así por su mítico líder Selyuk). Se incorporaron al Islam, y luego cobijaron a otras tribus turcas y las convirtieron, como la de los otomanos (con su líder Osman), guerreros que se irían apropiando del territorio y darían el asalto final a Constantinopla, poniendo final cronológico a la Edad Media.

09 junio, 2007

Caída de Constantinopla: 1453











Caída de Constantinopla (1453). La caída de la capital bizantina en manos de los turcos otomanos, fue el suceso que, según algunos historiadores, marcó el fin de la Edad Media en Europa y el fin del último vestigio del Imperio Bizantino y de la cultura clásica.
La caída de Constantinopla causó una gran conmoción en Occidente, se creía que era el principio del fin del cristianismo. Se confiaba en la resistencia de las murallas y se creía imposible que los turcos pudiesen superarlas. Hubo intentos para formar una nueva cruzada que liberase Constantinopla, pero ninguna nación pudo ceder tropas en aquel tiempo. Con Constantinopla, y por ende el Bósforo en manos musulmanas, el comercio entre Europa y Asia declinó súbitamente. Ni por tierra ni por mar los mercaderes cristianos conseguirían pasaje hacia India y China, de donde provenían las especias usadas para conservar los alimentos y artículos de lujo, y hacia donde se destinaban sus mercancías más valiosas. Así se empezó a buscar una ruta alternativa que culminaría Colón.
Figuras: Asedio de Constantinopla, pintura de 1499 y sitio de Constantinopla, por Jean Chartier, siglo XV, Biblioteca Nacional de Francia (tomadas de Wikipedia).

28 mayo, 2007

Averroes


Averroes (Ibn Roshd) (1126-1198) nació en Córdoba había estudiado derecho y ciencia griega. Fue juez de Sevilla, mientras edita críticamente y comenta las obras de Aristóteles y un comentario a la República de Platón.

Su obra ‘De la armonía entre religión y filosofía’ fue un importante tratado epistemológico, revelando su pensamiento sobre el uso de la razón. La ley islámica preconiza la reflexión sobre el universo para que el hombre pueda apreciar la obra de Dios. El Corán se dirige a todos los hombres, por lo cual no puede ser interpretado literalmente, sino que utiliza modos figurados o metafóricos. El Corán puede leerse en distintos niveles según la clase de hombres que lo abordan. Las mentes más claras podrán penetrar los niveles de la alegoría y la metáfora, por lo cual se debe permitir a los hombres cultos el uso de la razón. Las masas no tienen por qué ser inquietadas y han de mantenerse en la seguridad de su fe sencilla. Quizás influido por Platón, porque en su comentario a La República hace notar que:


‘los relatos de ficción son necesarios a la educación de los ciudadanos. No hay legislador que no haga uso de estas fábulas, puesto que las masas las necesitan para ser felices’ (pag 143)


Figura: Averroes aparece en la famosa pintura 'La Escuela de Atenas' de Rafael. (Tomada de Wikipedia)