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HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Seminario optativo de la Maestría en Educación Universitaria
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28 julio, 2009

HUMANISMO: Filosofía, Textos

Filosofía Aristóteles y Platón (Fragmento del capítulo 3) pag 90

KING, Margaret L. (2003): The Renaissance in Europe, Laurence King Publishing. Recuperado 26.7.2009 de Google Books (Vista parcial; en inglés)

Selección, Traducción, resumen y notas por Juan Carlos Paradiso. Salvo indicación en contrario, la traducción no es textual.


Algunos conceptos centrales humanistas tuvieron implicaciones filosóficas. Lo más importante es que el interés humanista en la naturaleza de la persona humana, y su entorno (setting) social e histórico, dirigió la discusión filosófica en una nueva dirección. En la universidad medieval, en contraste, los filósofos habían estado casi enteramente preocupados con Dios y el cosmos. En relación con el nuevo foco hacia el individuo, hubo una desplazamiento en la preferencia desde el pensamiento puro – la vita contemplativa del monje o del místico – hacia una preferencia por la acción útil - la vita activa o vida civil del ciudadano - .

El ideal medieval fue el hermitaño o el sabio (sage) cuyo contacto con lo divino traería salvación a otros. El ideal humanista fue de un hombre de negocios affaire, quien combinaba insights intelectuales con prácticas y podría por lo tanto traer sus conocimientos hacia la vida de la comunidad. Si la acción era más importante que el pensamiento, por lo tanto la voluntad era más importante que el conocimiento, una idea que colisionaba con las asunciones filosóficas básicas. El énfasis en la voluntad también aparece en el lenguaje, y los humanistas valoraron la persuasión sobre la demostración lógica: la incitación a la acción sobre el mero conocimiento.

Although these preferences did not amount to a philosophy, the humanist attention to texts had monumental consequences for philosophy.

A pesar de que esto no equivale a una filosofía, la atención de los humanistas hacia los textos tuvo monumentales consecuencias para la filosofía. Fue crítica la recuperación de los griegos; los primeros humanistas – Petrarca, Boccaccio- sabían que eran esenciales y la generación siguiente cumplió en el sentido de hacerlos accesibles. Leonardo Bruni retradujo obras de Aristóteles directamente del griego. Eligió obras de Aristóteles sobre moral y política: Ética a Nicomaco y Política, y la seudo-aristotélica Economía. Dejó de lado otras obras de Aristóteles sobre física, matemáticas, metafísica y lógica, que especulaban acerca de la naturaleza del cosmos, y proveían herramientas para la disputa escolástica.

La próxima generación vio traducciones de Platón, que no había sido traducido al latín, siendo por lo tanto poco conocido en Occidente.

Este es un hecho poco conocido, porque se sabe que San Agustín fue neoplatónico e inauguró una tradición común en la iglesia de su época y posterior. Pero Agustín no disponía de las obras de Platón en Latín. De manera que sólo se conocía al Platón que había sido presentado para la cristiandad por Agustín y los neoplatónicos. Un parafraseo, un recorte, una interpretación de la obra de Platón. (JCP)

Ahora, en el Renacimiento, la inyección de ideas platónicas en un consenso filosófico que era esencialmente aristotélico fue estimulante y amenazante.

El gran logro de los filósofos escolásticos medievales fue la incorporación del pensamiento de Aristóteles con concepciones cristianas.

Las figuras escolásticas mayores vivieron en el siglo XII al XIV, de manera que no precedieron totalmente a los humanistas, sino que en parte coexistieron. De manera que la introducción de las ideas de Platón debería también desafiar tanto las de los cristianos como las de Aristóteles.

Marcelo Ficino (1433-1499) el hijo del médico de Cosimo de Medici, es la figura clave en la inauguración de los estudios platónicos. Cosimo becó a Marcelo para que estudiara y efectuara una traducción total y definitiva de las obras de Platón. La 2ª edición, publicada en 1491, fue la versión latina standard por muchos años.

Además, Ficino fue un convencido platónico, y publica una Teología Platónica, de su autoría, probando la armonía de las ideas de Platón con el cristianismo. Extiende sus especulaciones para incluir magia – aún no distinguida de la ciencia – y astrología – aún no distinguida de la astronomía-

Giovanni Pico Della Mirandola tuvo intereses aún más extendidos y eclécticos que los de Ficino. Sus lecturas abarcaron neoplatónicos cristianos o paganos el pensamiento medieval árabe y judío, los ‘caldeos’ (Zoroastrismo y Babilónicos) y los herméticos. Para él todas las tradiciones religiosas y filosóficas eran verdaderas, reflejando todas ‘una verdad’.

En una época cuando ciertas formas de magia fueron asociadas con brujería witchcraft y consideradas demoníacas, otras formas consideradas ‘magia blanca o alta’ eran consideradas benignas. La alquimia fue uno de los aspectos de la magia del Renacimiento tardío.

Mientras algunos pensadores estaban atraídos por las dimensiones ocultas y mágicas de las tradiciones antiguas, otros se apegaban a los elementos más científicos, matemáticos o lógicos. La renovada lectura de Aristóteles, podría llevar a conclusiones dramáticamente diferentes a las inferidas por los escolásticos del siglo XIII.

Sobre la base de un estudio de los textos griegos, otros filósofos comenzaron a recalar en los fundamentos de la investigación científica, que culminaron (came in fruition) en el movimiento llamado la Revolución Científica (ver cap 11). Fue examinando los trabajos de Aristarchus de Samos (310 – 230 adC) que Nicolas Copernicus encontró la noción de un universo centrado alrededor del sol.

Textual scholarship pag 92

Hubo una relectura de los textos, no solamente para prepararlos para la imprenta, sino que tuvo significativo contenido intelectual. Junto con las correcciones de los errores que pudieron deslizarse en los manuscritos, empiezan a analizarse los textos en cuanto a la corrección de la escritura de una palabra, de las intenciones o significado que el autor le daba. Los historiadores humanistas, también interrogaron un cuerpo grande de materiales como fuentes que habían tenido sus cronistas medievales. El ejemplo prominente de esto fue el trabajo de Lorenzo Valla (Tratado de la Donación de Constantino) una de las obras literarias más importantes del Renacimiento, modelo de criticismo histórico. Valla denuncia como una falsificación (forgery) el documento de supuesta (purported) donación de Constantino al Papa Silvestre I de tierras centrales de Italia. Valla mostró que el documento era muy posterior a la época en que vivió Constantino. La exposición de Valla muestra el espíritu crítico del pensamiento renacentista. También Valla demuestra que el texto latino Vulgata, traducción del griego en el siglo IV por el santo y académico Jerome, no era exacta, pues aparecían cosas que no tenían base en los textos originales Griegos ni Hebreos. Los argumentos de Valla fueron de gran interés para los reformadores Erasmus y Luther (cap 9).

Para algunos historiadores, es el espíritu crítico que los académicos humanistas llevaron a los textos de historia, literatura, religión y ciencia, lo que constituye la contribución más duradera. Mientras muchas de las obras de los humanistas, actualmente sólo son leídas por especialistas, sus ideas han entrado a la corriente principal del pensamiento occidental, a pesar de que fueron extendidas y en alguna manera alteradas por pensadores posteriores. Pero la mirada crítica y el método académico scholarly en que los humanistas fueron innovadores, sigue siendo válido y está vivo en nuestros días.

08 julio, 2009

T. Kuhn: REVOLUCIÓN COPERNICANA (cap 4)

KUHN, T.S. (1993): La tradición remodelada: de Aristóteles a los copernicanos, en “La revolución copernicana. La astronomía planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental”, Barcelona: Planeta-Agostini, cap 4, pp 143-183. Selección de textos y comentarios por Juan C. Paradiso. En su mayor parte el texto no se transcribe literalmente. Los subtítulos han sido agregados y no pertenecen al original de Kuhn. Publicado 7.7.2009

Palabras clave: Kuhn, Revolución copernicana, Aristóteles, Ptolomeo, Copérnico, neoplatonismo, escolástica, Tomás de Aquino, Renacimiento, Islam, Humanismo, misticismo, Pitagóricos, matemáticas.

Ciencia y saber en Europa hasta el siglo XIII

Aristóteles fue el último gran cosmólogo de la antigüedad y Ptolomeo, quien vivió casi 5 siglos más tarde, el último gran astrónomo. La obra de ambos dominó el pensamiento occidental en los campos de la cosmología y la astronomía hasta incluso después de la muerte de Copérnico en 1543. Copérnico arranca desde donde Ptolomeo había parado, motivo que induce a muchos a concluir que la ciencia no existió durante toda la Edad Media. Sin embargo, la actividad científica, aunque intermitente, fue muy intensa durante esa época y desempeñó un papel esencial en la preparación del terreno para el nacimiento y posterior triunfo de la R.C.

La paradoja es aparente. Trece siglos de investigaciones no modificaron los rasgos esenciales de las creencias de los investigadores. Los maestros de Copérnico aún creían que la estructura del universo era como la describieron Aristóteles y Ptolomeo, con lo cual sus desarrollos quedaban plenamente incluidos dentro de la tradición antigua. No obstante, su actitud frente a dichas creencias no era la misma. Los esquemas conceptuales envejecen a medida que se suceden las generaciones. Los mismos conceptos ya no tenían el mismo valor; se le descubrían defectos y virtudes nuevos.

El mundo occidental perdió su herencia científica en dos etapas. La primera de ellas corresponde a un lento declive de la actividad científica, mientras que la segunda fue una auténtica desaparición del saber tradicional. Su declive corre paralelo al de la hegemonía romana. A partir del siglo II de nuestra era los trabajos científicos de mayor importancia que se producen en Occidente son comentarios y enciclopedias. Cuando los árabes invadieron la cuenca mediterránea, sólo encontraron los documentos y la tradición del saber antiguo. La actividad científica como tal había desaparecido por completo. Europa había caído en las tinieblas del medioevo.

Importancia del Islam

Las invasiones islámicas desplazaron hacia el norte el centro de la cristiandad europea, expulsada casi por completo de las riberas mediterráneas, con lo que se acentuó el declive del saber occidental. Los europeos además se vieron privados del fondo documental que recogía la tradición antigua y permitía su transmisión. Del mismo Aristóteles sólo se conocían unos pocos tratados sobre lógica. Las compilaciones que quedaron, reunidas por Boecio o Isidoro de Sevilla eran incompletas, fragmentarias, imprecisas, a menudo adulteradas y en gran medida impregnadas por la leyenda. La Iglesia católica se había mostrado hostil hacia la ciencia, de manera que ésta era menospreciada.

Durante esos siglos, sin embargo, el Islam conoció un gran renacimiento científico. Su imperio heredó los manuscritos y la tradición científica perdidos por la cristiandad. Los científicos árabes comenzaron la reconstrucción de la ciencia antigua traduciendo al árabe las versiones siríacas de los textos griegos, aportando sus propias contribuciones. Las matemáticas, la química y la óptica progresaron gracias a sus trabajos originales. Pero en la mayor parte de los campos del saber fueron más importantes como conservadores que como innovadores. La cristiandad redescubrió el saber antiguo, por encima de todo gracias a los árabes.

Europa se va quitando las telarañas

Los europeos redescubrieron el saber antiguo recuperado por el Islam hacia finales de la Edad Media. Con un movimiento iniciado lentamente a partir del siglo X, y que alcanza su punto culminante en el ‘Renacimiento del siglo XII’, el ritmo de la vida europea tuvo un incremento progresivo desde todos los puntos de vista. Vendrá un incremento de las relaciones comerciales, incluyendo las relaciones con el mundo musulmán, que proveía de textos clásicos importantes. Estos textos comenzaron a ser traducidos del árabe al latín en el siglo X. Las riquezas y seguridad recientes dejan tiempo libre para explorar los horizontes de nuevo abiertos al saber. A finales del siglo XI, estudiantes procedentes de toda Europa comienzan a reunirse en número creciente, para asistir a la lectura y comentario de una nueva traducción de un texto antiguo. Durante los siglos XII y XIII estas reuniones hicieron nacer nuevas instituciones: las universidades. Centros donde transmitir oralmente el saber antiguo, estas universidades se convirtieron en el albergue de una tradición original y creadora de la erudición europea: la crítica y combativa tradición filosófica conocida como escolástica. (pág 146)

…

Redescubriendo la antigua astronomía

Las primeras tablas astronómicas empleadas por los europeos habían sido importadas desde Toledo al resto de Europa en el siglo XI. La traducción al latín de las obras de Ptolomeo y de la mayor parte de las obras de Aristóteles, ocurre en el siglo XII, pasando al siglo siguiente a formar parte de las curricula universitarias, aunque de modo selectivo. Copérnico encuentra así las teorías de sus predecesores.

Pero ya habían pasado dos milenios y había problemas diferentes. Además, los objetivos y los métodos de la rejuvenecida tradición científica diferían de los antiguos. Algunos de los nuevos problemas tenían un origen puramente textual como veremos seguidamente.

Traduttore traditore

Los antiguos escritos fueron recuperados fragmento a fragmento según un orden que se ajustaba más a las leyes del azar que a las de la lógica. Los manuscritos árabes raramente guardaban fidelidad total a sus fuentes griegas o siríacas. El latín medieval al que habían sido traducidos no disponía en sus comienzos de un vocabulario adecuado a tan abstractas y técnicas materias; algunas traducciones se veían deterioradas por las sucesivas transcripciones efectuadas por hombres que no comprendían total y perfectamente el contenido del texto traducido. A veces era difícil … saber qué respuesta había dado el autor frente a un problema en particular. No obstante, los eruditos medievales preferían esforzarse en reconstruir el pensamiento antiguo antes que correr el riesgo de emitir un juicio propio. Los problemas de interpretación y de reunificación se amontonaron en espera de ser discutidos en espera del pensamiento escolástico.

Por otra parte, la tarea del erudito medieval se veía complicada por la falta de perspectiva histórica. Aunque difícilmente reconocido por los escolásticos (atribuyendo las dificultades a errores de transmisión o de traducción) lo cierto es que Aristóteles no siempre había sido coherente en sus razonamientos. Ni sus contemporáneos habían aceptado de manera incondicional todas sus ideas.

(se ha omitido la parte del texto de Kuhn comprendida entre páginas 147 y 175)

…

EL HUMANISMO (pp 175)

Factores como los que acabamos de evocar pueden ayudarnos a comprender por qué la revolución copernicana acaeció precisamente cuando lo hizo. Todos ellos eran elementos esenciales que propiciaban un clima de renovación astronómica. Sin embargo, hay otros aspectos del Renacimiento, de carácter más intelectual, que desempeñaron su papel, aunque en cierta forma distinto, dentro de la RC. Se trata de aspectos vinculados al humanismo – la corriente de pensamiento dominante en la época – y su repercusión sobre la rc se centra menos en el momento en que ocurrió que en la forma tomada por ésta.

Humanismo: movimiento literario pero no científico

El humanismo no era un movimiento básicamente científico. Muy a menudo los propios humanistas se habían opuesto encarnizadamente a Aristóteles, a los escolásticos y a toda la tradición del saber cultivado en las universidades. Sus fuentes eran los recientemente descubiertos clásico literarios y, como los hombres de letras de otras épocas, los humanistas rechazaban en bloque la empresa científica. La actitud de Petrarca es típica al respecto y recuerda … el desprecio hacia la ciencia manifestado por san Agustín:

“Aunque todas esas cosas fueran verdaderas, no contribuirían en modo alguna a una vida feliz, pues en que nos ayuda familiarizarnos con la naturaleza de los animales …. Si seguimos ignorándolo todo respecto a la naturaleza de la especie humana …. Y no nos preocupamos por saber de dónde venimos y hacia dónde vamos?”

Si el humanismo hubiera sido la única corriente intelectual del renacimiento, la rc quizás se hubiera visto pospuesta por mucho tiempo. La obra de Copérnico y sus contemporáneos astrónomos pertenece de lleno a esta tradición universitaria tan ridiculizada por los humanistas.

Los humanistas se oponen a Aristóteles

No obstante, los humanistas no consiguieron bloquear el avance de la ciencia. Durante el renacimiento, una tradición humanística, dominante fuera de las universidades, coexistió con una tradición científica cultivada en su interior. En consecuencia, la primera repercusión del antiaristotelismo dogmático de los humanistas, fue facilitar a otros la ruptura con los conceptos básicos de la ciencia aristotélica.

Un segundo efecto, aún más importante, fue la sorprendente fecundación de la ciencia por parte de la poderosa corriente de desapego de este mundo que caracterizaba al pensamiento humanista. De este aspecto del humanismo, parece ser que algunos científicos renacentistas, como Copérnico, Galileo y Kepler extrajeron dos ideas indudablemente ajenas al pensamiento de Aristóteles: una nueva fe en la posibilidad y la importancia de descubrir en la naturaleza simples regularidades aritméticas y geométricas, y una nueva visión del sol como fuente de todos los principios y fuerzas vitales existentes en el universo.

Desapego de lo mundano y misticismo neoplatónico

El desapego de lo mundano del humanismo derivaba de una tradición filosófica bien definida sobre la que habían ejercido gran influencia san Agustín y otros Padres de la Iglesia, aunque se había visto temporalmente eclipsada a partir del siglo XII por el redescubrimiento de las obras de Aristóteles. Dicha tradición, a diferencia de la aristotélica, descubría la realidad, no en las formas efímeras de la vida cotidiana, sino en un mundo espiritual exento de todo cambio. Platón, el punto del que arranca esta línea de pensamiento, parece a menudo rechazar los objetos de este mundo por ser meras sombras imperfectas de un universo eterno de ideas…. Sus sucesores, los llamados neoplatónicos, hicieron hincapié en esta tendencia del pensamiento del maestro en detrimento de todas las demás. Su filosofía mística, tomada como modelo por muchos humanistas, sólo reconocía una realidad trascendente. No obstante y a pesar de todo su misticismo, el pensamiento neoplatónico contenía una serie de elementos que imprimieron una dirección realmente nueva a la ciencia del Renacimiento.

Misticismo y matemáticas

El misticismo neoplatónico fue capaz de servir de base a teorías funcionales a una revolución intelectual y lo hizo porque se combinó con elementos pitagóricos: las matemáticas fueron el instrumento que podía servir de puente para dar ese salto. Así lo explica Kuhn:

El neoplatónico pasó de un salto desde el cambiante y corruptible mundo de la vida cotidiana al mundo eterno del espíritu puro, y las matemáticas le mostraron la forma de llevar a cabo su cabriola. Las matemáticas ejemplificaban lo eterno y lo real en medio de las apariencias imperfectas y cambiantes del mundo terrestre. Los triángulos y círculos de la geometría plana fueron los arquetipos de todas las formas platónicas. No existían en parte alguna – ninguna línea ni punto material satisfacen los postulados de Euclides – pero estaban dotados de ciertas propiedades eternas y necesarias que sólo el espíritu podía descubir y que aparecen vagamente reflejadas en los objetos del mundo. Los pitagóricos, que también veían el mundo como una sombra del mundo eterno de las matemáticas, ejemplificaron el ideal de la ciencia terrestre con su descubrimiento de que las cuerdas que tienen ciertas relaciones matemáticas de longitud producen sonidos armónicos. La corriente matemática del neoplatonismo se atribuye frecuentemente a Pitágoras, y se conoce como neopitagorismo.

Platón subrayaba la necesidad de las matemáticas para el adiestramiento para el espíritu en la búsqueda de formas. En el Timeo expone que de las formas matemáticas deriva el origen del alma y deduce su textura.

Los neoplatónicos fueron más lejos, encontrando en las matemáticas la clave de la esencia divina, del alma humana y del alma del mundo que impregnaba el universo. Proclo en el siglo V decía que todas las especies matemáticas tienen una existencia primaria en el alma; los consideraba entes ideales que son como arquetipos de los números sensibles, figuras, razones y movimientos’.

Los humanistas que abrazaron esta causa se hallan muy alejados de las ciencias físicas, aunque influyeron parcialmente sobre sus contemporáneos con inclinación científica, con lo que un buen número de científicos de las postrimerías del Renacimiento iniciaron una nueva búsqueda de simples regularidades geométricas y aritméticas en la naturaleza. Algunos de ellos tenían estrechas relaciones con los neoplatónicos de Florencia, como Domenico de Novara, quien también fue profesor de Copérnico en Bologna. Sobre la base de las ideas neoplatónicas criticó la teoría ptolemaica, aduciendo que ningún sistema tan complejo y embarazoso podía ser una buena representación del verdadero origen matemático de la naturaleza. Copérnico, cuando critica a Ptolomeo participa de la misma tradición neoplatónica. Esa tradición aparece aún con más fuerza en Kepler, el gran sucesor de Copérnico, quien busca relaciones numéricas simples como base de sus investigaciones.

Neoplatonismo y culto al sol

El origen de la vinculación entre el neoplatonismo y el culto al sol es más oscuro. Sin embargo, un vínculo simbólico del sol con Dios se observa con frecuencia en la literatura y el arte renacentista. Marsilio Ficino, gran figura de la academia humanista y neoplatónica de la Florencia del siglo XV le ha dado expresión típica en su Liber de sole, identificando la luz solar con el bien e incluso con Dios. Aunque Ficino está alejado de la ciencia, lo mismo que Proclo, da al sol una nueva significación y centralidad – no vinculada en su caso a la astronomía –.

Es manifiesto el neoplatonismo que preside la actitud de Copérnico frente al sol y a la simplicidad matemática. Hasta algunos años después de la muerte de Copérnico, la magia matemática y el culto al sol, que de forma tan nítida aparecen en Kepler, persistieron como los principales puntos de contacto entre el neoplatonismo y la nueva astronomía. No obstante, a finales del siglo XVI, un tercer aspecto del pensamiento neoplatónico se fusionó con el copernicanismo.

Un Dios que lo hace posible

Aclaremos que el Dios cristiano parece ser siempre el mismo para los creyentes desde la Antigüedad, si atendemos a nuestro sentido común o a las versiones más esencialistas. Sin embargo, ciertas concepciones han ido cambiando – recordemos la instalación de la idea de Trinidad, las herejías que terminaban casi siempre con la expulsión de los que no habían recibido el favor de la ortodoxia en el poder (caso de los arrianos, los gnósticos, los cátaros) o en otros casos con un cisma (iglesia bizantina, Iglesia Anglicana, Lutero). Aún dentro de la ortodoxia de la Iglesia, había una diferencia en la concepción de Dios de los neoplatónicos, incluido Agustín y los aristotélicos. El Dios adorado por los neoplatónicos, daba cuenta de su perfección por la inmensa (infinita) fecundidad; no era muy fácil enmarcarlo dentro de límites precisos. Por su parte, el Dios de Aristóteles y Tomás mostraba su divinidad por su precisión y orden impresos en su creación: era una especie de arquitecto. Y se acomodaba perfectamente al cosmos finito de Aristóteles.

Durante el Renacimiento la importancia nuevamente otorgada a la infinita creatividad de Dios quizás haya sido un elemento significativo en el clima de opinión que engendró la innovación de Copérnico. Sobre lo que no hay duda es el importantísimo papel que jugó dicha idea en la transición post-renacentista del universo finito de Copérnico al espacio infinito newtoniano.

El neoplatonismo completa la escenificación, a nivel conceptual, que acoge el desarrollo de la revolución copernicana. Se traata de una confusa y desconcertante escenificación para una revolución astronómica, pues son muy escasos los elementos propiamente astronómicos que intervienen. Con todo, la ausencia de éstos es precisamente lo que da importancia a la escenificación. No es en modo alguno necesario que las innovaciones en una ciencia surjan como respuestas a nuevos hechos planteados en su seno. … Es pues, el medio ambiente intelectual … donde cabe buscar los hechos que permiten comprender por qué la revolución tuvo lugar en determinado momento y qué factores la precipitaron. Copérnico es heredero de la tradición científica de la antigüedad. Pero recibía esta herencia después de transcurridos casi dos milenios. En el ínterin, el propio proceso de redescubrimiento de la misma, la integración medieval de la ciencia y la teología, los siglos de crítica escolástica y las nuevas corrientes de pensamiento y formas sociales surgidas en el Renacimiento se combinaron para cambiar la actitud de los hombres frente a la herencia científica.

φ

Glosario y abreviaturas

RC: Revolución copernicana (rc)

Siríaco. Conjunto de dialectos del arameo, hoy menos hablado que en la Antigüedad, pero que tuvo gran expansión en Oriente Próximo entre los siglos II y VIII d. C., durante los cuales fue la lengua culta más importante de la zona, junto con el griego. Se convirtió en el idioma litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Siriana. Sirvió como vehículo para la transmisión de la cultura en general, y del cristianismo en particular. Gran parte de la cultura y literatura de la Antigua Grecia se transmitió a los árabes y a los persas a través de las traducciones al siríaco de las grandes obras griegas. El siríaco tuvo también una gran influencia cultural y semántica en el desarrollo de la lengua árabe, idioma que reemplazó al siríaco como lengua de cultura en la zona, a partir del siglo VIII.

11 junio, 2009

Yates: El arte de la Memoria

Yates Frances A.. (2005): El Arte de la Memoria. Traducido por Ignacio Gómez de Liaño. Madrid: Siruela. 495 páginas.

Surgida al mismo tiempo que la filosofía, el arte de la memoria fue creada por el poeta Simónides de Ceos hacia el año 500 a. C. Desde entonces formó parte de la educación en el mundo griego y romano, más valorada por los retóricos y sofistas que por los filósofos. Mientras que el estudio de la filosofía proporcionaba los medios para manejar adecuadamente los conceptos, la mnemónica se proponía la función de enseñar a utilizar las imágenes mentales y la carga emotiva adherida a ellas a fin de potenciar los procesos de rememoración y facilitar las operaciones intelectivas. Retomada por Ciceron, mirada con cierto escepticismo por Quintiliano, tiene su eclipse al final de la Edad Antigua. Pero el arte de la memoria se abrirá camino de la mano de la Escolástica, y culminará su andadura en el Renacimiento con el impulso del hermetismo, el neoplatonismo y el lulismo. Caída en el olvido desde el siglo XVIII, la mnemónica se ha convertido en foco de atención gracias, en buena parte, a Frances A. Yates, que en este libro ha narrado, de forma luminosa, la historia de este arte singular. Por su originalidad se destacan los capítulos dedicados al arte de Raimundo Lulio, el Teatro de la Memoria de Giulio Camillo, los sistemas de Giordano Bruno y las relaciones de la mnemónica con la pintura y la arquitectura.

El texto es de gran interés para nuestra cátedra. Puede encontrarse parcialmente en Internet (libros Google on-line) en el sitio indicado más arriba

02 junio, 2009

Pedro ABELARDO

(Publicado en Blog # 251)  KW: Abelardo, ‘Historia de mis desventuras’, goliardos, Escolástica, Iglesia, Herejía   

ABELARDO, Pedro (1983): Historia de mis desventuras. Estudio preliminar, traducción y notas José María Cigüela. Bs.As.: CEAL (Biblioteca Básica Universal) (Original Siglo XII). Los amores de Abelardo y Eloisa fueron tomados como bandera por el goliardismo. Pedro Abelardo es considerado un goliardo (J. Delgado, en prólogo de ‘Carmina Burana’ pp IX)

En Internet: http://www.scribd.com/doc/6628977/Abelardo-Pedro-Historia-de-Mis-Desventuras

Libro gratis puede descargarse en formato Zip en: http://66.240.239.19/1/4/3/14363.ZIP

Pedro Abelardo (1072-1142) fue la figura más brillante y polémica de su generación y del primer período de la Escolástica. Vivió por aquellos años en los que la expansión agraria interna y la colonización de regiones periféricas amplió el ámbito europeo. La caballería y el ascetismo se fusionaron en el ideal de la sagrada orden caballeresca; se asistía al gran desarrollo de los cantares de gesta (Roland, Mio Cid), se construían las primeras bóvedas góticas, mientras las escuelas teológicas florecían y triunfaba la dialéctica.

En ese momento de profunda fermentación cultural, Abelardo fue “el único para el que se mostró evidente cuanto era cognoscible” según escribieran sobre su tumba. Soportó constantes persecuciones y condenas: ni los concilios ni Roma lo vieron con buenos ojos. Pero sus enseñanzas fueron celebradas. “Historia de mis desventuras” es una autobiografía, brindando un cuadro comprometido de su época; su pasión por Eloisa fue tomado como bandera por el goliardismo.

Para muchos autores el siglo XII fue una época de gran capacidad creadora, incluso un renacimiento dentro de la Edad Media, de fermentación espiritual y de humanismo religioso.

Nuevas formas de contacto social más activas se habían desarrollado en las ciudades que cubrían toda la extensión de Occidente, viejas ciudades que de nuevo florecían y otras recientes. Se organizaron nuevas órdenes: paralelamente a las antiguas abadías de San Benito se fundaron monasterios de cartujos y agustinos, de cistercienses y premostatenses.

 Glosario

Cistercienses. La orden monástica de Cister fue fundada por Roberto de Molesme en Citeaux en 1098. De aquella primera abadía surgió el impulso y modelo para una renovación de la vida religiosa, recuperando los antiguos principios de la Regla Benedictina y haciendo especial hincapié en la separación del mundo, en la vida de oración, y en el trabajo. La orden se difundió por toda Europa y para finales de la Edad Media contaba con 700 monasterios. En el siglo XVII se dividió en dos ramas: de la «observancia primitiva» o trapistas y de la «observancia común» o cistercienses propiamente dichos. Ver sitio: 

http://www.corazones.org/espiritualidad/espiritualidades/cistercienses.htm

Siger de Bravant

Siger de Brabant (Sigerio de Brabante) fue un filósofo de la escolástica del siglo XIII. Perteneció al partido de la Nation des Picards y a la vez al clero secular canónigo; fue profesor en la Universidad de París, en la Facultad de Artes. Su espíritu era subversivo, y era el principal exponente del movimiento aristotélico radical. Al ser defensor del averroísmo, fue uno de los principales intelectuales censurado por el obispo Stephanus Tempier  cuando 219 tesis subversivas enseñadas en la Sorbona fueron condenadas por la jerarquía religiosa.

Libros de Avicena, Averroes y seguidores se quemaron públicamente. También quemaron obras de Tomás de Aquino y de Siger. Éste vio cómo quemaban sus libros en la calle. En 1276, citaron a Siger ante el inquisidor de Francia, Simon du Val. Al poco tiempo de aquello, tras haber sido acusado de herejía, Siger se fue de París.

Al parecer, huyendo de la Inquisición buscó refugio en Orvieto, dispuesto a llevar una vida de oración lejos de toda disputa. Siete años después de llegar, el amanuense al que dictaba le asesinó. Se comenta que lo hizo con la pluma con la que escribía. Tras esto, muchos de sus críticos dijeron que merecía tal muerte al haber sido la pluma el arma con la que él había hecho tanto daño.

 

Su reflexión filosófica se inscribe en el contexto de la integración de los textos de Aristóteles dentro del pensamiento teológico medieval. Para valorar la audacia de los pensadores de la época, es preciso recordar que, por ejemplo, en una decisión tomada en 1210, el sínodo provincial de París había prohibido comentar los libros de filosofía natural de Aristóteles, incluido el De Anima...

Siger, en sus comentarios sobre Aristóteles, desarrolló las consecuencias del pensamiento de este filósofo, y tomó la decisión de atenerse, sólo a la cuestión filosófica:

"Nuestra intención principal no es la de buscar cuál es la verdad, sino conocer cuál es la opinión del Filósofo".

La verdad es una cuestión reservada a la Fe católica. La razón y la fe son dos órdenes distintas, una es natural, y la otra sobrenatural y cierta. Por medio del razonamiento conocemos el orden natural (que es también el orden de las consecuencias lógicas) y por medio de la revelación conocemos la segunda.

En ‘La Divina Comedia’ Dante sitúa a Siger en el 4º cielo, morada de los sabios, junto a Alberto Magno e Isidoro de Sevilla:

Essa e la luce eterna di Sigieri Che, leggendo nel vico degli strami, Sillogizzo invidiosi veri. ("Divina Commedia: Paradiso", X, 136)

Siger fue el adversario de Alberto Magno y de Tomas de Aquino. Defendió las creencias de Averroes, como el monismo del intelecto humano: un intelecto spiritual para todos los hombres, separado del cuerpo, temporariamente unido con cada organismo para cumplir con el proceso de pensamiento. El hombre es mortal, pero la carrera es inmortal. 

Étienne Tempier, obispo de París, condenará 13 proposiciones por ser “inaceptables en el ámbito del cristianismo”. Luego se promulgó una segunda condena, esta vez de 219 proposiciones. Los principales inculpados en dicha condena: Siger y Boecio de Dacia, otro aristotélico heterodoxo.

28 junio, 2007

Francisco Suárez



Francisco Suárez (1548-1617) conocido como "Doctor eximius et pius", ‘Padre del Derecho Internacional’ y ‘Príncipe de los escolásticos’. Teólogo, filósofo y jurista jesuita español. De raíces judeoconversas, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en Salamanca; rechazado en un principio a causa de su falta de vivacidad intelectual, catalogado como indiferente (se determinaría con posterioridad si valía para sacerdote o para hermano) demostró luego su genio desarrollando una carrera intelectual brillante. Enseñó en Roma, donde estuvo muy unido al Papa; en Alcalá de Henares, donde sus primeros libros le valieron dificultades con censores dominicos, en Salamanca, y en la Universidad de Coimbra. De una gran cultura y erudición, pudo asimilar tradiciones griega, latina, árabe y judía, ordenarla, simplificarla y eliminar de ella todo verbalismo ocioso. Gozó de enorme autoridad, revitalizando la ya decaída escolástica, en sus Disputationes metaphysicae, donde repiensa la tradición especulativa anterior, sintetizando además la metafísica grecorromana como una disciplina autónoma, en la primera construcción sistemática de la disciplina después de Aristóteles. Por ello ejerció una influencia considerable en el pensamiento posterior como el más moderno de los escolásticos. En su obra jurídica se encuentra ya la idea del pacto social y del concepto de soberanía: el poder es dado por Dios a toda la comunidad política y no solamente a tal o cual persona, con lo que esboza el principio de la democracia. En la escolástica, fundó una escuela que tomó su nombre, el Suarismo, muy independiente del tomismo. Su Teología es adoptada por los jesuitas. (De Wikipedia)

05 junio, 2007

ESCOLASTICISMO



ESCOLASTICISMO
Bowen, J. :
La edad del Escolasticismo,
Tomo II, capítulo V, pp 197-245.
(Resumen y notas JCP para uso interno de la cátedra)
Figura: Busto de Aristóteles (Tomado de Wikipedia)
Comienzos de la controversia
Disputa sobre Aristóteles

En la segunda mitad del siglo XIII, las universidades europeas, especialmente las controladas por el papado, se vieron envueltas en una violenta disputa. El centro era París, donde se discute el derecho a enseñar las nuevas ideas de Aristóteles recién conocidas. Según algunos, entre ellas la metafísica y la filosofía natural eran heréticas. La aceptación directa equivalía a dar por tierra con la base metafísica agustiniana, mermando la autoridad de la iglesia y dando pie a una explicación naturalista y racional del universo. La controversia se llamó escolástica por haberse desarrollado en las escuelas y por hombres de escuela.
Frente a diferentes desafíos a la Iglesia por parte de las autoridades del imperio, era imperativo para aquélla entenderse con la universidad. Para ello debía alentar a sus elementos conservadores y brindarles acceso al poder político. El debate sobre Aristóteles ponía en juego el futuro de la Iglesia.

Órdenes mendicantes
Franciscanos y dominicos
(pag 199)
La Iglesia influía directamente en la universidad de París. Nominalmente sujeta al obispo, los maestros de teología eran ortodoxos que se oponían al clero secular de la facultad de artes. En la facultad de teología los maestros seculares habían sido reemplazados por franciscanos y dominicos, ortodoxos militantes. Estas órdenes tuvieron su origen durante el período turbulento de las herejías valdense y albigense, en los primeros años del siglo XIII; Los dominicos en particular nacieron para oponerse con el problema cátaro. Las órdenes se convirtieron por su austeridad y pobreza en herederas de las reformas monásticas de Cluny (siglo X) y Claraval (XI).
Las órdenes ocuparon un lugar importante en la Iglesia y se interesaron particularmente por la educación. Acabaron dominando la universidad de París.
Francisco de Asís con sus seguidores trataron de llevar una vida comunitaria semirrecluída y ascética, designándose a sí mismos como frailes menores (frater= hermano). Su regla fue aprobada por Inocencio III en 1210. No les interesaba demasiado el trabajo. Con respecto a la educación lo que llama la atención es que las propias reglas prescribían no dar instrucción a los ignorantes, sino que dirigieran sus esfuerzos a poseer el espíritu de Dios. Pero las necesidades de los tiempos acabaron por provocar una división, en cuanto un grupo de ellos (los conventuales) reconocieron la necesidad del estudio y las actividades intelectuales, contra el grupo espiritual, que pretendía seguir la regla al pie de la letra. Los conventuales fundaron escuelas donde podían llevarse a cabo estudios completos de artes liberales. De sus aulas salieron Juan de Fidanza (llamado Buenaventura) y Roger Bacon, ambos plenamente en el siglo XIII.
Domingo de Guzmán era castellano. Conoció a los albigenses y creyó en sinceridad, así como en la necesidad de convertirlos por la persuasión y no por la fuerza. Fundó la orden de los predicadores (Fratres Praedicatores) cuya misión sería viajar predicando la ortodoxia, haciéndolo con el ejemplo.
Abrazaron el ideal de pobreza, pero la humildad no fue su característica. Reforzaron su capacidad de persuasión con estudios de elocuencia, manifestando una marcada predilección por los debates teológicos e intelectuales de todo tipo, llegando a convertirse en el ala militante de la Iglesia desde el punto de vista intelectual.
Los dominicos fundaron sus propias escuelas que enseñaban las artes liberales. Algunas llegaron a tener gran nivel, como la de Colonia, donde enseñó Alberto Magno (1206?- 1280); pero eran conservadoras y no aportaron nuevas ideas a la educación. Los dominicos, empero, hicieron valer su influjo intelectual en las universidades, con el caso paradigmático de Tomás.
Dominicos y franciscanos terminarán controlando la educación en las facultades de artes y teología, respectivamente, de la universidad de París. A ellos se debió la controversia escolástica que enfrentaba a el neoplatonismo agustiniano con el aristotelismo cristiano.

La gran controversia (pág. 203)
La controversia se había venido gestando durante todo el siglo. Cuando estalla lo hace en medios institucionales, es decir en la universidad, donde se disponía de una metodología altamente perfeccionada: las técnicas del debate y la disputa, desarrolladas durante los siglos XI y XII, brillantemente usadas por los eruditos del siglo XIII.
Conceptualmente Occidente se había enriquecido. La introducción del corpus Aristotelicum, los toques islámicos que hacen familiar el método del kalam, es decir el uso de la razón y conocimientos profanos para llegar a comprender los problemas de la fe. De esta manera se origina una especie de kalam cristiano, el escolasticismo o escolástica[1]. Fue una respuesta a la necesidad de explicar a fondo la metafísica del universo y sus relaciones con el hombre. En otras palabras: la naturaleza de Dios, la misión del hombre y el mejor modo como éste podía cumplirla.
En el siglo XIII los universitarios, especialmente en París – capital intelectual de la cristiandad de Occidente – se proponen llegar hasta el fondo de la cuestión, usando todos los recursos a su alcance, incluyendo lo que el islam y Bizancio podían aportar. Ciertas líneas de investigación iniciadas a modo de ensayo en las escuelas catedralicias tomaron cuerpo en las universidades, que intentaron conciliar conocimientos de fuentes diversas y contradictorias, para formar un todo coherente y racional como parte de una cosmología universal.

En el seno de la Iglesia habían surgido dos fuentes potenciales de herejía: las obras islámicas y los movimientos populares de reforma eclesiástica, en especial los cátaros, que se extendieron rápidamente por el sur de Francia. Los valdenses y albigenses fueron aniquilados por medios directos, pero el problema de la universidad con sus discusiones teóricas también preocupaba y requería una acción más sutil. Las nuevas órdenes aparecieron como efectivas para defender la ortodoxia, aunque los dominicos generaron un nuevo tipo de ortodoxia.
El foco central de la controversia escolástica estuvo en París, donde los profesores se dividieron según sus opiniones. Unos se mantenían fieles a las doctrinas neoplatónicas de Agustín, y otros adherían a las de Aristóteles, tal como la transmitían los musulmanes. Sus respectivos métodos se hallaban relacionados con dos modos de operar con la razón: procediendo de causa a efecto, es decir a priori, o bien de efecto a causa, a posteriori.
El neoplatonismo, que representaba la facción conservadora, identificaba el infinito de Platón con Dios y veía en la razón un medio para deducir la verdad, una vez aceptado previamente en su base el orden de cosas impuesto por la fe. Los aristotélicos, por su parte, favorecían generalmente – aunque no universalmente – los argumentos a posteriori. A partir de la experiencia humana del mundo, es decir, de los efectos, la razón puede remontarse a las esfera de las causas llegando incluso hasta la causa primera, o sea a la Verdad, garantizando la existencia de Dios por inducción. De esta manera la búsqueda de la verdad no se ve siempre impedida por prudencia u ortodoxia. Los aristotélicos insistían en que la experiencia humana debía ser el punto de partida de toda investigación; aceptaban las obras controvertidas de Aristóteles como la Metafísica – que estuvo prohibida por el papa – y los comentarios musulmanes igualmente anatematizados.

La Iglesia tardó en reconocer el peligro de esas obras. En 1210 un grupo de obispos, con el de París a la cabeza publican un decreto:
“Ni los libros de Aristóteles sobre filosofía natural ni sus comentarios se leerán en París, ya en público o en secreto, lo que prohibimos bajo pena de excomunión” (según Bowen la palabra leer se refiere a explicar dichos libros en las clases) 206

En 1232 se dio a la inquisición, que llevaba siglos de existencia, un carácter más oficial y se encargó a ella el examen de las obras. Los frailes mendicantes, en calidad de maestros de teología constituían la mayoría de los miembros de la inquisición, convirtiéndose en adversarios potenciales de los maestros de artes, pertenecientes al clero secular. A pesar de condenarse y prohibirse 10 proposiciones, los maestros continuaron estudiando los libros condenados, posiblemente porque en Oxford no se aplicaba la prohibición, y los teólogos ingleses como Roger Bacon y otros estuvieron en París. Los libros de Aristóteles eran estimulados por las facultades de artes, en donde enseñaban clérigos seculares.
La hostilidad entre los clérigos seculares y los mendicantes llegó a ser muy intensa. Cuando las facultades de arte y teología fueron separadas por la corporación de maestros de París, los dominicos y franciscanos quedaron únicamente en la facultad de teología, mientras que los seculares solamente en la de artes. El programa de éste, con su insistencia en Aristóteles, fue probablemente una manera de afirmar su independencia.
Hubo interesantes movimientos y paulatinos cambios de posición de los contrincantes. El franciscano Juan de Fidanza o Buenaventura, que fue llamado para convencer a los aristotélicos, en su contacto con las ideas de éste modifica su posición, pasando a un aristotelismo agustiniano, encabezando un enérgico ataque contra los que defendían demasiado a la razón. Entre éstos se encontraban Tomás de Aquino y Siger de Bravante. Se produjeron divisiones al interior de las órdenes y de la facultad. En general los franciscanos defendían el agustianismo, mientras que los dominicos se mostraban partidarios del aristotelismo. Estamos en 1267.

Tomás de Aquino. La síntesis escolástica pág 211
Aristóteles no podía eliminarse fácilmente. Los frailes mendicantes, como adelantados del papado y la ortodoxia, se esforzaron en comprender y solucionar el problema. Tomás fue enviado a París para combatir las herejías del averroísmo latino, que Siger aparentemente defendía.
El conjunto de sus escritos constituyen una gran síntesis teológica sistemática, filosóficamente elaborada y exhaustiva. Por primera vez en la historia de la cristiandad un teólogo trata de armonizar plenamente la experiencia sensorial con la inteligencia y los requerimientos de la fe. La existencia de un mundo externamente real y fijo, tal como la presentaban Averroes y Maimónides, era un axioma fundamental, a partir del cual elaboró su teología. En muchos pasajes sus obras revelan y ocasionalmente reconocen explícitamente, el influjo de Avicena, Averroes y Maimónides. Tomás se desligaba de un siglo de platonismo cristiano.
No sólo el mundo exterior es real, sino que puede ser conocido por la mente humana. Ésta se halla adaptada para conocer el mundo y posee una capacidad de abstracción. El mundo exterior, su ordenada objetividad, transmitido por los sentidos a la inteligencia, queda allí grabado como en una tablilla virgen. Tomás, lo mismo que los comentaristas musulmanes, aceptaba la división aristotélica en intelecto pasivo que recibe experiencias y otro activo que es el agente de toda comprensión y acción: es en éste donde surge el error de resultas de una interpretación inadecuada. Tanto el error como la verdad se sitúan en el intelecto activo. A sí Tomás refutaba la idea agustiniana y platónica de que el mundo era ilusorio y que los sentidos son fuente de error.
Pero evitó afirmar que el mismo mundo exterior se identifica con la verdad. Todo objeto individual es contingente y no es necesario para que exista el concepto o la especia. La realidad en su forma última existe en las esencias. Sin embargo, al ser la aprehensión humana de la verdad totalmente dependiente de la experiencia de objetos individuales, el intelecto del hombre es también accidental. La existencia externa es independiente del individuo; la verdad última tiene que residir en un intelecto permanente, divino, que la mantiene. Dicho mantenimiento implica causalidad.
…
El sistema tomístico linda con una ideología totalmente determinista. En realidad difiere muy poco, en sus rasgos fundamentales, de Averroes. Para evitar la censura de la Iglesia, e incorporar al mismo tiempo los dogmas esenciales de la fe cristiana, afirma la relativa libertad del individuo, dejando lugar a una voluntad libre y de ahí a una esfera moral, y asimismo admitir la existencia de la creación. Averroes negaba la creación y la cesación, en cuanto el universo se hallaba en proceso de continua creación por emanaciones y de una correspondiente degeneración. Todos los hombres son informados por un único intelecto activo. Tomás repudia esta herejía es un texto llamado ‘De la unidad del intelecto’. En este texto establece que la revelación es nuestra guía última, sus prescripciones son inaccesibles a la razón e indemostrables. Los elementos básicos del dogma: creación, libertad de la voluntad, inmortalidad del alma, son todos ellos axiomáticos. Junto a la libre voluntad, la inteligencia activa independiente. Ella obliga a preguntarse por la causa, una motivación divina para la creación. Esa causa es el amor, lo único que determina la actuación de Dios. Pero la inteligencia del hombre es incapaz de penetrar los misterios del intelecto absoluto. Las preguntas de su intelecto contingente nunca serán totalmente satisfechas. El misterio último de lo divino, la posibilidad de errores de interpretación por parte de la inteligencia activa, y la necesidad de una opción moral de resultas del ejercicio de la voluntad, todo ello significa que la existencia humana consiste en un constante esfuerzo, de mantener una ininterrumpida actividad intelectual.

De magistro. Teoría de la educación (pág. 216)
Tomás sería el primero en cuestionar la doctrina neoplatónica de Agustín, que llevaba al rol de intermediario del maestro para favorecer reminiscencias. Como parte de las Cuestiones disputadas, publica ‘De magistro’ repitiendo un título de Agustín.
….
Se dan para Tomás dos aspectos distintos en el aprendizaje. Al primero, en que la razón natural llega al entendimiento de las cosas por sus propios medios, le da el nombre de aprendizaje por descubrimiento; el segundo, en que otra persona actuando como agente coopera con la razón del que aprende, lo llama aprendizaje por instrucción.
Siguiendo en esto a Agustín reconoce que en el segundo caso, el conocimiento se transmite por mediación de palabras, que operan como signos; pero para Agustín los signos son meros estimulantes que traen las ideas a la conciencia. Tomás creía que promueven el conocimiento activamente, al estar relacionados con sus correspondientes objetos.
El conocimiento así recibido es cierto si realmente deriva de los primeros principios. Es el método de raciocinio lógico que puede tenerse como verdadero. Y la base absoluta en que se apoyan estos primeros principios es Dios. El hombre deriva su certeza del conocimiento científico solamente de Dios, que nos ha dado la luz de la razón mediante la cual conocemos dichos principios.
Antes de Tomás, ‘maestro’ estaba reservado a Dios, único que por iluminación podía informar a los hombres. Tomás modifica esto, arguyendo que se puede adquirir conocimiento a partir de los primeros principios e impartirlo a otros. Los sentidos y el intelecto son capaces de llegar a la certeza sobre fenómenos terrenos, mientras la esfera divina permanece fuera del alcance de la razón. En esta doctrina Dios queda alejado del curso de los acontecimientos. Tomás daba una respuesta a la polémica ocasionalista, si bien el reconocimiento de la razón se hacía a expensas de lo divino. La razón quedaba con menos luz que la iluminación otorgada por Dios. La reacción contra Tomás fue profunda.


Ataque a la razón (pág 219)
En una época contemporánea a Tomás, Siger de Brabante exhibe un aristotelismo aún más radical, dando validez al sistema filosófico y con independencia de la religión. Dios estaba aún más remoto que el de Tomás. El papa ordenó sendas investigaciones, que terminaron condenando diversas herejías, desde las del averroísmo, las ideas de Singer y algunas de Tomás. Singer fue sometido a la Inquisición francesa, pero huyó a la corte pontificia, que tenía fama de mayor clemencia. No fue condenado, sino solamente sometido a supervisión. No obstante, un guardia demente lo asesinó.
Frente a los ataques a las ideas de Tomás, finalmente se produjo un hecho curioso: los mismos dominicos, la orden de Tomás, una vez muerto éste, estrecharon filas a su favor, logrando que se aceptaran sus proposiciones como doctrina oficial de la Iglesia.

Ocaso de los debates escolásticos. Reacción franciscana 221
Los agustinianos siguieron oponiéndose activamente al tomismo. Dios no entra a formar parte de la teoría tomista del conocimiento; su presencia es garantizada por otras fuentes, como la revelación y la fe. Dios aparece como algo añadido. Advirtiendo esto, los franciscanos contraatacan con una nueva versión agustiniana. A esta tarea se aplicaron eruditos como en el siglo XIII Roger Bacon, y en el XIV Duns Escoto y Guillermo de Occam. No pocos escolásticos se sintieron atraídos por este movimiento, alternativa frente a las doctrinas tomistas. Bacon defiende los estudios matemáticos como camino a la verdad, Duns Escoto, un ‘realista’ como entonces se llamaba, ve la cualidad esencial del ser en relaciones permanentes y verdades necesarias que son independientes de toda experiencia o interpretación, Guillermo de Occam crea una especie de ocasionalismo cristiano. Argumenta a favor de la intuición directa como base del conocimiento, pero ese conocimiento es únicamente de objetos y acontecimientos particulares (posición ‘nominalista’). Los signos describen pero no demuestran; activan la mente pero en ellos no hay necesariamente relaciones causales. La intuición recibe una representación simbólica, que en el intelecto se transforma en un concepto. Todo conocimiento , sin embargo, es mantenido en unidad coherente por la fe.
Las ideas de Occam se consideraron como las últimas de una larga aserie de interminables debates, cada vez más amanerados y alambicados, que no despertaban ya mayor interés. Europa cambiaba, y la investigación de la verdad por el método quodlibetal de disputa era ya inadecuada. Tomás fue canonizado en el siglo XIV y dos años después la condena de sus libros fue levantada. Tomismo y escotismo continuaron utilizándose como explicaciones filosóficas alternativas de la fe cristiana; aún en la actualidad ninguna de las dos prevalece por completo sobre la otra, aunque el tomismo ha gozado siempre de un número mucho mayor de partidarios.

Fin del predominio papal 224
El siglo XIII fue de secularismo, nacionalismo y centralización crecientes, a pesar de la pretensión hegemónica de la Iglesia. En las universidades italianas, la nueva filosofía política se separa de Agustín, empezando a reconsiderar los temas de las relaciones de la Iglesia y el Estado. Guillermo de Occam escribe ‘El Diálogo’ y el mismo Dante Alighieri escribe ‘De monarchia’ donde el poder temporal de la Iglesia está cuestionado.
El mayor movimiento político del siglo XIII fue la decadencia del sacro romano imperio y el nacimiento de una poderosa monarquía en Francia, bajo el reinado de Felipe el Hermoso, fruto directo de la actividad papal. En el siglo XIV las relaciones del papa con Roma se deterioran a un punto que la Iglesia traslada su sede a Avignon en 1309. Después de menos de un siglo en el que varios papas se suceden, se produce el gran cisma de la Iglesia (1377-1417) durante el cual gobernaron la Iglesia dos papas rivales, uno desde Avignon y otro desde Roma., hasta que vuelven a unificarse en 1417. Todo ello disminuyó la autoridad papal.
Nueva rebelión. La ‘Iglesia de los elegidos’ 227
Hacia finales del siglo XIV los debates habían decaído. Ya no existía la necesidad de una cosmología global y segura y algunos intelectuales brillaban en las profesiones (juristas, etc.). Existe la posibilidad de que la falta de intelectuales se debiera a los estragos de la peste negra (1348-49), la de mayores proporciones de la historia, que mató no pocos teólogos. El académico oxfordiano John Wyclif introduce la idea de la ‘Primacía de la Biblia’, negando al mismo tiempo la autoridad de la Iglesia. Era un extremo realista (antinominalista) que lo llevaba a postular que la Iglesia y la Biblia eran imperfectas manifestaciones de las formas puras que existen en Dios. Rechazaba la institución, porque la palabra divina descansaba en los ‘elegidos’ en virtud de la gracia. Como Agustín, pensaba que la misericordia de Dios se reserva a unos pocos elegidos (predestinados) que irán al cielo. El gran cisma era prueba de la inutilidad de que hubiera un papa. Todo poder debía ejercerse por dos autoridades: una civil por el soberano y otra espiritual por la Biblia, la palabra de Dios; en ella el hombre debe esforzarse por penetrar la verdad última, con lo que deja paso a la educación. Sólo los elegidos llegarán a esa verdad suprema, pero como nadie sabe quiénes son ellos, todos están obligados a buscar la iluminación espiritual. Wyclif se propuso traducir la Biblia al inglés, lo cual estaba contra la autoridad de la iglesia que se oponía a las traducciones no autorizadas o a las interpretaciones individuales. Además, al estar todas las obras en forma manuscrita, no era fácil establecer su autenticidad. Los seguidores de Wyclif fueron llamados los ‘lardos’ (gruñones); influyeron en las ideas de Lutero.
Educación a fines de la Edad media 230
No hay demasiados documentos sobre la educación en esta época. El libro más detallado es ‘De disciplina scholarum’ del cual se desconoce el autor. Quizás destinado al público, padres y maestros, sobre múltiples aspectos de la educación, concebidos de modo abstracto. Contemporáneo del Metalogicon de Juan de Salisbury o el Didascalion de Hugo de San Víctor, pero con mayor impacto popular. En una obra escrita dos siglos más tarde ‘Elogio del clero’, también anónima, es referencia obligada. Ambos ensayos sitúan el comienzo de la edad escolar a los 7 años para el muchacho proveniente de hogares burgueses, estando prohibida la educación de los siervos y algunas clases campesinas. En ‘Elogio del clero’ se prescribe que los muchachos con algún defecto físico no deben ser investidos con la nobleza de las letras, puesto que ni ornan las cátedras profesionales ni pueden ser objeto del divino sacerdocio. Ambos textos reflejan la influencia de Quintiliano, sin nombrarlo. Se aconseja, por ejemplo, tener en cuenta las inclinaciones individuales de cada niño y cultivar la memoria y el carácter moral. Los estudios debían hacerse por etapas: una base de gramática, literatura latina y lógica elemental, seis años de estudio antes de graduarse de bachiller, licenciatura y finalmente el inceptio como maestro. La persona que llega a esta cúspide, a la vez maestro de artes y clérigo, dedicado siervo de Dios, será como ‘una paloma con alas de plata y cola de oro’.
El saber se identifica casi exclusivamente con la vida religiosa y se impartía en latín, salvo la limitada instrucción en lengua vernácula (lectura, escritura y cuentas) que ciertos gremios impartían para ejercer un oficio.

Desarrollo de las lenguas vernáculas y decadencia del latín 233
Los dos textos comentados representan una especie de idealización. Otra documentación sugiere la falta de instrucción latina en muchas áreas, con escuelas de gramática rudimentarias y con maestros no tan competentes. El latín deja de hablarse en su forma clásica entre los siglos VI y IX, dando una serie de lenguas vernáculas o ‘romances’ (derivado de romana). Los germanos retenían sus propias lenguas, que fueron influidas por el latín; también las lenguas bálticas, celtas y eslavas tuvieron esa influencia. En el siglo XI el latín ya no era la lengua de ningún pueblo, pero sí lo era de la cultura, del clero, de la diplomacia, y por lo tanto, universal. Al no pertenecer a ningún grupo étnico en particular, su evolución quedó frenada, lo cual puede ser visto como una ventaja.
Hacia el final de la Edad Media no era sorprendente encontrar aún obispos ignorantes del latín, pero parece que eran una excepción, ya que provenían de las clases más altas. De un obispo, cuando se hallaba confiriendo las sagradas órdenes, se dice que no pudo pronunciar la frase in aenigmate que tenía escrita, y dijo en francés a los que estaba cerca:
“por San Luis ¿Quién fue el payaso que escribió esta palabra?”
Los miembros del clero de niveles inferiores procedían de las clases trabajadoras, y entre ellos se daban todos los grados de cultura. ‘Pocos se hallan suficientemente experimentados para enseñar como debieran, y no puede confiárseles dicha tarea’ según un documento de la época contra los muchos abusos cometidos por un clero indolente y corrompido. A pesar de las quejas contra los sacerdotes en los niveles inferiores, sobre ellos recaía la responsabilidad de mantener escuelas y fomentar la cultura. En tal circunstancia, lo más que podía exigirse era que memorizaran lo que para ellos era una lengua extranjera, usando algún procedimiento mnemotécnico o ars memorativa, Y si ellos se dedicaban a enseñar, no podían sino exigir las cosas de la misma manera, para lo cual se usaban continuamente procedimientos de coacción física, apaleamientos y flagelación con varas.
Este reforzamiento cíclico de un absurdo sistema educativo suscitaba críticas. El papa en el siglo XIV promulgó para la orden benedictina unas constituciones que ordenaban mejorar la educación y ponía un maestro para enseñar a sus miembros.
El obispo inglés de Exeter, en el mismo siglo, se queja de los métodos de enseñanza, puesto que después de aprender de memoria el padrenuestro y otras plegarias, sin saber cómo se construyen nada de lo que han dicho, esos maestros los hacen pasar prematuramente a estudiar otros libros más avanzados de poesía o métrica.
Los resultados no reflejaban ningún saber real. Algunos obispos ya pedían que antes de enseñar de memoria las Oraciones, se les enseñase a construirlas antes de pasar a otros libros.
El latín tenía la ventaja de una gran cantidad de literatura escrita, cosa que las lenguas romances no poseían. Los caballeros y las clases cortesanas poseían sus propios romances en legua vulgar, que en sus formas más acabadas constituían las sagas nórdicas, tales como Beowulf, o los cantares de gesta, como el Mio Cid o la chançon de Roland. Pero, pese a la popularidad de estas obras, toda la enseñanza se apoyaba en el latín. Las mejoras didácticas se pensaban para enseñar mejor el latín y no para enseñar en lengua vernácula. Una excepción notable es el del escritor mallorquín Ramón Llull que escribe para la instrucción de su hijo en lengua vulgar (catalán en su caso), junto con todo un programa de educación, aunque mayormente religiosa.
Intentos de frenar la decadencia 241
El clérigo Gerardo Groote (1340-1384) se interesó en los abusos eclesiásticos, contemporáneamente al gran cisma y a Wyclif. Propone la ascesis y reniega de las lecturas profanas, pues en el juicio no nos preguntarán que leímos, sino qué hemos hecho. Su programa de educación popular está destinado a que la Biblia sea accesible, lo que atrajo en su contra la reacción conservadora. Su renuncia al mundo llega hasta la donación de su propiedad rural a la orden, retirándose a un monasterio de cartujos, aunque luego vuelve como clérigo secular como diácono. Dona su casa en la ciudad a un grupo de mujeres pobres, transformándola en una especie de convento irregular, de ‘hermanas de la vida común’ que no pronunciaban votos. En torno a Gerardo se congregaron hombres que conformaron los ‘hermanos de la vida común’ o movimiento de ‘Devoción moderna’ llevando una vida casi monástica. Allí Gerardo exhibe sus ideas educativas, dando origen a una escuela en Deventer, donde se alojaba a los jóvenes que iban a estudiar, se organiza una biblioteca con copistas que hacían copias para lanzarlas al mercado. Al crecer la orden, se organizaron monasterios y se extendieron las escuelas. En una de ellas, ya a cargo de un discípulo de Gerardo, organiza a los jóvenes en 8 grados, quizás el primer intento de graduar una escuela.
El movimiento tuvo mucho impacto, extendiéndose por Alemania y los Países Bajos. Entre sus egresados se cuentan Tomás de Kempis y Erasmo de Rotterdam. Pero, pese a la excelencia de su instrucción y su fidelidad a las tradiciones de la cultura medieval, las escuelas tenía horizontes poco amplios. Su exclusivo énfasis en el trivio tradicional, en latín, su insistencia en la instrumentalidad de los conocimientos con vistas a la salvación, y sus prácticas ascéticas, restringían su aplicación.
Por otra parte, la Edad Media tocaba a su fin. Las concepciones se estaban transformando en los principales centros de Europa. Después de los grandes debates intelectuales del siglo XIII en París, el predominio cultural e intelectual pasó a Italia, en particular a las nuevas ciudades independientes de la llanura lombarda, donde los problemas que dominaron el pensamiento europeo durante siglos había tenido menor influencia. En ellas, la vida intelectual y la educación habían tomado un carácter totalmente distinto: su vitalidad, energía y humanismo ofrecían un marcado contraste con el espíritu de la época escolástica.

Glosario
Llull, Ramón (1233- 1315) Escritor mallorquí; aún conociendo el latín, escribe en su nativa lengua catalana textos sobre educación para su hijo, aunque su ejemplo no cundiera en la época.
Averroismo latino. Orientación filosófica formada en la segunda mitad del siglo XIII, a partir de algunas de las ideas de Averroes, comentarista de Aristóteles, que habían calado hondo en los intelectuales. Entre sus tesis se destaca que el mundo es eterno y no objeto de creación ex nihilo, que Dios no controla directamente la secuencia de acontecimientos temporales, la teoría de la doble verdad (una correspondiente al dogma y la fe, otra, al ejercicio de la razón), que a la última verdad se llega por la razón y ésta opera sobre los datos de las sensaciones; unidad del entendimiento en la especie humana (existe un solo intelecto que informa a todos los hombres: monopsiquismo), negación de la inmortalidad personal y del libre albedrío. El más importante representante fue Siger de Brabante (1235-1284) quien separaba filosofía y teología para salvaguardar la automía de la primera: murió asesinado. Condenado por la Iglesia, combatido por Buenaventura y Tomás. (Bowen II: 211) Puede ampliarse en http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/SantoTomas/Averroismo.htm
Fotografía: Detalle del fresco de Andrea de Bonaiuto El Triunfo de Santo Tomás, con la imagen sentada en reposo y pensativa de Averroes, apoyado posiblemente en algún libro de Aristoteles. (Tomada de Wikipedia)

Tomás de Aquino. (1225-1274) Máximo representante de la tradición escolástica, propositor de la teología natural. Nacido cerca de Napoli, estudió en el monasterio de Monte Cassino, en la universidad de Napoli y en Colonia con Alberto Magno. Tomó el hábito de la Orden dominica. Enseñó en la universidad de París y otras universidades. Su obra es vasta e importante. En la Summa Theologica postula Cinco Vías para demostrar la existencia de Dios. Sus obras son cerca de 40, muchas de ellas en varios volúmenes, abarcando toda la gama de la controversias teológica y filosófica del siglo. Fue canonizado, declarado Doctor de la Iglesia y Patrón de las Universidades.
Se pueden encontrar textos de Tomás en el sitio
Ocasionalismo. Actualmente se da este nombre a un sistema de ideas creado por Descartes y desarrollado por Malabranche. Afirmación que el alma y el cuerpo no actúan directamente una sobre el otro, siendo sustancias totalmente heterogéneas; es Dios quien produce en el alma una sensación cuando el cuerpo la experimenta y quien da al cuerpo un movimiento cuando el alma así lo desea. La acción recíproca del alma y el cuerpo no es sino aparente, ya que lo que realmente ocurre es que lo que nos parece ser una acción del alma sobre el cuerpo no es más que una "ocasión" de la acción divina. Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Ocasionalismo"
Guillermo de Ockham, también Occam o varias otras grafías (c. 1280–c. 1348), fraile y filósofo escolástico. Franciscano, con voto de pobreza extrema. Considerado “el mayor nominalista” y junto con Duns Scoto (su homólogo en el bando realista), una de las dos «mentes especulativas más grandes de la Edad Media», así como «dos de los metafísicos más profundos que jamás vivieron» (Peirce, 1869). Una importante contribución que hizo a la ciencia y cultura intelectual modernas fue mediante el principio de parsimonia en la explicación y construcción de teorías, lo que llegó a conocerse como Navaja de Ockham. Según Bertrand Russell, ésta establece que si un fenómeno puede explicarse sin suponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla: siempre debe optarse por una explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables. Algunos le consideran el padre de la epistemología y filosofía modernas, debido a su argumentación de que sólo los individuos existen, más que los universales, esencias o formas supraindividuales, y que los universales son producto de la abstracción de objetos individuales por parte de la mente humana y no tienen existencia fuera de ella. (Tomado de Wikipedia)

Nominalismo y realismo. El problema de los universales y la polémica entre nominalistas y realistas, en relación al epistemólogo Peirce (siglo XIX), está desarrollado en: http://www.unav.es/gep/AF/Realismo.html
Dante y ‘La Monarquía’. En el emperador Enrique VII Dante vio un curador posible de las heridas de Italia, un renovador de la Cristiandad, un nuevo "Cordero de Dios" que quitaría los pecados del mundo. Probablemente en 1309, en anticipación de la venida del emperador a Italia, Dante escribió su famoso trabajo "De Monarchiâ", en tres libros, intentando mostrar que una suprema monarquía temporal única, como el imperio, es necesaria para el bienestar del mundo, que el pueblo romano adquirió una influencia soberana universal por derecho Divino, y que la autoridad del emperador no depende del papa, sino que desciende en él directamente de la fuente de autoridad universal que es Dios.

[1] Escolástica o escolasticismo. El término se puso de moda en el siglo XVI para designar las actividades filosóficas de las universidades o escuelas del siglo XIII. (Nota al pie de página 203)